<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473</id><updated>2012-01-30T19:26:02.568+01:00</updated><title type='text'>HISTORIAS NO ACADÉMICAS DE LA LITERATURA</title><subtitle type='html'>Nuevas formas de leer y de entender la literatura.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>481</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4938400292414552482</id><published>2012-01-30T18:51:00.005+01:00</published><updated>2012-01-30T19:26:02.580+01:00</updated><title type='text'>Geografía sentimental: desde Roma a Edimburgo, en busca de Niebuhr</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El viaje, más allá del desplazamiento físico o de la visita a un lugar determinado, puede dar cuenta de un itinerario íntimo, nutrido de referencias y evocaciones que acaso sólo otro viajero comparte. La lectura de u&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-vfU3U6E20C8/TybgFQeHcUI/AAAAAAAABvk/c_F7Tzv07aM/s1600/SANY0409.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 422px; FLOAT: right; HEIGHT: 317px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703492359036563778" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-vfU3U6E20C8/TybgFQeHcUI/AAAAAAAABvk/c_F7Tzv07aM/s400/SANY0409.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;n estimulante artículo sobre el historiador romántico Barthold Georg Niebuhr (27 de agosto de 1776 – 2 de enero de 1831) escrito por Oswald Murray en la Revista de Historiografía despertó nuestra imaginación evocadora al situar a Niebuhr en dos lugares tan lejanos como míticos: Roma y Edimburgo. POR MARÍA JOSÉ BARRIOS CASTRO Y FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Murray escribió un precioso ensayo sobre una curiosa paradoja: Niebuhr, historiador danés cuya actividad académica más importante transcurrió en las universidades de Berlín y de Bonn, ha tenido mucho más eco y presencia en el mundo anglosajón que en el germánico. Durante los míticos años del segundo decenio del siglo XIX, en la flamante Universidad de Berlín, se delinearon las líneas maestras de lo que iba a ser la universidad moderna. En ella, Niebuhr puso los cimientos de la historia antigua concebida más allá de la reverencia a los testimonios de historiadores como Tito Livio o Tácito. El artículo de Murray, sin embargo, no comenzaba en Berlín, sino en Roma. El autor había tenido el privilegio de habitar las mismas habitaciones donde había residido Niebuhr, precisamente en la rehabilitación moderna del teatro Marcelo. En septiembre de 2011 visitamos Roma durante un fin de semana. Poco antes de cruzar el Tíber, pasamos junto a la sinagoga y el teatro Marcelo, y allí no tuvimos más remedio que evocar aquella estancia del historiador en Roma, mientras descubría palimpsestos, o textos ocultos bajo otros textos, en la Biblioteca Vaticana. Niebuhr pudo vivir de primera mano la Roma antigua y soñar con antiguas baladas que contaban las viejas hazañas de los héroes, aquellas que después Tito Livio recog&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Ixtkt_X0gm0/TybgbADo2tI/AAAAAAAABvw/JZjxz0-8wPQ/s1600/SANY1320.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703492732587662034" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-Ixtkt_X0gm0/TybgbADo2tI/AAAAAAAABvw/JZjxz0-8wPQ/s400/SANY1320.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;ió en sus primeros libros del Ab Urbe Condita. En septiembre hacía mucho calor en Roma, y esto nos llevó a pensar, como contraste, en las brumas y el frío de Edimburgo, a donde Niebuhr también viajó en otra circunstancia vital bien distinta. Edimburgo fue una ciudad donde las ideas ilustradas encontraron gran estímulo, como puede entreverse sólo con admirar las severas fachadas neoclásicas que jalonan la llamada New Town, verdadero prodigio del urbanismo del siglo XVIII. Estos días hemos logrado llegar al frío Edimburgo para completar este viaje sentimental desde el caluroso sur romano. Si Niebuhr logró romper con los mitos de la historia de roma, intentando encontrar las bases de una historia científica, este mismo empeño dio lugar a los nuevos mitos románticos tanto de la historia antigua como de la medieval. Walter Scott noveló la historia, y él mismo se ve ahora envuelto en un edificio neogótico que no deja de ser el fiel reflejo de cómo la propia historia se reinventa para ser evocada. Thomas Macauly, menos conocido que Scott, se basó en los ensueños historiográficos de Niebuhr para recrear en verso las antiguas leyendas romanas. En cierto sentido, Niebuhr acabó con viejos mitos para dar lugar a otros nuevos. Sobre estas cosas fuimos charlando mientras recorríamos cementerios, monumentos de inspiración griega y la propia Royal Mile de Edimburgo. Resulta realmente grato cuando podemos hacer de la historiografía todo un viaje sentimental. POR MARÍA JOSÉ BARRIOS CASTRO Y FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4938400292414552482?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4938400292414552482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4938400292414552482' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4938400292414552482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4938400292414552482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/geografia-sentimental-desde-roma.html' title='Geografía sentimental: desde Roma a Edimburgo, en busca de Niebuhr'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-vfU3U6E20C8/TybgFQeHcUI/AAAAAAAABvk/c_F7Tzv07aM/s72-c/SANY0409.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5430984332997512594</id><published>2012-01-25T19:54:00.003+01:00</published><updated>2012-01-25T20:08:30.746+01:00</updated><title type='text'>Viajes por un historia imaginaria de la literatura grecolatina en el siglo XX</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-LWjz8daDJ2I/TyBSKYXnFZI/AAAAAAAABvY/EW0deD44q4k/s1600/Nov22%252301.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 296px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5701647466544698770" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-LWjz8daDJ2I/TyBSKYXnFZI/AAAAAAAABvY/EW0deD44q4k/s400/Nov22%252301.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Hoy ha llegado a mis manos el pulcro ejemplar titulado &lt;em&gt;Imágenes modernas del Mundo Antiguo&lt;/em&gt;, editado por Emilia Fernández de Mier y Julio Cortés Martín. Cinco textos se recogen en él, procedentes de las conferencias impartidas en Caixa Forum dentro del ciclo “Imágenes modernas del mundo antiguo” organizado por la Delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, desde finales de 2010 a comienzos de 2011. Os ofrezco el comienzo de mi charla, que sugería un viaje imagiario y real por los lugares donde habían quedado desubicados los autores antiguos: Virgilio en Harvard, Esquilo en Albania, Suetonio en La Habana o Píndaro en Atlanta. Un viaje inédito por la alquimia de la lectura (en la imagen, edición de bibliófilo de la República literaria de Saavedra Fajardo, años 20). POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Nos sigue pareciendo un hecho mágico que unos libros, los modernos, nos puedan hablar acerca de otros libros, precisamente los antiguos. Esto convierte a la literatura en estimulante juego y en biblioteca viva, capaz de contar incluso la historia de sí misma como tal literatura, si bien de una manera bastante lejana a la de las historias de la literatura que se encuentran en los libros académicos. Nuestras lecturas, de hecho, son algo bien distinto a la linealidad que a menudo trazan tales historias literarias, parecidas más bien a grandes autopistas que atraviesan la selva&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. Nosotros, por el contrario, somos capaces de asociar obras muy diferentes entre sí, lejanas en el espacio y el tiempo, y podemos articular una visión radicalmente nueva de la propia historia de la literatura. Así pues, frente al criterio eminentemente positivista que domina buena parte de la historiografía literaria, especialmente la de los siglos XIX y XX, la historia no académica que vamos a proponer aquí se caracteriza por sus criterios intuitivos de relación, frente a las historias oficiales, organizadas normalmente a partir del doble criterio de los géneros y los períodos literarios. Muy al contrario de lo que encontramos en los manuales, nuestra forma de organizar mentalmente las lecturas realizadas a lo largo de nuestra vida no tiene forma de manual, como algunos podrían pensar (y cuánta culpa tiene esta creencia en el hecho de que tantas clases de literatura sean recordadas al cabo de los años como algo tedioso), sino que presentan, más bien, el aspecto de una “antología inminente”, en palabras de Alfonso Reyes. Por lo tanto, nosotros como lectores y posibles autores, somos los portadores de unos textos que, una vez leídos y soñados, terminan formando parte de nuestra vida en asociaciones completamente imprevistas. Si bien no somos sus dueños (como pretenden los partidarios más extremos de la llamada “estética de la recepción”), tales textos nos pertenecen y nos convierten en sus transmisores, los que hacemos posible que aquéllos vuelvan a la vida cada vez que los recordamos o evocamos. La alquimia que los sentidos del texto van conformando en nuestra mente, ligados a nuestras experiencias vitales, es, en definitiva, la que va a conferir su significado más profundo y vital, al menos para nosotros. Hay, por tanto, una posibilidad, cada vez menos remota, de que sea la propia literatura quien cuente la historia de sí misma, de una manera mucho más imaginativa que la que se relata en las historias oficiales. Que muchos autores dejen a lo largo de sus obras testimonios diversos de sus lecturas supone una ocasión magnífica para poder rastrear, a su vez, esta forma imprevista de historia literaria a la que nos referimos. En muchos casos, esta insospechada historia de la literatura generada en la experiencia de un lector-autor ha supuesto por sí misma una avanzadilla notable con respecto a las interpretaciones académicas. Por ejemplo, el escritor austriaco Hermann Broch&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; indaga desde dentro de su propia circunstancia vital acerca de las razones por las que el poeta Virgilio quiso quemar su Eneida poco antes de morir, y lleva a cabo esta indagación al margen de los datos que han aportado tradicionalmente las llamadas Vitae Vergilianae&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. Esta comprensión de Virgilio en términos estrictamente hermenéuticos ha llamado la posterior atención de académicos, especialmente los de la llamada “Escuela de Harvard”&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. De esta forma, la creación literaria ha ido significativamente por delante de la propia actividad filológica. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Escuchamos esta metáfora a José Carlos Mainer en la presentación de uno de sus últimos libros.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Hermann Broch, La muerte de Virgilio. Versión de J. M. Ripalda sobre traducción de A. Gregori, Madrid, Alianza, 1995.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Véase, a este respecto, el lúcido trabajo de José Luis Vidal titulado “Por qué Virgilio quería quemar la Eneida..., si es que quería”, publicado en HVMANITAS in honorem Antonio Fontán, Madrid, Gredos, 1992, pp. 479-484.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Se trata de críticos como Adam Parry. Véase, a este respecto, el capítulo titulado “Más allá de Virgilio”, en el libro de Cesáreo Bandera, El juego sagrado. Lo sagrado y el origen de la literatura moderna de ficción, Sevilla, Universidad, 1997, p. 115.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5430984332997512594?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5430984332997512594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5430984332997512594' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5430984332997512594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5430984332997512594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/viajes-por-un-historia-imaginaria-de-la.html' title='Viajes por un historia imaginaria de la literatura grecolatina en el siglo XX'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-LWjz8daDJ2I/TyBSKYXnFZI/AAAAAAAABvY/EW0deD44q4k/s72-c/Nov22%252301.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8951973670492923903</id><published>2012-01-23T08:46:00.005+01:00</published><updated>2012-01-23T09:50:18.675+01:00</updated><title type='text'>¡Alejandría!</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-fJODP3PCUtg/Tx0chcEp1_I/AAAAAAAABvM/x81bYnsarIk/s1600/aphrodite_3.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 358px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5700744064117889010" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-fJODP3PCUtg/Tx0chcEp1_I/AAAAAAAABvM/x81bYnsarIk/s400/aphrodite_3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Un nombre de ciudad que evoca un mundo. Es un mundo perdido, sí, pero que vivirá para siempre en nosotros. Alejandría me trae a la memoria tres autores que leí con pasión cuando la primera cifra de mi edad no pasaba del número dos: Pierre Louys, Lawrence Durrell y Constantino Cavafis. POR FRANCISCO GARCIA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Eran los tiempos en que cierto autor catalán ganó el Premio Planeta con una novela de tema Alejandrino: "No digas que fue un sueño", y que evocaba, naturalmente, un verso del poema titulado "El dios abandona a Antonio", de Constantino Cavafis. Asimismo, un autor anglosajón llamado Lawrence Durrell era muy leído gracias a su "Cuarteto de Alejandría", novela de la que recuerdo la primera aparición del poeta de la ciudad, el poeta que representa el espíritu de una ciudad cosmopolita que murió para siempre. Cavafis me trajo tantas imágenes de Alejandría, de la antigua y la moderna, que a duras penas podía imaginarlas todas. Es, quizá, aquel poema dedicado a Marco Antonio la última noche antes de su derrota, cuando, según Plutarco, un cortejo báquico pasó cerca de él como si de una despedida se tratase, la que más evocaciones me trajo. A Pierre Louys lo conocí gracias a un microprograma de crítica literaria que emitía Radio Nacional de España. Era un programa más que curioso, que hoy se me antoja como una alucinación. Un día hablaba Luis Antonio de Villena, de quien llegué a saber gracias a un profesor de literatura, también escritor, que tuve en COU, Luis Martínez Mínguez (alias de Mingo). Luis Antonio alternaba su crítica con otro escitor mucho mayor que él, nada menos que con Ernesto Giménez Caballero, el falangista que había participado en las vanguardias de los años 30. Era alucinante escuchar, todavía en plenos años ochenta, alegatos que hacía, por ejemplo, a favor de la virginidad como salvaguardia de la raza que lanzaba Giménez Caballero con una voz metálica, propia aún de tiempos bélicos. Quizá por ello Luis Antonio comentó un día la novela "Afrodita", de Pierre Louys, donde la protagonista se nos muestra como una suerte de diosa abocada a la sensualidad y el placer. Algo parecido ocurre en la primera parte del "Cuarteto de Alejandría", de Durrell, la parte titulada "Clea", cuya protagonista es una suerte de antivirgen. Tanto vicio la lleva a una antitética forma de pureza. Mundos opuestos, imaginarios convulsos que giran en torno a representaciones exaltadas de la belleza. Las ediciones antiguas de la "Afrodita" de Pierre Louys ofrecen grabados sensuales que acaso marcan un contrapunto con respecto a las escenas de la Antigüedad pintadas por Alma Tadema, tan comedido. Todo este mundo estaba muerto ya antes de ser mínimamente evocado, pero acaso también ha muerto el de sus evocadores. Sin embargo, como bien dijo Cavafis en uno de sus poemas alejandrinos, nunca pensamos que aquellos días duraran para siempre. FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8951973670492923903?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8951973670492923903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8951973670492923903' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8951973670492923903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8951973670492923903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/alejandria.html' title='¡Alejandría!'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-fJODP3PCUtg/Tx0chcEp1_I/AAAAAAAABvM/x81bYnsarIk/s72-c/aphrodite_3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3115853013716594571</id><published>2012-01-21T13:20:00.001+01:00</published><updated>2012-01-21T20:33:35.034+01:00</updated><title type='text'>Julien Benda: Propercio, o los amantes del Tíbur</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SV4OzgflwSI/AAAAAAAAAjk/LTxX9N17ghU/s1600-h/SANY2507.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 262px; FLOAT: left; HEIGHT: 358px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286679290638090530" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SV4OzgflwSI/AAAAAAAAAjk/LTxX9N17ghU/s400/SANY2507.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;El paso del tiempo nos hace cada vez más reacios a los nuevos libros y, por el contrario, nos hace sentir lo ya leído como una suerte de patria, llena de nostalgia y de buenos recuerdos. Quienes me conocéis algo sabéis que que no soy lector de estos libros que están en los grandes almacenes, y dado que no me dejo guiar por las modas, me congratulo de poder tener, al menos, este reducto de libertad en una faceta no poco importante de mi vida interior. El libro que ahora os presento representa esa libertad lectora que va más allá de los espacios y de los tiempos. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El caso es di hace tiempo con una obra ciertamente extraña, que ya he visto en algún lugar clasificada como novela histórica. Julien Benda (1867-1956) es un autor con relativa fama en el panorama literario francés de la primera mitad del siglo XX. Posiblemente se trata de uno de los primeros intelectuales conscientes de serlo. Es notable, sin embargo, el desinterés que hoy reina ya por autores como este. Sus &lt;em&gt;Memorias de un intelectual&lt;/em&gt; (Madrid, Espasa, 2005) se pusieron a la venta en la sección de ofertas de la Casa del libro. Pues bien, yo os voy a hablar de uno obra todavía menos conocida y explorada, como la que dedica nada menos que al poeta latino Propercio. Una vez leída, me di cuenta de que se trata, más bien, de una suerte de ensayo literario, donde el autor reflexiona, ante todo, acerca de la distancia que se crea entre la fría historia literaria, con sus datos y fechas, y la vida que hay dentro de las mismas obras. El libro comienza cuando el propio autor declara que tiene un bonito tema sobre el que escribir, precisamente Propercio. En una primera intención, el planteamiento parece ser muy filológico, pues lo que se pretende hacer es un estudio de historia literaria romana sobre las fuentes alejandrinas de la elegía latina y la época de los poetas augusteos. Sin embargo, una misteriosa voz asalta al autor, animándole a que entre en los misterios del alma y la pasión del poeta. A lo largo del ensayo termina hablando el mismo poeta romano, pero también, en un alarde literario que me recuerda a las Heroidas de Ovidio, hace lo propio Cintia, quien reprocha al poeta una serie de cosas, y no sin razón. El libro, además, hace una exquisita selección de poemas de Propercio y supone un paseo relajado por la poesía de nuestro elegíaco. Creo, sinceramente, que se trata de una obra que responde a la perfección a la idea que he propuesto en otros lugares de una historia no académica de la literatura. Asimismo, la existencia de este libro me ha permitido articular un lazo explícito entre Proust y Propercio desde el punto de vista de la compleja relación literaria entre ambos autores. Propercio sigue estando en el horizonte literario de la gran literatura del comienzos del siglo XX. No hay más que pensar en el Homenaje a Sexto Propercio escrito por Ezra Pound. Gracias a autores como Goethe o Leopardi, el poeta de Asís pasó a incorporarse a la literatura moderna. Y durante mi lectura anhelaba que Julien Benda citara a Proust. Pues bien, cuando Cintia habla al propio Benda dice algo tan significativo como lo siguiente: "Le sentiment qu'il a déjá, comme votre Proust et autres déments, que l'amour est insipide dans le bonheur!" ¡Propercio y Proust equiparados en una ficción! ¡Ambos locos, pues no creen que exista el amor cuando hay felicidad!&lt;br /&gt;La lectura de Benda ha supuesto toda una experiencia literaria. Egoístamente, me alegra saber que estos libros recónditos son privilegio de los happy few, de quienes sabemos todavía quién es Propercio y de cómo construyó una suerte de gramática del amor, una gramática que se repite con el tiempo, con su secuencia de encuentros, enamoramientos, celos y separaciones, tanto en la literatura como en la propia vida. Sin duda, Julian Benda va a ocupar un lugar destacado en la historia no académica de la literatura latina que poco a poco preparo dentro de mi cabeza. Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3115853013716594571?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3115853013716594571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3115853013716594571' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3115853013716594571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3115853013716594571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/01/julien-benda-properce-ou-les-amants-du.html' title='Julien Benda: Propercio, o los amantes del Tíbur'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SV4OzgflwSI/AAAAAAAAAjk/LTxX9N17ghU/s72-c/SANY2507.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8242901608587563738</id><published>2012-01-18T07:53:00.004+01:00</published><updated>2012-01-18T08:01:34.727+01:00</updated><title type='text'>La Residencia de Estudiantes y Oxford: lugares con significado</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AlIjBhv60IY/TxZtvW5aQ7I/AAAAAAAABu0/IHuRj1RaBK8/s1600/DSC01114.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 268px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698863038851597234" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-AlIjBhv60IY/TxZtvW5aQ7I/AAAAAAAABu0/IHuRj1RaBK8/s400/DSC01114.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Hoy volvemos a la Residencia de Estudiantes. Regresamos con nuestros alumnos, como hemos hecho otros años. Hay algo que me gusta contarles mientras vemos los Pabellones gemelos o el llamado Trasatlántico: todos aquellos lugares tienen significado propio, no son rincones intercambiables. El lugar adquiere la calidad de lo único. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Nuestros alumnos, por lo general, jamás han estado en la Calle Pinar, donde está la Residencia. Así pues, cada vez que vuelvo por aquellos lugares con un nuevo curso tengo el placer de asistir a aquella “primera mirada”, a veces de asombro, a veces de fascinación, que constituye lo desconocido o lo meramente intuido. Los días de invierno, en el Madrid de la Residencia, hacen de esta un lugar verdaderamente evocador. Les hablo del Jardín de las Adelfas, entre los Pabellones Gemelos, o de la Colina de los Chopos, improvisada acrópolis ligada al poeta Juan Ramón Jiménez. Desde ella, el poeta adivinaba los tranvías en la distancia, y se le antojaba que Madrid era una ciudad moderna, una postal inusitada que reflejaba esas ciudades ordenadas y pulcras con las que soñamos cuando pensamos en Europa. El Banco del Duque de Alba, tan cerca de todo, nos lleva al ensueño del Guadarrama pues, no en vano la Residencia se sitúa al Noroeste de Madrid, apuntando ya hacia la Ciudad Universitaria, desde donde sí se ve la Sierra, y no por casualidad, sino por voluntad propia de un espíritu paisajista que supo reflejar perfectamente el pintor Aureliano Beruete. Ya dentro del salón, en el Pabellón Central, podemos ver el que llamamos el piano de Lorca, único bien mueble salvado del naufragio de la Historia, y no por la modernidad del nuevo mobiliario dejamos de intuir el ambiente amablemente intelectual que constituye aquel espacio luminoso y feliz. Eterna juventud, eterno gozo de saber y de emoción. Sensaciones parecidas a las que tengo en la Residencia me reporta la ciudad de Oxford, que tanto recuerda todavía a un&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_TdoAvo0Z7o/TxZtHNf9jfI/AAAAAAAABuo/mo3gjQ3iEOs/s1600/SANY6750.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; FLOAT: right; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698862349134171634" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-_TdoAvo0Z7o/TxZtHNf9jfI/AAAAAAAABuo/mo3gjQ3iEOs/s400/SANY6750.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; dibujo en tinta china. El racionalismo regionalista de la Residencia se torna allí en gótico construido con la materia de la que están hechos los sueños, pero allí tenemos la misma impresión de que cada lugar tiene un significado propio. La mítica librería Blackwells (donde María José supo hallar el magnífico libro de Highet sobre autores clásicos en su paisaje), el Magdalen, el All Souls…, todo es parecido a una antigua familia que ha logrado sacralizar cada uno de sus actos y conmemoraciones. En este caso, no pesa el hábito de la Historia, sólo nos envuelve, nos confiere el sentido de vivir. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8242901608587563738?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8242901608587563738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8242901608587563738' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8242901608587563738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8242901608587563738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/la-residencia-de-estudiantes-y-oxford.html' title='La Residencia de Estudiantes y Oxford: lugares con significado'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-AlIjBhv60IY/TxZtvW5aQ7I/AAAAAAAABu0/IHuRj1RaBK8/s72-c/DSC01114.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6502026616441172992</id><published>2012-01-15T10:16:00.001+01:00</published><updated>2012-01-15T10:19:06.693+01:00</updated><title type='text'>El libro electrónico y los bellos recuerdos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-4REpnpt9B5Q/TxKZ8gr7OKI/AAAAAAAABuc/p-8nh1oMi_E/s1600/IMGP3749.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697785743422470306" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-4REpnpt9B5Q/TxKZ8gr7OKI/AAAAAAAABuc/p-8nh1oMi_E/s400/IMGP3749.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;A María José le han traído los reyes un libro electrónico, o un “e-book”, como se dice normalmente entre los cursis. Me cuesta, lo confieso, sentir que estoy ante un libro cuando sostengo entre mis manos este pequeño artificio. Pero algo que esta mañana ha ocurrido, apenas hace unos minutos, me ha devuelto la felicidad, pues dentro del libro aparecía un bello recuerdo. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El libro electrónico no deja de ser un nuevo soporte para que las editoriales lancen sus nuevos productos. La diferencia está en que ahora pagamos por bites en lugar de por gramos de hoja impresa. Esto ya lo sentimos aquellos que todavía en los años 80 del siglo XX comprábamos los famosos LPs, en mi caso de música antigua. Aquello era un acto casi reverencial, y jamás olvidaré las portadas y las carpetillas interiores. De esta forma, a menudo la compra nos regalaba, además, bellas horas de lectura, una vez en casa. Gracias a uno de esos grandes LPs, en particular de canciones de Mahler, pude leer en su lengua original las canciones del compañero errante. Después pasamos al CD, más pequeño, y ya exponente de una nueva etapa de la vida, lejana a la adolescencia, que me hizo cambiar mi relación con la música. Finalmente, escucho música por internet, lo que me ha hecho perder la sensación festiva de poner un disco, de dedicar un tiempo específico a la magia de la música. Intuyo que con el libro electrónico va a pasar algo parecido. Esto de no poder ojear u hojear el libro, de no sentir su grosor, su olor, me desanima bastante a utilizarlo. Hace tiempo que me he acostumbrado a utilizar los pdfs de google books, sin los cuales mi obra de catalogación de manuales habría sido impensable, pero esto comporta unos intereses científicos y profesionales que se apartan bastante del placer de la mera lectura. El caso es que el libro electrónico de María José lleva grabada una “biblioteca” que viene de fábrica. Naturalmente, se trata de lo que los editores llaman los “clásicos”, es decir, esos autores que ya no precisan derechos de autor, y que pueden difundirse con mayor libertad que los vivos. Hay un verdadero popurrí de obras fundamentales, desde Platón u Homero a Chesterton o Ganivet. Intuyo que buena parte de los usuarios potenciales de este libro electrónico no tendrán mayor interés en recorrer esta antología básica, pero un tanto circunstancial, de autores que ya no se leen salvo por razones académicas. La cultura de masas está creando nuevos “clásicos” cuya pervivencia, seguramente, no durará más de un década, y esto pensando de manera optimista. Pues bien, entre los autores antiguos que aparecen en la antología hemos encontrado a Menéndez Pelayo. Tuve la curiosidad de sabe qué obra aparecía bajo este nombre: se trata de los Ensayos de crítica filosófica. Este libro se abre, lo recordaba muy bien, con una preciosa evocación al maestro Alfredo Adolfo Camús, que acababa de fallecer precisamente en 1889. Menéndez Pelayo dice cosas tan emotivas como las siguientes: “El menos anciano de estos ilustres varones fue el primero en abandonarnos. Maestro igual de literatura clásica ¿cuándo volveremos a verle en España? Los antiguos hubieran dicho que las Gracias habían hecho morada en su alma, y que la dulce Persuasión habitaba en sus labios. Espíritu genial, inundado de luz y de regocijo interior, que se transmitía a cada una de sus palabras, había convertido la enseñanza en fiesta perpetua del ingenio y de la fantasía, en evocación perenne de risueñas imágenes, que nos traían nuevas de otro mundo ideal y sereno, donde ni las mismas espinas punzaban, donde los mismos monstruos eran hermosos. ¡Cuánto tendrán que envidiarnos los que no le oyeron, porque sólo una pequeñísima parte de su ingenio ha pasado a sus escritos, y aun éstos son tan breves, tan escasos y dispersos, que la posteridad será notoriamente injusta si tan sólo por ellos pronuncia su fallo!”. De repente me he olvidado de que estaba leyendo en un libro electrónico. De repente María José ha sonreído y ha reconocido también ella a un viejo amigo, al autor al que hemos dedicado alguno de nuestros más hermosos trabajos, y en el que seguiremos trabajando, ahora gracias al hallazgo de obras nuevas que los recursos electrónicos nos han permitido encontrar. Camús, nuestro Alfredo Adolfo, que nos mira risueño y escéptico desde el cielo, ha servido de puente involuntario desde las viejas páginas del siglo XIX hasta la moderna pantalla del libro electrónico. Quizá sea este el profundo sentido de los cambios. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6502026616441172992?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6502026616441172992/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6502026616441172992' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6502026616441172992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6502026616441172992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/el-libro-electronico-y-los-bellos.html' title='El libro electrónico y los bellos recuerdos'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-4REpnpt9B5Q/TxKZ8gr7OKI/AAAAAAAABuc/p-8nh1oMi_E/s72-c/IMGP3749.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3629156026433538287</id><published>2012-01-11T10:08:00.006+01:00</published><updated>2012-01-11T19:04:30.829+01:00</updated><title type='text'>Metáforas del aprendizaje: la historia cultural</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-v04b5wE8Vlk/Tw1SLakYFJI/AAAAAAAABuQ/l869Lw2H_bU/s1600/historia%2Bcritica%2Blatinae%2Blinguae%2Brecortado.png"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 267px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5696299459757479058" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-v04b5wE8Vlk/Tw1SLakYFJI/AAAAAAAABuQ/l869Lw2H_bU/s400/historia%2Bcritica%2Blatinae%2Blinguae%2Brecortado.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;"Alimentar", "construir", "ir por delante" o "guiar". Estos son algunos de los verbos fundamentales que han contribuido a enriquecer la noción de enseñar a lo largo de los siglos. Hoy sólo quería hablar acerca de la metáfora del camino, la que ha dado lugar al término curriculum. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La imagen que podéis ver junto a estas líneas corresponde a un precioso frontispicio que aparece en la primera edición (1716) de la &lt;em&gt;Historia Critica Latinae Linguae&lt;/em&gt; de G. Walchius. Como podréis comprobar si ampliáis la ilustración, en ella aparecen dos caminos, o vías, que llevan (o no) hasta los confines imaginarios del Lacio, representado aquí con una puerta que recuerda bastante al Arco de Septimio Severo, en Roma. La vía que vemos a la izquierda es recta y firme. Los niños pueden andar por ella sin temor a tropezar y caer. El preceptor (en esta palabra aparece el preverbio PRAE- que indica "estar por delante"), en este caso, no les precede, sino que los conduce a la manera de lo que hace un pastor con sus ovejas. Esta acción se expresa en latín mediante el verbo AGERE. La vía de la derecha, sin embargo, es tortuosa y, además, está llena de obstáculos que provocan la caída de los niños. Estos, en lugar del llegar al &lt;em&gt;Vetus Latium&lt;/em&gt;, se ven desviados a la &lt;em&gt;Insula Barbarorum&lt;/em&gt;. Los preceptores, asimismo, encarnan modelos contrapuestos. El buen preceptor se muestra dialogante y paternal, y señala con su dedo índice el lugar al que deben llegar sus discípulos. El mal preceptor sostiene una férula y, curiosamente, lleva sombrero y lentes, que lo afean bastante. En lugar de dialogar con sus alumnos, el mal preceptor dicta lo que dice el libro que sostiene en su mano izquierda. La aparente ingenuidad del grabado, que no hubiera descubierto, por cierto, en caso de haberme quedado en la segunda edición de la obra de Walchius, encierra todo un imaginario educativo digno de ser tenido en cuenta. Los versos de Virgilio que aparecen al pie del grabado confieren a la metáfora la dignidad de la historia mítica de Roma: los niños van al Lacio de la misma manera que Eneas llegó allí tras la caída de Troya, en busca de una tierra prometida: &lt;em&gt;tendimus in Latium&lt;/em&gt;. Esta imagen de la &lt;em&gt;Via in Latium&lt;/em&gt; que nos lleva, precisamente, al territorio de la República literaria ha sido de lo más productivo e incluso ha motivado el título de algunos libros. Pongamos dos ejemplos significativos sin salir de España. En 1792, Fray Vicente Navas publica su &lt;em&gt;Compendiaria via in Graeciam&lt;/em&gt; e &lt;em&gt;in Latium&lt;/em&gt; con el pseudónimo de Casto González Emeritense. En 1924, el latinista y sacerdote aragonés Pascual Galindo Romeo da a las prensas su &lt;em&gt;Viam ad Latium&lt;/em&gt;. Ambos libros, en la distancia temporal que los separa, suponen pequeños hitos para el estudio cabal de la enseñanza del latín en España. El primero, de 1792, introduce el conocimiento de lo que por aquel entonces se llamaba Historia literaria, pero que tuvo un vida efímera. El segundo, de 1924, introduce el canon arcaico y tardío de la latinidad para el conocimiento de la historia de la lengua latina. Tales aspectos, en su sutileza y discreción, configuran también parte de nuestra historia educativa, pero si no los estudiamos y reivindicamos los profesores de latín jamás saldrán a la luz. Cada vez me siento más fascinado por los estudios relativos a la historia cultural de los estudios clásicos en la España moderna. Hoy sólo quería daros una brevísima muestra. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3629156026433538287?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3629156026433538287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3629156026433538287' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3629156026433538287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3629156026433538287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/metaforas-del-aprendizado-la-historia.html' title='Metáforas del aprendizaje: la historia cultural'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-v04b5wE8Vlk/Tw1SLakYFJI/AAAAAAAABuQ/l869Lw2H_bU/s72-c/historia%2Bcritica%2Blatinae%2Blinguae%2Brecortado.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4663534030072049552</id><published>2012-01-09T16:53:00.005+01:00</published><updated>2012-01-09T17:05:09.788+01:00</updated><title type='text'>La nostalgia de Atenas: Aulo Gelio</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-yrGsf7EcOPg/TwsP7Jv2XuI/AAAAAAAABuE/yhesrCye68Y/s1600/SANY6817.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5695663662643437282" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-yrGsf7EcOPg/TwsP7Jv2XuI/AAAAAAAABuE/yhesrCye68Y/s400/SANY6817.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Lejos de la intención de su autor, Aulo Gelio, los veinte libros de las Noches áticas no constituyen una obra que se acostumbre a leer por sí misma, es decir, por mero placer y curiosidad. El interés positivista de los modernos estudios filológicos la ha convertido, ante todo, en una fuente de datos diversos. Esta circunstancia, que disemina los contenidos de las Noches áticas en noticias varias, priva a la obra de Gelio de su verdadero sentido, el que emana, precisamente, de la suma de su diversidad. La nostalgia de Atenas, de los días vividos en el ayer, puede ser un buen motivo común que confiera un sentido a la obra (en la imagen, escultura del Partenón de Atenas, conservada en el British Mueum, de F. García Jurado). POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para empezar, no estamos ante la obra de un mero compilador, que es la lectura que, por descuido, se nos ha dado. Especialistas tan reputados como Franco Cavazza salen al paso de este difundido juicio en su propia edición de Gelio&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. En Gelio aparecen, muy al contrario, interesantes juicios filosóficos, de crítica literaria, selectos comentarios sobre el lenguaje y, por enumerar sólo uno más de los aspectos posibles de su obra, logradas dramatizaciones en las que algunos de sus queridos maestros, como Tauro y Favorino, han quedado retratados mediante el hábil ejercicio de la trascripción y traducción al latín de su palabra viva. Esta lectura detenida y, sobre todo, en sí misma de las Noches áticas ofrece también la más rica fuente de datos sobre el propio autor, vitalmente implicado en su miscelánea&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Además de lo que los biógrafos denominan “historia externa”, a saber, aquellos datos que constituyen los aspectos más objetivos de su vida, como la estancia o estancias en Grecia y su carrera jurídica en Roma, se da la posibilidad, más arriesgada, de reconstruir algunos retazos subjetivos de la propia “historia interna” del autor, como puede ser la de sus motivaciones y sentimientos. Pongamos un ejemplo: en el cuarto capítulo del libro noveno, Gelio nos cuenta que, a su vuelta de Grecia, y nada más arribar al puerto de Brindis, vio que allí había unos volúmenes en venta. Al instante se acercó hasta ellos. Es una ocasión casi única para apreciar su pasión por los libros y su innata curiosidad, más allá de cualquier fatiga. Pongámonos en su piel: tras una larga y, por lo que él mismo nos cuenta (Gel., XIX 1), penosa travesía desde Grecia, un hombre fatigado que desciende de un barco para descansar y pasear por el famoso puerto acude presto y sin pensárselo dos veces a la llamada tentadora de unos libros griegos. Este es Gelio y quizá, de manera imprevista, estemos ante uno de sus más vivos retratos, más allá de los modelos literarios en los que pudo inspirarse&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. Esta posibilidad de lectura, tan lejana a la que nos tienen acostumbrados, nos brinda la oportunidad de entrever en las Noches áticas la nostalgia que Gelio siente por una época de su vida pasada felizmente en la campiña ática. No le es posible a Gelio -la retórica del siglo II, entre otras cosas, se lo impide- expresar de manera explícita tal nostalgia. