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lunes, 10 de septiembre de 2012

Carles Riba: ¿historiador de la literatura latina o de la literatura llatina?


Sé perfectamente que el Carles Riba que más puede interesar a los lectores es el autor de las Elegies de Bierville o el gran traductor de los trágicos griegos, y que siempre estará ligado a la Colección Bernat Metge. Pero no viene mal desvelar facetas menos conocidas de Riba, como es el caso de los dos pequeños libros que me gustaría comentar en esta entrada. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE
En mi intento por rescatar y estudiar todos los manuales y programas de la Literatura Latina publicados en España a lo largo del siglo XIX y los primeros decenios del XX, la interesante bibliografía compuesta por David Rubio y titulada Classical Scholarship in Spain (1934) me informaba de la existencia de un Resumen de literatura latina compuesto por Carles Riba y publicado en 1929. Dudo de la existencia de este ejemplar. Pero lo que sí he podido ver es el libro escrito en catalán: Resum de literatura llatina (Barcelona, 1933). Asimismo, he encontrado otro volumen algo distinto que lleva el título de Nocions de literatura llatina (Barcelona, s.f.).

Estos son, nada más y nada menos, que las dos primeras historias de la literatura latina escritas en lengua catalana y contemporáneas a la loable labor que la Funcació Bernat Metge llevaba a cabo con sus traducciones de literatura griega y latina también al catalán.
Además, Riba tradujo la Historia de la literatura latina de Alfred Gudeman para la colección Labor (Barlona, 1926), obra que recibió un hipercrítica reseña de Pedro Urbano González de la Calle en la Revista de Filología Española (1927, pp. 294-297). Tales hallazgos me llevan a un bonito y delicado tema, que es la relación de la Historiografía de la Literatura Latina con los diferentes nacionalismos. No sé si antes se había contado la Historia de la Literatura en catalán. En el siglo XIX, por lo que sé, desde luego no, si bien entonces, y dentro de rígido sistema educativo, absolutamente centralizado, ya se podían atisbar en los mismos manuales ciertos enfoques locales. Es el caso de Xusto Álvarez Amandi, que tam bien conoce nuestro compañero Ramiro González. Volviendo a los dos opúsculos en catalán, algunas de las cosas que en ellos he leído me han parecido bastante aceptables. No me desagrada la concisa y elogiosa semblanza que hace del poeta Lucrecio (tegamos en cuenta que el Resum sólo tiene 56 páginas):

"Lucreci .- En la poesia sembla haber trobat refugi a la seva desenganyada independència T. Lucreci Carus (99?-55?). No se cap res d'ell: la llegenda volia que compongués el poema De la Natura (De rerum natura) en els intervals d'una follia, i que es suicidà. La seva obra restà inacabada en sis cants; Ciceró -segurament Quintus, germà de l'orador -l'edità. El seu objecte és exposar als romans el sietema d'Epicur i, mitjançant la ciència, redimir-los de les supersticions religioses, en una actitud esclarida, i, per tant, resignada a la materialitat i a la fatalitat de tot, desembarassada de passions. Entre pàginas d'alta poesia, hi ha les arideses pròpies del tema; però penetren fins a l'últim mot una serietat roent, un sentit de la joia i el dolor universals, una simpatía i alhora una indiferència pels homes, que fan esborronar. Pocs poetas del món han igualat la misteriosa força de Lucreci." (pp. 30-31)

Tengamos en cuenta que todavía en la segunda mitad del siglo XIX este poeta era llamado impío y materialista. El tiempo pasa y con él las opiniones.

Francisco García Jurado
H.L.G.E.

1 comentario:

Marta dijo...

Magnífico post, Paco. Al hilo de él, creo que el libro que menciona Rubio es el "Resum de la literatura llatina" (en catalán), que es de 1928 (al menos en esa fecha es cuando la editorial Barcino lo publica). Es el libro que yo conozco y que afortunadamente puede adquirirse en librerías "de viejo". Es posible que se tradujera el título al castellano y que se "corrompiera" la información bibliográfica y dé pie a libros "fantasmas". Era algo muy habitual. Por ello creo que el libro en castellano no existe. Al menos no lo he localizado en el Arxiu Nacional (donde está el archivo Riba).
Me ha gustado e interesado mucho este post y a él añadiría algo. Es cierto que Riba es una de las voces más decisivas de la poesía peninsular del XX -de ahí que para el buen lector de poesía su "Del joc i del foc", sus "Estances", su "Salvatge cor" o sus sobrecogedoras "Elegies de Bierville" sean una especia de visión cegadora -,pero, además, quien se acerque a su obra como poeta o traductor, no puede obviar su faceta de profesor e historiador de la literatura (Riba historiza más de lo que parece su poesía). De Vossler aprendió algo maravilloso: que a la literatura sólo debemos acercarnos como una indagación, no como una mera objetividad intrascendente.De ahí que pueda verse al Riba poeta cuando hace crítica literaria o cuando prologa a Verdaguer o traduce a Rilke y Hölderlin. Esto me lleva, inevitablemente, a afirmar que las "Elegies de Bierville", por ejemplo, no serían lo que son sin esa manera de estar y vivir en la literatura que tenía Riba. Es posible que ni él mismo se percatara -es la ceguera maravillosa del creador-. Recuerdo lo que él mismo decía sobre la métrica de sus "Elegías": esperaba haber derrotado al profesor para dar paso al poeta. Algo que era imposible porque ambos estados sólo podían vivir juntos. Eso se ve, claramente, en la nota que escribe a su segunda versión de la "Odisea" -para mí, la más hermosamente traducida- en la que cuando habla de la literalidad en la primera versión y la segunda parece renegar del ejercicio etimológico de la primera versión para dar paso a la poesía de la segunda. Creo que no se dio cuenta de que esa misma etimología era su propia poesía, que rompió ese límite como sólo los grandes poetas pueden hacerlo. Descendía a la palabra. En la primera versión de su "Odisea" el filólogo creyó ignorar al poeta y en la segunda, el poeta creyó ignorar al filólogo. Y todo, al final, consistió en admitir el movimiento interno de las palabras, saber que son "mots vivents", siempre yendo más allá.
Ya para acabar -siento este monólogo, pero me he emocionado- si te interesa, puedo pasarte esa "Nota a la segona edició de l'Odissea". Es una obra de arte sobre la traducción, pero también sobre la poesía.