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; El siguiente texto ilustra perfectamente sobre lo que decimos: “(...) inoltre le Notti Attiche paiono essere un’opera di mera compilazione, puro frutto delle fonti de’autore (quante e quali? Il problema è complesso e vi accenneremo), di cui Gellio è semplice trascrittore, quasi confusionario accumulatore di dati e citazioni senza vaglio critico. Ma secondo noi la cosa non è del tutto così” (Aulo Gellio, Le Notti Attiche. Introduzione, testo latino, traduzione e note di Franco Cavazza, Bologna 1985, pp. 13-14). De hecho, desde la formulación que R. Marache hizo acerca del “humanismo geliano” ha surgido una innovadora línea de estudios tendente a configurar los mundos que aparecen en las Noches Áticas. Véase a este respecto la siguiente obra de conjunto: L. Holford-Strevens y A. Vardi (eds.), The worlds of Aulus Gellius, Oxford 2004.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Así lo señala G. Anderson en su ameno y documentado trabajo “Aulus Gellius: A Miscellanist and his World”, Aufstieg und Niedergang der Römischen Welt. Teil II. Principat. Band 34, Berlin-New York 1994, pp. 1836-1837.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Gelio se inspiró para este capítulo en el libro VII de la Historia Natural de Plinio el Viejo. Por nuestra parte, hemos detectado, asimismo, ecos de la conocida carta de Plinio el Joven sobre los fantasmas (Plin., Epist. VII 27.7).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4663534030072049552?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4663534030072049552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4663534030072049552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4663534030072049552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4663534030072049552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/la-nostalgia-de-atenas-aulo-gelio.html' title='La nostalgia de Atenas: Aulo Gelio'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-yrGsf7EcOPg/TwsP7Jv2XuI/AAAAAAAABuE/yhesrCye68Y/s72-c/SANY6817.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-670078596744131857</id><published>2012-01-06T04:24:00.001+01:00</published><updated>2012-01-06T12:09:48.358+01:00</updated><title type='text'>Vida y cultura: comprender a Montaigne</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TR3gbfhwscI/AAAAAAAABUg/zloAe9UPEq8/s1600/IMGP001.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 394px; FLOAT: left; HEIGHT: 283px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556844278169252290" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TR3gbfhwscI/AAAAAAAABUg/zloAe9UPEq8/s400/IMGP001.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;No dejo de recordar, al poner título a este blog, la mítica revista "Cultura y vida", ligada a Néstor Luján y a su ilustrado "saber vivir". Ahora que los tiempos son malos, que nuestro nivel de vida se va a ver sensiblemente rebajado, sigo afirmando que, al menos para mí, el mayor lujo del que puedo disfrutar en mi vida es del de la cultura, en especial de la menos cara desde el punto de vista pecuniario. Leer a Montaigne es un placer indescriptible y mucho menos oneroso que algunos espectáculos insulsos. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sí, resulta una gran pasión para mí poder leer a Montaigne. Recuerdo que en los lejanos años de 1992, cuando mi futuro era más que incierto en casi todos los sentidos, un buen amigo mío me dijo que iba a comprar la edición de Montaigne preparada por la prestigiosa colección francesa de La Pléiade. El precio, entonces y ahora, resultaba un tanto escandaloso, y mi economía, podéis creerme, no estaba como para adquirir muchos libros de la colección referida. Sin embargo, pensé que la vida sería mucho más generosa que lo que las tristes circunstancias de aquel momento me sugerían a corto pazo. Así que decidí pedir a mi amigo que encargara otro ejemplar para mí. Los libros sobreviven a las circunstancias, nos sobreviven incluso a nosotros mismos, y ahora, mutatis mutandis, estamos en una situación colectiva bastante semejante a lo que vivimos en 1992. Por esto he vuelto a mi querido Montaigne, porque los libros, al menos los ya comprados, pueden seguir leyéndose ya sin mayores gastos. Si esos libros no son de usar y tirar, como ocurre con las obras completas de Montaigne, estaremos ante lo que los econonistas llaman una gran inversión. He tenido ocasión, desde aquel entonces, de comprar más libros sobre Montaigne a lo largo de estos años. Unos han sido nuevos y otros los he adquirido en ofertas, como la preciosa edición de Los ensayos ilustrada por Dalí, y de la que ya tuve ocasión de hablar hace tiempo en otro blog. Una vez, en París, tuve la ocasión hasta de "arrodillarme" ante la estatua del gran humanista, tan cercana al Colegio de Francia, y ante la risa espontánea de unos japoneses que pasaban por allí. También me viene a la memoria la edición bilingüe que el CSIC publicó del Viaje a Italia. Me la compré con el dinero que me dieron en un desguace por mi viejo SEAT 127, que tantas penurias sufrió conmigo. Fue una forma de recordar aquel coche blanco, lleno de recuerdos, hasta hoy día, y de hacerlo pervivir más allá de su mera existencia como automóvil. Por cierto, que en aquel entonces no entendía la insistencia de Montaigne en sus dolencias, precisamente las que habían motivado su viaje. Montaigne padecía de piedra de riñón, y recorría balnearios para curarse probando diferentes aguas. Tan importante era ver Venecia (podemos ver un delicioso grabado del siglo XIX en la ilustración) como dar cuenta de una feliz deposición donde había podido expulsar algún que otro cálculo. Sólo cuando a mí me tocó sufrir ese mal, y tras padecer los dolores que, supongo, padeció el propio Montaigne, tuve una inteligencia cabal de aquel diario de viaje. Mi dolencia se había vuelto parte de una experiencia de mayor calado, no sólo sensible, sino también intelectual. Me puse en la piel de un viajero del siglo XVI que habló en Roma, durante una procesión, de la libertad de conciencia, que revisó libros de Virgilio y de Plutarco en la Biblioteca Vaticana y que, finalmente, intentó buscar alivio en "lugares donde se calma el dolor". POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-670078596744131857?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/670078596744131857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=670078596744131857' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/670078596744131857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/670078596744131857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/12/vida-y-cultura-comprender-montaigne.html' title='Vida y cultura: comprender a Montaigne'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TR3gbfhwscI/AAAAAAAABUg/zloAe9UPEq8/s72-c/IMGP001.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7539628373300664836</id><published>2012-01-05T10:44:00.005+01:00</published><updated>2012-01-05T11:00:56.114+01:00</updated><title type='text'>Habitar los textos, o el humanismo de Aulo Gelio</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2hQhx9Rt6EM/TwVxy1ujfCI/AAAAAAAABtg/XdEw3afZR-g/s1600/IMGP2555.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694082422109600802" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-2hQhx9Rt6EM/TwVxy1ujfCI/AAAAAAAABtg/XdEw3afZR-g/s400/IMGP2555.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Hoy vamos a dedicar nuestra entrada a la posibilidad de releer los textos antiguos desde nuevas claves interpretativas que nos permitan, incluso, habitarlos. Esto es lo que ha ocurrido singularmente con las Noches Áticas de Aulo Gelio. Esta obra ha pasado de ser una mera cantera de datos a tener un argumento vital, de carácter humanístico. Creo que Gelio se hubiera alegrado al saber que, finalmente, lectores muy lejanos a él en el tiempo han logrado encontrar un sentido a la variedad de sus textos. Las Noches Áticas se convierten de esta forma en un lugar imaginario donde habitar, que no deja de ser una forma esencial de humanismo. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Dedicado al profesor Ángel López, lector de Aulo Gelio&lt;br /&gt;Hace unos años, junto a la Universidad Humboldt de Berlín, me acerqué a la estatua de Heinrich Heyne, el autor de las Noches Florentinas (en la fotografía). En aquel momento pude intuir igualmente esta sensación de habitar espacios literarios donde el tiempo se tiñe de la emoción de un lugar. Las noches se vuelven áticas o florentinas, es decir, se impregnan de un lugar y el tiempo especial de nuestras lecturas es capaz de trasladarnos a tales espacio imaginarios.&lt;br /&gt;Desde que el latinista René Marache propuso en los años ´60 del pasado siglo XX la relectura de las Noctes Atticae en clave del llamado “humanismo geliano”, se ha puesto en evidencia la pluralidad de lecturas posibles que ofrece la erudición en Gelio. La interpretación de Marache, basada en la primacía de la moral y la doctrina de la limitación, fue contestada al menos parcialmente por Holford-Strevens, atendiendo a las incoherencias encontradas en las propias Noches Áticas entre la teoría y la práctica. Se ha seguido revisando la cuestión, y destaca en particular el trabajo de Beall (2004), que revisa la propuesta de Marache no tanto como la única posibilidad de lectura de las Noches Átcias, sino como una de las posibles en un contexto de intereses variados. Beall ha puesto de manifiesto la complejidad de valores que tiene la erudición dentro de la visión del mundo que ofrece Gelio: el saber sirve, entre otras cosas, para la propia felicidad, dentro de la consideración del ser humano como un fin en sí mismo (Beall 2004: 221). En todo caso, la formulación del “humanismo geliano” por parte de Marache y la nueva orientación de tales estudios sobre las Noches Átcias van arrojando desde hace unos años una nueva visión tanto de la persona de Gelio como de su obra, valorada en su conjunto y no como una mera compilación de datos. Esta nueva consideración de Gelio, propia de una filología menos positivista, nos invita a llevar a cabo interesantes indagaciones en torno a un autor que sigue mereciendo la discreta atención de estudiosos y escritores modernos. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7539628373300664836?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7539628373300664836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7539628373300664836' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7539628373300664836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7539628373300664836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2012/01/habitar-los-textos-o-el-humanismo-de.html' title='Habitar los textos, o el humanismo de Aulo Gelio'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-2hQhx9Rt6EM/TwVxy1ujfCI/AAAAAAAABtg/XdEw3afZR-g/s72-c/IMGP2555.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4358418080034133860</id><published>2012-01-02T08:30:00.000+01:00</published><updated>2012-01-02T22:56:13.593+01:00</updated><title type='text'>Picasso y Lauro de Bosis, o la tradición "clásica" como vanguardia</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Sc85XBMlZoI/AAAAAAAAAqo/6bW77AmHyyM/s1600-h/MINOS.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 225px; FLOAT: left; HEIGHT: 333px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318532752568837762" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Sc85XBMlZoI/AAAAAAAAAqo/6bW77AmHyyM/s400/MINOS.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;No pasa de moda la “Suite Vollard” de Picasso, grabada en los convulsos años que van de 1930 a 1937. Su estética clásica (que no “clasicista”), tanto formal como temática a menudo se admira con sorpresa en el contexto del arte de vanguardia, si bien lo clásico constituye, dentro del abanico de opciones artísticas que se abren en el siglo XX, una opción profundamente vanguardista. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Conviene saber que lo que durante siglos se entendió simplemente como “tradición”, un legado aprendido ante la contemplación del arte antiguo, terminó añadiendo el adjetivo “clásica” en el trascendental paso del siglo XIX al XX. Esto no es un hecho baladí, sino una importante restricción de sentido. La tradición por antonomasia pasó a llamarse “clásica” porque surgieron nuevas formas de tradición, en particular la tradición moderna y la tradición popular. Octavio Paz denominó genialmente a la tradición moderna la “tradición de la ruptura”. He ido descubriendo tales hechos poco a poco, y con esfuerzo he logrado plasmarlos por escrito, esencialmente en un trabajo del que me siento especialmente orgulloso (“&lt;a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2481997"&gt;¿Por qué nació la juntura «Tradición Clásica»?&lt;/a&gt;: razones historiográficas para un concepto moderno”, &lt;a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?tipo_busqueda=CODIGO&amp;amp;clave_revista=360"&gt;Cuadernos de filología clásica: Estudios latinos&lt;/a&gt;, ISSN 1131-9062, &lt;a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/listaarticulos?tipo_busqueda=EJEMPLAR&amp;amp;revista_busqueda=360&amp;amp;clave_busqueda=177412"&gt;Vol. 27, Nº 1, 2007&lt;/a&gt;, pags. 161-192 &lt;a title="'Acceder" href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2481997&amp;amp;orden=192467&amp;amp;info=link"&gt;Texto completo&lt;/a&gt; disponible en &lt;a href="http://revistas.ucm.es/fll/11319062/articulos/CFCL0707120161A.PDF"&gt;http://revistas.ucm.es/fll/11319062/articulos/CFCL0707120161A.PDF&lt;/a&gt;). La manera en que Picasso conjuga la vanguardia con lo clásico es hoy día un hecho bien analizado. Los estudiosos de la historia del arte están bastante más avanzados que los historiadores de la literatura en este tipo de percepciones, quizá porque lo visual invita a planteamientos que van más allá del tiempo y que no son meramente lineales. No se trata tanto de ver en la Suite Vollard cómo ha podido “influir” la estética de la escultura clásica o la cerámica griega, sino, más bien, interpretar la nueva mirada de Picasso sobre estas formas artísticas y sus intermediarios (por ejemplo John Flaxmann en el siglo XVIII o Rembrandt en el XVII). La mirada suele ser retrospectiva, y la influencia debe analizarse en un doble sentido que invita a pensar en el diálogo. También propia de estos tiempos convulsos es la publicación de una obra póstuma escrita por un notable escritor italiano, Lauro de Bosis. Me refiero a su tragedia “Ícaro”, de cuya existencia supe hace ya mucho tiempo cuando di con un ejemplar de su obra en un rastro: Icaro, with a translation from the Italian by Ruth Draper and a Preface by Gilbert Murray. New York: Oxford University Press, 1933. Tanto en la Suite Vollard como en Ícaro aparecen sendos minotauros, bien distintos en cada caso, pero igualmente complejos. El minotauro de Picasso ha sido sobradamente estudiado en calidad de alter ego de Picasso. El otro minotauro, el de la tragedia Ícaro, es una transposición de Mussolini, hecho que nos invita a compara la tragedia con el propio cuadro de Guernika. Lauro de Bossis, amigo de Thorntom Wilder, fue un destacado autor antifascista. En todo caso, tanto Picasso como Lauro de Bossis “optan” por un lenguaje clásico, lo eligen conscientemente dentro de un ramillete de posibilidades estéticas. Seguiré hablando en otra ocasión de la tragedia de Bossis, hoy sólo quería plantear esta sugerente vía de acceso para su mejor comprensión.&lt;br /&gt;Francisco García Jurado&lt;br /&gt;H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4358418080034133860?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4358418080034133860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4358418080034133860' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4358418080034133860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4358418080034133860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/03/picasso-y-lauro-de-bossis-o-la.html' title='Picasso y Lauro de Bosis, o la tradición &quot;clásica&quot; como vanguardia'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Sc85XBMlZoI/AAAAAAAAAqo/6bW77AmHyyM/s72-c/MINOS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5815585148439766824</id><published>2011-12-30T14:25:00.003+01:00</published><updated>2011-12-30T14:28:19.614+01:00</updated><title type='text'>Vidas cruzadas: Pedro Estala y Fray Vicente Navas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Q9uEj5cPdOI/Tv28NLm7C3I/AAAAAAAABtU/Wn1wGe8kD1c/s1600/SANY1032.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691912438706539378" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-Q9uEj5cPdOI/Tv28NLm7C3I/AAAAAAAABtU/Wn1wGe8kD1c/s400/SANY1032.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Hace unos días tuve la oportunidad de visitar en el Museo de Cádiz una interesante exposición titulada “El viaje andaluz de José I. Paz en Guerra”. Entre las personas que acompañaron al rey francés en su periplo por Andalucía, a finales del primer decenio del siglo XIX, estaba Pedro Estala, helenista y persona destacada de la Ilustración española de finales del siglo XVIII. En ese contexto también se inscribió la figura de Fray Vicente Navas, que moriría en Comayagua el mismo año en que José I llevaba a cabo su viaje. ¿Qué relación existe entre Pedro Estala y Fray Vicente Navas? Hay un dato concreto en cuya trascendencia llevo pensando durante estos días. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La historia de los grandes sucesos suele venir acompañada de sombras personales, y a menudo pequeñas rencillas que se esconden tras decisiones aparentemente razonadas. Mientras estudio y profundizo en el significado que la obra de un ilustrado menor, Fray Vicente Navas, pudo tener en la España absolutista de Carlos IV, temeroso de los vientos revolucionarios que corrían por Francia desde 1789, tuve noticia, gracias a un libro de María Elena Arenas Cruz, de una censura negativa que Navas redactó contra la propuesta de un diario enciclopédico. Pedro Estala e Ignacio García Malo, ambos bibliotecarios, querían convertir la entonces incipiente historia literaria en un conocimiento práctico y moderno, ligado a los proyectos enciclopedistas provenientes de Francia. Todo esto ocurría en 1792, al tiempo que el propio Pedro Estala intentaba hacerse con un lugar propio en la Biblioteca de los Reales Estudios de San Isidro, gracias a la ayuda de su bibliotecario primero, Manuel de Miguel, y en detrimento del bibliotecario segundo, Cándido María Trigueros. Bajo el pseudónimo de Casto González Emeritense, Fray Vicente Navas publica igualmente ese mismo año de 1792 su Compendiaria Via in Graeciam y su Compendiaria Via in Latium, obras redactadas en latín que intentan transferir a España una materia que había nacido en las tierras septentrionales: la historia literaria de los autores griegos y romanos. Sus presupuestos, por lo que hemos podido deducir del texto que abre ambas obras, respondía perfectamente a los ideales absolutistas y a un uso concreto de la Antigüedad, el gusto neoclásico, que ponía en Horacio y Cicerón su ideal más excelso. Dos formas de concebir la historia literaria se enfrentaban, pues, en las figuras de Estala y de Vicente Navas: los modernos frente a los antiguos, y la novedosa enciclopedia frente a las antiguas configuraciones del saber heredadas de la filología de los siglos XVI a XVII. Navas aduce en su censura “que no espera desempeñen lo que ofrecen, y que aun quando fueran capaces de ello, convendría poner algunas limitaciones al plan de operaciones que han propuesto. 1ª ceñir la licencia que piden para recibir leer y extractar los impresos extrangeros a cierto genero de escritos, por el perjuicio que ve la universalidad podra resultar al Estado y a la Religion: y 2ª que en la noticia o extracto que den de las obras que vayan saliendo a luz asi fuera como dentro del reino no se metan a Censores.” Cabe adivinar en estas líneas el recelo de la tardía ilustración española siente ante la novedad de las ideas venidas de fuera, expresadas por uno de los exponentes más conservadores de ese pensamiento. El paso del tiempo sugiere que algo de esto pudo haber. Fray Vicente Navas, dominico, tuvo que regresar en 1793 hacia América para asumir las responsabilidad del obispado de Comayagua. Estala, que consiguió colmar sus ambiciones profesionales en los Reales Estudios de San Isidro, fue derivando hacia posiciones cada vez más liberales, cercano a personas como José Marchena. Así pues, se me ocurrió pensar, mientras recorría la exposición de Cádiz, cómo cada uno de estos pesonajes, Navas y Estala, vino a representar derroteros bien distintos de la historia de España: mientras uno recorría con José I una Andalucía que terminaría convirtiéndose en el imaginario de los románticos, el otro fallecía en la lejana Comayagua, en una América que ya hervía con las ideas de la independencia. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5815585148439766824?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5815585148439766824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5815585148439766824' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5815585148439766824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5815585148439766824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/vidas-cruzas-pedro-estala-y-fray.html' title='Vidas cruzadas: Pedro Estala y Fray Vicente Navas'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Q9uEj5cPdOI/Tv28NLm7C3I/AAAAAAAABtU/Wn1wGe8kD1c/s72-c/SANY1032.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6476121261320342097</id><published>2011-12-26T17:03:00.003+01:00</published><updated>2011-12-26T17:08:11.981+01:00</updated><title type='text'>Textos imaginarios, según Marcel Schwob</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-zQCJXWp2vI0/TvibvbMX9dI/AAAAAAAABtI/3GYMq9LoRaA/s1600/friedrich.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 313px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5690469368238437842" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-zQCJXWp2vI0/TvibvbMX9dI/AAAAAAAABtI/3GYMq9LoRaA/s400/friedrich.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Nos refiere Aulo Gelio que, según un antiguo gramático, hay una diferencia clara entre "decir mentira" y "mentir". La diferencia está en la intención del que habla. Podemos mentir sin querer, o mentir a sabiendas. Los Mimos que compone el escritor francés Marcel Schwob a finales del siglo XIX pretenden completar los propios Mimos del poeta Herodas. Sus textos acababan de aparecer bajo las arenas del desierto. Frente a los mimos reales, los de Schwob jugaron con la ambigüedad del que miente un poco, pero no del todo. Hoy escribe FRANCISCO GARCÍA JURADO, HLGE.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Marcel Schwob recreó a un poeta admirador de Teócrito, Herodas ("Herondas" para él), poco después de que se hubieran descubierto y editado sus Mimos: “El poeta Herondas, que vivía en la isla de Cos bajo el buen rey Ptolomeo, envió hacia mí una delicada sombra infernal a la que había amado en este mundo. Y mi habitación se llenó de mirra, y un ligero soplo heló mi pecho. Entonces mi corazón se pareció al corazón de los muertos: porque olvidé mi vida presente. La amorosa sombra sacó de entre los pliegues de su túnica un queso de Sicilia, una frágil cesta de higos, una pequeña ánfora de vino oscuro y una cigarra de oro. Inmediatamente tuve el deseo de escribir mimos y sentí un cosquilleo en la nariz de las cocinas de Agrigento y el perfume acre de los puestos de pescado en Siracusa. Por las blancas calles de la ciudad pasaron cocineros arremangados, y muchachas flautistas de sabrosos pechos, y alcahuetas de pronunciados pómulos, y traficantes de esclavos de mejillas hinchadas por el dinero. Por las praderas azuladas por la sombra se deslizaron pastores, silbando y llevando brillantes cañas de cera, y queseras coronadas con flores rojas. Pero la amorosa sombra no escuchó mis versos. Volvió la cabeza en la noche y sacudió de entre los pliegues de su túnica un espejo de oro, una trenza de asfódelos, adormideras maduras, y me dio uno de los juncos que crecen en las orillas del Leteo. Inmediatamente sentí el deseo de la sabiduría y del conocimiento de las cosas terrenales. Entonces vi en el espejo la temblorosa imagen transparente de las flautas y las copas y los altos sombreros y los frescos rostros de labios sinuosos, y se me apareció el sentido oscuro de los objetos. Luego me incliné sobre las adormideras, y mordí los asfódelos, y mi corazón se lavó de olvido, y mi alma cogió a la sombra de la mano para descender al Ténaro. La sombra lenta y delicada me fue conduciendo por la hierba negra de los infiernos, donde nuestros pies se teñían de las flores del azafrán. Y allí añoré las islas en el purpúreo mar, las arenosas playas sicilianas rayadas de cabelleras marinas y la luz blanca de sol. Y la amorosa sombra comprendió mi deseo. Tocó mis ojos con su mano tenebrosa y vi subir a Dafnis y a Cloe, hacia los campos de Lesbos. Y experimenté su dolor de probar en la noche terrestre la amargura de su segunda vida. Y la Buena Diosa dio la rama de laurel a Dafnis, y a Cloe el favor del mimbreral verde. Inmediatamente conocí la calma de las plantas y la dicha de los tallos inmóviles. Entonces envié al poeta Herondas unos mimos nuevos perfumados con el perfume de las mujeres de Cos y con el perfume de las pálidas flores del infierno y con el perfume de las hierbas suaves y salvajes de la tierra. Así lo quiso aquella delicada sombra infernal.” (Mimos, traducción de Elena del Amo, Madrid, Siruela, 1997, págs. 103-104) Los mimos que aparecen a continuación son composiciones ficticias cuya verosimilitud viene avalada por los subtítulos griegos. En este caso, se han señalado afinidades con Pierre Louÿs, que había urdido libros apócrifos de tema griego como Poesías de Meleagro y Las canciones de Bilitis, publicadas el mismo año que los Mimos. En total, se trata de veinte mimos, con títulos como “El cocinero”, “La falsa vendedora”, “La golondrina de madera”, etc. Junto a los mimos más cercanos a su modelo griego, Schwob no puede evitar desarrollar sus habituales ejercicios de sincretismo de fuentes y de conferir a algunas de las piezas un sesgo dramático: “Mimo XIII LAS TRES CARRERAS Las higueras han dejado caer sus higos y los olivos sus aceitunas, porque algo extraño ha ocurrido en la isla de Escira. Una muchacha huía, perseguida por un muchacho. Se había levantado el bajo de la túnica y se veía el borde de sus pantalones de gasa. Mientras corría dejó caer un espejito de plata. El muchacho recogió el espejo y se miró en él. Contempló sus ojos llenos de sabiduría, amó el juicio de éstos, cesó su persecución y se sentó en la arena. Y la muchacha comenzó de nuevo a huir, perseguida por un hombre en la fuerza de la edad. Había levantado el bajo de su túnica y sus muslos eran semejantes a la carne de un fruto. En su carrera, una manzana de oro rodó de su regazo. Y el que la perseguía cogió la manzana de oro, la escondió bajo la túnica, la adoró, cesó su persecución y se sentó en la arena. Y la muchacha siguió huyendo, pero sus pasos eran menos rápidos. Porque era perseguida por un vacilante anciano. Se había bajado la túnica, y sus tobillos estaban envueltos en un tejido de muchos colores. Pero mientras corría, ocurrió ese algo extraño, porque uno después de otro se desprendieron sus senos, y cayeron al suelo como nísperos maduros. El anciano olió los dos, y la muchacha, antes de lanzarse al río que atraviesa la isla de Escira, lanzó dos gritos de horror y de pesar.” (Mimos págs. 116-117) El mimo combina de manera genial y sutil el mito de Atalanta e Hipomenes con el mito de las tres edades del hombre, frecuentado en la pintura por autores tan esenciales como Velázquez o, ya más cercano en el tiempo a Schwob, el romántico Gaspar Friedrich. Con la imagen de su obra hemos abierto precisamente este blog. Francisco García Jurado&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6476121261320342097?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6476121261320342097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6476121261320342097' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6476121261320342097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6476121261320342097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/textos-imaginarios-segun-marcel-schwob.html' title='Textos imaginarios, según Marcel Schwob'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-zQCJXWp2vI0/TvibvbMX9dI/AAAAAAAABtI/3GYMq9LoRaA/s72-c/friedrich.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7368517365714378278</id><published>2011-12-24T17:00:00.003+01:00</published><updated>2011-12-25T16:48:39.980+01:00</updated><title type='text'>Patético, ¿ridículo?</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Oph53WhDb38/TvX5A407flI/AAAAAAAABs8/mgHDz_5DrmY/s1600/SANY0865.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689727497902194258" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-Oph53WhDb38/TvX5A407flI/AAAAAAAABs8/mgHDz_5DrmY/s400/SANY0865.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Es una pena que nuestros alumnos, cuando acaso oigan hablar sobre la Sonata para piano en do menor “Patética” de Beethoven, entiendan que se trata de algo bien distinto de lo que el compositor alemán quiso expresar con su música. “Patético” no es “ridículo”, o no debiera serlo al menos, pero también es verdad que cuando confundimos una cosa con la otra es porque nuestra percepción del sentimiento ha cambiado radicalmente. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Un uso irónico, seguramente, y ya bien alejado de su sentido propio, es decir, de lo que el Diccionario de la Real Academia define como lo “Que es capaz de mover y agitar el ánimo infundiéndole afectos vehementes, y con particularidad dolor, tristeza o melancolía”, está trastocando un hermoso término de origen griego que tiene que ver, precisamente, con el sentimiento, y no necesariamente con la risa. Lo patético y el patetismo no tienen que ver con lo risible o lo ridículo, aunque la línea invisible que discurre entre el drama y la comedia siempre sea sutil. Mario Benedetti dice en La tregua (1960) algo que puede hacernos vislumbrar las razones por las que el término ha sufrido semejante desplazamiento semántico: “Era un gesto &lt;a name="acierto20"&gt;&lt;/a&gt;patético, sólo eso, un gesto que no llegaba nunca a parecer ridículo, porque en aquel rostro había, además, bondad.” El problema surge cuando la diferencia entre lo patético y lo ridículo se difumina para dar a entender una burda sinonimia entre ambos. Posiblemente, la confusión responde también a nuestro propios cambios en la percepción del arte y de los sentimiento que éste inspira, pues lo que en otro tiempo pudiera parecer estremecedor hoy se nos antoja simplemente ridículo. Nunca olvidaré el miedo que pasé al ver la película “El exorcista”. Cuántas noches de insomnio pasé recordando el rostro de la niña poseída, casi comparable a las pesadillas que me inspiraron las llamadas caras del Bélmez. Aquel miedo infantil fue compañero tan absoluto que jamás puede imaginar que, al cabo de unos cuantos años, otros chavales pertenecientes a generaciones posteriores a mí se reirían al ver a aquella niña girando su cabeza como si fuera un tuerca. Lo espantoso se había convertido en ridículo, y ante esa constatación sentí incluso vergüenza de haber tenido semejantes miedos. Posiblemente ya no entendemos lo que fue realmente lo patético, de igual manera que no sabemos ya comprender la estética de los cementerios del siglo XIX. Otra cosa es pensar en aquello que hoy nos conmueve, pues esto acaso es más ridículo que aquello que conmovió a las personas del pasado. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7368517365714378278?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7368517365714378278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7368517365714378278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7368517365714378278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7368517365714378278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/patetico-ridiculo.html' title='Patético, ¿ridículo?'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Oph53WhDb38/TvX5A407flI/AAAAAAAABs8/mgHDz_5DrmY/s72-c/SANY0865.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3609303993111244123</id><published>2011-12-21T07:00:00.002+01:00</published><updated>2011-12-21T18:09:58.743+01:00</updated><title type='text'>¿Marx o Montaigne? Lectura de Jorge Edwards</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-UCKe1pcQNCk/TdCwaleXlWI/AAAAAAAABb0/rJ4CMYRyxGE/s1600/SANY7974.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5607175506858841442" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-UCKe1pcQNCk/TdCwaleXlWI/AAAAAAAABb0/rJ4CMYRyxGE/s400/SANY7974.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Acabo de terminar el libro titulado La muerte de Montaigne, del autor chileno Jorge Edwards. Su lectura, discreta, me ha deparado buenos momentos y algunas reflexiones pertinentes. Procuro no tener el libro conmigo ahora, cuando escribo precisamente sobre él, para que así sea tan sólo su conciencia lo que me inspire estas líneas. Tengo la impresión de haber leído un libro post-utópico. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Fue, por lo que recuerdo, en el diario EL PAÍS donde conocí la existencia y la obra de Jorge Edwards. La primera vez que lo leí, precisamente, fue a propósito de un pequeño ensayo sobre la figura de Séneca que me resultó muy útil para uno de mis estudios. Frente a los autores españoles del regeneracionismo, que seguían convirtiendo a Séneca en esencia de lo español, Edwards, en cambio, lo hacía ciudadano de cualquier lugar del imperio. Lo más sutil de todo es que aquel aserto no aparecía en la prosa de Edwards, era algo que yo mismo, como lector, podía encontrar de manera defectiva al calor de otras lecturas. Este carácter sutil de las cosas, de la elocuencia de lo tácito, me ha vuelto a la memoria tras la lectura del ensayo de Edwards sobre Montaigne, quien, no en vano, era también un gran lector y admirador de Séneca. Una vez más, un artículo en EL PAÍS, hace ya unos cuantos meses, me llamó la atención, pues no es normal, ni mucho menos, que un autor moderno dedique a Montaigne su atención consciente y explícita. Este artículo ahora se justifica perfectamente, pues era parte del estudio para la “novela”, según dice Edwards, que él mismo preparaba sobre el autor que llegó a ser alcalde de Burdeos.&lt;br /&gt;No es fácil escribir algo esencialmente novedoso sobre Montaigne. Entre mis lecturas tenía el ensayito que Peter Burke había dedicado al humanista francés, o la biografía inacabada de Stephan Sweig, absolutamente conmovedora. Yo no llegaba al libro de Edwards, por así decirlo, como “homo novus”, es decir, cual “tabula rasa”. Llevo tiempo leyendo, releyendo, intentando asimilar a Montaigne, incluso soñando con su cuarto de trabajo en el castillo aquitano del que toma su nombre, y que algunas veces reconstruyo simbólicamente en mi vida para protegerme de la intemperie de lo zafio. Yo llegué a este libro ya como lector convencido, que es seguramente como llegan casi todos los lectores de obras ensayísticas. El libro de Edwards, manejable y portátil, me ha servido para recorrer lecturas ya pasadas de los propios ensayos de Montaigne y de su viaje por Francia e Italia. Me ha sorprendido lo mucho que Edwards ha leído de y sobre Montaigne, y sin ofrecerme ideas radicalmente novedosas me ha hecho pasar muy buenos ratos de lectura. Ahora regreso, por cierto, al Álbum Montaigne, que la lujosa colección de La Pléiade publicó hace un tiempo en torno a su época y su obra. Delicioso en grado sumo. Ahora recuerdo conmovido el viaje a Burdeos que hicimos hace unos cuantos meses, cuando estuve ante la gigantesca estatua de Montaigne, de igual forma que hice en París ante la estatua que hay en la Rue des écoles. Por diversas razones, he vuelto a justificarme en mi propio escepticismo ante las grandes ideas, los sistemas de pensamiento, las ideologías, las fes inquebrantables. Edwards establece una dicotomía que me ha resultado interesante: Marx, que crea un pensamiento para el futuro que termina ahogango (y ha ahogado) el presente, frente a Montaigne, que es un pensador de su presente, presente que se vuelve atemporalidad en manos de los lectores modernos. Nunca me convencieron, por ejemplo, mis maestros “progres” de los años setenta y ochenta, aquellos que convirtieron la política en mero dogmatismo, en una burda conjunción de buenos y malos, muy efectista para los jóvenes. Nunca me he creído la religión o esa otra forma de religión que es el comunismo. En cierto momento me sentí afín al anarquismo, quizá por razones sentimentales y familiares, quizá porque para mí el anarquismo es la infancia y mi abuelo. Por supuesto, tampoco creo en los “salvadores de la patria” de la derecha política. Qué solo, qué marginal me siento a veces en este sentido, apenas con la compañía de estos libros escritos por autores con los que suelo dialogar en mis viajes de autobús Me gustaría poder felicitar a Jorge Edwards por este libro que recrea, aún no lo he dicho, el posible amor de Montaigne con Marie de Gournay, ella tan joven y él tan viejo. Ella admiraba sus ensayos, y fue editora póstuma de la obra, una vez reescrita. En todo caso, se trata de un libro escrito más allá de las peligrosas utopías. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3609303993111244123?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3609303993111244123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3609303993111244123' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3609303993111244123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3609303993111244123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/05/marx-o-montaigne-lectura-de-jorge.html' title='¿Marx o Montaigne? Lectura de Jorge Edwards'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-UCKe1pcQNCk/TdCwaleXlWI/AAAAAAAABb0/rJ4CMYRyxGE/s72-c/SANY7974.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7568582642340339307</id><published>2011-12-19T08:51:00.004+01:00</published><updated>2011-12-19T10:17:34.952+01:00</updated><title type='text'>Para una historiografía de la literatura clásica durante la Edad de Plata de la cultura</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ZcQblpTc__E/Tu8A3Zh7NFI/AAAAAAAABsw/pRuZAPXmq3Y/s1600/terradillos.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 352px; FLOAT: right; HEIGHT: 288px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687765806138209362" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZcQblpTc__E/Tu8A3Zh7NFI/AAAAAAAABsw/pRuZAPXmq3Y/s400/terradillos.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Haber logrado trazar una historia de los manuales de literatura griega y latina en España puede parecer empresa vana u ociosa. Sin embargo, se parece mucho a la labor de un entomólogo. Poco a poco se van viendo las diferencias habidas entre los documentos, tanto las meramente científicas como las propiamente ideológicas. Alguna vez terminaré el catálogo de manuales, pero por ahora disfruto (y sufro) del proceso que conlleva su elaboración. Como los arqueólogos, suelo aprovechar lo que llamo "las campañas de verano", pues es entonces cuando puedo trabajar sin el agobio del día a día. FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las cuatro grandes etapas que en otro lugar&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; hemos establecido para el desarrollo de la Historiografía de la Literatura latina en España pueden enunciarse como sigue: la del llamado pensamiento ilustrado, definido por la «Historia crítica», de carácter culto y erudito; el período romántico, donde se desarrolla la «Historia filosófica», ligada a lo popular y lo nacional; el «Historicismo», donde la fe en la ciencia positiva termina de asentar la idea de una Historia de la Literatura latina propiamente dicha, y, finalmente, la etapa de los tres primeros decenios del siglo XX, definida por la tensión entre el «Positivismo» heredado del siglo anterior y la nueva «Crítica estética». El caso español se resume perfectamente si pensamos en cuatro manuales posibles y correspondientes a cada etapa que, sin embargo, nunca existieron: un gran manual crítico escrito por Gregorio Mayáns en los años setenta del siglo XVIII&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;, un manual romántico compuesto por Alfredo Adolfo Camús hacia 1860&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;, un manual historicista escrito por Marcelino Menéndez Pelayo entre 1880 y 1900&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt; y, finalmente, un manual de carácter estético-idealista compuesto por Pedro Urbano González de la Calle hacia los años veinte del nuevo siglo&lt;a style="mso-footnote-id: ftn5" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;. Precisamente, en este capítulo vamos a centrarnos en los dos últimos períodos, definidos por la consolidación del paradigma historicista y su relativo agotamiento con el cambio de siglo. De esta forma, a partir del decenio de los años sesenta del siglo XIX, pasada la etapa romántica, ya no supone novedad alguna la explicación de las literaturas nacionales en términos rigurosamente históricos, al contrario de lo que ocurría en los primeros tiempos de Gil de Zárate, durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XIX, pues todavía entonces la orientación histórica tenía un claro sesgo liberal y romántico. El paradigma de la Historia de la Literatura se ha consolidado en la enseñanza hasta el punto de que se termina entendiendo como un hecho natural. Síntoma notable de este nuevo estado de cosas es la publicación en 1866 de la Historia de la Literatura latina de Villar y García, donde el material de estudio se organiza claramente por medio de los períodos históricos, frente al esquema de los tres grandes géneros que definía la etapa romántica durante los tres decenios anteriores, a saber: Poesía, Elocuencia e Historia. Asimismo, los propios ecos de la llamada «Polémica de la ciencia española», abanderada por Menéndez Pelayo y Gumersindo de Azcárate, también irán apareciendo discretamente en el tibio panorama de los estudios sobre la Antigüedad. Se iniciaba así un largo y complejo proceso que terminará cristalizando al siglo siguiente con la creación oficial de los estudios de Filología clásica en 1933&lt;a style="mso-footnote-id: ftn6" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;. No creemos, en este sentido, que sea un hecho casual que en 1878 (y luego en 1879) se publique la versión española de la Historia de la Literatura latina del autor alemán Juan Félix Baehr a cargo de Francisco María Rivero, catedrático de Sánscrito en Madrid desde 1877. Así las cosas, si el positivismo de mitad de los años setenta había supuesto una reacción contra el idealismo&lt;a style="mso-footnote-id: ftn7" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;, el paso al siglo XX conlleva un cierto agotamiento de este mismo Historicismo que se plasma, por ejemplo, en las propuestas alternativas de la Estética de Benedetto Croce, encaminadas a valorar de nuevo la literatura como un hecho fundamentalmente estético antes que como mera historicidad. Los manuales de Literatura clásica reflejan perfectamente el estado de las ideas y sus cambios desde 1868 hasta 1936. Su estudio detenido permite apreciar la variedad de planteamientos y también de diferencias ideológicas, no trazadas hasta el momento y que merece la pena reseñar. FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; F. García Jurado, «Ensayo de una Historiografía de la Literatura latina en España (1778-1936)», Revista de Estudios Latinos, 8, 2008, págs. 179-201.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; En particular, su Vida de Publio Virgilio Maron, con la noticia de sus obras traducidas en castellano (Valencia, 1778) constituye un valioso comienzo de lo que podría haber sido (y no fue) nuestra Historiografía de la Literatura latina en España.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; A tenor de lo que declara Francisco García Rivero (futuro traductor del manual alemán de Baehr) al comienzo de su tesis doctoral (F. García Rivero y Godoy, Demóstenes y Esquínes. Thésis presentada á la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, Madrid, 1866), Camús preparaba una obra de este tipo: «Y ha sido tanta su amabilidad, que no ha tenido inconveniente en facilitarnos las cuartillas de sus Lecciones histórico-críticas de literatura clásica, obra en que actualmente trabaja y que lleva ya muy adelantada». Asimismo, hemos descubierto poco antes de escribir este capítulo una nueva obra de Camús redactada todavía en latín, y que en parte responde a este cometido: Litterarum Latinarum Institutiones. Tomus primus, Madrid, 1852.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Nos atrevemos a expresar este deseo a tenor de la calidad de su tesis doctoral dedicada a estudiar la novela entre los latinos, a la que después volveremos. Menéndez Pelayo renunció, sobre todo, a escribir un manual de Historia de la Literatura española que, en opinión de J. C. Mainer, «La invención de la Literatura española», en D. Romero López (coord.), Naciones literarias, Madrid, 2006, 201-230, pág. 222: «hubiera hecho digno trío de honor con la italiana de Francesco De Sanctis y la francesa de Gustave Lanson».&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn5" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Solamente las notas a su traducción del manual de Literatura latina de Friedrich Leo constituyen un prodigio de buen hacer crítico y filológico. Véase al respecto F. García Jurado, «Cuando el tiempo se detiene. Los avatares de una Historia de la Literatura latina publicada en Colombia: Pedro Urbano González de la Calle», Literatura: teoría, historia, crítica, 11, 2009, Nuevas tendencias en la literatura antigua (en prensa).&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn6" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; F. García Jurado, «El nacimiento de la Filología clásica en España. La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid (1932-1936)», Estudios clásicos 134, 2008, 77-104, págs. 80-82 especialmente.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn7" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; J. L. Abellán, Historia crítica del pensamiento español. Tomo V (1). La crisis contemporánea (1875-1936), Madrid, 1989, pág. 75: «El positivismo es, en realidad, una reacción contra el idealismo, que tiene su fecha clave en 1875».&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7568582642340339307?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7568582642340339307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7568582642340339307' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7568582642340339307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7568582642340339307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/para-una-historiografia-de-la.html' title='Para una historiografía de la literatura clásica durante la Edad de Plata de la cultura'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZcQblpTc__E/Tu8A3Zh7NFI/AAAAAAAABsw/pRuZAPXmq3Y/s72-c/terradillos.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7737795176842212562</id><published>2011-12-17T08:05:00.005+01:00</published><updated>2011-12-17T08:38:17.576+01:00</updated><title type='text'>Que veinte años no es nada: Ámsterdam</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-4c9X7QkvtfY/TuxEZd5wHZI/AAAAAAAABsk/XFKaqG8J3D8/s1600/SANY0966.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; FLOAT: right; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686995633776369042" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-4c9X7QkvtfY/TuxEZd5wHZI/AAAAAAAABsk/XFKaqG8J3D8/s400/SANY0966.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Ser capaces de vivir en paz con nuestros recuerdos no siempre es fácil, pero esta vez sí lo fue. Hace una semana tuve la oportunidad de regresar a Ámsterdam. La bonita cifra de veinte años separaba mis últimos pasos por aquella ciudad de estos renovados paseos. Pero sí tuve la amable sensación del tiempo recobrado. POR FRANCISCO GARCÍA JURDO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ya sabía de antemano que la sensación de regreso iba a presidir todo aquel viaje. María José tenía ganas de visitar esta ciudad y aceptó el reto de recorrer una suerte de ruta de la memoria, ruta que básicamente coincidía con todo lo esencial que hay que ver en Ámsterdam. No puedo decir que la ciudad siga intacta, pero sí reconocible. Quizá lo que más me molestó fue comprobar cómo uno de los lugares que consideraba más hermosos, el canal que pasa junto al jardín botánico, ya no aparece tan selvático, pues se ha construido un nuevo invernadero que viene a ser como un apósito para mis recuerdos. Naturalmente, han desa&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-UBZ1AZw-oB8/TuxEAXy6uCI/AAAAAAAABsY/zE2QVtUPwWI/s1600/SANY0798.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686995202640361506" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-UBZ1AZw-oB8/TuxEAXy6uCI/AAAAAAAABsY/zE2QVtUPwWI/s400/SANY0798.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;parecido tiendas y restaurantes, hasta el pequeño elefante que había en un escaparate cerca del zoo (llamado Natura Artis Magistra). Queda, no obstante, la tienda de patatas fritas junto a Rembrandtplein, por lo que no quise dejar de tomarme un cucurucho en recuerdo de antiguas tardes de estudiante donde aquellas patatas eran el componente básico de un paseo-cena. En fin, también cumplimos con el rito de comprar un libro viejo en el largo corredor que hay junto a la facultad de Derecho, un texto griego de Homero y la Consolatio Philosophiae de Boecio. Allí, uno de los viejos libreros todavía recordaba al ya entonces viejo maquis que vendía libros increíbles hace veinte años, y que un día, no sé muy bien por qué, me habló de los seis dedos que tienen algunas figuras de Chagall. Sin embargo, el Seminario de Clásicas, que estaba junto al Museo de Arqueología Alan Pierson, ya no se encuentra allí. La puerta por la que cada día entraba a reencontrarme con mis volúmenes de estudio, en la biblioteca, ahora es un escaparate. Sí pude entrever, entre los cristales, la silueta de un estudiante fantasmal que todavía escribe risueño notas para su tesis. Busqué a aquel estudiante predoctoral que allí fui y realmente lo encontré, e incluso reconocí la casa de Weespertraat donde habité, más bien una cueva que se volvió mágica al calor de los días irrepetibles. Desde el nuevo museo sucursal del Ermitage hice esta foto del edificio que me sirvió de hogar, y que es precisamente la que abre este blog, La hice con cierta sensación de no volver a verlo ya nunca, con cierto vértido vital. Pero María José desdramatizó mis congojas con la aplastante razón de que ahora hay vuelos baratos y de que, por supuesto, volveremos más veces. FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7737795176842212562?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7737795176842212562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7737795176842212562' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7737795176842212562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7737795176842212562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/que-veinte-anos-no-es-nada-amsterdam.html' title='Que veinte años no es nada: Ámsterdam'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-4c9X7QkvtfY/TuxEZd5wHZI/AAAAAAAABsk/XFKaqG8J3D8/s72-c/SANY0966.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4599201400809366788</id><published>2011-12-14T21:09:00.003+01:00</published><updated>2011-12-14T21:15:49.472+01:00</updated><title type='text'>Defensa de la literatura que nace de la filología</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-L_85tsXbwLY/TukDigdTp-I/AAAAAAAABsM/yh0jYc8OyqI/s1600/IMGP4734.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 300px; FLOAT: right; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686079895895255010" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-L_85tsXbwLY/TukDigdTp-I/AAAAAAAABsM/yh0jYc8OyqI/s400/IMGP4734.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Nunca sabremos cuántas horas de feliz ocio pasó Marcel Schwob en los Archivos Nacionales, junto a legajos que le transportaban al París medieval, o al mundo en el que Villon modeló su novedosa forma de escribir poesía. Quiero que mi último recuerdo parisino de Schwob sea aquí, en el recogimiento ensoñador del estudio. (París. Archivos Nacionales. Fotografía de Francisco García Jurado. FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;“No: no es la especialidad&lt;br /&gt;lo que de su filología me interesa&lt;br /&gt;sino la vida que hay entre los márgenes&lt;br /&gt;de un libro hecho de tiempo&lt;br /&gt;cuya lengua podemos, sin hablarla, leer”&lt;br /&gt;(Jaime Siles, “De vita philologica”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Schwob emprende el viaje a Samoa su vida ya está cerca del fin, y la empresa parece motivada por la desesperada necesidad de plasmar con imágenes reales lo ya soñado. Marcel quiere conocer el paraíso contado por aquel que alimentó su imaginación, y emprende una dura y estéril travesía, tan parecida a la cruzada de los niños a Tierra Santa. A menudo, muy a menudo, la realidad no está a la altura de los sueños y entonces la literatura o nuestros mismos sueños aparecen para corregirla, incluso para anularla. En ese momento, hasta es posible que nazca una literatura ajena a lo que entendemos como vida real y entremos en la sustancia sutil de dos dimensiones que a menudo se entrelazan: la erudición y la imaginación. Schwob y Moreau recrearon esa sutil mezcla de erudición y fantasía en sus respectivas obras, y los autores de la Antigüedad tuvieron mucho que ver en ello. Ambos recrean las personas de los viejos poetas hasta dar con nuevas imágenes no ajenas a sus legendarias leyendas: una Safo ensimismada y soñadora que casi no muere, un Tirteo dúplice, viejo y joven a un tiempo, pero siempre cantor ideal de batallas, o un Hesíodo amante de las musas que, recostado, se confunde con el mito de Endimión, el soñador eterno. No menos sugerente es Lucrecio enloquecido por un filtro de amor, o Petronio convertido en protagonista de sus propias ficciones al tiempo que escapa a la muerte. Las propias lecturas de ambos artistas son, asimismo, ricas e intensas: Plutarco y Ovidio enriquecen los imaginarios de Moreau, mientras que en Schwob tales lecturas han de recibir su justo término: la biblioteca. La Antigüedad se reinventa en ambos gracias a imágenes poderosas, como la de Ulises, bien ante las sirenas, o entre los insaciables pretendientes, y esto es sólo comparable con la inquietante belleza de los nuevos mimos que Schwob escribe al dictado misterioso del poeta Herodas. Asimismo, es más que una paradoja el hecho de que ambos estén creando nuevas formas de expresión al tiempo que miran al pasado para volverlo a inventar. Que Aristóteles y Platón se den la mano con Kant y Saussure en los ensayos de Schwob supone una revelación absoluta para cualquier lector despierto. En definitiva, se están reencontrando constantemente los géneros, antiguos y modernos, como la épica de Homero con la fabulación portentosa de la pintura simbolista, o los datos eruditos de Aulo Gelio con el relato fantástico concebido a la manera gótica de Poe. Estamos, como dije al principio de este libro, ante el nuevo reto de contar, narrar una vez más, la historia del arte y la literatura desde estos caminos imprevistos.&lt;br /&gt;Escribir un libro sobre Schwob fue algo que me obligó, en definitiva, a vivir otras vidas, a pasar muchas horas junto a libros y buscarlos, a viajar con la fortuna de quien ve más allá y traza rutas emotivas, en pos de la vida de otros que ya son también mi propia vida. Por ello, cada vez entiendo menos a quienes pretenden trazar una frontera insalvable entre la literatura que nace de la vida real y aquella que tiene su referente en los libros. La relación entre la literatura y la vida es, afortunadamente, más compleja que una mera dualidad, que un simple esquema. Es más, Schwob no sólo era un autor que basaba su creación en otras lecturas, era, además, un amante de la filología, cuyo cultivo, al margen de la gris burocracia académica, supone, ante todo, el placer de lo exquisito, del instante irrepetible. Que el poeta Herodas reciba el nombre de “Herondas”, o que aquellos que están locos por la libertad se llamen “Eleuterómanos” es, ciertamente, fruto de un placer íntimo, a menudo intransmitible a los demás, una rara forma de felicidad o de melancolía, según se mire. González Iglesias plasmó muy bien esa sensación al decir en su poema “Difícilmente” que “Entre los datos de la erudición / brota cierta tristeza / difícilmente compartible...”&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. Esta sensación, a menudo tenue, se compensa también con tenues alegrías (“solaces”, diría Menéndez Pelayo), como la de buscar con esfuerzo un libro de Schwob por las librerías inacabables de la rue des Écoles y, luego de salir a la calle, encontrarse la broncínea sonrisa de Michel de Montaigne. Espero que algo de esa emoción difícilmente compartible haya llegado a ti, querido lector, a través de mis palabras. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Juan Antonio González-Iglesias, Eros es más, Madrid, Visor, 2007, pág. 45. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4599201400809366788?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4599201400809366788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4599201400809366788' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4599201400809366788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4599201400809366788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/defensa-de-la-literatura-que-nace-de-la.html' title='Defensa de la literatura que nace de la filología'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-L_85tsXbwLY/TukDigdTp-I/AAAAAAAABsM/yh0jYc8OyqI/s72-c/IMGP4734.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8244348726468941767</id><published>2011-12-06T09:49:00.001+01:00</published><updated>2011-12-06T10:52:29.832+01:00</updated><title type='text'>Venecia inventada: viaje real e imaginario</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TADPAC8EmvI/AAAAAAAABJA/B8ZhuYOKzPA/s1600/IMGP3312A.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 258px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476604746578303730" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TADPAC8EmvI/AAAAAAAABJA/B8ZhuYOKzPA/s400/IMGP3312A.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;El viaje puede ser un deseo, un anhelo futuro, o un recuerdo. Y rara vez la vivencia inmediata llega a estar a la altura del deseo o del recuerdo. Durante uno de mis retornos a Venecia, quise retratarla inspirado en los cuadros que hiciera siglos antes el inmortal Canaletto. Y así confirmé de primera mano algo que sabía, pero que me había resistido a creer: Canaletto había alterado las dimensiones reales, había inventado una ciudad que nunca existió, pero que pervivirá más allá de su modelo. POR FRANCISO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para Antonia, por su pasión por las cosas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No puedo disfrutar de los lugares si estoy "simplemente" en ellos. Ya sé que esto es una suerte de perversión viajera, pero el caso es que disfruto más de la vista del Palacio Real de Madrid desde el río manzanares si imagino que se trata de la Acrópolis de Atenas y, de manera inversa, en Atenas tiendo a evocar calles y lugares de mi antiguo barrio madrileño de Tetuán, tratando de reencontrar la infancia donde acaso nunca estuvo. Con el tiempo supe que éste era el juego que utiliza el protagonista de ese grandioso libro (en todos los sentidos) que es "A la búsqueda del tiempo perdido", de Marcel Proust. El caso es que cuando nuestro personaje llega al fin a Venecia, tras haberla evocado durante años, imagina que el sol que entra por las rend&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TADOSB4zXdI/AAAAAAAABIw/tJNfsJQRIio/s1600/IMGP3314.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 300px; FLOAT: right; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476603956022173138" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TADOSB4zXdI/AAAAAAAABIw/tJNfsJQRIio/s400/IMGP3314.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;ijas de las persianas no es otro que el sol de Combray, el reino normando de sus ensoñaciones infantiles. Qué sol más lejano en el tiempo y en el espacio, pero esa lejanía es la que nos lleva a la conciencia, en especial de lo perdido. Es posible que no saber disfrutar de lo presente, de lo que está a la vista, sea una sutil forma de infelicidad. Pues bien, yo no dejo de pensar, cuando paso por la Calle de los Estudios, en Madrid, que la fachada en escorzo del Instituto San Isidro es, en realidad, el llamado Campo de los Jesuitas veneciano tal y como lo retrató el impar Canaletto. Así lo he visto durante años, desde que adquirí un libro sobre Canaletto de la serie "Entender la pintura", donde se estudia precisamente cómo el pintor italiano alteró las perspectivas de la plaza. La verdad es que en anteriores viajes a Venecia jamás se me había ocurrido acercarme hasta aquel lugar periférico. Por fin logré llegar allí, acopañado de María José y de su antigua profesora de griego y ahora amiga, Carmen. El momento aquel fue realmente simpático. Yo llevaba en la memoria el lugar preciso desde el que Canaletto había tomado la perspectiva. Se trataba de uno de los infinitos puentecillos por los que se puede cruzar los innumerables canales de la ciudad. Pero, al llegar, me encontré con una pareja de enamorados que, sentados a un lado del puente, no tenían intención de marchar. Dado que aquellos jóvenes heridos por la flecha de Eros no parecían moverse, y puesto que no podíamos echar la mañana entera en aquel lugar, me dirigí resuelto hasta ellos para pedirles que, por favor, me dejaran hacer una fotografía del lugar precisamente desde allí, "pues era la perspectiva de Canaletto". Hubiera querido haber llevado conmigo el libro sobre el pintor para que aquellos jóvenes vieran que no les estaba tomando el pelo. El caso es que los pobres se levantaron amablemente y me permitieron hacer la soñada fotografía. Cuando volvimos a Madrid pude comprobar, al igual que ahora vosotros también podéis hacer si comparáis las imágenes, que la vista de Canaletto diverge clavamente de la realidad. Sin embargo, si un día desapareciera Venecia y sólo quedara la vista de Canaletto, sería muy difícil entonces determinar qué fue verdad o mentira. Así suelen ser, igualmente, nuestras evocaciones, recuerdos y sueños. FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8244348726468941767?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8244348726468941767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8244348726468941767' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8244348726468941767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8244348726468941767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/05/venecia-inventada-viaje-real-e.html' title='Venecia inventada: viaje real e imaginario'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TADPAC8EmvI/AAAAAAAABJA/B8ZhuYOKzPA/s72-c/IMGP3312A.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4858155040966251792</id><published>2011-12-04T10:08:00.004+01:00</published><updated>2011-12-04T10:38:34.801+01:00</updated><title type='text'>Para el éxito</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ZST7ifYj5fU/Tts5hQm7LZI/AAAAAAAABsA/JhiLUgIc6Dc/s1600/Foto0091.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 300px; FLOAT: right; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5682198598414708114" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZST7ifYj5fU/Tts5hQm7LZI/AAAAAAAABsA/JhiLUgIc6Dc/s400/Foto0091.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Como dos impostores, al menos era así como el poeta Rudyard Kipling veía al éxito y al frasado, esos polos disparejos en los que solemos cifrar nuestra vida. Somos nuestros errores, y nuestros fracasos dicen tanto de nosotros como nuestros propios éxitos. Problema más arduo es plantear lo que encerramos tras cada una de estas palabras. Estas cosas pienso a menudo cuando veo la estatua dedicada a Camilo José Cela en la Ciudad Universitaria. Está entre las facultades de Filología y Derecho, en la plaza o cuadrángulo que muchos, acaso, sólo ven como un aparcadero de automóviles. A mí me conmovió, sobre todo, la frase lapidaria que encontramos bajo el busto de Cela, como recién escrita de su mano. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La frase en cuestión dice: "PARA EL ÉXITO SOBRA EL TALENTO, PARA LA FELICIDAD NI BASTA". Me llamó la atención el tono lapidario de la frase, propio de una sentencia de Séneca o del mismo Gracián. Podía haber sido el motto de un emblema del siglo XVII, adornado de un grabado barroco. La reflexión, sin embargo, tiene un transfondo que nos acerca a nuestro tiempo, pero que nos recuerda también a frases latinas, como ésta de la Eneida de Virgilio: "Aprende de mí la virtud, de otros el éxito". Es así como Eneas se refiere a su propio hijo antes de combatir contra el terrible Turno, sin saber, claro está, cómo termirá el singular combat&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-N8k-W1V-ulc/Tts5R3UNEnI/AAAAAAAABr0/wV7WoKLoWJE/s1600/Foto0092.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 376px; FLOAT: left; HEIGHT: 281px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5682198333927264882" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-N8k-W1V-ulc/Tts5R3UNEnI/AAAAAAAABr0/wV7WoKLoWJE/s400/Foto0092.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;e. Pero más cercana a nuestro tiempo, y grabada en la propia estación del metro de Ciudad Universitaria, podemos leer estos versos de Francisco Brines: "Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde -como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante". Se trata de un poema titulado "No volveré a ser joven", donde la experiencia acumulada a lo largo de nuestros fracasos, a menudo disfrazados de éxitos, nos va dando la pauta lúcida de aquello que pudo ser lo realmente importante para nuestra vida. Pensando ahora en la frase de la Eneida (&lt;em&gt;Disce, puer, virtutem ex me verumque laborem, fortunam ex aliis&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Aen&lt;/em&gt;. 12, 435), he tenido el gusto de traducir al latín la sentencia de Cela. Es una frase lapidaria, absolutamente apta para este ejercicio traductor, dado que la sintaxis puede quedar inalterada: TRIUMPHO SATIS INGENIUM, LAETITIAE NON SUFFICIT. Ahora que la Universidad Complutense es noticia, una vez más, por los nubarrones de la deuda que se ciernen sobre ella y las tremendas dificultades económicas (esta universidad es la triste metáfora de un país), estos rincones se vuelven pequeños reductos de paz. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4858155040966251792?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4858155040966251792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4858155040966251792' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4858155040966251792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4858155040966251792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/12/para-el-exito.html' title='Para el éxito'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZST7ifYj5fU/Tts5hQm7LZI/AAAAAAAABsA/JhiLUgIc6Dc/s72-c/Foto0091.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3466203558140714645</id><published>2011-12-02T06:14:00.000+01:00</published><updated>2011-12-02T08:17:08.406+01:00</updated><title type='text'>Marcel Proust en Alcobendas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Sa6c_xBJ1bI/AAAAAAAAAo0/TqGUjBl_jiw/s1600-h/turner.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 295px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309353630020261298" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Sa6c_xBJ1bI/AAAAAAAAAo0/TqGUjBl_jiw/s400/turner.jpg" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Algunas personas famosas me ponen muy nervioso. Que cierta actriz española viviera en una localidad madrileña llamada Alcobendas ha conferido a la localidad algún poder evocador, desde su localismo y realidad inmediata, en contraste con la gran ciudad que representa al cine norteamericano. En todo caso, llevo años pensando en escribir una novela de cierto sesgo autobiográfico titulada "Proust en Alcobendas", donde cuento la peripecia de un joven estudiante que recrea en aquel lugar nada menos que París y la Normandía, gracias a los textos del irrepetible Marcel Proust. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El contraste entre la cotidianeidad y lo sublime es, en definitiva, lo que conferiría a "Proust en Alcobendas" su razón de ser. De esta forma, deberíamos partir de algunos hermosos textos de Proust, como el siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Vidri, vidri-ero, cristales rotos, el vidriero, el vidri-ero!”, división gregoriana que, sin embargo, me recordó la liturgia menos de lo que me la recordaba el trapero, reproduciendo sin saberlo una de esas bruscas interrupciones de la sonoridad en medio de una plegaria tan frecuentes en el ritual de la Iglesia: Praeceptis salutaribus moniti et divina institutione formati, audemus dicere, dijo el sacerdote terminando bruscamente en el dicere. Sin irreverencia, así como el pueblo piadoso de la Edad Media, en el recinto mismo de la iglesia, representaba las farsas y los pasos, en este dicere hace pensar el trapero cuando, después de retornear la palabras, emite la última sílaba con una brusquedad digna de la acentuación reglamentada por el gran papa del siglo VII: “Se compran trapos, chatarra –todo esto salmodiado con lentitud, así como las dos sílabas siguientes, mientras que la última acaba más bruscamente que dicere -, pieles de co-nejo.” “Valencia, la bella Valencia, la fresca naranja”, hasta los modestos puerros (“¡ a los buenos puerros!”) desfilaban para mí como un eco de las olas en que Albertina, libre, hubiera podido perderse, y adquirían así la dulzura de un Suave mari magno. (Proust, La prisionera, pp. 135-136)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esta evocación, esta incursion de lo cotidiano en el mundo sentimental y tortuoso de la novela, yo me atrevo a evocar mis propias emociones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así llegaba con la mañana el sonido repetido, aún a lo lejos, de la bocina del camión de gas butano, repleto de bombonas naranjas que recordaban una perfumada primavera en Córdoba. Las mañanas que podía permanecer en casa, habiéndome levantado al romper el alba, esa bocina me encontraba ya estudiando, entre acordes de Bach o Händel que endulzaban un tanto la aridez de ciertos textos académicos, y entonces dejaba simplemente de oír y me ponía a escuchar como quien respira el mar aquel sonido que algunos considerarían extemporáneo y molesto. Aquella bocina tenía una rara belleza en la distancia, en su monótona forma de avisar a mi madre y a sus vecinas de la llegada cotidiana del suministro de gas. Quería creer yo, en mi nostalgia inacabable del océano, de los inmensos espacios, que era un barco de vapor que surcaba las aguas, uno de esos barcos que con William Turner irrumpieron en las aguas procelosas de la pintura inglesa. Y así es como, al cabo de los años, una piadosa mañana de sol, evoqué en la Tate Gallery, ante los mares de Turner, aquellas mañanas de adolescencia y estudio en una Alcobendas soñada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la analogía sentitiva que Proust establece entre la famosa magdalena, al comienzo de su obra, y la misma sensación recogida luego ante otro estímulo, si es posible evocar una sensación de la infancia de Combray en la Venecia de Fortuny, yo me atrevo a proponer que el universo de las sensaciones es independiente del lugar donde nos encontremos.&lt;br /&gt;Francisco García Jurado&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3466203558140714645?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3466203558140714645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3466203558140714645' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3466203558140714645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3466203558140714645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/03/proust-en-alcobendas.html' title='Marcel Proust en Alcobendas'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Sa6c_xBJ1bI/AAAAAAAAAo0/TqGUjBl_jiw/s72-c/turner.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3112219658377885815</id><published>2011-11-28T20:53:00.000+01:00</published><updated>2011-11-28T20:53:00.949+01:00</updated><title type='text'>El doble y mal</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-odHN-ZeKOxI/TtFEO52uf9I/AAAAAAAABro/jkleYGBEmjA/s1600/IMGP3773.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5679395627930124242" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-odHN-ZeKOxI/TtFEO52uf9I/AAAAAAAABro/jkleYGBEmjA/s400/IMGP3773.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;En 1846, Fiodor Dostoyevski publica una novela fundamental sobre el viejo tema del doble. La obra, cuyo protagonista es un gris funcionario llamado Yakov Petrovich Goliadkin, se titula, de manera simple y concisa, El doble (Dvoinik), e incide especialmente en un aspecto clave del tema de la duplicidad, la dimensión moral de aquellos que ejercen una doble vida mediante engaños:&lt;br /&gt;“El hombre bueno trata de vivir honradamente y no de cualquier modo y, además, nunca tiene un doble.”&lt;/strong&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Es precisamente, el engaño y el afán de simular ser lo que no se es lo que ha llevado a la desgracia al protagonista de esta novela, pues su duplicidad ha terminado dando lugar a un auténtico alter ego que intenta suplantarlo, a manera de ejemplar castigo. Precisamente, a la hora de recordar la historia de Goliadkin acuden a nuestra memoria otras historias reales que ilustran bien esta relación entre el doble y la dudosa moralidad de quienes se duplican. El primer ejemplo paradigmático es el de un famoso periodista español que, por lo que parece, dijo a su esposa que partía en viaje de trabajo, aunque en realidad iba a visitar Moscú en compañía de su amante. Por una de esas casualidades de la vida, la esposa acudió también a Moscú con unas amigas y fue allí, en plena Plaza Roja, donde se dio de bruces con su marido. Lo más extraordinario de esta historia es que el esposo hizo como que era otra persona, es decir, una suerte de gemelo generado precisamente por la iniquidad y la mentira, mediante la que intentaba desvincularse de la persona real que su esposa había reconocido. Pero mucho más impactante es la historia de las fotografías que aparecieron hace dos años en la prensa, donde se mostraba la nueva imagen que había adoptado Radovan Karadzic, el sanguinario presidente de la República Serbia entre los años 1992 y 1996. Su rostro estaba cubierto por una poblada barba blanca que lo hacía difícilmente reconocible, y lo que resultaba especialmente inquietante era su nuevo aspecto de santón. El criminal de guerra había adoptado una identidad falsa y, acorde con ella, se dedicaba a la medicina alternativa, como si jamás hubiera cometido crimen alguno. La realidad supera la ficción literaria constantemente, y estas historias de camuflaje no son nuevas. Sabido es que, tras los genocidios, los verdugos adoptan nuevas identidades y procuran ser otras personas para sobrevivir. De igual manera que el déspota serbio, tras la &lt;a href="http://www.ushmm.org/wlc/article.php?lang=sp&amp;amp;ModuleId=10005760"&gt;Segunda Guerra Mundial&lt;/a&gt;, el criminal de guerra nazi &lt;a href="http://www.ushmm.org/wlc/article.php?lang=sp&amp;amp;ModuleId=10007440"&gt;Adolf Eichmann&lt;/a&gt; huyó de Austria y marchó a la República Argentina, donde vivió bajo el nombre de Ricardo Klement. No fue desenmascarado hasta 1960, cuando agentes del servicio de seguridad hebreo lo capturaron y trasladaron a Jerusalén para su posterior enjuiciamiento y ejecución. La anécdota del periodista español en la Plaza Roja de Moscú palidece, naturalmente, ante las escalofriantes historias de Karadzic o Eichmann, pues del mero engaño pasamos a una de las dimensiones más escalofriantes de lo que venimos en llamar el tema del doble: la relación de la duplicidad con el mal en estado puro. Insistimos en que, como diría Fiodor Dostoyevski, sólo son dúplices los malvados, no las buenas personas.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; F.M. Dostoyevski, El doble. Poema de Petersburgo. Versión directa del ruso y nota preliminar de Juan López Morillas, Madrid, Alianza, 2002, p. 131.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3112219658377885815?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3112219658377885815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3112219658377885815' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3112219658377885815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3112219658377885815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/el-doble-y-mal.html' title='El doble y mal'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-odHN-ZeKOxI/TtFEO52uf9I/AAAAAAAABro/jkleYGBEmjA/s72-c/IMGP3773.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6935495189689865075</id><published>2011-11-26T09:36:00.005+01:00</published><updated>2011-11-26T20:53:10.239+01:00</updated><title type='text'>Fotos de noviembre</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-zfM3I6FMZlg/TtCpHKsRT_I/AAAAAAAABrc/EzdfmcEYg_M/s1600/hermenegildo-anglada-camarasa-la-gata-rosa.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 213px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5679225070708412402" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-zfM3I6FMZlg/TtCpHKsRT_I/AAAAAAAABrc/EzdfmcEYg_M/s400/hermenegildo-anglada-camarasa-la-gata-rosa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;No sé si alguna vez habréis tenido la misma extraña sensación al ver, durante el verano, las fotos que nos hicimos en el frío y lejano mes de noviembre. Sentir que nuestras imágenes, diluidas en la tenue luz del invierno, abrigadas con tonos oscuros y un tanto contraídas, son parte de una historia triste y pasada, lejana a la plenitud que nos da el sol y los días estivales. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esta sensación la llevo teniendo desde hace tiempo, precisamente cuando veo las fotografías que nos hacemos cuando celebrarmos la actividad de la Semana de la Ciencia en Madrid. Las personas que nos acompañan en las excursiones ponen un interés y un calor humano que no tiene precio. Pero no dejo de sentir cierto frío cuando veo desde cierta distancia todas estas imágenes. Noviembre, desde que soy niño, me resulta un mes profundamente antipático. Noviembre era el monótono colegio, las melancólicas tardes de domingo, donde el fútbol en la televisión era parte de un paisaje oscuro, premonitorio de un lunes que acaso trajera una mala semana. Este mes de noviembre está resultando acaso más frío aún que los otros. Los problemas parecen haberse quedado a habitar con nosotros para siempre, quizá de la misma manera que las bonanzas parecieron ya eternas, aunque no tardaron en mostrar su triste cara efímera. Noviembre, este año, parece que nunca va a terminar, que la primavera acaso no llegue nunca, y que nuestras caras pálidas de frío, nuestros abrigos pardos, de colores apagados, nos van a convertir a todos en personajes de una posguerra imaginaria. El otro día, en la sacramental de San Justo, había una luz difusa, y aunque luego, al seguir nuestro paseo, pudimos disfrutar del sol del invierno, apenas tenía nada que ver con la luz avasalladora de las tardes veraniegas. Pero imagino, o al menos eso quiero creer, que nos vestiremos otra vez de primavera, como las mujeres que pinta Anglada Camarasa, y que podremos volver a mirar nuestras fotos de noviembre como lo que fueron, sueños de una vida mejor, de una luz radiante, y de una vida plena. FRANCISCO GARCIA JURADO&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6935495189689865075?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6935495189689865075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6935495189689865075' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6935495189689865075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6935495189689865075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/fotos-de-noviembre.html' title='Fotos de noviembre'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-zfM3I6FMZlg/TtCpHKsRT_I/AAAAAAAABrc/EzdfmcEYg_M/s72-c/hermenegildo-anglada-camarasa-la-gata-rosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5775886786405232219</id><published>2011-11-22T10:15:00.007+01:00</published><updated>2011-11-22T13:26:42.867+01:00</updated><title type='text'>Humanidades clásicas e Historia cultural. Jornadas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Zu8RgkJWmSo/TstoteIwsAI/AAAAAAAABq4/gm2W6-VTWB0/s1600/hogart%2Btime%2Bsmoking.gif"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 319px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5677746885623853058" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-Zu8RgkJWmSo/TstoteIwsAI/AAAAAAAABq4/gm2W6-VTWB0/s400/hogart%2Btime%2Bsmoking.gif" /&gt;&lt;/a&gt;Mañana miércoles comienzan las JORNADAS DE INVESTIGACIÓN "HUMANIDADES CLÁSICAS E HISTORIA CULTURAL: DE LA ILUSTRACIÓN AL LIBERALISMO" en la Biblioteca Histórica "Marqués de Valdecilla" (C/ Noviciado, 3). La Historia Cultural de las humanidades durante ese período convulso, donde se atisba una España que pudo ser y no fue, es una asignatura pendiente, no sólo remitida al pasado, sino volcada a nuestro futuro. Por supuesto, estáis invitados a asistir a las jornadas, cuyo programa os adjunto a continuación. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23 a 25 de noviembre de 2011&lt;br /&gt;Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla&lt;br /&gt;Universidad Complutense de Madrid&lt;br /&gt;Noviciado, 3&lt;br /&gt;28015. Madrid&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM&lt;br /&gt;“HISTORIOGRAFÍA DE LA LITERATURA GRECOLATINA EN ESPAÑA”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coordinador de las Jornadas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prof. Dr. Francisco García Jurado (UCM)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secretaria académica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profª Drª Ana González-Rivas Fernández (HLGE)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comité organizador&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profª Drª María José Barrios Castro (HLGE)&lt;br /&gt;Prof. Dr. David Castro de Castro (UCM)&lt;br /&gt;Prof. Dr. Javier Espino Martín (HLGE)&lt;br /&gt;Profª Drª Cristina Martín Puente (UCM)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comité científico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prof. Dr. Joaquín Álvarez Barrientos (CSIC)&lt;br /&gt;Prof. Dr. Antonio Barnés (Univ. San Pablo-CEU)&lt;br /&gt;Prof. Dr. Jorge Fernández López (UR)&lt;br /&gt;Prof. Dr. Eduardo Fernández (Centro Universitario Villanueva)&lt;br /&gt;Profª Drª. Marta González González (UMA)&lt;br /&gt;Prof. Dr. Ramiro González Delgado (UEX)&lt;br /&gt;Profª Drª Pilar Hualde Pascual (UAM)&lt;br /&gt;Prof. Dr. Bernd Marizzi (UCM)&lt;br /&gt;Profª Drª Isabel Velázquez Soriano (UCM)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ilustración se reproduce un grabado de William Hogarth titulado “Time smoking a picture” (1761).PROGRAMA DE LAS JORNADAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23 de noviembre de 2011 (miércoles)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sesión inaugural: panorama de la historia literaria a finales del siglo XVIII (Presidencia de Mesa: Marta Torres Santo Domingo. Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presentación de las jornadas (16:00)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ponencia inaugural del Dr. Joaquín Álvarez Barrientos (CSIC) (16:15)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primera sesión temática (Presidencia de Mesa: Pilar Hualde Pascual)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enseñanza y los manuales (1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre la Ilustración y el Liberalismo. Los manuales de literatura griega y latina en España (Francisco García Jurado) (17:15)&lt;br /&gt;Las colecciones de textos escolares (Ramiro González Delgado) (17:30)&lt;br /&gt;Historiografía de la literatura latina de los jesuitas expulsos (Josep L. Teodoro) (17:45)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enseñanza y los manuales (2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los manuales de retórica (Jorge Fernández y Eduardo Fernández) (18:30)&lt;br /&gt;Los manuales de poética (Felipe González Alcázar) (18:45)&lt;br /&gt;Las gramáticas latinas: Absolutismo y Liberalismo (Javier Espino Martín) (19:00)&lt;br /&gt;Coloquio (19:15)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24 de noviembre de 2011 (jueves)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Segunda sesión temática&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo editorial y la traducción (Presidencia de Mesa: Marta González)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Ilustración en las colecciones literarias (David Castro de Castro) (16:00)&lt;br /&gt;Traducciones de los clásicos grecolatinos (Ramiro González Delgado y Marta González) (16:15)&lt;br /&gt;Latín y utilidad pública: el “Vitruvio” de Ortiz y Sanz (Isabel Velázquez Soriano) (16:30)&lt;br /&gt;Latín y utilidad pública: Columela y la agronomía (Ignacio García Armendáriz) (16:45)&lt;br /&gt;Coloquio (17:00)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tercera sesión temática&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo filológico y erudito (1) (Presidencia de Mesa: Eduardo Fernández)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La incipiente idea de Tradición clásica en España (Antonio Barnés) (17:30)&lt;br /&gt;La “ciencia de los mitos” (Marta González) (17:45)&lt;br /&gt;Wolf y España: transferencias culturales (Bernd Marizzi) (18:00)&lt;br /&gt;Coloquio (18:15)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo filológico y erudito (2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Turismo y textos clásicos: citas grecolatinas en los relatos de viaje del siglo XVIII (María José Barrios Castro) (18:30)&lt;br /&gt;La moderna epigrafía carolina y fernandina (Rosario Hernando Sobrino) (18:45)&lt;br /&gt;Coloquio (19:00)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;25 de noviembre de 2011 (viernes)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuarta sesión temática&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio literario (Presidencia de Mesa: Antonio Barnés)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre Horacio y Pseudo-Longino. La estética de lo sublime (Ana González-Rivas) (16:00)&lt;br /&gt;Literatura de género histórico (Cristina Martín Puente) (16:15)&lt;br /&gt;Coloquio (16:30)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quinta sesión temática&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio social y político (Presidencia de Mesa: Ramiro González Delgado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo social de la Academia Latina Matritense: entre el sistema gremial, la Ilustración y el Liberalismo (Pilar Hualde Pascual) (17:00)&lt;br /&gt;Lucano y Virgilio. Su recepción y status en la Ilustración (Xosé Antonio López Silva) (17:15)&lt;br /&gt;El abate Marchena y Lucrecio: Ilustración y Liberalismo (Pablo Asencio) (17:30)&lt;br /&gt;Coloquio (17:45)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Clausura (18.00)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5775886786405232219?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5775886786405232219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5775886786405232219' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5775886786405232219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5775886786405232219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/manana-miercoles-comeinzan-las-jornadas.html' title='Humanidades clásicas e Historia cultural. Jornadas'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Zu8RgkJWmSo/TstoteIwsAI/AAAAAAAABq4/gm2W6-VTWB0/s72-c/hogart%2Btime%2Bsmoking.gif' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5716009403328237172</id><published>2011-11-20T09:32:00.000+01:00</published><updated>2011-11-20T09:49:12.546+01:00</updated><title type='text'>PUEBLO Y LIBERTAD: UN GRAN MITO ROMÁNTICO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SyUyKTwOR5I/AAAAAAAAA9o/_Sw6OHbm9os/s1600-h/IMGP2330.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5414789279665506194" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SyUyKTwOR5I/AAAAAAAAA9o/_Sw6OHbm9os/s400/IMGP2330.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Ya sabéis que los que nos dedicamos a la Historiografía, es decir, a ver cómo los acontecimientos quedan reflejados y explicados mediante palabras, somos algo parecido a los cazadores de mariposas. Intentamos atrapar esa primera vez que un término llegó a acuñarse para crear una nueva realidad. Evocamos hoy a un personaje que contribuyó, acaso sin saberlo, a crear el mito romántico de los "pueblos libres" y cuyos días terminaron, un poco a regañadientes, en el Berlín de comienzos del siglo XIX (en la fotografía, la Universidad Humboldt). Recordad, ante todo, que el hecho de que un pueblo sea "libre" de otros pueblos es una idea netamente romántica, pero esto no quiere decir que los ciudadanos que lo componen también lo sean. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Friedrich August Wolf escribió la que podemos considerar, sin lugar a dudas, como la primera historia de la literatura romana y son muchas las ideas y sensaciones que se cruzan en mi mente al pensar en ello. Mi colega Bernd Marizzi y yo mismo publicamos hace un tiempo la primera versión española de esta obra. Imagino a Wolf componiendo en su partiular arcadia, la Universidad de Halle, aquellas notas académicas en un contexto de renovación cultural, de transición hacia un hipotético mundo mejor. Rodearse de personas como Goethe o los hermanos Humboldt es realmente algo estimulante. Wolf iba a contribuir, acaso sin saberlo, a la construcción de las modernas historias nacionales de las literaturas, antiguas y modernas, al considerar éstas como las legítimas andaduras de sus respectivos pueblos. Aunque Wolf había asumido y asimilado la herencia erudita del pensamiento ilustrado, con sus pretensiones de universalidad, iba a poner una de las premisas más importantes para potenciar los particularismos nacionales. Napoleón hizo el resto al invadir Europa y propiciar así la peligrosa equivalencia entre conceptos tales como "pueblo" y "libertad". Que un pueblo "sea libre" o, en otras palabras, "independiente" de otros, no quiere decir necesariamente que sus ciudadanos sean libres en calidad de tales personas o individuos. Por lo demás, Wolf vive el paso de los presupuestos ilustrados que encierra el concepto de "patriotismo" al nuevo concepto de "nacionalismo". El "patriotismo" ilustrado tiene más que ver con la razón y la condición jurídica de pertener a una nación, mientras que el "nacionalismo" arranca peligrosamente de un sentimiento y de una adscripción racial que la moderna genética ha terminado por revelar como un simple espejismo. El "patriotismo" es un fenómeno propio del siglo XVIII, patrimonio de unos cuantos ilustrados, mientras que el "nacionalismo" es un fenómeno puramente romántico que crea el mito de los pueblos, de sus expresiones "naturales", que por regla general terminaban siendo la historia de sus literaturas (hoy más bien esta expresión vendría dada por el fútbol). En el siglo XIX hay una pretensión consciente de "construir" así el ideario nacionalista de la nación española, sobre todo al calor de las ideas de los liberales moderados. Poco a poco fueron surgiendo los regionalismos, que derivaron en más de un caso hacia verdaderos nacionalismos. En nuestro libro sobre la Historia de la literatura grecolatina durante la Edad de Plata de la cultura española dedicamos cuatro capítulos de veintiuno a tales nacionalismos, desde el punto de vista de la traducción de los clásicos grecolatinos al catalán, gallego, asturiano y vasco.&lt;br /&gt;Sé perfectamente que la gran trampa de estos temas está en plantearlos de manera visceral, pues su estructura laberíntica y las inmensas paradojas históricas que atesoran los nacionalismos son caldo de cultivo para las encendidas discusiones. Pero mi actitud es decididamente diferente, aun a pesar de parecer una persona enervada (entiéndase "enervado" en su acepción propia de persona sin nervios, despojada de pasión). Y vuelvo a Friedrich August Wolf, precisamente cuando tuvo que alejarse de su idílica Halle ante el empuje militar de Napoleón. Su amigo Guillermo de Humboldt, hermano del gran explorador Alejandro, se lo llevó a Berlín, donde estaba creando lo que iba a el gran motor científico de la nueva Prusia: la Universidad de Berlín (en la fotografía). En esa univesidad se consolidó una nueva disciplina como ciencia: la Lingüística. Puede parecer curioso que esa materia no hubiera existido como tal hasta entonces, pues si bien ya había gramáticas desde la Antigüedad éstas pertenecían a ámbitos más bien aplicados del estudio del lenguaje, el ámbito de las "artes" o manuales. También se estudiaba la historia de las lenguas (literarias), como la de la lengua latina o la de la lengua griega. Sin embargo, los nuevos influjos románticos pusieron el interés en los aspectos populares, que facilitaron que el estudio del lenguaje se independizase de los meros documentos "cultos" para ser analizados precisamente en sus manifestaciones populares y folclóricas. Al tiempo que nace la lingüística, nace también el interés por la épica o el cuento popular, pues todo ello tiene la característica supuesta de nacer del "pueblo". Pero ¿quién es el pueblo? Siempre me ha hecho mucha gracia oír cosas semejantes como que tal princesa (hoy fallecida) gozara de la simpatía de su pueblo. No me refiero al hecho en sí de que gozara de simpatía, sino que ese sentimiento emanara de una entidad tan abstracta y difusa como un "pueblo", es decir, la pretensión de una voluntad colectiva e invisible que impera sobre individuos que no se conocen, pero que están unidos por hilos invisibles, para convetirlos en otra cosa. Para los ilustrados, tan pocos y selectos como eran, el pueblo no dejaba de ser algo informe y lejano. Después se creó su mito, se lo llamó incluso con términos propios de la Roma arcaica, como "proletariado", y, por supusto, no se entendió que un pueblo pudiera vivir sin un gentilicio: al calor de los gentilicios clásicos, como romano o griego, nacieron nuevos gentilicios que bautizaban a los nuevos pueblos, ligándolos a supuestas patrias perdidas.&lt;br /&gt;La Univeridad de Berlín, hoy la Humboldt, contribuyó a la creación "científica" del pueblo alemán, pero ya para entonces Friedrich August Wolf, afincado en este nuevo contexto y en la cumbre de su fama, había decidido que aquél no era su mundo. Francisco García Jurado&lt;br /&gt;H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5716009403328237172?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5716009403328237172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5716009403328237172' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5716009403328237172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5716009403328237172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/12/pueblo-y-libertad-un-gran-mito.html' title='PUEBLO Y LIBERTAD: UN GRAN MITO ROMÁNTICO'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SyUyKTwOR5I/AAAAAAAAA9o/_Sw6OHbm9os/s72-c/IMGP2330.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-1890680340346467054</id><published>2011-11-15T18:25:00.000+01:00</published><updated>2011-11-15T18:25:48.460+01:00</updated><title type='text'>Madrid en latín: entre la Puerta de San Vicente y el Panteón de Goya</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Seue81JdzPI/AAAAAAAAAr4/3iSOo6YOlGs/s1600-h/puerta_de_san_vicente.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326525752191864050" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Seue81JdzPI/AAAAAAAAAr4/3iSOo6YOlGs/s400/puerta_de_san_vicente.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Suelen ser invisibles para el común de los viandantes, especialmente si están escritas en latín. Sin embargo, las inscripciones modernas que aparecen en los monumentos madrileños pueden contener la misma belleza que los mismos monumentos que las engarzan. El equilibrio de la neoclásica Puerta de San Vicente, diseñada por Francesco Sabatini, también se encuentra en la misma inscripción latina que podemos ver bajo su frontón. Este testimonio epigráfico del despotismo ilustrado contrasta, por su parte, con la estética y el contenido que podemos encontrar en el epitafio latino de Goya, tan sólo unos metros más lejos. FRANCISCO GARCÍA JURADO HGLE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En esta ruta que os propongo queremos ver y leer dos importantes inscripciones latinas que nos sitúan, respectivamente, entre los tiempos de Carlos III y de Fernando VII. La primera de ellas está en la Puerta de San Vicente, sita en la conocida glorieta del mismo nombre, frente a la estación de Príncipe Pío y los Jardines del Moro. Se trata de una de una inscripción que conmemora la creación de la puerta. La segunda es el epitafio de Goya, traído desde Burdeos, al igual que el cuerpo (decapitado) del pintor. Ahora se puede encontrar en la ermita de San Antonio de la Florida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inscripción de la Puerta de San Vicente es ésta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAROLVS III APERTA VIA PORTA STRVCTA&lt;br /&gt;COMMODITATI AC ORNAMENTO PVBLICO&lt;br /&gt;CONSVLTVM VOLVIT ANNO MDCCLXXV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Carlos III quiso que se velara por la salud y el ornamento&lt;br /&gt;público mediante la apertura de un camino y la construcción&lt;br /&gt;de una puerta, en el año de 1775”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dar cuenta de la exquisita pulcritud latina de la inscripción, una vez reconstruida la puerta en tiempos recientes, podemos aducir al testimonio del Antonio Ponz, quien reproduce el texto latino tal como aparece aquí en el tomo V de su Viaje de España (1782). Ahora debe perdonárseme el tono técnico que voy a emplear, pero debo explicar una particularidad sintáctica. En la forma de participio de perfecto CONSVLTVM no aparece explícito el correspondiente infinitivo ESSE, que funciona como su auxiliar para configurar una forma de infinitivo pasado (CONSVLTVM ESSE: “que se mirara por”). Estamos, por tanto, ante una interesante construcción ciceroniana (Cic. Caec. 6 cur te interponis invitissimis iis quibus maxime lex consultum esse vult?:). Asimismo, el mismo hecho de ligar la comodidad y el ornamento nos remonta al Arte Poética de Horacio: "omne tulit punctum qui miscuit utile dulci" (Hor. Ars. 343), que en traducción de Alfonso Cuatrecasas quiere decir: "Se llevó todos los votos el que unió lo útil a lo agradable".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, el epitafio de Goya, insertado en la actual tumba, es como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HIC JACET&lt;br /&gt;Franciscus a GOYA et Lucientes&lt;br /&gt;Hispaniensis peritissimus pictor &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SeueqNlujPI/AAAAAAAAArw/9suAQAXWQZs/s1600-h/SEPULCRO+DE+GOYA.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 260px; FLOAT: right; HEIGHT: 239px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326525432335338738" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SeueqNlujPI/AAAAAAAAArw/9suAQAXWQZs/s400/SEPULCRO+DE+GOYA.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;magnaque sui nominis&lt;br /&gt;celebritate notus.&lt;br /&gt;Decurso, probe, lumine vitae&lt;br /&gt;Obiit XVl Kalendas Maii&lt;br /&gt;ANNO DOMINÍ&lt;br /&gt;M DCCC XXVIII&lt;br /&gt;aetatis suae&lt;br /&gt;LXXXV&lt;br /&gt;R.I.P.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Aquí yace&lt;br /&gt;Francisco de Goya y Lucientes,&lt;br /&gt;Pintor hispano de magnífica destreza,&lt;br /&gt;Reconocido por la gran celebridad&lt;br /&gt;De su nombre.&lt;br /&gt;Una vez recorrida con honradez la luz de su vida&lt;br /&gt;Murió el dieciséis de abril&lt;br /&gt;Del año de nuestro Señor 1828&lt;br /&gt;A la edad de 85 años.&lt;br /&gt;Descanse en paz.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El epitafio de Goya fue estudiado por Antonio Ruiz de Elvira (Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos 8, 1995, pp. 295-298), que comenta lo siguiente (p. 296): “El epitafio, adéspoto, sin ser de gran belleza, y en prosa (y con el error de decir que murió en el año 85 de su vida; fue en el 83 inclusivo: había cumplido 82 años el 30 de marzo de 1828, y murió pocos días después, el 16 de abril: XVI Kalendas Mali en el epitafio, correctamente: curiosamente, en los meses de abril, junio, septiembre y noviembre, y solo en ellos, se da la coincidencia de día 16 del mes con XVI Kal. del siguiente), es sin embargo correcto en todo lo demás (…)”. Ruiz de Elvira vio claramente el eco de un verso de Lucrecio utilizado en el epitafio, en concreto el único verso en el que el poeta latino llama por su nombre a su admirado Epicuro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucr. 3, 1042 ipse Epicurus obit decurso lumine vitae&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este verso, traducido por Eduardo Valentí, suena como sigue en castellano: "El propio Epicuro feneció, al consumirse la antorcha de su vida". Como estudioso de la historiografía literaria grecolatina en España durante estos tiempos me atrevo a preguntarme si hay alguna razón en especial de haber elegido al poeta Lucrecio, no muy bien visto entre los círculos conservadores, como verso clave para el epitafio. ¿Un eco liberal? Así cabría pensando, si aceptamos, por ejemplo, la atribución que se hace al abate Marchena de la traducción de Lucrecio al castellano. Quien tuviera en mente el verso de Lucrecio podría comparar por tanto a Epicuro con Goya en calidad de grandes figuras de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos inscripciones en latín que dan cuenta de dos momentos singulares de la historia de España: despotismo ilustrado y ecos liberales. Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-1890680340346467054?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/1890680340346467054/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=1890680340346467054' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1890680340346467054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1890680340346467054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/04/madrid-en-latin-entre-la-puerta-de-san.html' title='Madrid en latín: entre la Puerta de San Vicente y el Panteón de Goya'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/Seue81JdzPI/AAAAAAAAAr4/3iSOo6YOlGs/s72-c/puerta_de_san_vicente.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7078862345793213215</id><published>2011-11-15T07:47:00.004+01:00</published><updated>2011-11-15T07:54:25.309+01:00</updated><title type='text'>La fíbula de Preneste y el sarcófago etrusco del British Museum: la verdad de la mentira y la mentira de la verdad</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-TZcjk-sMoH4/TsIMXfD94cI/AAAAAAAABqs/arjvhfb-apI/s1600/f%25C3%25ADbula%2Bde%2Bpreneste.jpeg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 100px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5675112078054908354" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-TZcjk-sMoH4/TsIMXfD94cI/AAAAAAAABqs/arjvhfb-apI/s400/f%25C3%25ADbula%2Bde%2Bpreneste.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Esta semana se celebra el CONGRESO INTERNACIONAL "De FALSA et VERA HISTORIA.&lt;br /&gt;Realidad y ficción en la investigación arqueológica, histórica y filológica" en el MUSEO de los ORÍGENES. Tengo una intervención el 18 de Noviembre de 2011, a la diez de la mañana, con el título "La fíbula de Preneste y el sarcófago etrusco del British Museum: la verdad de la mentira y la mentira de la verdad". Este es el resumen. Francisco García Jurado HLGE&lt;/strong&gt;Los documentos falsos, o supuestamente falsos, no siempre tienen porqué serlo del todo. Así, por ejemplo, y a pesar de que el Museo Británico se resistió a aceptarlo durante bastante tiempo, finalmente tuvo que reconocer que uno de sus sarcófagos etruscos más singulares, el de los esposos de Cerveteri (BM GR 1873. 8-20. 643 [Catalogue of Terracottas B630]), era falso (Andrén 1986, pp. 67-68; Jones 1990, pp. 30-31). Sin embargo, el sarcófago no era falso del todo, pues estaba compuesto en buena medida por piezas realmente antiguas y etruscas, aunque la suma resultante sí fuera una falsificación. No deja de ser curioso, por lo demás, que, en el caso del sarcófago etrusco, la inscripción que en él se encuentra sea “verdadera”, al haber sido tomada precisamente de una antigua fíbula que se conserva en París, como también son verdaderamente antiguos algunos elementos, aunque no el conjunto. Cabe establecer algunas interesantes an&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-jLniZ0LVNeU/TsIMD38Fq8I/AAAAAAAABqg/unctFMFBy8M/s1600/Feb20_01.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 254px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5675111741135367106" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-jLniZ0LVNeU/TsIMD38Fq8I/AAAAAAAABqg/unctFMFBy8M/s400/Feb20_01.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;alogías entre la fíbula de Preneste y el falso sarcófago de los esposos de Cerveteri. En primer lugar, la intermediación del otro gran anticuario romano, junto a Martinetti, A. Castellani, que en este caso no dona la pieza al British Museum, sino que la vende a buen precio. Si la fíbula de Preneste tiene como referente el Vaso de Duenos, el falso sarcófago mira al verdadero sarcófago de los esposos de Cerveteri (530-510 a.C.) que se conserva en el Museo del Louvre. También cabe señalar la ubicación en un museo y su posterior arrinconamiento en los almacenes. Este problema de mentiras a medias también ha estado presente en la discusión sobre la fíbula de Preneste, ante la posibilidad de que todo el documento fuera falso o de que sólo lo fuera la inscripción.&lt;br /&gt;Desde el año 2008 venimos trabajando en el “Catálogo razonado de manuales de literatura griega y latina en España (1784-1935)”, que constituirá uno de los resultados del PROYECTO PADCAM S2007/HUM-0543. La elaboración de este catálogo dentro del marco general del presente proyecto contempla, a su vez, el estudio de las relaciones planteadas entre la historia de la literatura clásica y las fuentes epigráficas, desde el siglo XVIII, donde ambas materias se englobaban dentro de lo que conocemos como Historia lit(t)eraria, hasta la especialización de su estudio en diferentes disciplinas, entre otras, la historia de la lengua latina, independiente ya de la historia de la literatura romana, al calor del desarrollo de la gramática histórico-comparada. Precisamente, dentro de este amplio marco de estudio historiográfico, y en calidad de investigación asociada al catálogo, hemos revisado las cuestiones relativas a la fíbula desde dos puntos de vista:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Realizar una lectura historiográfica de los documentos que han divulgado, legitimado y cuestionado la fíbula de Preneste, tanto los antiguos de 1887 como los modernos de 2011.&lt;br /&gt;b) Indagar en los primeros documentos que divulgaron el conocimiento de la fíbula en España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera cuestión a) se incardina dentro de una interesante circunstancia que tiene lugar durante los decenios de los años setenta y ochenta del siglo XIX, especialmente en Alemania: el desarrollo de una nueva disciplina llamada “Historia de la lengua latina”, independiente ya de la “Historia de la literatura romana”. Se trata de un fenómeno bilateral por parte de ambas disciplinas que arranca con el manual de literatura romana de S. Teuffel (1862): éste crea una suerte de “prehistoria” de la literatura romana, desde los primeros documentos hasta Apio Claudio el Ciego, donde en la práctica margina tales reliquias a una suerte de limbo previo a lo que el autor considera que es la historia de la literatura romana propiamente dicha. El hecho está implicado con el paulatino desarrollo, especialmente a partir del decenio de los años 80 del siglo XIX, de la disciplina que conocemos como historia de la lengua. La presentación de la fíbula se aprovechó del nacimiento y desarrollo de este nuevo paradigma, sin en cual no se hubiera convertido en un objeto tan relevante. Si en 1887 era la lingüística histórica del latín el emergente paradigma científico, ahora, en 2011, será la llamada “química física de los materiales”. Siempre se busca, pues, la legitimación en un nuevo paradigma.&lt;br /&gt;La segunda cuestión b) tiene un interés más parcial, pero da cuenta, ante todo, del proceso de asimilación de la fíbula de Preneste al paradigma de la historia de la lengua latina, que culmina probablemente en 1916 con el Recueil de textes latines archaïques de A. Ernout, libro que marca la divulgación escolar del documento. En España, como veremos, la fíbula aparece precisamente en un manual de historia de la lengua latina (traducido del alemán) publicado en 1922, lo cual quiere decir que entre la presentación pública del documento en 1887 y esta fecha han pasado nada menos que 35 años. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7078862345793213215?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7078862345793213215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7078862345793213215' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7078862345793213215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7078862345793213215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/la-fibula-de-preneste-y-el-sarcofago.html' title='La fíbula de Preneste y el sarcófago etrusco del British Museum: la verdad de la mentira y la mentira de la verdad'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-TZcjk-sMoH4/TsIMXfD94cI/AAAAAAAABqs/arjvhfb-apI/s72-c/f%25C3%25ADbula%2Bde%2Bpreneste.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4988044447891543517</id><published>2011-11-11T14:54:00.000+01:00</published><updated>2011-11-11T17:36:18.912+01:00</updated><title type='text'>Encuentros complejos entre autores antiguos y modernos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-nkD0LQhVZoo/Tr1OlMcfNvI/AAAAAAAABqI/lOIT5S-wqIE/s1600/en%2Bcasa%2Bde%2Bdomingo%2Bgarcia%2Bsabell%2Bca.%2B1994.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5673777506459530994" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-nkD0LQhVZoo/Tr1OlMcfNvI/AAAAAAAABqI/lOIT5S-wqIE/s400/en%2Bcasa%2Bde%2Bdomingo%2Bgarcia%2Bsabell%2Bca.%2B1994.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;La historia no académica, cuya hipótesis propongo, se sustenta sobre la multiplicidad de las relaciones literarias, en especial aquellas que se plantean entre autores antiguos y modernos. La noción de "encuentro complejo" responde a esta relación múltiple entre los autores antiguos y modernos que va más allá de los consabidos modelos de influencia o imitación, y cuyas relaciones imprevistas dan lugar a una suerte de contrahistoria de la literatura. Complejidad es un término que debo a Claudio Guillén (véase su introducción al libro titulado "Múltiples moradas"), que aparece en la fotografía, por cortesía de su viuda. La complejidad, al menos en literatura, n&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;o tiene que ver con la dificultad, sino con la diversidad frente a lo simple y lo estéril. FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Fue en 1999, antes de emprender un viaje académico por Argentina, precisamente al encuentro de mis compañeros Alba Romano, Estela Assis y Rubén Florio, cuando me atreví a poner en limpio mis primeras reflexiones teóricas acerca de la naturaleza de la relación entre los autores antiguos y modernos en las que venía trabajando desde, al menos, 1993. El librito, editado por la Sociedad Española de Eslavistas, gracias al Dr. Jesús García Gabaldón, se publicó con el título de "Encuentros complejos entre las literatura latina y las modernas. Una propuesta desde el comparatismo". Ahora hace más de diez años de aquello, y desde entonces han pasado muchas cosas.&lt;br /&gt;La superación del modelo científico que conocemos como positivista, aquel que entiende que los datos son independientes de cualquier interpretación, fue la piedra de toque de aquella pequeña obra. Las enseñanzas de Claudio Guillén, en especial tomadas de su libro titulado "Entre lo uno y lo diverso", me llevaron a la idea de la literatura como un complejo sistema de relaciones. Ya no se trataba de estudiar o constatar la presencia de un autor antiguo en otro moderno (el modelo llamado "A en B", al estilo de "Horacio en España"), sino la relación, no siempre lineal ni directa, entre el autor antiguo y el moderno. Poco a poco fui llegando, mediante el estudio concreto de autores esenciales, a las ricas configuraciones que, por ejemplo, ponían en relacion al poeta Ovidio con Pushkin como intermediario de Mandelstam, o a Plinio el Joven con Maupassant, que se convertía en intermediario entre el primero y el argentino Julio Cortázar.&lt;br /&gt;En definitiva, configuraciones, articulaciones de una sistema, visiones parecidas a las que los biólogos nos muestran de las estructuras moleculares. La literatura, sus configuraciones históricas, no son más que un conjunto de relaciones inacabables. Precisamente, esta tarde, he terminado de leer y corregir las conclusiones de la tesis de mi discípula Ana González-Rivas Fernández acerca de la compleja configuración que establecen los modernos relatos góticos con la literatura grecolatina. Creo que este trabajo de investigación es la mejor prueba de la validez de aquellos estudios que se sugerían en aquel pequeño libro que viajó a América.&lt;br /&gt;A veces los profesores universitarios nos vemos obligados a teorizar y pensar en herramientas conceptuales para desarrollar nuestras hipótesis. Sin darme cuenta, terminando precisamente el trabajo titulado "Las personas de Ovidio: Osip Mandeltam, Gonzalo Rojas y Antonio Tabucchi. Encuentros complejos entre autores antiguos y modernos" (Res Publica Litterarum. Studies in the classical tradition, 2006, p. 89) di con la definición más precisa que he encontrado para definir mi idea de "encuentros complejos", y con la que termino hoy este blog tan académico:&lt;br /&gt;"La conciencia de la Tradición Clásica convive con la nueva conciencia de la Tradición Moderna, y cabe una productiva interacción entre ambas. A esta relación múltiple entre los autores antiguos y modernos que va más allá de los consabidos modelos de influencia o imitacion y cuyas relaciones imprevistas dan lugar a una suerte de contrahistoria de la literatura es a lo que denominamos "encuentros complejos"". Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4988044447891543517?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4988044447891543517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4988044447891543517' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4988044447891543517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4988044447891543517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/09/encuentros-complejos-entre-autores.html' title='Encuentros complejos entre autores antiguos y modernos'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-nkD0LQhVZoo/Tr1OlMcfNvI/AAAAAAAABqI/lOIT5S-wqIE/s72-c/en%2Bcasa%2Bde%2Bdomingo%2Bgarcia%2Bsabell%2Bca.%2B1994.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8471965119914694085</id><published>2011-11-09T07:29:00.004+01:00</published><updated>2011-11-09T12:10:21.633+01:00</updated><title type='text'>Los "clásicos cotidianos", o el canon personal</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-7-11mGZbaE0/TrofYL3Yp2I/AAAAAAAABp8/7qirbbrc928/s1600/SANY7523.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672881180988974946" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-7-11mGZbaE0/TrofYL3Yp2I/AAAAAAAABp8/7qirbbrc928/s400/SANY7523.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Seguimos exponiendo las claves para trazar una historia no académica de la literatura antigua en los autores modernos. Hoy corresponde hablar de un concepto medular, el de "clásicos cotidianos". No se trata de autores que habitan el Olimpo de los más excelsos, sino de aquellas lecturas que nos acompañan a lo largo de la vida. El canon literario suele ser caprichoso. En este caso tan sólo es personal, como querría Italo Calvino. Eça de Queiroz, cuya estatua en Lisbola aparece en la fotografía, nos dio precisamente la idea al hablar de Virgilio. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El libro de Huysmans con el que comenzábamos el blog anterior dio lugar a reacciones literarias diversas. Resulta muy interesante que uno de los mayores escritores portugueses de todos los tiempos, José María Eça de Queiroz, escribiera al final de su vida una emotiva novela titulada La ciudad y las sierras, encaminada, precisamente, a ir a contracorriente de la novela de Huysmans. La situación plateada con esta novela póstuma no deja de ser curiosa, y en ella han reparado críticos como Alfonso Reyes&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; cuando observa que se trata de una historia “al revés” con respecto a la propia obra de Huysmans. Podría pensarse que estamos ante una obra reaccionaria, pero no lo es en absoluto, como vamos a intentar demostrar. De manera inversa al personaje de Huysmans, que se aleja de los clásicos como Virgilio y del canto que hace a la vida en contacto con la naturaleza, Eça de Queiroz nos describe cómo su personaje, Jacinto, presa también del spleen de la vida parisina, vuelve a su tierra natal portuguesa, precisamente a su villa en el campo, y allí emprende una existencia bucólica que no por ello estará ajena a los problemas sociales de su gente. La novela, de hecho, presenta aspectos comunes con el regeneracionismo hispánico, lo que la hace todavía más interesante. Para el asunto que aquí nos ocupa, un lector perspicaz podría intuir que en algún momento de la historia habría de aparecer el poeta Virgilio, como ocurre, en efecto. De los dos pasajes de la novela en que se recrean sus versos hay uno fundamental, ya que el protagonista de la novela termina por quedarse plácidamente dormido sobre un libro del poeta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sobre una de esas tablas descansaban dos espingar&amp;shy;das; en las otras aguardaban, diseminados, como los pri&amp;shy;meros doctores llegados a un concilio, algunos nobilísi&amp;shy;mos volúmenes, un Plutarco, un Virgilio, la Odisea, el Manual del Epicteto y las Crónicas de Froissart. Después, en ordenadas hileras, sillas de enea, muy nuevas y lus&amp;shy;trosas. Y en un rincón, un mueble para bastones.&lt;br /&gt;Todo resplandecía de orden y limpieza. Los postigos entornados protegían contra el sol, que de aquel lado caía ardientemente escaldando los ventanales de piedra. Olían los claveles. Del suelo, lavado con agua, emanaba en la tamizada penumbra una blanda frescura. Ningún rumor turbaba los campos ni la casa. Tormes dormía bajo el esplendor de la mañana santa. Y, vencido por aquella consoladora quietud de convento rural, acabé por tenderme en un sillón de junco junto a la mesa y abrir lánguidamente un tomo de Virgilio, murmurando, sin más que apropiar ligeramente el dulce verso que leí primero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fortunate Jacinthe! Hic, inter arva nota&lt;br /&gt;et fontis sacros, frigus captabis opacum...&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Afortunado Jacinto, en verdad! ¡Ahora, entre los campos, que son tuyos, y las fuentes que te son sagradas, encuentras finalmente sombra y paz!&lt;br /&gt;Leí todavía otros versos. Y, con el cansancio de las dos horas de camino y de calor desde Guiaes, acabé por dormirme irreverentemente sobre el divino bucólico." (La ciudad y las sierras, pp.160-161)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro lugar&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;, hemos sugerido cómo esta dulce siesta no tiene nada de inocente, sino que encierra un significado trascendente. El personaje de Eça de Queiroz no ha regresado simplemente a Virgilio como el poeta privilegiado del canon académico, sino en calidad de amigo personal y, sobre todo, de lectura vital. Se está desarrollando una actitud diferente hacia el clásico que al cabo del tiempo será común entre diferentes autores del siglo XX, y que Italo Calvino supo captar perfectamente en los ensayos que conformaron su libro titulado Por qué leer los clásicos (Barcelona, Tusquets, 1992). Esta nueva actitud hacia el clásico, que nosotros denominamos «clásico cotidiano», podría definirse, al menos, por cuatro características esenciales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El clásico está íntimamente ligado a la experiencia vital. Bioy Casares nos ofrece un particular testimonio de lo que decimos cuando nos habla de Aulo Gelio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pocos objetos materiales han de estar tan entraña&amp;shy;blemente vincula&amp;shy;dos a nuestra vida como algunos libros. Los queremos por sus enseñanzas, porque nos dieron pla&amp;shy;cer, porque estimularon nuestra inteligencia, o nuestra imaginación, o nuestras ganas de vivir. Como en la rela&amp;shy;ción con seres humanos, el sentimiento se extiende tam&amp;shy;bién al aspecto físico. Mi afecto por las Noches Áticas de Aulo Gelio, dos tomitos de la vieja Biblioteca Clási&amp;shy;ca, abarca el formato y la encuadernación en pasta espa&amp;shy;ñola." (Adolfo Bioy Casares, "A propósito de El libro de Bolsillo de Alianza Editorial y sus primeros mil volúmenes", en D. Martino, ABC de Adolfo Bioy Casares, Alcalá de Henares, Ediciones de la Universidad, 1991, p. 179)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Forma parte de una biblioteca personal de lecturas, frente al tradicional canon académico. Los clásicos se ordenan a la manera de una antología de lecturas o, en palabras de Alfonso Reyes, una “antología inminente”&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene una función educadora esencial, consistente en la enseñanza para la vida. Esta función no está necesariamente ligada a los años escolares, ya que si bien algunos clásicos han podido conocerse durante esta etapa (sería el caso de Virgilio) otros forman parte de lecturas de la edad adulta (así ocurre con Aulo Gelio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Frente a la lucha agonística por la originalidad y la superación de los modelos (la conocida tensión entre clasicismo y romanticismo) el clásico se convierte en un relajado compañero de viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta concepción relajada de los clásicos que presenciamos en la novela postrera de Eça de Queiroz y que luego recoge Calvino es, en buena medida, precursora de una consideración abierta de los clásicos sin la cual no sería posible entender cuál es la compleja relación de los autores antiguos con la literatura moderna. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Alfonso Reyes, Obras completas XII, México, FCE, 1969, pp. 136-137.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Se trata de una cita de Verg.Ecl.1,51-52, donde se ha cambiado senex por Jacinthe y flumina por arva, sin tener en cuenta la métrica del hexámetro: fortunate senex, hic inter flumina nota / et fontis sacros frigus captabis opacum.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; “«Clásicos cotidianos», o libros que ayudan a vivir. Entre Virgilio e Italo Calvino”, ahora en Modernos y Antiguos. Ocho estudios de literatura comparada.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; “Toda historia literaria presupone una antología inminente”, Alfonso Reyes, “Teoría de la antología”, en La experiencia literaria, Obras completas XIV, México, F.C.E., 1962, p. 137.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8471965119914694085?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8471965119914694085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8471965119914694085' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8471965119914694085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8471965119914694085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/los-clasicos-cotitianos-o-el-canon.html' title='Los &quot;clásicos cotidianos&quot;, o el canon personal'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-7-11mGZbaE0/TrofYL3Yp2I/AAAAAAAABp8/7qirbbrc928/s72-c/SANY7523.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6991557184257585671</id><published>2011-11-07T18:48:00.004+01:00</published><updated>2011-11-07T19:02:06.884+01:00</updated><title type='text'>La modernidad y sus melancolías: historia no académica</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-EYcPmEaNaMI/Trgc-LJ5WOI/AAAAAAAABpw/PmyngkiYBYE/s1600/AU%2BREBOURS.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 305px; FLOAT: left; HEIGHT: 412px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672315585144903906" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-EYcPmEaNaMI/Trgc-LJ5WOI/AAAAAAAABpw/PmyngkiYBYE/s400/AU%2BREBOURS.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;En una conocida novela de Oscar Wilde se describe un estado de ánimo concebido como una enfermedad propia de artistas: “(...) enfermo de ese tedio, de ese terrible taedium vitae, que se apodera de aquellos a quienes la vida no niega nada”. Esta enfermedad del espíritu recibe comúnmente el nombre de spleen, y también se alude a ella con las palabras latinas de taedium vitae. Esta melancolía da lugar a una genuina forma de historia no académica de la literatura, o historia al revés. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Nuestro término “melancolía” puede recoger, aunque sólo en parte, el concepto que nos interesa. Esta enfermedad del espíritu creador ha de remitirse a un momento histórico, las postrimerías del siglo XIX, y tiene que adscribirse a un autor determinado, el francés Joris Karl Huysmans. Huysmans crea un personaje, el decadentista Des Esseintes, que ha sido inspirador de creaciones literarias como la de Dorian Gray, personaje que es, precisamente, lector del autor francés&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[1]&lt;/a&gt;, el Marqués de Bradomín de Valle Inclán, o un antagonista llamado Jacinto en la novela póstuma de José María Eça de Queiroz, de quien hablaremos más adelante. Uno de los aspectos más característicos de Des Esseintes es su reacción contra un mundo burgués, bienpensante y autosatisfecho. Asimismo, se rebela contra la naturaleza, rompiendo con uno de los más arraigados preceptos de la estética clásica acerca de la capacidad imitadora que tiene el arte con respecto a la naturaleza, por lo que decide aislarse en un mundo de artificios. Esa sociedad bienpensante que queda fuera de su residencia abarca también a la Universidad y los críticos académicos. Por ello, resulta muy interesante ver cómo se dedica un capítulo entero de la novela a invertir los cánones de la literatura latina. Si Virgilio aúna en su persona la circunstancia de ser la cumbre del canon de la literatura latina y el gran cantor de la naturaleza, hay dos motivos básicos para mostrar un radical desprecio hacia él, así como a todo el denominado periodo augusteo de esa literatura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entre otros, el dulce Virgilio, al que los pedantes apodan «el cisne de Mantua», sin duda porque no nació en esta ciudad, le parecía uno de los más terribles maestros de escuela, uno de los más siniestros lateros que la antigüedad haya producido nunca. Sus pastores lavados y emperifollados, tirándose por turno a la cabeza pucheros llenos de versos sentenciosos y helados; su Orfeo, a quien compara con un ruiseñor lacrimoso; su Aristeo, que lloriquea a causa de las abejas, y su Eneas, ese personaje indeciso y alfeñicado que se pasea, cual una sombra chinesca, con gestos de madera, detrás del transparente mal sujeto y mal engrasado del poema, le exasperaban. Habría aceptado las fastidiosas faramallas que esos monigotes cambian entre sí en un rincón; habría aceptado hasta los impúdicos hurtos hechos a Homero, a Teócrito, a Enio y a Lucrecio; el simple robo que nos ha revelado Macrobio del segundo canto de la Eneida, casi copiado palabra tras palabra de un poema de Pisandro; toda la inenarrable vacuidad, en fin, de ese montón de cantos. Pero lo que le horripilaba más era la factura de esos hexámetros que sonaban a hojalata, a caldero vacío, y prolongaban sus raciones de palabras pesadas por kilos con arreglo a la inmutable receta de una prosodia presuntuosa y seca; era la contextura de esos versos rasposos y engolados en su indumento oficial y en su bajuna reverencia a la gramática, de esos versos cortados mecánicamente por una imperturbable cesura, siempre de la misma manera, por el choque de un dáctilo contra un espondeo (...) (J.K. Huysnams, Al revés. Prólogo de Vicente Blasco Ibáñez. Versión española de Germán Gómez de la Mata, Valencia, Prometeo, ca. 1919, pp. 74-75)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este texto, al margen de la sorpresa que pueda depararnos, hay una serie de aspectos muy interesantes que conciernen a la propia historia de la literatura y de la crítica contemporánea a Huysmans. Por una parte, estamos ante un autor que tiene clara conciencia de esa disciplina tan propia del siglo XIX que es la historia de la literatura. La literatura concebida en su historicidad es fruto del romanticismo y del positivismo. Ésta divide las creaciones literarias de una nación por géneros y periodos cronológicos. Por otra parte, puede resultar inesperado que una literatura como la latina desempeñe un papel en la conformación de unos juicios estéticos que atañen directamente a uno de los movimientos artísticos que se convierten en prototipo de lo moderno, como el decadentismo. Pero a cualquier especialista en este periodo no se le escapa el conocimiento que autores como Baudelaire tenían de los clásicos. De hecho, la denominación peyorativa de “decadente” aplicada a la literatura latina que se escribe a partir del siglo II (desde Lucano, concretamente) es la que, por analogía, luego se vino a aplicar a los poetas modernos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Habida cuenta de lo que decimos, deberíamos indagar acerca de lo que hay de verdad y de impostura en el texto de Huysmans. No nos parece que su reacción sea tanto contra Virgilio, el autor latino que se convierte en la diana de sus retorcidos dardos, como contra una visión de la literatura, oficial y académica, que establece o impone unos cánones determinados. De esta reacción contra la historia oficial de la literatura, sustentada y difundida por las cátedras universitarias así como por los manuales oficiales va a derivar un postura al margen de lo oficial, una actitud no académica, que terminará desarrollándose de maneras muy diversas a lo largo de las numerosas obras literarias que se han escrito desde finales del siglo XIX. Desde hace tiempo venimos estudiando la manera en que se manifiesta una literatura clásica como la latina en las letras modernas. Intentamos escudriñar la naturaleza de las citas o juicios críticos que nos encontramos de forma inesperada al leer una obra literaria moderna. En este afán por encontrar unas claves comunes que den cuenta de estos testimonios hemos llegado a articular una hipótesis de trabajo, como es la de suponer que estamos ante una historia no académica de la literatura. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[1]&lt;/a&gt; “El héroe de la maravillosa novela que tanto influyó en su vida conocía por sí mismo aquellas curiosas fantasías. Cuenta en el capítulo VII que se sentó, coronado de laurel, como Tiberio, en un jardín de Capri, leyendo los imprudentes libros de Elefantina, mientras unos enanos y unos pavos reales se contoneaban a su alrededor, y el tocador de flauta se burlaba del turiferario y, como Calígula, estuvo de francachela en las cuadras con caballistas de camisas verdes, y cenó en un pesebre de marfil con pedrerías; y como Domiciano, se paseó por una galería recubierta de espejos de mármol, mirando a su alrededor con ojos alucinados, pensando en la daga que iba a terminar sus días, enfermo de ese tedio, de ese terrible taedium vitae, que se apodera de aquellos a quienes la vida no niega nada; y examinó, a través de una clara esmeralda, las sangrientas carnicerías del circo, y después, en una litera de perlas y de púrpura tirada por mulas herradas de plata, le transportaron por la Vía de las Granadas hasta la Casa de Oro, y oyó gritar a los hombres a su paso: «¡Nero César!», y como Heliogábalo, se pintó la cara, tejió en la rueca entre mujeres, e hizo traer la Luna desde Cartago y la dio al Sol en unos esponsales místicos” (Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray. Trad. De Julio Gómez de la Serna, Barcelona, Orbis-Origen, 1982, p. 202).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6991557184257585671?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6991557184257585671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6991557184257585671' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6991557184257585671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6991557184257585671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/la-modernidad-y-sus-melancolias.html' title='La modernidad y sus melancolías: historia no académica'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-EYcPmEaNaMI/Trgc-LJ5WOI/AAAAAAAABpw/PmyngkiYBYE/s72-c/AU%2BREBOURS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4630457805162110807</id><published>2011-11-05T09:14:00.003+01:00</published><updated>2011-11-05T09:21:26.738+01:00</updated><title type='text'>Encuentro entre géneros antiguos y modernos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-nDHrsvF04ZQ/TrTx7flcgkI/AAAAAAAABpY/xfVvuS-RNvI/s1600/SANY4766.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5671423835159429698" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-nDHrsvF04ZQ/TrTx7flcgkI/AAAAAAAABpY/xfVvuS-RNvI/s400/SANY4766.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Estos días nos estamos dedicando a hablar sobre la naturaleza de las historias no académicas de la literatura. Uno de los aspectos quizá más sobresalientes es cuando los géneros antiguos son releídos por los autores modernos de maneras ciertamente imprevistas. Es el caso de Borges cuando lee la Eneida de Virgilio en clave de elegía, o la Historia Natural de Plinio en clave de relato fantástico. Pero es necesario hacer una incursión previa en el cuestionamiento que el filósofo italiano Benedetto Croce hizo del concepto tradicional de los géneros literarios, pues ese cuestionamiento tiene mucho que ver, a su vez, con las fusiones modernas que vamos a estudiar. La fotografía que ilustra este blog está tomada en Nápoles, la ciudad donde habitó Croce y que ahora recuerda con una de sus calles más céntricas. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De la siguiente manera desafió Croce ese sancta sanctorum de la Poética que son los géneros literarios: “Bastante mayores y deplorables consecuencias ha tenido en la crítica y en la historiografía literaria y artística una teoría de origen diferente pero análogo, la de los géneros literarios y artísticos. Ésta, al igual que la anterior, se funda en una clasificación formada por ella misma y que le resulta legítima y útil: si aquélla se basaba en el agrupamiento técnico o físico de los objetos artísticos, ésta lo hace en las clasificaciones que se hacen de las obras de arte según su contenido o motivo sentimental: obras trágicas, cómicas, líricas, heroicas, amorosas, idílicas, novelescas y así sucesivamente” (Croce, Breviario de estética, p. 207). No parece que sea posible responder a ciencia cierta cuál es la naturaleza de esos géneros, si antemporal o histórica. En todo caso, cabe observar cómo el tiempo los recrea y los transforma. La que hemos podemos llamar “poética intertextual”, aquella que explica precisamente los encuentros complejos entre los textos antiguos y los modernos, cobra toda su trascendencia cuando esos textos que se encuentran funden, merced a este encuentro, el horizonte de sus géneros diversos. Que un moderno poeta lea un viejo texto de ciencia para convertirlo en materia lírica es, cuanto menos, una circunstancia estimulante. De la misma forma, sorprende que los viejos autores enciclopédicos, como Plinio el Viejo, se conviertan hoy en fuentes de maravillas. No en vano, Plinio alimentó los bestiarios medievales, y todos ellos han configurado la moderna zoología fantástica, poblada por viejos animales del imaginario como la anfisbena o el catoblepas. En otro sentido, una obra como las Geórgicas, de Virgilio, no deja de ser en el presente un libro incomprendido para las estrechas categorías que sobre los géneros tiene un normal lector moderno. Nadie, o casi nadie, espera ahora un largo poema que hable sobre las cosas del campo. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4630457805162110807?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4630457805162110807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4630457805162110807' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4630457805162110807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4630457805162110807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/encuentro-entre-generos-antiguos-y.html' title='Encuentro entre géneros antiguos y modernos'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-nDHrsvF04ZQ/TrTx7flcgkI/AAAAAAAABpY/xfVvuS-RNvI/s72-c/SANY4766.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7840230642410292426</id><published>2011-11-03T20:07:00.003+01:00</published><updated>2011-11-03T20:15:57.035+01:00</updated><title type='text'>La literatura y sus mitos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-1UmGG-3laN0/TrLn3L-uLTI/AAAAAAAABpM/ctBXHpc--oo/s1600/Dec22%252304.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 254px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5670849816107560242" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-1UmGG-3laN0/TrLn3L-uLTI/AAAAAAAABpM/ctBXHpc--oo/s400/Dec22%252304.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Seguimos con estas notas acerca de una historia no académica de la literatura. Ahora corresponde hablar acerca de los mitos que la propia literatura crea acerca de ella misma. El autor, el texto, la crítica y el lector pueden servirnos perfectamente como elementos para esta reflexión. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Queremos llevar a cabo un viaje real e imaginario por algunas de las intensas lecturas que los escritores modernos han hecho de los autores grecolatinos, desubicándolos y confiriéndoles una nueva vida en contextos y circunstancias completamente nuevos. Hay que fijar un criterio para este recorrido, de manera que no se convierta en una mera enumeración de datos o una simple miscelánea, por agradable e imprevista que ésta pudiera resultar. Recurriremos, no obstante, a lo que, en nuestra opinión, son los cuatro grandes mitos&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; sobre la literatura y sus circunstancias, a saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El mito del autor y su obra (“mito biográfico”)&lt;br /&gt;-El mito del texto (“mito filológico”)&lt;br /&gt;-El mito de la crítica (“mito de lo clásico”)&lt;br /&gt;-El mito del lector y la relectura (“mito de Pierre Menard”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer mito parte de una realidad que todos consideramos natural (cabe pensar que quien escribe una obra literaria no es otro que un escritor), aunque no siempre se cumpla, pues el esquema del autor y su correspondiente obra a menudo se ve truncado por la ausencia de uno de los dos elementos, dando lugar a obras sin autor y, lo que es quizá más interesante, a autores sin obra. El mito del autor y su obra se podría resumir en una formulación más simple como el “mito biográfico”. El segundo mito tiene que ver, ante todo, con la realidad material de la literatura: la existencia de unos textos y las diferentes representaciones de esa textualidad, como puede ser el uso de las citas de textos ajenos en nuevos contextos. Bien podría denominarse como el “mito filológico”, por el carácter reverencial que todavía sigue mostrando el ámbito de lo escrito. Como luego veremos, Platón lo denomina el mito de Theuth. El tercer mito tiene que ver con lo que, en palabras del crítico literario Miguel García Posada, vendría a constituir el “vicio crítico”&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; de juzgar los escritos que leemos, tratando de separar lo que queremos que perdure frente a lo que nos parece meramente efímero; los cánones literarios serían consecuencia de este ejercicio crítico. De esta forma, al igual que en las religiones existen libros sagrados, en el ámbito profano contamos con libros clásicos, y cabría hablar, en este sentido, del “mito de lo clásico”&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. El cuarto mito, finalmente, viene a ser complementario del primero y cierra el ciclo, pues tiene que ver con el destinatario natural de la propia literatura, aquel que la lee y le confiere su última razón de existir: el lector. Este mito podría denominarse perfectamente como el “mito de Pierre Menard”, en recuerdo del genial lector-autor del Quijote recreado en una impar ficción borgesiana.&lt;br /&gt;Los autores griegos y latinos han sido objeto constante de estas mitologías, y no con menos intensidad en la dilatada literatura escrita a lo largo del siglo XX. Encontramos variadas recreaciones de sus personas dentro de las modernas ficciones; asimismo, sus textos aparecen citados o incluso reinventados de manera inesperada. Por lo demás, no pocos autores del siglo XX se aventuran en la crítica de los textos de la Antigüedad con mayor o menor fortuna, de manera que cabría incluso hacer una historia de tales juicios de valor, muy ligados a las propias estéticas de la modernidad. Finalmente, hay lectores modernos que hasta se han apropiado de los viejos textos con la pretensión de hacerlos también suyos, como es el caso paradigmático de Jorge Luis Borges y la Eneida de Virgilio. Vamos a ver, por tanto, cómo los viejos autores, sus libros y sus textos se recontextualizan y se desubican a medida que pasamos revista a los cuatro mitos de la literatura. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; El uso del término “mito” que hacemos en este punto se acerca al que Roland Barthes emplea en su obra Mitológicas (México, Siglo XXI, 1980, p. 8), cuando por “mito” entiende, sobre todo, la confusión creada al interpretar hechos que son producto de la historia como meras circunstancias naturales. Esta noción de mito intenta, por tanto, desvelar ciertas falsas evidencias. Entiéndase, pues, que el uso que aquí hacemos de la palabra “mito” tiene un sentido muy general, pensando en aquellas supuestas certezas que, a pesar de referirse a una realidad no siempre comprobable, son aceptadas comúnmente. Jorge Luis Borges preferiría sin lugar a dudas hablar de “supersticiones”. Sobre los mitos, su definición y su concepto puede consultarse Lluís Duch, Mito, interpretación y cultura: aproximación a la logomítica. Traducción Francesca Babí i Poca, Domingo Cía Lamana, Barcelona, Herder, 1998 y Luis Cencillo, Los mitos, sus mundos y su verdad, Madrid, Biblioteca de autores cristianos, 1998.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Aludimos de esta manera al ameno libro titulado El vicio crítico, Madrid, Espasa Calpe, 2000.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Hemos estudiado la historia del término “clásico”, desde su primera ocurrencia en el ámbito literario (Aulo Gelio) hasta su más moderna reformulación (Italo Calvino), en Francisco García Jurado, “La ciudad invisible de los clásicos. Entre Aulo Gelio e Italo Calvino”, Nova Tellus 28, 2010, pp. 271-300.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7840230642410292426?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7840230642410292426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7840230642410292426' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7840230642410292426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7840230642410292426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/la-literatura-y-sus-mitos.html' title='La literatura y sus mitos'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-1UmGG-3laN0/TrLn3L-uLTI/AAAAAAAABpM/ctBXHpc--oo/s72-c/Dec22%252304.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4644774400482865013</id><published>2011-11-02T07:30:00.004+01:00</published><updated>2011-11-02T07:44:52.584+01:00</updated><title type='text'>Los datos y las intuiciones en el estudio de la literatura</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-dbY_lEytHKY/TrDmksn3j5I/AAAAAAAABoo/EhWq6Wdg_ZQ/s1600/SANY5045.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5670285448987512722" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-dbY_lEytHKY/TrDmksn3j5I/AAAAAAAABoo/EhWq6Wdg_ZQ/s400/SANY5045.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;¿Datos, fríos datos, o intuiciones? Ese es el reto que define nuestra propuesta de una historia no académica de la literatura. Cómo explicar por qué Virgilio quiso quemar su Eneida. Podemos recurrir a las vidas del poeta escritas por los antiguos y cotejarlas. Podemos proceder como se procede con un estudio experimental. Hermann Broch, el escritor austríaco, se metió en la piel del poeta durante sus últimos días de vida (en la imagen, la llamada tumba de Virgilio, en Nápoles). Hizo uso, para entendernos, de una hermenéutica vital. Esta es una de las características de nuestra historia no académica, pues somos los portadores de unos textos que, una vez leídos, forman parte de nosotros. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Frente al criterio positivista que domina buena parte de la historiografía literaria, especialmente la del siglo XIX, nuestra historia no académica se caracteriza por sus criterios intuitivos. No vamos a entrar en una polémica discusión acerca de la conveniencia de los diversos métodos, si bien no ponemos en duda que sin el positivismo la ciencia no tendría fundamentos empíricos. Parece evidente que hay que partir de los datos, y que estos deben clasificarse de manera razonada. A resultas de este método, la historia de la literatura se divide por géneros, autores o periodos cronológicos. Nuestra reserva surge cuando nos hacen creer que la manera en que los manuales de historia de la literatura ofrecen los hechos es la única posible, y es, precisamente, en esa imposibilidad de concebir alternativas donde encontramos la mayor reserva. No en vano, la historia de la literatura que bulle en nuestras mentes no tiene forma de manual, como algunos podrían pensar (y cuánta culpa tiene esta creencia en el hecho de que algunos cursos de literatura terminen siendo un desastre) sino que presentan, más bien, la forma de una “antología inminente”, en palabras ya comentadas antes de Alfonso Reyes. Somos los portadores de unos textos que, una vez leídos y soñados, forman parte de nosotros. Si bien no somos sus dueños (como pretenden los partidarios más extremos de la estética de la recepción) sí somos sus transmisores y los que hacemos posible que estos textos vuelvan a la vida. La alquimia que los sentidos del texto van conformando en nuestra mente, ligados a nuestras experiencias vitales, es, en definitiva, la que va a conferir su significado más profundo y vital, al menos para nosotros. La historia no académica que proponemos ofrece de vez en cuando interesantes muestras de este método hermenéutico, como las de James Joyce, Herman Broch y Luis Goytisolo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Joyce desarrolla en el capítulo noveno su Ulises una sugerente interpretación que, partiendo de la semejanza fonética entre el personaje de Hamlet y el nombre del hijo de Shakespeare, Hamnet, lleva a uno de los personajes de Joyce a identificar a Shakespeare no tanto con Hamlet como con el espectro de su padre&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. Por su parte, Hermann Broch indaga desde dentro de su propia circunstancia vital acerca de las razones por las que Virgilio quiso quemar su Eneida al margen de los criterios positivistas que han aportado tradicionalmente las Vitae Vergilianae, como ha estudiado el profesor Vidal&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Y no podemos pasar por alto la subjetiva indagación que sobre la cólera de Aquiles desarrolla un personaje de Luis Goytisolo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No quiero dejar de señalar, por otra parte, la enorme repercusión que tuvo en el desarrollo de mi autoanálisis el descubrimiento, en la figura de Aquiles, de un claro antecedente de mi propio caso, antecedente mejor que modelo, dado lo muy subjetivo que todo resulta en esta materia. Sobre todo si se tiene en cuenta que el mérito de tal descubrimiento -que, más aún que mi propia personalidad, explica la de Aquiles- es algo que, o mucho me equivoco, o me pertenece por entero. Que yo sepa, al menos, nadie hasta la fecha ha encarado el tema con suficiente agudeza. Me gustaría ver, si no, quién es la eminencia capaz de explicarme la reacción de Aquiles en dos momentos cruciales del asedio de Troya -el abandono de la lucha y su retorno a ella, similares en ambas ocasiones así el motivo como el resultado, a cual más aciago- sin remontarse hasta la primera infancia, sin rastrear el enmarañado panorama que allí se ofrece a nuestros ojos (...)” (Luis Goytisolo, La cólera de Aquiles [Antagonía 3], Madrid, Alianza Editorial, 1987, p. 236)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de una interpretación personal y muy poco filológica de la consabida cólera de Aquiles, en cuya figura se encarna uno de los personajes femeninos de su novela para tratar de ver a través de ella diferentes aspectos de su propia vida. Esta identificación lleva al personaje de Goytisolo a una apropiación de la figura de Aquiles, a quien cree comprender mucho mejor en sus reacciones psicológicas que algunas "eminencias". POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; José María Valverde comentaba así este peculiar capítulo en su ya mítica traducción de Joyce: “Es de notar que las teorías que Stephen dice no creer, a pesar de exponerlas brillantemente, eran tomadas bastante en serio por el propio Joyce y empiezan a serlo por algunos especialistas en Shakespeare.” (Prólogo a James Joyce, Ulises, Barcelona, Bruguera-Lumen, 1979, pp. 59-60).&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5620180737937847473#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; "Por qué Virgilio quería quemar la Eneida..., si es que quería", publicado en HVMANITAS in honorem Antonio Fontán (Madrid, Gredos, 1992, pp. 479-484). Nos parece también muy interesante el libro Hermann Broch (1886-1951) (Madrid, Ediciones del Orto, 2001), de Berit Balzer, quien habla así del problema de dar fin a la obra: “La forma cíclica encierra en sí el peligro de desembocar en lo esotérico, y a Broch le preocupaba el problema de cómo llevar a término su novela sin caer en el misticismo. De esa disyuntiva saca la conclusión de que toda verdadera obra de arte se mueve en el precario umbral de lo mítico/místico. Virgilio, consecuente con esta idea última, quiere ver destruida su Eneida después de su muerte –como lo dispuso Kafka con algunas obra suyas-, pero el emperador Augusto quiere conservarla por el interés que ha de tener para la posteridad.” (p. 32). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4644774400482865013?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4644774400482865013/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4644774400482865013' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4644774400482865013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4644774400482865013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/11/los-datos-y-las-intuiciones-en-el.html' title='Los datos y las intuiciones en el estudio de la literatura'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-dbY_lEytHKY/TrDmksn3j5I/AAAAAAAABoo/EhWq6Wdg_ZQ/s72-c/SANY5045.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4853937611433509242</id><published>2011-10-31T09:37:00.003+01:00</published><updated>2011-10-31T09:46:09.332+01:00</updated><title type='text'>Nuestra biblioteca</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hJQZbU8dCY8/Tq5gQDaJttI/AAAAAAAABnU/6bcc98CSUsw/s1600/borges%2Bcenter.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5669574809815201490" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-hJQZbU8dCY8/Tq5gQDaJttI/AAAAAAAABnU/6bcc98CSUsw/s400/borges%2Bcenter.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Acabo de leer el libro que Jesús Marchamalo ha publicado sobre varias bibliotecas de escritores: “Donde se guardan los libros”. Siento gran interés por este tipo de textos que relatan bibliotecas y, haciendo caso omiso a mi propia recomendación de no leer novedades, terminé por comprármelo e incluso leerlo. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En realidad, buscaba en este libro renovar el grato recuerdo de una lectura que encontré en los años 80 sobre bibliotecas personales. Era un reportaje del dominical de El País (cuando todavía aparecían artículos que me interesaban) donde, entre otras bibliotecas, aparecían las de Jesús Aguirre (el jesuita, “autor de prólogos, según Cela, que entonces aparecía como flamante Duque de Alba), el músico Luis de Pablo, el antropólogo Julio Caro Baroja o la impar Esther Tusquets, de cuya biblioteca recuerdo, sobre todo, un bello busto modernista. Aquel reportaje, creo que se titulaba “Bibliotecas vivas”, me ha acompañado durante toda la vida, y no sólo físicamente. Entre otras cosas, recuerdo la fascinación que me produjeron los libros de brujería que atesoraba Caro Baroja en su biblioteca de Itzea, o el sano hábito de Eshter Tusquets de no dejar que su biblioteca fuera más allá de 5.000 ejemplares. Leí y releí aquel artículo, como queriendo extraer de él toda la felicidad que acaso podría seguirme reportando. Hoy día lo conservo en mi archivo sobre bibliotecas, pero no he querido rescatarlo para escribir este blog, sino relatarlo de memoria, para que el juego de olvidos y recuerdos lo muestre, si cabe, aún más propio y personal. Para quienes hemos dedicado buena parte de nuestra vida a los libros, las bibliotecas personales son un buen reflejo de lo que somos, en definitiva. Constituyen una riqueza no material, y son difíciles de entender para los profanos en la materia, es decir, los que no viven con libros. Nosotros vemos en nuestros anaqueles relieves difícilmente perceptibles para quienes no nos conocen, y que suelen ver moles de papel amenazantes. Pero ese carácter amenazante, invasivo, propio del cuento “Casa tomada”, de Cortázar, hace ya tiempo que se va adueñando también de mi percepción. No es el caso de María José, que sigue conservando una pasión libresca propia de una adolescente estudiosa. Algunos de los libros que me llegan a la facultad a veces no viajan hasta casa, pues pienso en las abarrotadas librerías, en cómo las secciones que destiné, por ejemplo, a la literatura latina ya no pueden seguir recibiendo nuevos inquilinos, a no ser que los viejos se vayan. Naturalmente, cerrar la entrada a los nuevos libros supone ya una forma de tiempo detenido, de conciencia de lo ya leído y de cierta desconfianza por lo nuevo. Son cosas de la edad, supongo, pero el día que compré el libro de Marchamalo ya estaba devorándolo por la Avenida Complutense, poco antes de llegar al metro de Ciudad Universitaria. No me ha reportado tanta felicidad como el artículo de las bibliotecas vivas, pero tampoco es cuestión de que las cosas y las sensaciones sean igual siempre. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4853937611433509242?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4853937611433509242/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4853937611433509242' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4853937611433509242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4853937611433509242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/nuestra-biblioteca.html' title='Nuestra biblioteca'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-hJQZbU8dCY8/Tq5gQDaJttI/AAAAAAAABnU/6bcc98CSUsw/s72-c/borges%2Bcenter.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-2380754467592713790</id><published>2011-10-29T13:56:00.000+02:00</published><updated>2011-10-29T19:09:15.973+02:00</updated><title type='text'>ENTRE FANTASMAS LATINOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TMwI9b4Ru3I/AAAAAAAABQs/h8aN_dg8THo/s1600/SANY6678.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5533807893680339826" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TMwI9b4Ru3I/AAAAAAAABQs/h8aN_dg8THo/s400/SANY6678.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Nos encantan las historias de fantasmas, pero a menudo se nos escapan las mejores. Sin duda, la historia de fantasmas que más juego ha dado en la literatura es la que Plinio el Joven dejó escrita en el VII libro de sus cartas, concretamente la vigésimo séptima. Esta carta trata, precisamente, sobre la cuestión de la existencia de los fantasmas y responde a la curiosidad que el propio Plinio tiene por saber cuál es la naturaleza de estos seres sobrenaturales, es decir, si existen realmente o no son más que figuraciones creadas por nuestro propio miedo. El texto guarda muchos parecidos con otro de Luciano, pero también presenta diferencias significativas. FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Plinio comienza su carta de esta manera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La falta de ocupaciones a mí me brinda la oportunidad de aprender y a ti la de enseñarme. De esta forma, me gustaría muchísimo saber si crees que los fantasmas existen y tienen forma propia, así como algún tipo de voluntad, o, al contrario, son sombras vacías e irreales que toman imagen por efecto de nuestro propio miedo (...)"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Plinio. 7, 27, 1 trad. de García Jurado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al relatar la historia del fantasma, la carta adopta la estructura de un cuento, con el consiguiente reparto entre tiempos que representan el estado de cosas en el que se plantea la historia (“érase una vez...”) y la consiguiente irrupción de un héroe en escena (“entonces llegó...”). Leamos el principio de la historia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Había en Atenas una casa espaciosa y grande, pero tristemente célebre e insalubre. En el silencio de la noche se oía un ruido y, si prestabas atención, primero se escuchaba el estrépito de unas cadenas a lo lejos, y luego ya muy cerca: a continuación aparecía una imagen, un anciano consumido por la flacura y la podredumbre, de larga barba y cabello erizado; grilletes en los pies y cadenas en las manos que agitaba y sacudía. A consecuencia de esto, los que habitaban la casa pasaban en vela tristes y terribles noches a causa del temor; la enfermedad sobrevenía al insomnio y, al aumentar el miedo, la muerte, pues, aun en el espacio que separaba una noche de otra, si bien la imagen desaparecía, quedaba su memoria impresa en los ojos, de manera que el temor se prolongaba aún mas allá de aquello que lo causaba. Así pues, la casa quedó desierta y condenada a la soledad, dejada completamente a merced de aquel monstruo; no obstante se había puesto en venta, por si alguien, no enterado de tamaña calamidad, quisiera comprarla o tomarla en alquiler."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Plinio. 7, 27, 5-6 trad. de García Jurado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, una vez presentado con tanto dramatismo el planteamiento, se entra en el nudo y el desenlace del pequeño drama con la llegada de un filósofo que encarna la luz de la inteligencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Llega a Atenas el filósofo Atenodoro, lee el cartel y una vez enterado del precio, como su baratura era sospechosa, le dan razón de todo lo que pregunta, y esto, lejos de disuadirle, le anima aún más a alquilar la casa. Una vez comienza a anochecer, ordena que se le extienda el lecho en la parte delantera, pide tablillas para escribir, un estilo y una luz; a todos los suyos les aleja enviándoles a la parte interior, y él mismo dispone su ánimo, ojos y mano al ejercicio de la escritura, para que no estuviera su mente desocupada y el miedo diera lugar a ruidos aparentes e irreales. Al principio, como en cualquier parte, tan sólo se percibe el silencio de la noche, pero después la sacudida de un hierro y el movimiento de unas cadenas: el filósofo no levanta los ojos, ni tampoco deja su estilo, sino que pone resueltamente su voluntad por delante de sus oídos. Después se incrementa el ruido, se va aproximando y ya se percibe en la puerta, ya dentro de la habitación. Vuelve la vista y reconoce al espectro que le habían descrito. Éste estaba allí de pie y hacía con el dedo una señal como llamándole. El filósofo, por su parte, le indica con su mano que espere un poco, y de nuevo se pone a trabajar con sus tablillas y estilo, pero el espectro hacía sonar sus cadenas para atraer su atención. Éste vuelve de nuevo la cabeza y ve que hace la misma seña, así que ya sin hacerle esperar coge el candil y le sigue. Iba el espectro con paso lento, como si le pesaran mucho las cadenas; después bajó al patio de la casa, y de repente, desvaneciéndose, abandona a su acompañante. El filósofo recoge hojas y hierbas y las coloca en el lugar donde ha sido abandonado a manera de señal. Al día siguiente acude a los magistrados y les aconseja que ordenen cavar en aquel sitio. Se encuentran huesos insertos en cadenas y enredados, que el cuerpo, putrefacto por efecto del tiempo y de la tierra, había dejado desnudos y descarnados junto a sus grilletes. Reunidos los huesos se entierran a costa del erario público. Después de esto la casa quedó al fin liberada del fantasma, una vez fueron enterrados sus restos convenientemente."&lt;br /&gt;(Plinio. 7, 27, 7-11 trad. de García Jurado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vemos, se trata del texto que da lugar al gran argumento de las historias de fantasmas: la incomunicación entre vivos y muertos. Son muchas la películas y series televisivas que hacen uso de un protagonista que rompe con esta barrera para, al fin, poder comprender qué quiere el difunto. En el caso del texto de Plinio ese héroe es un filósofo, siglos más tarde el personaje irá variando (estudiante, psiquiatra o simple médium). Las magníficas características narrativas del relato de Plinio harán que éste conozca una intensa relectura con el desarrollo de la literatura fantástica moderna, primeramente en la modalidad que conocemos como “gothic tale”, que nace en la Inglaterra de finales del siglo XVIII a causa de una serie de condiciones sociales e históricas determinadas y que después tendrá una decisiva impronta en la literatura romántica. Así las cosas, desde 1764, año en el que Horace Walpole publica el que se considera que es el primer relato gótico, El castillo de Otranto hasta 1820, cuando Charles Maturin ponga broche final al género como tal con su Melmoth el errabundo, la carta de Plinio se convierte en una pieza literaria que sirve de texto clave para construir los nuevos relatos de fantasmas. De la mano de estos autores, la carta de Plinio el Joven sobre los fantasmas se convierte, anacrónicamente, en el primer relato gótico de la historia literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;UNIVERSIDAD COMPLUTENSE&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-2380754467592713790?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/2380754467592713790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=2380754467592713790' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2380754467592713790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2380754467592713790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/10/entre-fantasmas-latinos.html' title='ENTRE FANTASMAS LATINOS'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TMwI9b4Ru3I/AAAAAAAABQs/h8aN_dg8THo/s72-c/SANY6678.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-980052957948030265</id><published>2011-10-28T17:48:00.002+02:00</published><updated>2011-10-28T18:00:55.283+02:00</updated><title type='text'>Entre la Ilustración y el Liberalismo. Los manuales de literatura griega y latina en España</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-KZ9BNyIKruY/TqrRj9qGDhI/AAAAAAAABmM/dMK0Zjf_jZM/s1600/SANY6928.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5668573496775937554" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-KZ9BNyIKruY/TqrRj9qGDhI/AAAAAAAABmM/dMK0Zjf_jZM/s400/SANY6928.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;Entre los días 23 a 25 de noviembre de 2011 se celebrarán en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid (Noviciado, 3 28015. Madrid) las JORNADAS DE INVESTIGACIÓN "HUMANIDADES CLÁSICAS E HISTORIA CULTURAL:&lt;br /&gt;DE LA ILUSTRACIÓN AL LIBERALISMO", organizadas por el Grupo de Investigación UCM "Historiografía de la literatura grecolatina en España". Será una ocasión para poner en común los diferentes trabajos que terminará configurando la nueva historiografía de la literatura grecolatina en España que preparamos (prevista para 2013), y que se unirá a las ya publicadas sobre el siglo XIX y la Edad de Plata de la Cultura Española. Este es el resumen del trabajo que voy a presentar en ellas. FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Entre la Ilustración y el Liberalismo. Los manuales de literatura griega y latina en España"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco García Jurado (UCM-HLGE)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi recién inaugurado el reinado de Carlos IV en España, el 9 de febrero de 1789 apareció en el &lt;em&gt;Espíritu de los mejores diarios literarios que se publican en Europa&lt;/em&gt; un artículo anónimo titulado “De la literatura romana”, procedente de un diario de Dublín. Este discreto artículo constituye, probablemente, la primera historia de la literatura romana -concebida ya según la nueva categoría establecida por Wolf en Alemania (1787)- que se publica en España, y no se trata en ningún sentido un trabajo inocente. Afín a los ideales propios del despotismo ilustrado que inspiran esta publicación periódica española, es muy interesante observar cómo, al hablar de la “decadencia” de la literatura, se dice que “esta decadencia no puede atribuirse á la mutación del gobierno o al establecimiento del poder monárquico”. Como es sabido, pocos meses más tarde, el 14 de julio de ese mismo año de 1789, se produce la toma de la Bastilla en París, hecho que da comienzo a un cambio sin retorno en la Historia de Europa. En España, Carlos IV prosigue en parte los empeños reformistas de su predecesor, si bien ahora los modelos ideológicos van a decantarse más bien hacia autores italianos como L.A. Muratori. En este contexto, Fray Vicente Navas publica en 1792 bajo el pseudónimo de Casto González Emeritense su &lt;em&gt;Compendiaria in Graeciam via&lt;/em&gt; y su &lt;em&gt;Compendiaria in Latium via&lt;/em&gt;. Se trata de obras inspiradas en el paradigma de la bibliografía ilustrada y de la &lt;em&gt;Historia critica Latinae linguae&lt;/em&gt; de G. Walchius, destinadas a una exquisita juventud de nobles ilustrados. Podemos decir que tales libros constituyen, “avant la lettre”, los primeros manuales de literatura griega y latina publicados en España, si dejamos de lado las obras publicadas en Italia por algunos jesuitas expulsos, como M. Aymerich. El cambio de siglo traerá consigo las guerras napoleónicas y la emergencia de un nuevo contexto para los estudios humanísticos, que abandonan su carácter universal para dar primacía a los gustos nacionales, especialmente alemanes e ingleses. No será hasta la muerte de Fernando VII, con la regencia de María Cristina y su obligado entendimiento con los liberarles moderados, cuando surjan en España las primeras formulaciones de historias nacionales de la literatura, en particular la española y la latina. A. Gil de Zárate publica en 1844 la compilación en cuatro pequeños tomos de su &lt;em&gt;Manual de literatura española&lt;/em&gt;, y será su amigo A.M. Terradillos quien publique en 1846 el &lt;em&gt;Manual histórico-crítico de la literatura latina&lt;/em&gt;. Semejantes libros ya no están escritos en latín ni destinados a los nobles ilustrados, sino a la formación de los nuevos ciudadanos. La inspiración de tales manuales, por lo demás, debe buscarse en el nuevo pensamiento romántico de F. Schlegel, y no en la erudición ilustrada del siglo anterior. Por todo ello, resulta, cuando menos, paradójico, que Alfredo Adolfo Camús compusiera en 1852 unas &lt;em&gt;Litterarum Latinarum institutiones&lt;/em&gt; que merecieron el elogio de su colega Amador de los Ríos. Esta obra, que hemos tenido la suerte de redescubrir, regresa a los esquemas dieciochescos de la &lt;em&gt;Historia critica Latinae linguae&lt;/em&gt; de G. Walchius y a la propia lengua latina como metalenguaje. Se trata de un curioso anacronismo académico e histórico. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-980052957948030265?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/980052957948030265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=980052957948030265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/980052957948030265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/980052957948030265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/entre-la-ilustracion-y-el-liberalismo.html' title='Entre la Ilustración y el Liberalismo. Los manuales de literatura griega y latina en España'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-KZ9BNyIKruY/TqrRj9qGDhI/AAAAAAAABmM/dMK0Zjf_jZM/s72-c/SANY6928.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5953231962876246187</id><published>2011-10-24T12:07:00.002+02:00</published><updated>2011-10-26T13:05:46.113+02:00</updated><title type='text'>La fíbula de Preneste y los grados de verdad y falsedad</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ML-Zxda8LPA/TqU5M0HSu_I/AAAAAAAABl0/X_PAxFGOZrs/s1600/f%25C3%25ADbula%2Bde%2Bpreneste.jpeg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 100px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5666998598426082290" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-ML-Zxda8LPA/TqU5M0HSu_I/AAAAAAAABl0/X_PAxFGOZrs/s400/f%25C3%25ADbula%2Bde%2Bpreneste.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Hace unos días comenté que estaba trabajando en unas notas sobre la fíbula de Preneste para un volumen colectivo que se publicará en Oviedo acerca de los falsos y los falsarios. Mi intención, más bien humilde, no es otra que hacer una lectura historiográfica de los documentos que convirtieron la fíbula en un “hito” para la entonces incipiente disciplina que hoy conocemos como “Historia de la lengua latina”. FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tras varias semanas de lectura, una de las cosas que más me ha llamado la atención al repasar libros, reseñas y artículos sobre la fíbula es la obsesión por demostrar que es verdadera o falsa de una manera unívoca. A ello acuden argumentos de muy diverso tipo, tanto internos (lingüísticos, epigráficos…) como externos (propios de las ciencias experimentales), en incluso detectivescos, propios de la ciencia positiva del siglo XIX, como los de A. Ernest Gordon en su delicioso libro titulado The inscribed fibula Praenestina, University of California Press, 1975.&lt;br /&gt;A mí no me interesa tanto el QUÉ como el CÓMO, es decir, la presentación científica de la fíbula en el contexto académico. Así pues, y en la línea historiográfica que he emprendido hace ya unos años, tengo el privilegio de leer estos días una de las primeras presentaciones escritas de la fíbula, precisamente la publicada por su “descubridor”, W. Helbig en una nota titulada “Sopra una fibula d’oro trovata presso Palestrina” (Mittheilungen des kaiserlich Deutschen archaeologisches Instituts. Roemische Abtheilung. Band II, 1887, pp. 37-39), a la que sigue otra nota del epigrafista F. Dümmler titulada “Iscrizione della fibula prenestina” (Mittheilungen des kaiserlich Deutschen archaeologisches Instituts. Roemische Abtheilung. Band II, 1887, pp. 40-43). Me llama especialmente la atención la segunda nota, donde Dümmler se propone demostrar que la inscripción de la fíbula es mucho más arcaica que la inscripción latina más antigua hasta entonces conocida, y que no es otra que la del vaso de Duenos, hallada en 1880. Asimismo, me llama la atención la cita que se hace de dos monografías: la muy conocida de A. Kirchhoff titulada Studien zur Geschichte des griechischen Alphabets, libro publicado inicialmente en 1863 y que en 1887 veía de nuevo la luz en su cuarta edición, y la monografía de H. Jordan titulada Beiträge zur Geschichte der Lateinischen Sprache (1879). Todo esto me ha confirmado, de momento, mi presupuesto de la clara conciencia que los autores tenían del nuevo marco histórico que dominaba la ciencia de aquel momento, y en el cual se apoyan decididamente para presentar la fíbula de Preneste como un documento excepcional. Por su parte, Helbig se encarga en su nota correspondiente de relacionar la fíbula con el tesoro Bernardini para asegurar su antigüedad.&lt;br /&gt;Independientemente de que la fíbula sea o no verdadera, ambos autores orquestaron una fabulosa presentación académica para legitimar la pieza, tanto en lo que respecta a la antigüedad material de la fíbula como en lo relativo al carácter excepcional de su inscripción. Asimismo, incluyeron una reproducción que es la que luego pasó al propio CIL. De esa manera lo puramente facticio, es decir, la pieza en sí, considerada materialmente, como lo interpretativo, es decir, el carácter antiguo de la pieza y lo excepcional de la inscripción, quedan extraordinariamente representados en esta primera presentación escrita. Esto, vuelvo a repetir, era un requisito necesario para que la inscripción pasara a los anales de la historia de la lengua latina, al margen de la veracidad o falsedad del documento. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5953231962876246187?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5953231962876246187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5953231962876246187' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5953231962876246187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5953231962876246187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/la-fibula-de-preneste-y-los-grados-de.html' title='La fíbula de Preneste y los grados de verdad y falsedad'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ML-Zxda8LPA/TqU5M0HSu_I/AAAAAAAABl0/X_PAxFGOZrs/s72-c/f%25C3%25ADbula%2Bde%2Bpreneste.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4327945345956192536</id><published>2011-10-22T00:02:00.003+02:00</published><updated>2011-10-22T00:09:18.277+02:00</updated><title type='text'>La Eneida de Borges: el éxito y la suerte</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-GyBjv6asQ24/TqHtNM8HRzI/AAAAAAAABlo/bJgrsM66yHU/s1600/SANY5025.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5666070617276237618" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-GyBjv6asQ24/TqHtNM8HRzI/AAAAAAAABlo/bJgrsM66yHU/s400/SANY5025.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Poco a poco llegamos al final del recorrido que hemos hecho en torno a una de las obras más singulars que nos hemos encontrado en nuestra vida lectora. No sólo Virgilio creó la Eneida, también la re-crearon dos de sus más egregios lectores: Dante y Borges. Hoy corresponde hablar del valor de la palabra esencial. Ilustra nuestro texto la inquietante fotografía que tomamos junto a la tumba del poeta Leopardi, poco antes de llegar al supuesto mausolego del mismo Virgilio. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ya dispuesto para el combate final contra el caudillo Turno, Eneas tiene ocasión de hablar con su hijo Ascanio. Es en ese momento cuando pronuncia una sentencia que supone toda una visión de la propia vida: disce, puer, virtutem ex me verumque laborem, fortunam ex aliis (Aen. 12, 435). Espinosa Pólit lo traduce y amplifica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hijo, aprende de mí virtud genuina,&lt;br /&gt;trabajo cumplidor que no desmaya,&lt;br /&gt;de otros podrás saber lo que es fortuna.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su contundencia, este verso supone para Borges una forma de percibir “el elemental sabor de lo heroico”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay un sabor que nuestro tiempo (hastiado, acaso, por las torpes imitaciones de los profesionales del patriotismo) no suele percibir sin algún recelo: el elemental sabor de lo heroico. Me aseguran que el Poema del Cid encierra ese sabor; yo lo he sentido, inconfundible, en versos de la Eneida («Hijo, aprende de mí, valor y verdadera firmeza; de otros, el éxito»), en la balada anglosajona de Maldon («Mi pueblo pagará el tributo con lanzas y con viejas espadas»).”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “El furor de la historia”, en Otras inquisiciones [Obras completas II, Barcelona, 1989, p. 133])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observamos que en esta versión virtus queda traducido por “valor” y verus labor se vierte en los términos de “la verdadera firmeza”. La fortuna es “el éxito”. Sin embargo, podemos observar cómo en una traducción posterior se hace una elección diferente de términos, de manera que la “verdadera firmeza” pasa a ser “fortaleza genuina” (“virtud genuina” traduce Pólit) y la “fortuna” se convierte en la “suerte”. Así lo vemos en el prólogo a la Eneida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Previsiblemente abunda lo heroico; estas palabras dichas por un guerrero: «hijo mío, aprende de mí el valor y la fortaleza genuina; de otros, la suerte».”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Publio Virgilio Marón. La Eneida”, en Biblioteca Personal [Obras completas IV, Barcelona, 1993, p. 522])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es, en definitiva, el único rasgo épico de la Eneida borgesiana, una obra elegíaca por excelencia, según la idea tan cara para Borges de que toda épica acaba siendo elegía. FRANCISCO GARCÍA JURADOo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4327945345956192536?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4327945345956192536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4327945345956192536' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4327945345956192536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4327945345956192536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/la-eneida-de-borges-el-exito-y-la.html' title='La Eneida de Borges: el éxito y la suerte'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-GyBjv6asQ24/TqHtNM8HRzI/AAAAAAAABlo/bJgrsM66yHU/s72-c/SANY5025.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8162867276960992347</id><published>2011-10-20T16:18:00.000+02:00</published><updated>2011-10-20T19:32:56.876+02:00</updated><title type='text'>Recuerdo del Abate Marchena en Madrid</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpY5MfZI5I/AAAAAAAAAG0/-i7-wpcIk8Q/s1600-h/SANY1990.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; FLOAT: left; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227088057145566098" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpY5MfZI5I/AAAAAAAAAG0/-i7-wpcIk8Q/s320/SANY1990.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;A menudo paso por esta calle madrileña, llamada de la Concepción Jerónima. Es una calle histórica que queda detrás del Miniesterio de Asuntos Exteriores. No mucha gente repara en ella, pues se percibe, más bien, como un pasillo que lleva de un lugar a otro. Pero en aquel lugar estuvo, precisamente, el monasterio que lleva hoy el nombre de la calle, y que fue demolido cuando se construyó la parte trasera del ya citado ministerio, que había sido mucho antes Cárcel de Corte. En esta calle habitó Velázquez, según reza una placa, pero no voy a referirme a ella. Quiero hablar de otra placa que está en un edificio contiguo y que se refiere al lugar donde pasó sus últimos días un singular personaje llamado Abate Marchena. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hace ya años llegó a mis manos una antigua traducción de libro de Lucrecio titulado "De&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpUcu2jsbI/AAAAAAAAAGk/ktnhYW1Ic9U/s1600-h/fragmentum+petronii.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; FLOAT: right; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227083170106814898" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpUcu2jsbI/AAAAAAAAAGk/ktnhYW1Ic9U/s320/fragmentum+petronii.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; la naturaleza de las cosas", y me sorprendió, precisamente, lo antiguo de la traducción, en verso, que comienza así: "Engendradora del romano pueblo, / placer de hombres y dioses, alma Venus...". Tenía ganas de saber más sobre la persona que vertió a un castellano tan jugoso los versos del "impío y materialista" Lucrecio. Parecía tratarse, precisamente, de José Marchena, un excelente latinista y un personaje verdaderamente novelesco que vivió entre el siglo XVIII y el XIX y que mereció figurar entre los heterodoxos del propio Menéndez Pelayo, que lo admiraba, a pesar de todo, y que le atribuyó la versión latina del libro de Lucrecio. Hoy día, mi amigo Pablo Asencio me cuenta que tiene otra opinión con respecto al autor de esta traducción, pero habrá que esperar a que haga públicos sus resultados. Aún así, y al margen de que sea cierto o no que Marchena tradujo a Lucrecio, mi conocimiento vino gracias a esta atribución. Marchena fue hombre de vida convulsa, absolutamente novelesca, pero no por ello carente de una gran erudicion, llegó a inventar también un fragmento latino de Petronio. Se trata de un excepcional pastiche que ha vuelto a editar recientemente el profesor Joaquín Álvarez Barrientos en un libro memorable (está en Ediciones Espuela de Plata, filial de Renacimiento, y apareció en Sevilla la navidad de 2007; tuve la suerte de comprarlo en la misma Sevilla, recién salido de imprenta). El fragmento es un prodigio filológico (imitó tan bien a Petronio que se tuvo por bueno) y tiene ese característico punto inmoral de las composiciones del siglo XVIII (todavía hoy algunas cosas contadas en el fragmento hacen daño a los oídos). Pero vuelvo al rótulo urbano. Entiendo que, como otras tantas placas que hay en la ciudad, ésta sobre el abate Marchena es "invisible". A casi nadie interesa saber a quién perteneció este nombre. El edificio es antiguo, de esos que sobrevivieron a la renovación urbana del siglo XIX y que hoy día determina nuestra visión del Madrid más castizo. Hace años, Juan Francisco Fuentes publicó en Cátedra una documentada biografía de este autor español, latinista afrancesado y liberal, que se puede leer casi como una novela. Sorprende, por ejemplo, que los propios revolucionaros franceses lo miraran de reojo por resultarles demasiado revolucionario. A menudo he comentado con Javier Espino, consumado especialista en gramáticas latinas del siglo XVIII, la extrañeza que suscita en algunas personas entregadas a los tópicos el hecho de que un latinista sea "liberal", al igual que ocurre con Sánchez Barbero, uno de los "últimos humanistas" a los que rendimos en noviembre de 2006 un sentido homenaje en la Biblioteca Marqués de Valdecilla (véase &lt;a href="http://www.ucm.es/BUCM/foa/doc6316.pdf"&gt;http://www.ucm.es/BUCM/foa/doc6316.pdf&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La placa que hoy comento y recuerdo, al contrario que otras anteriores, forma parte de mi paisaje cotidiano, pues paso a menudo por esta calle desde la Plaza de Jacinto Benavente para ir a coger el autobús que me lleva a casa. Al principio la encontré de pura casualidad. Luego se ha convertido en un pequeño lugar al que mirar cad&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpRvAgDyBI/AAAAAAAAAGc/v5kIPFSieZc/s1600-h/SANY1992.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; FLOAT: left; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227080185547048978" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpRvAgDyBI/AAAAAAAAAGc/v5kIPFSieZc/s320/SANY1992.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;a vez que paso por esta calle estrecha y donde los coches suelen agolparse. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pienso a menudo en el personaje tan vital que fue el abate Marchena y en sus últimos momentos precisamente aquí, en esta casa. Eran los tiempos del trienio liberal, de un pequeño espejismo de libertad tras el pronunciamiento de Riego. Marchena, varias veces exiliado, llegó a Madrid a comienzos de 1821. Se alojó en casa de su amigo Juan MacCrohon, y debió caer enfermo muy pronto. No por ser un liberal dejó de recibir un sepelio religioso en la cercana parroquia de Santa Cruz. Su muerte se convirtió en un acontecimiento político para el Madrid de la época. Volvieron luego los tiempos absolutistas y España continuó siendo un vaivén de guerras, exilios y discontinuidades. Pero ahí queda, en un rincón de nuestra historia, la figura y la obra del "latinista liberal" José Marchena, quizá de la misma manera que ha quedado también en este discreto rincón su recuerdo en una placa.&lt;/div&gt;En un país consagrado a toreros y futbolistas estos pequeños recuerdos dan la (in)justa medida de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8162867276960992347?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8162867276960992347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8162867276960992347' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8162867276960992347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8162867276960992347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2008/07/placas-ilustres-y-turismo-viii-el-abate.html' title='Recuerdo del Abate Marchena en Madrid'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SIpY5MfZI5I/AAAAAAAAAG0/-i7-wpcIk8Q/s72-c/SANY1990.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-436986451832300202</id><published>2011-10-18T22:15:00.003+02:00</published><updated>2011-10-18T22:27:30.465+02:00</updated><title type='text'>Borges y su Eneida: la hipálage del silencio oscuro</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-wvbqzAlnexU/Tp3g0tiVohI/AAAAAAAABlQ/8dwV9_CscI0/s1600/SANY5515.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664931102483390994" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-wvbqzAlnexU/Tp3g0tiVohI/AAAAAAAABlQ/8dwV9_CscI0/s400/SANY5515.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;¿Qué verso puede equivaler a toda la Eneida? ¿Qué día de nuestra existencia puede valer por una vida entera? La intensidad de un verso, el del descenso de Eneas y la Sibila a los infiernos, hace de la hipálage, de la transmutación de la oscuridad a las formas humanas, la llave que nos lleva a los abismos. La costa de Bayas, tan cercana a las puertas del Averno, ilustra hoy nuestro recorrido literario. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Uno de los autores preferidos de Borges, Edward Gibbon, habla en su Autobiografía acerca del ensayo que escribió sobre el libro VI de la Eneida, en particular la bajada al infierno de la Sibila y Eneas. El gran verso del pasaje es, indiscutiblemente, ibant obscuri sola sub nocte per umbram (Aen. 6, 268):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mi siguiente trabajo fue un arranque accidental de amor y resentimiento: de mi reverencia por el genio modesto y de mi aversión por la pedantería insolente. El libro sexto de la Eneida es la composición más grata y perfecta de la poesía latina. El descendimiento de Eneas y la Sibila a las regiones infernales, al mundo de los espíritus, expande una perspectiva pavorosa y sin límites, desde la lobreguez nocturna del antro Cumeano,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ibant obscuri sola sub nocte per umbram.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Edward Gibbon, Autobiografía. Trad. de Antonio Dorta, Buenos Aires, 1949, p. 120)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta muy interesante comprobar cómo Gibbon, lector de Virgilio, se convierte también en lectura para Borges, también lector de Virgilio, configurando así un interesante efecto parecido al de las coloridas muñecas rusas que van guardándose unas dentro de las otras. Ambos autores modernos coinciden, a su vez, en un verso virgiliano para el que la retórica prescribe una alteración en la atribución lógica de los adjetivos, ya que “oscuro” debería corresponderse con la noche, mientras que “solitario” pertenece, más bien, a la Sibila y Eneas. Es la figura de la hipálage, cuyo comentario desarrolla Borges ampliamente en varios pasajes de su obra. Para empezar, nos ofrece respecto a este verso sutiles modalidades de traducción. Comenzamos con la que se encuentra en el ya citado prólogo a la Eneida: “No nos cuenta que Eneas y la Sibila erraban solitarios bajo la oscura noche entre sombras”. Debe observarse que el verbo “ibant” es traducido por “erraban” y que el sintagma “per umbram” aparece muy correctamente interpretado como “entre sombras”, y no “a través de las sombras”, como se empeñan en escribir algunos traductores. En todo caso, la variación mayor está en el uso del plural “sombras” en lugar del singular que aparece en el original latino. No es un hecho fortuito. En otro lugar, encontramos la traducción en singular:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tenemos otro ejemplo famoso de hipálage, aquel insuperado verso de Virgilio ibant obscuri sola sub nocte per umbram, «iban oscuros bajo la solitaria noche por la sombra». Dejemos el per umbram que redondea el verso y tomemos «iban oscuros [Eneas y la Sibila] bajo la solitaria noche» («solitaria» tiene más fuerza en latín porque viene antes de sub). Podríamos pensar que se ha cambiado el lugar de las palabras, porque lo natural hubiera sido decir «iban solitarios bajo la oscura noche». Sin embargo, tratemos de recrear esa imagen, pensemos en Eneas y en la Sibila y veremos que está tan cerca de nuestra imagen decir «iban oscuros bajo la solitaria noche» como decir «iban solitarios bajo la oscura noche».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lenguaje es una creación estética.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “La poesía”, en Siete noches [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 256])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe preguntarse por qué se da la variación entre “sombra” y “sombras”. La alteración no pertenece sólo al ámbito de la versión traducida, pues cabe encontrarla ya en la propia modificación del verso, donde se observa la oscilación entre el correcto umbram y el plural umbras. Esta oscilación es perceptible también cuando tenemos la ocasión de escuchar al mismo Borges recitando este texto en alguna de las grabaciones conservadas . La oscilación entre umbram y umbras es un rasgo intencional, un error creativo, de la misma naturaleza de otras alteraciones que ya hemos visto. La inspiración para recrear este error es antigua, pues Borges comenta cómo un autor latino de los siglos séptimo y octavo, Beda el Venerable, ya había incurrido en él:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La segunda visión es la de un hombre de Nortumbria, llamado Drycthelm. Este había muerto y resucitó y refirió (después de dar todo su dinero a los pobres) que un hombre de cara resplandeciente le condujo a un valle infinito y que a la izquierda había tempestades de fuego y, a la derecha, de granizo y de nieve. «No estás aún en el infierno», le dice el ángel. Después, ve muchas esferas de fuego negro que suben de un abismo y que caen. Después, ve demonios que se ríen porque arrastran al fondo de ese abismo las almas de un clérigo, de un lego y de una mujer. Después, ve un muro de infinita extensión y de infinita altura y, más allá, una gran pradera florida con asambleas de gente vestida de blanco. «No estás aún en el cielo», le dice el ángel. Cuando Drycthelm va descendiendo por el valle, atraviesa una región tan oscura que sólo ve el traje del ángel que lo precede. Beda, al contar la escena, intercala un verso del sexto libro de la Eneida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ibant obscuri) sola sub nocte per umbram&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ligero error –Beda no escribe umbram, sino umbras- prueba que la cita ha sido hecha de memoria y, por ende, la familiaridad del historiador sajón con Virgilio. En el texto hay otras reminiscencias virgilianas.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges y Mª E. Vázquez, Literaturas germánicas medievales, Madrid, 1982, pp. 32-33)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la obra borgesiana, el verso virgiliano se define, en definitiva, por la superación del artificio retórico, la lectura literal de la hipálage, y por la oscilación entre umbram y umbras. Es en la dedicatoria a Leopoldo Lugones donde alcanza la cita de este verso su cumbre literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A izquierda y a derecha, absortos en su lúcido sueño, se perfilan los rostros momentáneos de los lectores, a la luz de las lámparas estudiosas, como en la hipálage de Milton. Recuerdo haber recordado ya esa figura, en este lugar, y después aquel otro epíteto que también define por el contorno, el árido camello del Lunario, y después aquel hexámetro de la Eneida, que maneja y supera el mismo artificio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ibant obscuri sola sub nocte per umbram”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(“A Leopoldo Lugones”, en El hacedor [Obras completas II, Barcelona, 1989, p. 157])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges ensaya sus propias hipálages y evoca las de Milton y Lugones, coronadas por la del insuperable Virgilio. La dedicatoria a Lugones es demasiado compleja como para que podamos hablar de ella en este momento, pero resulta sorprendente cómo el motivo de la hipálage se convierte en una forma de percepción (“rostros momentáneos”, “lámparas estudiosas”) dentro de esta vivencia imposible: imaginar cómo un muerto acogería un libro dedicado a él. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-436986451832300202?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/436986451832300202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=436986451832300202' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/436986451832300202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/436986451832300202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/borges-y-su-eneida-la-hipalage-del.html' title='Borges y su Eneida: la hipálage del silencio oscuro'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-wvbqzAlnexU/Tp3g0tiVohI/AAAAAAAABlQ/8dwV9_CscI0/s72-c/SANY5515.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7828415750805077142</id><published>2011-10-17T08:01:00.004+02:00</published><updated>2011-10-17T08:14:46.918+02:00</updated><title type='text'>"Lento en mi sombra": el orden en la Eneida de  Borges</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nMGqZ9GrOVs/TpvG2Qg7CDI/AAAAAAAABlE/wsm47EsftU8/s1600/SANY2885.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664339591796820018" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-nMGqZ9GrOVs/TpvG2Qg7CDI/AAAAAAAABlE/wsm47EsftU8/s400/SANY2885.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;La Eneida de Borges nos hace asistir a un delicioso espejismo, el de no saber si estamos leyendo al autor antiguo o al moderno. En el "Poema de los dones" leemos "lento en mi sombra", y aquí Borges se apropia del "lentus in umbra" virgiliano para convertirlo en un verso inmortal. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El libro quinto de la Eneida termina con un gran verso, casi una sentencia: Nudus in ignota, Palinure, iacebis harena (Aen. 5, 871). El cadáver de Palinuro, el piloto de la nave de Eneas, es abandonado en un lugar extranjero donde va a quedar desnudo, es decir, insepulto. Borges, sin embargo, acude a la literalidad del pasaje, como podemos ver en su relato titulado “El inmortal”, en la narración de una pesadilla :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No sé cuántos días y noches rodaron sobre mí. Doloroso, incapaz de recuperar el abrigo de las cavernas, desnudo en la ignorada arena, dejé que la lluvia y el sol jugaran con mi aciago destino.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “El inmortal”, en El Aleph [Obras completas I, Barcelona, 1989, pp. 535-536])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propia estructura del verso, en especial la particular colocación sintáctica de los adjetivos (nudus in ignota), se ha terminado convirtiendo en una inconfundible imagen borgesiana. Es la estructura que reconocemos significativamente en el “Poema de los dones”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lento en mi sombra, la penumbra hueca&lt;br /&gt;exploro con el báculo indeciso,&lt;br /&gt;yo, que me figuraba el Paraíso&lt;br /&gt;bajo la especie de una biblioteca.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, El hacedor [Obras completas II, Barcelona, 1989, pp. 187-188])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos acudir, por tanto, a las frases que contienen el adjetivo lentus. Hace ya tiempo, Miguel d’Ors observó la recurrencia de cierta construcción virgiliana que aparecía en Borges cuyo aspecto común era la colocación de un adjetivo inmediatamente delante de la preposición “en”, como “lento en la sombra”, “lento en el alba”, o “alto en el día”. Uno de los mejores hallazgos del artículo de D’Ors tiene lugar cuando se pone en relación la construcción estudiada con el sintagma virgiliano lentus in umbra de la primera égloga (Ecl. 1, 4). El autor sostiene, además, que la frase de Borges “desnudo en la ignorada arena”, si bien tiene la impronta semántica ya señalada de Aen. 5, 871, tendría la impronta sintáctica del verso de la citada égloga primera. Estamos pues, ante lo que podíamos considerar la compleja recreación de dos textos originales, nudus in ignota harena y lentus in umbra, para crear una suerte de dicción formular, un cliché poético, como los utilizados por los antiguos poetas épicos. Por tanto, además de la Eneida, la aparición de lenta en los textos borgesianos conlleva el recuerdo inevitable de la primera de sus Églogas, quizá la lectura virgiliana más temprana de Borges. El segundo hemistiquio del tercer verso de esta égloga, “Dulcia linquimus arva”, da título a uno de los poemas del temprano libro titulado Luna de enfrente (1925). FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7828415750805077142?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7828415750805077142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7828415750805077142' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7828415750805077142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7828415750805077142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/lento-en-mi-sombra-el-orden-en-la.html' title='&quot;Lento en mi sombra&quot;: el orden en la Eneida de  Borges'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nMGqZ9GrOVs/TpvG2Qg7CDI/AAAAAAAABlE/wsm47EsftU8/s72-c/SANY2885.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-1144468719543845070</id><published>2011-10-12T08:01:00.001+02:00</published><updated>2011-10-12T12:05:06.146+02:00</updated><title type='text'>Política y educación: manuales liberales frente a manuales conservadores</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S9cXM2QAFNI/AAAAAAAABHM/YcCGvHZFoRE/s1600/costanzo.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 104px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464862182325884114" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S9cXM2QAFNI/AAAAAAAABHM/YcCGvHZFoRE/s400/costanzo.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;No es nada nuevo decir que la política influye tanto en la educación que esta última se vuelve un claro reflejo de la primera. Pero recordad que lo más interesante es demostrar con hechos concretos de la propia historia de la educación este aserto general (esto es lo que diferencia a un verdadero historiador de un simple tertuliano o parlero). Precisamente, el estudio sistemático de los manuales de literatura latina y griega publicados en España a lo largo del siglo XIX muestra muy claramente las tensiones entre el pensamiento liberal y el conservador en el relato de un objeto de estudio que para quienes lo desconocen podría muy bien parecer aséptico. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay un excelente trabajo del profesor José Carlos Fernández Corte titulado "La invención de la Historia de la Literatura Latina en España (y una breve reflexión sobre Europa)", publicado en Cuadernos de Filología Clásica (Estudios Latinos) 24, 2004, 95-113 que toda persona interesada por estos temas debería leer (se encuentra en la dirección electrónica siguiente: &lt;a href="http://revistas.ucm.es/fll/11319062/articulos/CFCL0404120095A.PDF"&gt;http://revistas.ucm.es/fll/11319062/articulos/CFCL0404120095A.PDF&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El trabajo de Fernández Corte plantea, un tanto de manera programática, unos asertos que ahora estamos confirmando plenamente con el estudio sistemático y catalogación de los manuales de literatura. Entre ellos, que ya la asignatura en sí misma viene a constituir un nuevo discurso "liberal" que sustituye al de la vieja poética y retórica. Se trata de una asignatura pensada para formar ciudadanos a partir de modelo del estudio de una literatura como reflejo de la expresión colectiva de un pueblo, presupuesto alejado ya del estudio de la mera imitación de las bellas letras. En cierto sentido, y salvando las distancias, los estudios históricos en el nuevo marco educativo que viene a partir de las reformas de Gil de Zárate en los años cuarenta del siglo XIX continene una orientación política en principio comparable a la de la polémica "Educación para la ciudadanía", pues formulaciones como "Historia de la literatura" o "Ciudadano" precisan de unas claves políticas concretas para poder tener lugar de ser. Ahora bien, una cosa es el planteamiento político general que inspira una materia y otro bien distinto la realización docente que se haga de la misma. Esto lo saben bien los gobiernos cuando se cuidan de que se impartan los temarios y hasta los cuestionarios al pie de la letra. Así las cosas, la impartición de la Literatura latina encontró dos maneras de enseñarse: una que podemos denominar propiamente liberal y otra conservadora. Sería prolijo, pero interesante, definir los rasgos básicos de la enseñanza liberal de la Literatura latina. Se trata de una enseñanza que puede localizarse, sobre todo, en manuales del decenio de los años 70 del siglo XIX, particularmente en discípulos de Alfredo Adolfo Camús, como José Canalejas o Alberto Regules y Sanz del Río. Se trata de una enseñanza que se define por el gusto por autores como Plauto, por el relato más o menos desenfadado de ciertos pormenores escandalosos, y por un rechazo abierto a las tiranías, que muy bien podría encarnar la figura de César, legitimado en Francia durante la época de Napoleón III. Asimismo, hay un abierto gusto por las nuevas ciencias históricas, en particular las aportaciones de autores como Niebuhr. En otro orden de cosas, hay una destacada preferencia por el llamado siglo de Oro de la literatura latina frente a los gustos por la literatura decadente que tanto proliferarán en la propia literatura francesa de finales del siglo XIX. Por su parte, los manuales de tipo conservador, como los publicados por Jacinto Díaz o Pedro Bartolomé Casal, muestran un desprecio explícito por los nuevos progresos de las ciencias humanas, incluido el propio desarrollo de la historia de la literatura como discurso alternativo al de la poética, y muestran una preferencia por los autores latinos de la Cristiandad, hecho que lleva a una mayor carga de literatura latina de las etapas tardías e incluso ya propias de la Edad Media. De esta forma, mientras el liberal Camús es un abanderado de la Historia literaria del Renacimiento a partir de la imprenta y de Erasmo, Jacinto Díaz retrotrae éste al siglo XIII, es decir, a la Escolástica. No quiero entrar aquí en un rasgo geográfico que podría llevarnos a una encendida polémica, pero los manuales liberales se centran en la Universidad Central de Madrid, mientras los otros se publican en lugares como Barcelona o Santiago de Compostela. Como contradato, debo decir que los manuales de González Garbín, reputado profesor y personaje de ideas progresistas y republicanas, se publican en Málaga y Granada. En fin, se trata de matices que nos da la propia Historia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Resulta, no obstante, una paradoja, que una asignatura de planteamiento liberal encuentre en el manual de Jacinto Díaz el libro más editado, desde el decenio de los años cuarenta a los años setenta del siglo XIX. Fernández Corte atribuye este hecho al notable contenido de autores cristianos que ofrece. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Como puede verse por este pequeño bosquejo, la vida de estos manuales es fiel reflejo de las discusiones políticas y religiosas de su época. La historia de la literatura latina, en buena medida dependiente desde el punto de vista académico de la historia de la literatura española, tardaría aún varios decenios en formar parte de la Filología clásica, cuya formulación oficial en España es de 1932. Atrás quedó una extensa biblioteca de manuales y programas de curso, verdadero y contradictorio patrimonio educativo, y obras no tan repetitivas como pudiera creerse a simple vista. FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-1144468719543845070?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/1144468719543845070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=1144468719543845070' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1144468719543845070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1144468719543845070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/04/manuales-liberales-frente-manuales.html' title='Política y educación: manuales liberales frente a manuales conservadores'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S9cXM2QAFNI/AAAAAAAABHM/YcCGvHZFoRE/s72-c/costanzo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8943508255099678480</id><published>2011-10-11T07:00:00.000+02:00</published><updated>2011-10-11T09:37:17.856+02:00</updated><title type='text'>Literatura de bibliófilo y autores clásicos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMhDNeV3_OI/AAAAAAAAAPk/BEF0GY4R9bE/s1600-h/IMGP4657.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMhC9OwKDoI/AAAAAAAAAPc/VV4r8wOFcRI/s1600-h/ARSENAL.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; FLOAT: left; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244515385772478082" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMhC9OwKDoI/AAAAAAAAAPc/VV4r8wOFcRI/s320/ARSENAL.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Durante uno de los viajes que hicimos a París, aprovechando que teníamos un hotel bastante cerca de la Plaza de la Bastilla, propuse a María José visitar, cuando menos por fuera, una biblioteca poco conocida por los turistas que no se encuentra muy lejos de allí. Me refiero a la Biblioteca del Arsenal, lugar donde pasó una parte de su vida el escritor Charles Nodier. Esta biblioteca posrevolucionaria, que nace de una de las grandes conmociones que conoció Francia, me trae buenos recuerdos de la prosa de este autor de comienzos del siglo XIX que, entre otras cosas, tiene un par de cuentos excelentes cuyo tema es la propia bibliofilia. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Es una literatura especial, distinta, sobre la que merece la pena echar un vistazo. Al final de mi libro titulado Marcel Schwob, antiguos imaginarios (Madrid, ELR, 2008), escribo un epílogo que es una defensa de la literatura que nace de la filología. Sí, así de claro lo digo, porque esa dualidad entre los libros que nacen de la vida y aquellos que nacen de la propia literatura no me parece más que una cuestión de grado. En todo caso, de entre esos libros que nacen netamente del estudio de otros libros, me ha fascinado desde hace mucho tiempo la llamada "literatura de bibliófilo", muy vinculada, ciertamente, tanto a los relatos fantásticos como a la propia lectura de los autores grecolatinos. A este aspecto es al que quiero dedicar hoy unas líneas.&lt;br /&gt;La lectura de los clásicos es un motivo que aparece repetido en la obra de notables autores contemporáneos. No deja de ser relevante esta recurrencia precisamente en un momento histórico en que los autores clásicos se miran desde una nueva perspectiva, una vez que han dejado su papel preponderante de épocas pasadas. Esta nueva visión de los clásicos es el resultado de un largo proceso de desacralización, ya iniciado en la famosa Querelle, por el cual &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMhB0whQjnI/AAAAAAAAAPE/GJ85IMRfOFQ/s1600-h/NODIER.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; FLOAT: right; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244514140706344562" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMhB0whQjnI/AAAAAAAAAPE/GJ85IMRfOFQ/s320/NODIER.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;dejan de ser el modelo indiscutible como canon estético por excelencia y se convierten en uno más de los posibles motivos de inspiración. Como bien señala Pere Gimferrer en su obra Los raros, "nuestra época se caracteriza, precisamente, por la ausencia, en términos generales, de una verdadera tradición literaria"; en este sentido, se puede afirmar que, una vez que los clásicos han dejado de verse como argumento de autoridad, su función en la obra contemporánea se diversifica y atomiza. Las últimas consecuencias de esta nueva situación se manifiestan en la literatura del siglo XX, donde el escritor, provisto de cánones alternativos, se encuentra en una continua revisión de los criterios de los que parte, sin olvidar, por otro lado, la importancia cada vez mayor del lector a la hora de hacer la interpretación de la obra.&lt;br /&gt;Si bien la inspiración sobre los modelos clásicos se ha visto mermada, no ha ocurrido lo mismo en lo que respecta a la aparición y motivación de comentarios, alusiones, o citas explícitas de la literatura grecolatina en una novela, cuento, ensayo literario, o poema moderno. Tales alusiones responden, en principio, a diversas variedades de contextualización, es decir a distintas maneras de presentar convincentemente dentro de la trama un motivo que tenga que ver con los libros y la propia literatura. Entre las posibles modalidades recurrentes de contextualización, la de la ficción centrada en una biblioteca imaginaria donde se encuentran los personajes, o bien la ficción que tiene como motivo la presencia de un libro cuya existencia física puede afectar al desarrollo de los acontecimientos. En este sentido, se vuelven muy interesantes los pasajes que aluden a la lectura de los clásicos grecolatinos y donde tiene gran importancia bien la presencia de una biblioteca, bien el aspecto material de los libros, es decir, la relevancia de las ediciones y de las bellas encuadernaciones. Todo esto incita a la lectura y posterior discusión de los contenidos que encierran. Este hecho, que en principio pudiera parecer anecdótico, no es en absoluto un asunto baladí: ya un gran estudioso de la tradición clásica, Gilbert Highet, apuntaba en 1949, entre las variadas y posibles causas de la decadencia de los estudios clásicos, el carácter poco atractivo, ciertamente, de algunas ediciones modernas. El género de literatura de bibliófilo, pues, nace precisamente del deseo íntimo del escritor amante de los libros de hacer del objeto de ese amor un motivo literario y rendir de esta forma justo homenaje a sus volúmenes y a sus horas de lectura. En efecto, no se descarta el medio físico en el que nos llegan las obras clásicas. La relación de este tipo de obras es larga de por sí y hunde sus raíces en la propia Antigüedad Clásica, pasando por la Edad Media y los conocidos humanistas bibliófilos del Renacimiento. El punto de vista adoptado nos lleva necesariamente al estudio de la sutil relación entre la lectura de los clásicos grecolatinos y la literatura de carácter erudito en el siglo XX, que veremos en algunos representantes de distintas literaturas, en concreto, en obras escritas en lengua francesa, en lengua catalana y en lengua castellana.&lt;br /&gt;Un lector no acostumbrado a la literatura erudita puede asombrarse al observar cómo un autor se demora en medio de una ficción en la descripción más o menos pormenorizada de un ejemplar impreso, sin entender muy bien, a simple vista, cuál es el fin de estos pasajes descriptivos. La motivación para hablar de un ejemplar hermoso nos la ofrecen, precisamente, estas palabras de Charles Nodier (1780-1844), sin lugar a dudas, el "padre de la bibliofilia moderna", que define esta modalidad narrativa, por lo general breve, que ha venido en llamarse "cuento de bibliófilo", de la siguiente manera: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"Después del placer de poseer libros, casi no existe otro placer más dulce que el de hablar de ellos, y compartir con el público esas inocentes riquezas del espíritu que se adquieren mediante el cultivo de las letras". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De la abundante producción literaria de Charles Nodier debemos destacar el cuento titulado "El bibliómano", obra de tono burlesco y autobiográfico, donde el protagonista muere del disgusto producido al enterarse de que a su primorosa edición de Virgilio le falta un tercio de línea, y debemos señalar asimismo su novela corta titulada "Franciscus Columna" que tiene como motivo literario la presencia de un libro renacentista, El Sueño de Polifilo, o la Hypnerotomachia de Fray Francisco Columna. Estas obritas han tenido una trascendencia muy significativa entre los escritores que desean presentar el asunto del bibliófilo en la trama argumental, introduciendo el elemento de la revisión de catálogos de libros antiguos, preciosos y raros y, lo que aquí nos interesa, la presencia de distintas ediciones de los clásicos griegos y latinos, como un Virgilio, un Homero, o un César. En el caso de Charles Nodier, tales referencias no pasan de ser meras alusiones a los títulos de las obras, probablemente porque la brevedad de sus relatos no permitía extenderse en divagaciones acerca del contenido de los libros. Este es el caso del protagonista de El bibliómano, que "tenía tres anaqueles de libros griegos intonsos", es decir, sin abrir. Pero los bibliófilos, como vamos a poder comprobar a lo largo de este trabajo, abren sus libros y los leen, dejándose atrapar por el contenido de los mismos. Es en ese momento cuando el bibliófilo se convierte también en erudito, pudiendo escribir una literatura que no tiene como referente la realidad, sino los propios libros leídos. Si Charles Nodier es el prototipo de bibliófilo moderno, Gustave Flaubert (1821-1880) puede presentarse como el prototipo de erudición literaria basada en otros libros, o metaliteratura. Su novela titulada La tentación de San Antonio (La tentation de Saint Antoine) es, en verdad, un clásico del género, pues, como señala Michel Foucaut, "La tentación es un monumento de riguroso saber" que abre, por lo demás, nuevas posiblidades a la literatura fantástica. Los Padres de la Iglesia y otras fuentes diversas constituyen la sustancia literaria de esta ficción onírica y teatral que, a su vez, será la fuente de inspiración posterior para otros enamorados de la erudición.&lt;br /&gt;El motivo de la lectura de los autores antiguos sigue atrayendo la atención de nuevos escritores franceses eruditos y de reconocidas aficiones bibliófilas, en especial dos autores cuya vida y obra se sitúan ya en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del siglo XX, como son Anatole France (1844-1924) y Joris-Karl Huysmans (1848-1907). Podemos preguntarnos cómo dos autores tan diversos en sus orígenes y evolución como Anatole France, representante en un principio de la movimiento parnasiano que evoluciona después a una literatura de contenido social, y Joris-Karl Huysmans, decadentista que finalmente se convierte en ferviente católico, coinciden en la presentación en su obra de elementos de carácter bibliófilo, entre los que se encuentran los ya señalados, a saber, la mención de ediciones exquisitas y la presencia de los clásicos grecolatinos y autores de la Antigüedad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Seguiremos hablando sobre estos curiosos temas relativos a libros que hablan sobre el amor a los libros.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8943508255099678480?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8943508255099678480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8943508255099678480' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8943508255099678480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8943508255099678480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2008/09/literatura-de-biblifilo-y-autores.html' title='Literatura de bibliófilo y autores clásicos'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMhC9OwKDoI/AAAAAAAAAPc/VV4r8wOFcRI/s72-c/ARSENAL.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-2550715830636004927</id><published>2011-10-09T00:40:00.003+02:00</published><updated>2011-10-09T00:56:20.922+02:00</updated><title type='text'>La Eneida y Borges: el consciente error</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Wxl9hzrUUwM/TpDT49LsnUI/AAAAAAAABk8/QvBTT91UJDg/s1600/SANY5602.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5661257707054472514" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-Wxl9hzrUUwM/TpDT49LsnUI/AAAAAAAABk8/QvBTT91UJDg/s400/SANY5602.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Cerremos los ojos y pensemos en un campo verde y silencioso. Pero el silencio también puede adquirir el color de los campos y llegar a ser, de esta forma, el silencio verde, precisamente el que imaginó el poeta Guarducci, y que aquí evocamos con una imagen de la campiña boloñesa, cercana a la ciudad que él habitó. Cerremos de nuevo los ojos y pensemos en aquellos que van por la oscuridad, como Eneas y la Sibilia cuando se adentran en el infierno, y acaso veamos cómo se vuelven ellos mismos oscuros por entre las sombras, a las que en este caso les corresponde ser solitarias. El audaz juego de las adjetivaciones es una tentación para alterar los textos citados, haciendo posible que nos reporten nuevas imágenes tan bellas como visionarias. Se pueden mejorar los textos citados, se puede mejorar lo ya escrito. No hay textos sagrados. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Borges se siente muy atraído por ciertas formas de adjetivación, audaces tanto en su aspecto semántico como en su ordenación sintáctica. Este es el caso de la que encontramos en tacitae per amica silentia lunae (Aen. 2, 255), es decir, “por medio de los amistosos silencios de la tácita luna”, que Espinosa Pólit traduce, por su parte, como “bajo el velo / del silencio amistoso de la luna”. Este verso se convierte en una cita conscientemente errónea de la mano de Borges:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La amistad silenciosa de la luna / (cito mal a Virgilio) te acompaña.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “La cifra”, en La cifra [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 339])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El error ha sido buscado. De “los amistosos silencios de la luna” hemos pasado a “la amistad silenciosa de la luna”, al paso del adjetivo “amistoso” a sustantivo abstracto. El error da cuenta, ante todo, del carácter productivo, poético, que tiene el uso de las citas en la obra de Borges. Cuando el error se hace consciente se vuelve, asimismo, intencional. El verso de Borges transciende la idea de una simple traducción para situarse entre la imagen virgiliana de partida y una nueva imagen, la de una “amistad silenciosa”, muy parecida a la imagen poética del “silencio verde de los campos” que el poeta Carducci utiliza en otro lugar, y que Borges comenta detenidamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tomemos el famoso verso de Carducci «el silencio verde de los campos». Podemos pensar que se trata de un error, que Carducci ha cambiado el sitio del epíteto; debió haber escrito «el silencio de los verdes campos». Astuta o retóricamente lo mudó y habló del verde silencio de los campos. Vayamos a la percepción de la realidad. ¿Qué es nuestra percepción? Sentimos varias cosas a un tiempo. (La palabra cosa es demasiado sustantiva, quizá.) Sentimos el campo, la vasta presencia del campo, sentimos el verdor y el silencio. Ya el hecho de que haya una palabra para silencio es una creación estética. Porque silencio se aplicó a personas, una persona está silenciosa o una campaña está silenciosa. Aplicar «silencio» a la circunstancia de que no haya ruido en el campo, ya es una operación estética, que sin duda fue audaz en su tiempo. Cuando Carducci dice «el silencio verde de los campos» está diciendo algo que está tan cerca y tan lejos de la realidad inmediata como si dijera «el silencio de los verdes campos».”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “La poesía”, en Siete noches [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 256])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocos textos como aquí queda tan clara la crítica del pensador italiano a la vana clasificación que, sobre todo, la Retórica ha hecho en torno a dos órdenes de expresión: la desnuda y la ornamental. Como dice Croce: “Una expresión propia, si es propia, es también bella, no siendo otra cosa la belleza que la determinación de la imagen, y por eso de la expresión” . De tal forma, es ocioso pensar que estamos ante una adjetivación meramente artificial que nos obliga a devolver los adjetivos a su lugar esperable, dado que asistimos a la creación de una imagen poética propia. Adjetivación y error creativo se unen por tanto en esta traducción del verso virgiliano. Sin embargo, no hay errores de traducción en la ocurrencia del mismo verso que encontramos en el prólogo a la Eneida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Virgilio no nos dice que los aqueos aprovecharon los intervalos de la oscuridad para entrar en Troya, habla de los amistosos silencios de la luna”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Publio Virgilio Marón. La Eneida”, en Biblioteca Personal [Obras completas IV, Barcelona, 1993, p. 521])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges evita el pleonasmo entre tacitae y silentia, de manera que “luna” queda despojada del esperable adjetivo tacita. Es el mismo recurso que adopta Espinosa Pólit, como hemos visto unas líneas más arriba, y hay incluso quien ha señalado esta coincidencia para fijar una relación de Borges con la traducción de aquél. FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-2550715830636004927?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/2550715830636004927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=2550715830636004927' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2550715830636004927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2550715830636004927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/la-eneida-y-borges-el-consciente-error.html' title='La Eneida y Borges: el consciente error'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Wxl9hzrUUwM/TpDT49LsnUI/AAAAAAAABk8/QvBTT91UJDg/s72-c/SANY5602.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4949686351595655837</id><published>2011-10-07T05:08:00.000+02:00</published><updated>2011-10-07T05:59:12.755+02:00</updated><title type='text'>Sir William Hamilton, el Vesubio y el fracaso de la Ilustración</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TS3SC9TZVeI/AAAAAAAABUw/wcm5en-PQ0U/s1600/SANY6778.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 503px; FLOAT: left; HEIGHT: 411px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561332063129916898" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TS3SC9TZVeI/AAAAAAAABUw/wcm5en-PQ0U/s400/SANY6778.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;La experiencia del vaso Portland en el Museo Británico fue ya una perfecta tarjeta de invitación para conocer a este apasionante erudito del siglo XVIII llamado Sir William Hamilon (1730-1803). Otras circuntancias, como el hecho de haber estado casado con Lady Hamilton y, sobre todo, que ésta fuera amante de almirante Nelson, lo han hecho popular en algunas películas y novelas históricas. POR MARÍA JOSÉ BARRIOS Y FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y creo que nuestra revelación final la tuvimos en el pequeño Museo Mandralisca, en la siciliana Cefalú, que devuelve al visitante la pasión desaforada por el coleccionismo. En nuesta biblioteca conservamos un voluminoso ejemplar dedicado, precisamente, a la colección de antigüedades que recopiló Hamilton, decorada al estilo de moda de la época, el llamado "estilo etrusco" (los antiguos Oxford Classical Text también conservaban este estilo, cuyo color predominante es el marrón). El libro sobre las Antiquities se vendía y, por lo creemos, aún se vende en ciertas tiendas y librerías al precio de 150 euros. Fue una suerte encontrar un ofertón de sólo un tercio del precio en una librería cercana a Cuatro Caminos, en Madrid. Y desde hace tiempo, los tonos cálidos de esa estética dieciochesca que mira a la Antigüedad, afín a las vedutte de Canaletto, han pasado a formar parte de nuestros pequeños sue&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TS3Suqv_u3I/AAAAAAAABU4/GPnPCGYpcpM/s1600/SANY6775.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 510px; FLOAT: right; HEIGHT: 435px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561332814063844210" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TS3Suqv_u3I/AAAAAAAABU4/GPnPCGYpcpM/s400/SANY6775.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;ños cotidianos. Hamilton, ese británico afincado en Nápoles, representa el anhelo de tantos viajeros británicos que llegaban al sur en busca de un sueño. Como si se tratara de un nuevo Plinio el Viejo, Sir William Hamilton fue un curioso observador del Vesubio durante buena parte de su intensa e ilustrada vida. Más conocido en el mundo anglosajón, Hamilton fue embajador inglés en la corte de Nápoles entre 1764 y 1800 y empedernido coleccionista: una parte de sus vasos griegos y etruscos fue adquirida por el Museo Británico. Sus libros sobre Antigüedades etruscas, griegas y romanas y Observaciones sobre el monte Vesubio reflejan perfectamente sus dos grandes pasiones como coleccionista y estudioso. Recibía a los jóvenes ingleses que realizaban el Grand Tour como viaje de formación y acompañaba a los visitantes distinguidos que acudían a Nápoles en peligrosas y asfixiantes excursiones hasta la cima del volcán. No en vano, fue uno de los promotores de la moderna vulcanología, y recopiló preciosas muestras de los diferentes tipos de lava y de piedra, no menos valiosas que sus colecciones artísticas. Durante una de las erupciones que tuvieron lugar en el siglo XVIII el volcán quedó desmochado y afeado. Si Plinio el Joven, al relatar su peripecia durante la erupción del Vesubio a Tácito, vio en la guerra de Troya el paradigma de la destrucción, Hamilton tuvo el referente más cercano en la invasión napoleónica de Europa, que puso fin a sus tiempos dorados junto al volcán. La escritora Susan Sontag escribió una gran novela, titulada El amante del volcán, acerca del peculiar trío que conformaron este personaje, su segunda esposa, Emma Hamilton, y el almirante Horace Nelson. De esta novela admirable nos quedamos con la discusión entre Hamilton y su sobrino William Beckford. El tío es un hombre ilustrado que sueña con la "felicidad pública" y la belleza, mientras el joven Becfkord es un prerromántico que sólo quiere su autosatisfacción y la experiencia de las cosas sublimes. En los jardines de Wörlitz, en la ciudad alemana de Dessau (Alemania), inspirados en los principios filosóficos y artísticos de la Ilustración, podemos encontrar un emotivo homenaje a Sir William Hamilton: un volcán artificial que reproduce a pequeña escala el Vesubio, y a cuyo pie se levanta un pequeño pabellón que evoca la residencia que ocupó el propio embajador en Nápoles.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;María José Barrios Castro y Francisco García Jurado H.L.G.E. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4949686351595655837?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4949686351595655837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4949686351595655837' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4949686351595655837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4949686351595655837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/07/sir-william-hamilton-y-el-vesubio.html' title='Sir William Hamilton, el Vesubio y el fracaso de la Ilustración'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TS3SC9TZVeI/AAAAAAAABUw/wcm5en-PQ0U/s72-c/SANY6778.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8272124235579987970</id><published>2011-10-05T21:00:00.004+02:00</published><updated>2011-10-05T21:37:29.974+02:00</updated><title type='text'>La Eneida de Borges. Resignada elipsis: de otra forma</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-shDFKHdgfqY/Toyxtud5K6I/AAAAAAAABks/Tj_XZFR20hs/s1600/dante.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 239px; FLOAT: left; HEIGHT: 303px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5660094230823512994" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-shDFKHdgfqY/Toyxtud5K6I/AAAAAAAABks/Tj_XZFR20hs/s400/dante.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;Al igual que en la música son los silencios, o los espacios vacíos en la escultura, aquello que no se dice, lo que queda implícito, tiene un innegable valor literario. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;Dis aliter visum (Aen. 2, 428) forma parte del relato que Eneas hace a Dido acerca de las desgracias de los troyanos. El verso, que Espinosa Pólit traduce como “mas de otro modo juzgan las deidades”, llama la atención de Borges, una vez más, por la expresión indirecta y una suerte de lacónica elipsis para referirse al destino: “a los dioses les pareció de otra manera”. Así lo vemos, si bien en un comentario marginal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pompeo Ventura desaprueba la elección de Rifeo, varón que sólo había existido hasta esa apoteosis en unos versos de la Eneida (II, 339, 426). Virgilio lo declara el más justo de los troyanos y agrega a la noticia de su fin la resignada elipsis: Dis aliter visum (De otra manera lo determinaron los dioses). No hay en toda la literatura otro rastro de él. Acaso Dante lo eligió como símbolo, en virtud de su vaguedad.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “El Simurgh y el águila”, en Nueve ensayos dantescos [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 367 n. 2])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El destino trágico de los troyanos aparece aquí implacable, cuando Borges elige el verbo “determinar”. El pasaje virgiliano al que se refiere Borges es el siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(…) cadit et Ripheus, iustissimus unus&lt;br /&gt;qui fuit in Teucris et servantissimus aequi;&lt;br /&gt;dis aliter visum! (Verg. Aen. 2, 426-428)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La traducción cambia, sin embargo, a un tono menos contundente en el prólogo a la Eneida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No escribe que un destino fue desdichado, escribe «De otra manera lo entendieron los dioses».”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Publio Virgilio Marón. La Eneida”, en Biblioteca Personal [Obras completas IV, Barcelona, 1993, p. 521])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe añadir, si aceptamos la lectura de Ana Mª Barrenechea , que el verso puede estar latente dentro de un párrafo del cuento titulado “El hombre en el umbral” (El Aleph):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“(...) quizá lo condenaron los hombres, pero no Dios.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “El hombre en el umbral”, en El Aleph [Obras completas I, Barcelona, 1989, p. 615])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, pasamos a una traducción interpretativa, ya que no se trata de una mera elipsis, bien sea con el verbo “determinar” o “entender”, sino del contundente uso de “condenar”. La diferencia esencial con respecto al verso virgiliano está en el hecho de que aquí son los hombres, no los dioses, los que deciden el destino humano. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8272124235579987970?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8272124235579987970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8272124235579987970' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8272124235579987970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8272124235579987970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/la-eneida-de-borges-resignada-elipsis.html' title='La Eneida de Borges. Resignada elipsis: de otra forma'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-shDFKHdgfqY/Toyxtud5K6I/AAAAAAAABks/Tj_XZFR20hs/s72-c/dante.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3945220744334609055</id><published>2011-10-04T08:15:00.002+02:00</published><updated>2011-10-04T08:27:44.512+02:00</updated><title type='text'>Borges y su Eneida: estética de la expresión</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-htsj3BRD_kE/ToqnRRA7CoI/AAAAAAAABkc/YGjQQ_FqA-Q/s1600/P1060410.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659519796811336322" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-htsj3BRD_kE/ToqnRRA7CoI/AAAAAAAABkc/YGjQQ_FqA-Q/s400/P1060410.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Continuamos nuestro paseo por una obra subterránea e inmaterial. Hoy analizamos un nuevo aspecto. La estética de la expresión, inspirada por el pensamiento de Benedetto Croce, tiene un peso específico en la Eneida de Borges. El lenguaje va más allá de las figuras retóricas. FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Eneas relata a la reina Dido sus desgracias, y le expresa lo que fueron mediante la emotiva negación de lo que ya no volverán a ser:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venit summa dies et ineluctabile tempus&lt;br /&gt;Dardaniae. Fuimus Troes, fuit Ilium et ingens&lt;br /&gt;gloria Teucrorum (Aen. 2, 324-6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este emotivo “fuimos troyanos, Troya fue” (pero ya no), atrae la atención de Borges desde uno de los puntos de vista esenciales de su propia visión de la Eneida, la estética de la expresión, pues, como él mismo hace notar, Virgilio “No escribe que Troya fue destruida, escribe Troya fue” (“Publio Virgilio Marón. La Eneida”, en Biblioteca Personal [Obras completas IV, p. 521]). Este énfasis en la expresión que pone Borges al hablar de los versos virgilianos debe mucho, como ya hemos indicado, a la estética de Croce . Es desde el pensamiento de Croce desde el que Borges intenta superar las trabas impuestas por la poética tradicional, tanto las de las figuras retóricas como las de los géneros. No se ha mencionado, sin embargo, otra característica esencial, como es la extraordinaria concisión. El fuit Ilium se asemeja mucho al nox erat que señala un autor fundamental para Borges, Paul Groussac, cuando nos habla acerca de la habilidad contemplativa y descriptiva de Cervantes y Virgilio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Digamos, sin embargo, para no exagerar, que al lado de sus insípidas descripciones «poéticas», tomadas en los libros, se encuentran en el Quijote algunas rápidas visiones de naturaleza, si bien más sugeridas que presentadas: tal, verbigracia, aquel croquis del Toboso dormido que, con cuatro o cinco rasgos triviales, produce una sensación total tan penetrante como el nox erat de Virgilio. Y acaso sea uno de los misterios del genio el dar la impresión de las cosas sin describirlas...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(P. Groussac, “Cervantes y el Quijote”, en Crítica literaria, Barcelona, 1987, pp. 53-54)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos al texto de Borges. El sentido del tiempo acabado que se resume en fuit Ilium queda resuelto en una hábil paradoja cuando constatamos que sólo lo perdido es lo que se recobra realmente. Esta conciencia plena de lo perdido puede verse plasmada en otro de los textos finales de Borges, el poema en prosa titulado “Posesión del ayer”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío. Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de Swindburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos. Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia. Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.”&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Posesión del ayer”, en Los conjurados [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 482])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras de Virgilio apenas aparecen disimuladas, dado que “Ilión fue” está muy cerca del latino fuit Ilium. Sólo cabe anotar el cambio en el orden de palabras como modificación quizá consciente. Las palabras latinas, apenas alteradas, ocupan el centro del poema y vienen seguidas de una paráfrasis: “Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe”. Es, precisamente, el hexámetro, como sustancia literaria, el que permite el recuerdo perenne de lo que ya no existe. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3945220744334609055?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3945220744334609055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3945220744334609055' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3945220744334609055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3945220744334609055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/borges-y-su-eneida-estetica-de-la.html' title='Borges y su Eneida: estética de la expresión'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-htsj3BRD_kE/ToqnRRA7CoI/AAAAAAAABkc/YGjQQ_FqA-Q/s72-c/P1060410.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5501335596402918828</id><published>2011-10-02T00:57:00.002+02:00</published><updated>2011-10-02T01:03:36.243+02:00</updated><title type='text'>Borges y su Eneida: lágrimas de las cosas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-MIU75RmbWDk/ToecMEuUWRI/AAAAAAAABkM/JvRyI347V9E/s1600/SANY2585.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5658663188054694162" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-MIU75RmbWDk/ToecMEuUWRI/AAAAAAAABkM/JvRyI347V9E/s400/SANY2585.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Tras la destrucción de Troya, Eneas y los troyanos arriban a las costas africanas de Cartago, donde está el reino de Dido, y encuentran allí unas pinturas que representan sus desgracias. Borges describe esta escena en su prólogo a la Eneida como un hecho “casi mágico”: “Eneas, prófugo de Troya, desembarca en Cartago y ve en las paredes de un templo imágenes de la guerra troyana, de Príamo, de Aquiles, de Héctor y su propia imagen entre las otras.” Entienden, pues, que aquella tierra no es ajena a la noticia de sus pesares. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En este contexto es donde aparece el verso siguiente: Sunt lacrimae rerum, et mentem mortalia tangunt (Aen. 1, 462). Se trata de un verso complejo, considerado el más difícil de la Eneida : “Hay lágrimas de las cosas”. Durante siglos, los lectores de Virgilio se han preguntado qué representa el genitivo rerum con respecto a lacrimae, la palabra de la que depende. Estas “lágrimas de las cosas” pueden dar a entender, metafóricamente, que las propias cosas lloran. Tendríamos entonces la personificación de tales cosas, de las desgracias, y cabría entender el genitivo rerum como subjetivo: “lágrimas de las cosas (que lloran)”. No es la única posibilidad. Cabe también pensar que lo que se llora, precisamente, son tales desgracias, lo que convierte el genitivo en objetivo: “lágrimas de las cosas (por las que llorar)”. De una manera ambigua, cabría entender el verso como sigue: “hay lágrimas propias de las desgracias, y las cosas humanas tocan la compasión”. Espinosa Pólit lo traduce pensando en las cosas como objeto de las lágrimas y convierte cada hemistiquio en un verso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“lágrimas hay por nuestras cosas, y algunos&lt;br /&gt;que ante la muerte y el dolor se inmutan”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dificultad convierte este verso en un lugar común para la cita. Borges, sin embargo, no enumera este verso en el compendio de la Eneida que hace para su prólogo, tampoco lo traduce directamente, pero sí nos lo presenta en otro prólogo como ejemplo de verso capaz de comunicar y “tocarnos físicamente”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar. He aquí un ejemplo de Virgilio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sunt lacrymae rerum et mentem mortalia tangunt”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Prólogo” a La rosa profunda [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 77])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos mitades del verso sugieren a Borges esta doble función de comunicar un hecho preciso (sunt lacrymae rerum) y la de transmitir, cualidad sinestésica del verso, la emotividad como una sensación táctil, pues tango, en latín, es precisamente “tocar”. Pero no debe perderse de vista el hecho de que sea en una obra de madurez, La rosa profunda (1975), donde aparece citado, ni el hecho de que Virgilio vuelva a aparecer otras tres veces en este libro representado en la forma de un ruiseñor, un talismán y una mano que se demora en la seda. Al igual que el propio Virgilio va ganando, si cabe, aún más presencia en la obra tardía de Borges, este verso, en particular, también cobra especial realce, a manera de paráfrasis, en algunos textos, tanto en prosa como en verso. Tenemos un ejemplo notable en el pasaje siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esta noche puedo llorar como un hombre, puedo sentir que por mis mejillas las lágrimas resbalan, porque sé que en tierra no hay una sola cosa que sea mortal y que no proyecte su sombra.”&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Abramowicz”, en Los conjurados [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 467])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las palabras que componen el verso latino (lacrimae, rerum, mentem, mortalia y tangunt) al menos reconocemos tres en el texto citado (“lágrimas”, “cosa” y “mortal”), sin olvidar que el verbo latino tangere (“tocar”) implica la acción complementaria de “sentir”. El texto asume el verso virgiliano y lo reelabora enriqueciéndolo con otras dos palabras esenciales de Virgilio: la noche y la sombra . Pero donde se plasma, a mi entender, especialmente la fuerza de la paráfrasis es en el poema “Elegía”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sin que nadie lo sepa, ni el espejo,&lt;br /&gt;ha llorado unas lágrimas humanas.&lt;br /&gt;No puede sospechar que conmemoran&lt;br /&gt;todas las cosas que merecen lágrimas:&lt;br /&gt;la hermosura de Helena, que no ha visto,&lt;br /&gt;el río irreparable de los años,&lt;br /&gt;la mano de Jesús en el madero&lt;br /&gt;de Roma, la ceniza de Cartago,&lt;br /&gt;el ruiseñor del húngaro y del persa,&lt;br /&gt;la breve dicha y la ansiedad que aguarda,&lt;br /&gt;de marfil y de música Virgilio,&lt;br /&gt;que cantó los trabajos de la espada,&lt;br /&gt;las configuraciones de las nubes&lt;br /&gt;de cada nuevo y singular ocaso&lt;br /&gt;y la mañana que será la tarde.&lt;br /&gt;Del otro lado de la puerta un hombre&lt;br /&gt;hecho de soledad, de amor, de tiempo,&lt;br /&gt;acaba de llorar en Buenos Aires&lt;br /&gt;todas las cosas.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J.L. Borges, “Elegía”, en La cifra [Obras completas III, Barcelona, 1989, p. 309])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe hacerse notar la implícita adscripción borgesiana a la idea del genitivo objetivo de que hablábamos más arriba: “lágrimas de las cosas” sería “llorar todas las cosas”, idea que alcanza su expresión más acabada en la paráfrasis “todas las cosas que merecen lágrimas”. El poema se articula a partir de la intensa enumeración de tales cosas, entre otras “Virgilio, que cantó los trabajos de la espada”. Creo que en esta paráfrasis del verso virgiliano cabe encontrar una de sus mejores lecturas. FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5501335596402918828?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5501335596402918828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5501335596402918828' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5501335596402918828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5501335596402918828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/10/borges-y-su-eneida-lagrimas-de-las.html' title='Borges y su Eneida: lágrimas de las cosas'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-MIU75RmbWDk/ToecMEuUWRI/AAAAAAAABkM/JvRyI347V9E/s72-c/SANY2585.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3452239568950995012</id><published>2011-09-29T19:26:00.004+02:00</published><updated>2011-09-29T19:42:31.703+02:00</updated><title type='text'>Más cosas sobre la Eneida de Borges: "el mal del hierro"</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qWCSImH6ekI/ToStIdh8tUI/AAAAAAAABkE/bNyQIG8bmYU/s1600/SANY3574.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657837392761763138" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-qWCSImH6ekI/ToStIdh8tUI/AAAAAAAABkE/bNyQIG8bmYU/s400/SANY3574.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Por razones acaso peregrinas, la Eneida de Jorge Luis Borges también se localiza en la Universidad de Harvard. Allí acudió el autor argentino precisamente a dictar sus Norton Lectures. Juan Marichal nos refiere en su semblanza titulada “Borges en Harvard” (El País, jueves 2 de septiembre de 1999, p. 10) algunos detalles singulares: “Y al cabo de cuarenta y cinco minutos se había creado en Memorial Hall un clima humano sorprendente, como si un bardo antiguo estuviera allí, reencarnado en la persona y voz de Borges”. Precisamente, durante el verano de 2009 tuve la oportunidad de pasear por aquel Memorial Hall en recuerdo de estas admirables conferencias e incluso de adquirir su voz grabada en la propia librería universitaria de Harvard. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Nos hemos referido ya en una ocasión anterior al exquisito prólogo que Borges dedica a la Eneida de Virgilio en su Biblioteca Personal. Merece la pena releer algunos de estos párrafos memorables:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Virgilio no nos dice que los aqueos aprovecharon los intervalos de la oscuridad para entrar en Troya, habla de los amistosos silencios de la luna. No escribe que Troya fue destruida, escribe “Troya fue”. No escribe que un destino fue desdichado, escribe “De otra manera lo entendieron los dioses”. Para expresar lo que ahora se llama panteísmo nos deja estas palabras: “Todas las cosas están llenas de Júpiter”. Virgilio no condena la locura bélica de los hombres, dice “El mal del hierro”. No nos cuenta que Eneas y la Sibila erraban solitarios bajo la oscura noche entre sombras, escribe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ibant obscuri sola sub nocte per umbram&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata, por cierto, de una mera figura de la retórica, del hipérbaton; solitarios y oscura no han cambiado su lugar en la frase; ambas formas, la habitual y la virgiliana, corresponden con igual precisión a la escena que representan.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(“Publio Virgilio Marón. La Eneida”, en Biblioteca Personal [Obras Completas IV, Barcelona, 1996, p. 521])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no todos los versos aquí citados pertenecen a la Eneida. La memoria unifica, y alguno de los versos se asimila al poema épico desde otra obra virgiliana. Es el caso de “todas las cosas están llenas de Júpiter”, el segundo hemistiquio de un verso que encontramos precisamente en la tercera de las Églogas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ab Iove principium Musae; Iovis omnia plena;&lt;br /&gt;Ille colit terras, illi mea carmina curae (Verg. Ecl. 3, 60-61)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de un verso citado al azar dentro del apretado compendio virgiliano. Precisamente, lo encontramos en un poema dedicado a Sherlock Holmes, dentro de Los conjurados (libro tardío de Borges donde no en vano abunda, y no casualmente el recuerdo de Virgilio), abriendo ahora un verso del propio Borges y con notable alteración en el orden de palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“(Omnia sunt plena Jovis. De análoga manera&lt;br /&gt;diremos de aquel justo que da nombre a los versos&lt;br /&gt;que su inconstante sombra recorre los diversos&lt;br /&gt;dominios en que ha sido parcelada la esfera.)”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(“Sherlock Holmes”, en Los conjurados [Obras Completas III, Barcelona, 1989, p. 474])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cita aparece reescrita en un latín más cercano a la sintaxis castellana y adquiere un claro tono sentencioso, con la inclusión del verbo sunt y el cambio en el orden de las palabras: prácticamente se corresponde con las palabras castellanas que hemos podido leer en el prólogo a la Eneida: “todas las cosas están llenas de Júpiter”. Parece que el texto latino resultante en este último texto viene dado por un traslado al latín de la propia traducción castellana. Este traslado del latín al castellano, y luego del castellano al latín, como ejercicio de memoria y reescritura, es una característica que se da la memoria creativa de otros textos latinos .&lt;br /&gt;El resto de versos citados en este compendio de la Eneida sí pertenece, al menos verosímilmente, a la propia Eneida. Observamos que todos ellos aparecen ordenados en torno a un rasgo compartido, su peculiar manera de referirse a las cosas. Tampoco la elección de este rasgo como denominador común es casual. Se trata de un aspecto capital del estilo virgiliano visto a través de Borges: la estética de la expresión. Observamos que a Borges le interesa la manera según la cual varios conceptos clave se expresan mediante metáforas, como ocurre en los viejos poemas anglosajones. Es el caso de la oscuridad (“los amistosos silencios de la luna”), la destrucción (“Troya fue”), el destino (“de otra manera lo entendieron los dioses”), el panteísmo (“todas las cosas están llenas de Júpiter”) o la propia guerra (“el mal del hierro”). Hemos dicho que, al margen del verso de las Églogas, todos los demás pertenecen a la Eneida. Esto es casi cierto. Resulta enigmática la metáfora del “mal del hierro”, que puede ser una certera recreación virgiliana, o una ampliación verosímil de otras metáforas atestiguadas en el poeta latino, como la “suerte del hierro” (Verg. Aen. 10, 316), el “amor del hierro” (Verg. Aen. 7, 460), e incluso la “pasión por el hierro” (Verg. Aen. 9, 354). La expresión, además, es parecida a la del “sueño de hierro de la muerte” (“iron sleep of death”), a la que alude Borges en sus míticas Charles Eliot Norton Lectures, si bien se la atribuye equivocadamente a Homero. La expresión más cercana, según observa el editor de estas conferencias de Borges, Calin-Andrei Mihailescu, puede encontrarse en el ferreus somnus virgiliano (Verg. Aen. 12, 309-310), si bien Virgilio lo no utiliza más que una vez. Sin embargo, John Dryden, poeta y traductor de Virgilio, nos regala dos veces con la misma imagen en su Aeneid, no sólo al traducir el verso virgiliano en cuestión (“And iron sleep his stupid eyes oppress’d”), sino incluso cuando amplifica con la misma imagen poética los “tristes sueños” que llegan a Palinuro (Verg. Aen. 5, 840-1: te, Palinure, petens, tibi somnia tristia portans / insonti): “Dire dreams to thee, and iron sleep, he bears”. Esta libertad de que hace gala Dryden se vuelve aún mayor en Borges, dado que no sólo añade metáforas virgilianas a otros versos, asimismo, virgilianos, sino que hasta las crea con una verosimilitud tal que parecen del mismo Virgilio. Es lo que ocurre con este “mal del hierro”, o cuando el mismo Borges, mientras piensa en el propio Virgilio, nos habla de “los trabajos de la espada”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“(...) la breve dicha y la ansiedad que aguarda,&lt;br /&gt;de marfil y de música Virgilio,&lt;br /&gt;que cantó los trabajos de la espada (...)”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(“Elegía”, en La cifra [Obras Completas III, Barcelona, 1989, p. 309])&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mención aparte dentro de esta enumeración de versos requiere el ibant obscuri sola sub nocte per umbram, traducido por Borges desde su negación: “No nos cuenta que Eneas y la Sibila erraban solitarios bajo la oscura noche entre sombras”. Lo más notable de este verso es su aparición en latín y su recuerdo constante por parte del mismo Borges, tanto cuando escribe como cuando habla en diferentes entrevistas. FRANCISCO GARCÍA JURADOen&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3452239568950995012?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3452239568950995012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3452239568950995012' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3452239568950995012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3452239568950995012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/mas-cosas-sobre-la-eneida-de-borges-el.html' title='Más cosas sobre la Eneida de Borges: &quot;el mal del hierro&quot;'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-qWCSImH6ekI/ToStIdh8tUI/AAAAAAAABkE/bNyQIG8bmYU/s72-c/SANY3574.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-9206961582601526799</id><published>2011-09-28T07:00:00.000+02:00</published><updated>2011-09-28T08:16:33.335+02:00</updated><title type='text'>Catálogo razonado de manuales de literatura griega y latina en España</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMQlj9sUkqI/AAAAAAAAAOs/8uVhbDBySKI/s1600-h/SANY2125.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; FLOAT: left; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243357165952209570" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMQlj9sUkqI/AAAAAAAAAOs/8uVhbDBySKI/s320/SANY2125.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Los hispanistas han descubierto ya desde hace tiempo que el estudio de la narración de la historia de la literatura española a través de los manuales no es una cuestión AJENA a nuestra propia concepción de la literatura. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me ha parecido, en este sentido, muy interesante, la investigación que ha llevado a cabo el doctor Antonio Martín Ezpeleta bajo la dirección de Leonardo Romero Tobar sobre la Historia de la literatura española de Ángel Valbuena Prat, cuya primera edición es del año 1937. Es, entre otras cosas, el primer manual de literatura (dos gruesos volúmenes ya en su primera edición) que abandona como dominio ajeno la parcela de la literatura hispano-latina y que perfila con una gran capacidad de predicción lo que será con los años nuestra actual percepción del canon. No podemos pensar que la historiografía literaria constituye un simple andamiaje que luego, una vez construido el edificio, se retira sin más. Ese andamiaje forma parte de la misma estructura del edificio.&lt;br /&gt;El relato de la literatura griega y latina en España constituye una parcela más discreta que la de la literatura española, pero mantiene con ella complejos contactos y, además, todavía hoy resulta un terreno prácticamente inexplorado. El profesor Fernández Corte escribió hace tiempo un interesante artículo sobre este tema en la revista &lt;em&gt;Cuadernos de Filología Clásica (Estudios Latinos)&lt;/em&gt;, donde planteaba el asunto de la narración de la literatura latina como un "discurso" que se va legitimando progresivamente a lo largo del siglo XIX. Así pues, desde una perspectiva propia de Michel Foucault acerca de la arqueología de las ciencias humanas, es posible plantear un asunto a menudo invisible para nuestros colegas de profesión. Hace un tiempo, tras no muchos sinsabores, logré terminar un trabajo titulado "Ensayo de una Historiografía de la Literatura Latina en España (1778-1936)". Cuando inicié este estudio hace años, allá por 2002, no llegué a pensar que se tratara de una materia tan compleja y rica de matices. Hoy no voy a hablar de cuestiones historiográficas en sí, pero sí me gustaría comentar que ya sólo la cuestión bibliográfica de la recopilación de materiales ha sido laboriosa. Parece, &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt;, fácil recopilar todos los manuales de literatura griega y tatina en España, pero en cuanto entramos en materia surgen los problemas. Entre otros, el del propio concepto de "Historia de la literatura", que desde la Ilustración se va construyendo, literalmente, a lo largo del siglo XIX. Un hito importante lo constituye el programa que Federico Augusto Wolf dedica a la materia en 1787, pero cuyo planteamiento y conceptualización no llega a España hasta bien entrado el siglo XIX. Mi colega Bernd Marizzi y yo mismo también hemos publicado la primera versión española del catálogo. En todo caso, si bien con reservas, es posible establecer el primer "manual de literatura&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMQn3nYSD9I/AAAAAAAAAO0/8auH-h5hLYY/s1600-h/fabricio.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; FLOAT: right; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243359702583218130" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMQn3nYSD9I/AAAAAAAAAO0/8auH-h5hLYY/s320/fabricio.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; latina" en España en 1792, gracias a la obra de Casto González Emeritense, cuya portada de su &lt;em&gt;Compendiaria in Latium via&lt;/em&gt; aparece aquí reproducida. Todavía no se habla de Historia de la literatura latina. Lo mismo podemos decir para la Literatura griega, que también aparece este mismo año de la mano del autor citado. Ambos libros ofrecen una cronología donde se dan cita los autores griegos y latinos, c0n una breve nota biobibliográfica (se trata, en realidad, de un resumen bastante logrado de las imponentes &lt;em&gt;Bibliotheca Latina&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Graeca&lt;/em&gt; de Frabricius). A partir de este momento, ya no encontramos manual alguno hasta 1846, fecha en que Ángel María Terradillos publica su manual destinado a un nuevo sistema de enseñanza inspirado por Gil de Zárate. Al escritor aragonés Braulio Foz le correspondió el honor de publicar la primera literatura griega en 1849.&lt;br /&gt;Una nueva dificultad vino dada por las diferencias entre ediciones de un mismo manual. Suelen aparecer cambios que a menudo son significativos, como ocurre con el propio manual de Terradillos, que en su segunda edición de 1848 deja reflejar ya las ideas de la historiografía literaria romántica venidas de la mano de Federico Schlegel.&lt;br /&gt;Por hoy basta, si bien creo que lo dicho hasta ahora da muestra de algunas de las dificultades varias que he ido encontrando en este estudio en principio tan acotable, pero que va teniendo visos de haberse convertido en interminable.&lt;br /&gt;Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-9206961582601526799?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/9206961582601526799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=9206961582601526799' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9206961582601526799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9206961582601526799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2008/09/catlogo-bibliogrfico-de-manuales-de.html' title='Catálogo razonado de manuales de literatura griega y latina en España'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SMQlj9sUkqI/AAAAAAAAAOs/8uVhbDBySKI/s72-c/SANY2125.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-1151291246508041889</id><published>2011-09-27T14:00:00.003+02:00</published><updated>2011-09-27T14:12:19.369+02:00</updated><title type='text'>¿Escribió Plauto en lengua vasca?</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ZCZEJpxmLO4/ToG7tlepQbI/AAAAAAAABj8/ci5ucBdSXgM/s1600/plauto%2Bpol%25C3%25ADgloto.jpeg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 278px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657008998783205810" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-ZCZEJpxmLO4/ToG7tlepQbI/AAAAAAAABj8/ci5ucBdSXgM/s400/plauto%2Bpol%25C3%25ADgloto.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Algunas de las muchas noticias que voy recogiendo tanto para las biografías como para las obras que integran mi &lt;em&gt;Catálogo razonado de manuales de literatura griega y latina en España &lt;/em&gt;son, cuando menos, sorprendentes. Este es el caso de la polémica que se entabló en torno a la erudita cuestión de si seis de los versos que aparecen escritos en púnico dentro de la comedia &lt;em&gt;Poenulus&lt;/em&gt; de Plauto estaban escritos en lengua vasca. FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Fleury de Lécluse (1774-1845) fue profesor de lengua griega en la Universidad de Toulouse y es un buen representante de lo que entendemos como erudito romántico. Los eruditos románticos se caracterizan por algunos intereses nuevos, como el cultivo de las historias nacionales de la literatura, el gusto por autores arcaicos, especialmente Plauto, o el uso de las lenguas modernas como vehículos de comunicación del conocimiento relativo a la Antigüedad clásica. De manera concreta, el renovado interés por la comedia latina, en especial la de Plauto, es ya de por sí un indicio característico de la historiografía de la literatura latina durante la época romántica, pues ve en este autor latino un exponente del lenguaje popular. No es, a este respecto, una mera anécdota la curiosa polémica que en torno a Plauto surgió precisamente al calor de la moda de los estudios sobre lengua vasca, y que consituye otro rasgo de la erudición romántica. Lécluse cuestiona en su &lt;em&gt;Grammaire Basque&lt;/em&gt;, publicada en 1826, que seis versos procedentes de los textos púnicos del &lt;em&gt;Poenulus&lt;/em&gt; plautino pudieran estar escritos, precisamente, en lengua vasca. Cuestionaba de esta forma las encendidas propuestas de algunos eruditos que, como ocurrió especialmente Bartomé de Santa Teresa, no dudaron en enfrentarse abiertamente y por escrito con el profesor francés. Así lo vemos en el libro titulado &lt;em&gt;Plauto bascongado ó el bascuence de Plauto en su comedia Poenulo acto 5º 1ª y la impugnación del Manual de lengua basca&lt;/em&gt;, publicado en 1828. Lécluse, a su vez, replicó con un opúsculo titulado &lt;em&gt;Plauto polígloto, o sea, hablando libremente hebreo, cántabro, céltico, irlandés, húngaro, etc.,&lt;/em&gt; publicado en 1828. El título es, naturalmente, irónico, pues el autor afirma que con los métodos de interpretación que adoptan los exégetas Plauto podría haber hablado incluso en chino, y hasta da pruebas de ello. Así las cosas, Plauto queda unido a la propia polémica relativa a los orígenes de la lengua vasca, que es un cuestión candente a partir del siglo XIX, dado que atrajo la atención de estudiosos tan relevantes como el propio Wilhelm von Humbloldt. Francisco García Jurado&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-1151291246508041889?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/1151291246508041889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=1151291246508041889' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1151291246508041889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1151291246508041889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/escribio-plauto-en-lengua-vasca.html' title='¿Escribió Plauto en lengua vasca?'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ZCZEJpxmLO4/ToG7tlepQbI/AAAAAAAABj8/ci5ucBdSXgM/s72-c/plauto%2Bpol%25C3%25ADgloto.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-9188181650930773295</id><published>2011-09-26T07:47:00.000+02:00</published><updated>2011-09-26T07:47:58.579+02:00</updated><title type='text'>El falso sarcófago etrusco del Museo Británico</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SxqieubySZI/AAAAAAAAA88/aDBFibGBHqA/s1600-h/Feb20_01.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 254px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411816550983420306" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SxqieubySZI/AAAAAAAAA88/aDBFibGBHqA/s400/Feb20_01.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;A pesar de que el Museo Británico se resistió a aceptarlo durante bastante tiempo con toda su artillería académica, finalmente tuvo que reconocer que uno de sus hermosos sarcófagos etruscos era falso. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando menos, el sarcófago no era totalmente verdadero, pues a pesar de que estaba compuesto en buena medida por piezas realmente antiguas y etruscas, la suma resultante sólo era una falsificación. Supe de esta historia por primera en un artículo de el diario El País, y creo recordar que lo había escrito el inolvidable antropólogo y erudito Julio Caro Baroja. Ahora que he adquirido por librería de viejo su conocido libro sobre las falsificaciones de la Historia recupero fresca aquella noticia que quedó grabada en la memoria durante tantos años:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hay algunas falsificaciones de momumentos etruscos muy famosas. En 1873 ingresó en el Museo Británico un hermoso sarcófago. El propietario anterior había sido Alessandro Castellani, que lo había comprado a Pietro Perecelli, hermano de un escayolista del Louvre. Salomon Reinach sabía que, en su juventud, y estando al servicio del marqués Pietro Campana, este gran artífice había llevado a cabo restauraciones de fragmentos antiguos, que vendía a los turistas deseosos de llevarse algún recuerdo material de Italia. En última instancia también hizo falsificaciones completas. Por él supo Reinach que, con su hermano, había labrado el sarcófago de Cerveteri, que enterraron y luego descubrieron "como por casualidad". El director del Museo Británico interrogó a Perecelli, que primero confesó que era verdad lo de la falsificación, desmintiéndolo después. Pero las pruebas del hecho parecían evidentes. La inscripción estaba copiada de la de una fíbula que existía en París. La pareja representada no estaba en un kliné, como las de momumentos conversados en el Louvre o la Villa Giulia, sino en una caja rectangular, hábilmente compuesta de fragmentos de relieves, algunos de los cuales eran auténticos. Por otra parte, la indumentaria de la mujer y la desnudez y postura del hombre eran impropios de un banquete funerario. La resistencia a retirar la obra duró varias décadas, pero al fin fue retirada de exposición pública." (Julio Caro Baroja, &lt;em&gt;Las falsificaciones de la Histoira (en relación con la de España&lt;/em&gt;), Barcelona, Seix Barral, 1992, pp. 21-22)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, las cronologías son a menudo juguetonas con los propios hechos. Un año antes de la publicación de este libro, en 1991, tuve la suerte de adquirir en un puestecillo de libros viejos alojado dentro del claustro de la facultad de Derecho de la Universidad de Ámsterdam una vieja postal del Museo Británico con la siguiente leyenda: "Etruscan Terra Cotta Sarcophagus. Sixth Century B.C. From Cervetri (Room of Terra Cottas). British Museum. Printed at the Oxford University Press." Se trata de la preciosa reproducción que aparece al comienzo de este blog. En algún momento leí el texto de Caro Baroja, más o menos como he reproducido más arriba, pero lo recuerdo en el formato de una página de diario. Desde entonces siempre tuve la razonable sospecha de que se trataba de la falsificación, pues se trata de un conjunto escultórico demasiado brillante y diferente como para ser real. No soy capaz de rescatar aquel texto periodístico de Caro Baroja (puede que se tratara de un avance o resumen del libro que estaba a punto de publicar) y, lo que es todavía peor, no encuentro en internet imagen alguna de este supuesto sarcófago (si bien luego, una amable persona me proporcionó datos al respecto). Me pregunto si aquella preciosa mentira quedó oficialmente borrada, una vez se descubrió que era mentira, y hoy sólo aparece en las amarillentas fotografías de comienzos de siglo XX.&lt;br /&gt;En todo caso, la moraleja de esta historia es que, por paradójico que nos parezca, LA MENTIRA SE VUELVE PARTE DE NUESTRA HISTORIA y, a su manera, su recuerdo es también una forma de verdad. En todo caso, mi principal propósito en este blog era que vierais unidos el texto de Caro Baroja y la antigua postal, que como tal postal es indudablemente una joya. Esto demuestra otra de mis inquietudes, que LA BELLEZA ES AJENA A CIRCUNSTANCIAS TAN SUTILES COMO LO QUE ES VERDAD O MENTIRA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco García Jurado&lt;br /&gt;H.L.G.E.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-9188181650930773295?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/9188181650930773295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=9188181650930773295' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9188181650930773295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9188181650930773295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/12/el-falso-sarcofago-etrusco-del-museo.html' title='El falso sarcófago etrusco del Museo Británico'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SxqieubySZI/AAAAAAAAA88/aDBFibGBHqA/s72-c/Feb20_01.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-559436541051692757</id><published>2011-09-25T08:26:00.002+02:00</published><updated>2011-09-25T08:34:18.103+02:00</updated><title type='text'>"Todas las cosas que merecen lágrimas". Borges y Virgilio</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-GbUwqiede44/Tn7LTWDTyxI/AAAAAAAABjY/cpET-iHwE-w/s1600/SANY7340.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5656181715221334802" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-GbUwqiede44/Tn7LTWDTyxI/AAAAAAAABjY/cpET-iHwE-w/s320/SANY7340.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Caben muchas aproximaciones a ese universo literario que algunos llaman "J.L. Borges". Una de ellas, y sumamente atractiva, es tratar acerca de su Eneida. Al igual que Pierre Menard quiso ser "autor del Quijote", Borges pretendió en cierto momento ser "autor de la Eneida", y en esto siguió los pasos inmortales de Dante. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los borgesianos, tanto argentinos como españoles, recibimos en los años ochenta del pasado siglo XX una grata sorpresa. Había aparecido en los quioscos de prensa la “Biblioteca Personal Jorge Luis Borges”, una variada colección que proyectaba publicar cien volúmenes básicos donde pudieran encontrarse las principales lecturas que más habían influido en el autor argentino. La colección ofrecía dos tesoros: de una parte, el de los prólogos escritos por Borges, textos que han terminado constituyendo un libro en sí mismo (Miguel García Posada selecciona este conjunto de prólogos como modelo de crítica en su obra titulada El vicio crítico) . Ahora bien, más allá de los prólogos escritos especialmente para esta “Biblioteca personal”, llenos de claves de lectura, está la de la propia materialidad de los libros que constituyen la valiosa colección. La biblioteca se publicó primero en Argentina, entre 1985 y 1986, y luego en España, entre 1987 y 1988. La muerte de Borges, acaecida el 14 de junio de 1986, hizo imposible que pudiera desarrollarse el proyecto completo. No obstante, los tomos negros y uniformes que llevan en su lomo la efigie de Borges se convirtieron hace ya mucho tiempo en paraíso de lecturas esenciales (Meyrink, Machen, Schwob...). Cabe destacar en esta feliz selección de obras la inclusión de la Eneida. La traducción elegida fue la de Eugenio de Ochoa (cuya primera edición es de 1869), traducción decimonónica en prosa, que ha venido a ser un tanto la versión castellana por excelencia, entre otras cosas, porque ya no tiene que rendir cuentas a los derechos de autor. Borges, al contrario de lo que expresó sobre las versiones de Homero o de Las mil y una noches, no se pronuncia casi nunca acerca de la traducción de la Eneida, ya que pudo acceder a ella en su lengua original, seguramente desde los tiempos escolares. No es desdeñable el hecho de que después la fuera encontrando también, citada o entrevista, en otros textos modernos, como la Comedia de Dante, la Autobiografía de Edward Gibbon o incluso algún moderno relato gótico, en especial Melmoth el errabundo, de Charles Maturin. Quizá no pudo leer la obra de Virgilio al completo en latín, pero sí supo extraer un compendio de versos verdaderamente selecto de los que se apropió y que retuvo a lo largo de toda su vida. Aquí está la clave de esta lectura, donde no importa tanto la extensión de lo leído como su intensidad. En este sentido, debe destacarse la exquisita enumeración de versos virgilianos que hace en el propio prólogo a la Eneida de la citada “Biblioteca personal”. Como luego veremos, no es una compilación casual:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Virgilio no nos dice que los aqueos aprovecharon los intervalos de la oscuridad para entrar en Troya, habla de los amistosos silencios de la luna. No escribe que Troya fue destruida, escribe “Troya fue”. No escribe que un destino fue desdichado, escribe “De otra manera lo entendieron los dioses”. Para expresar lo que ahora se llama panteísmo nos deja estas palabras: “Todas las cosas están llenas de Júpiter”. Virgilio no condena la locura bélica de los hombres, dice “El mal del hierro”. No nos cuenta que Eneas y la Sibila erraban solitarios bajo la oscura noche entre sombras, escribe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ibant obscuri sola sub nocte per umbram&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata, por cierto, de una mera figura de la retórica, del hipérbaton; solitarios y oscura no han cambiado su lugar en la frase; ambas formas, la habitual y la virgiliana, corresponden con igual precisión a la escena que representan.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(“Publio Virgilio Marón. La Eneida”, en Biblioteca Personal [Obras Completas IV, Barcelona, 1996, p. 521])&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-559436541051692757?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/559436541051692757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=559436541051692757' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/559436541051692757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/559436541051692757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/todas-las-cosas-que-merecen-lagrimas.html' title='&quot;Todas las cosas que merecen lágrimas&quot;. Borges y Virgilio'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-GbUwqiede44/Tn7LTWDTyxI/AAAAAAAABjY/cpET-iHwE-w/s72-c/SANY7340.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-2397995492232022407</id><published>2011-09-20T09:38:00.003+02:00</published><updated>2011-09-20T12:31:17.150+02:00</updated><title type='text'>Pederastia, o los secretos que se esconden  tras lo público</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S8GHWBbwJ3I/AAAAAAAABFw/L6zOjA_Wx7Y/s1600/herculano.bmp"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5458793035761461106" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S8GHWBbwJ3I/AAAAAAAABFw/L6zOjA_Wx7Y/s400/herculano.bmp" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Ahora que ya está a punto de aparecer en la librerías mi selección de cartas del Plinio el Joven, autor que vivió durante la segunda mitad del siglo I de nuestra era, y quizá más conocido como sobrino del naturalista Plinio el Viejo, veo que tales cartas tienen que ver con circunstancias y reflexiones que no son ajenas a nuestra actualidad. La pederastia es un complejo fenómeno que ya encontramos en la propia paideia griega, como nos ilustran los textos de Platón. Pero hay autores posteriores de la propia Antigüedad que la rechazan y procuran evitarla, como es el caso de Plinio en la carta 3 de su libro tercero. El arma para evitarla es conocer bien al preceptor, y la confidencialidad de quien nos informa sobre las costumbres de una escuela. La reflexión que hace es de calado y ofrezco aquí una primera versión. Por Francisco García Jurado HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La carta que vamos a leer en parte es la que Plinio envía a la hija de un admirado amigo, Cornelia Hispula. Esta dama de la alta sociedad romana debe enviar a su hijo a una escuela para continuar la formación iniciada en casa. Plinio le recomienda un maestro que no sólo muestra probados conocimientos en retórica, sino una moral intachable en lo que respecta al trato púdico y casto con sus discípulos:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;"Debido al sentimiento, no sé si más de admiración o de amor, que he tenido hacia tu padre por su excelsa gravedad y santidad, y por la dilección que siento especialmente hacia ti debido al recuerdo de aquél y a tu propia honra, es necesario que desee y me esfuerce en todo cuanto esté en mi mano para que tu propio hijo crezca a la imagen y semejanza de su abuelo. Ciertamente me inclino por el abuelo materno, aunque a ese niño también le ha tocado en suerte un abuelo paterno preclaro y probado, así como un padre y un tío paterno notables por su ilustre gloria. Así pues, crecerá a la imagen y semejanza de todos sus antepasados si se le inculcan honestas artes, pero resulta de suma importancia de quién va a recibir tales enseñanzas. Hasta el momento, la consideración de su tierna edad lo ha mantenido junto a ti, y ha tenido preceptores en casa, donde la ocasión para los desvíos es mínima o incluso inexistente. Pero ya es necesario que realice sus estudios fuera de casa, y ya hay que buscar un rétor latino de cuya escuela sea patente la severidad, el pudor y, sobre todo, la castidad. En efecto, a nuestro adolescente lo adorna, junto con el resto de dotes de su naturaleza y fortuna, una excepcional belleza física; por ello en este momento crítico de su edad no hay que buscar para él tan sólo a un preceptor, sino alguien que lo cuide y también lo dirija. Así pues, considero que puedo recomendarte a Julio Genitor. Se trata de una persona querida por mí; sin embargo, el amor que me merece no entorpece mi juicio, pues ese amor es precisamente fruto de tal juicio. Se trata de un varón sin tacha y serio, quizá un poco más áspero y severo de lo que se acostumbra en estos tiempos licenciosos. Puedes dar crédito a muchos sobre la calidad de su elocuencia, pues la capacidad de hablar al punto se aprecia abierta y públicamente; sin embargo la vida de los hombres guarda profundos escondrijos y grandes guaridas. De esto has de tenerme a mí como garante de Genitor. (...)" &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Llama la atención en esta carta la frase penúltima, aquella donde Plinio nos dice que la vida de los hombres esconde profundos escondrijos y recovecos. Es una frase que llamó significativamente la atención del escritor Francisco Ayala, aunque ya en clave de máxima, es decir, descontextualizada. En ella se reconoce que una persona puede esconder privadamente oscuros secretos, y que es difícil a menudo conocerlos, a no ser que un amigo nos prevenga. Lo que todos conocen sobre alguien, su reconocimiento público, se convierte en una información menos valiosa si la comparamos con este tipo de confidencias. De hecho, incluso hoy día circulan rumores y noticias privadas sobre personajes muy conocidos que provienen de supuestas fuentes confidenciales. Plinio expresa perfectamente el valor de esta confidencialidad, y trata de hacerla valer para que el joven y bello adolescente no sea víctima de una de esas paradojas que se dan entre lo privado y lo público. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-2397995492232022407?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/2397995492232022407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=2397995492232022407' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2397995492232022407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2397995492232022407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/04/los-secretos-que-se-esconden-tras-lo.html' title='Pederastia, o los secretos que se esconden  tras lo público'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S8GHWBbwJ3I/AAAAAAAABFw/L6zOjA_Wx7Y/s72-c/herculano.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3720969373187154595</id><published>2011-09-18T12:31:00.002+02:00</published><updated>2011-09-18T12:36:27.595+02:00</updated><title type='text'>Propaganda y despotismo ilustrado: el Salustio de Ibarra</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-IBcSD_X7w80/TnXJk9wyJ2I/AAAAAAAABjQ/9prDk8uOCSg/s1600/Salustio_-_ibarra.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 208px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5653646544125175650" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-IBcSD_X7w80/TnXJk9wyJ2I/AAAAAAAABjQ/9prDk8uOCSg/s320/Salustio_-_ibarra.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;"La conjuracion de Catilina y la Guerra de Iugurta por Cayo Salustio Crispo", impreso en Madrid por Joachin Ibarra, Impresor de Camara del Rei Nuestro Señor, en 1772, es una traduccion atribuida al Infante D. Gabriel Antonio de Borbón y revisada por Francisco Pérez Bayer, su preceptor. Considerado con toda razón como el mejor libro impreso en la España del siglo XVIII, esta traducción de las dos obras que se han conservado completas del historiador latino Salustio, La conjuración de Catilina y Guerra de Yugurta, responde a lo que podemos considerar como una obra hecha en equipo con un consciente fin político y propagandístico. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El libro, de hecho, representa las nuevas ideas sobre la enseñanza auspiciadas por Gregorio Mayáns tras la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767. De esta forma, el infante aparece como beneficiario ejemplar de los nuevos principios educativos, en particular los relativos a la enseñanza del latín, que el propio Mayáns había plasmado en obras como su Idea de la gramática de la lengua latina (1767). Así las cosas, este Salustio responde a la cuidadosa creación de un personaje, el de un infante humanista que encarna lo mejor de la educación y la Ilustración carolina. Ya en el prólogo, sin firma alguna, don Gabriel escribe en primera persona acerca de sus intenciones de reforma del buen gusto literario en España para luego referirse, también de manera implícita, a su preceptor, el polígrafo Francisco Pérez Bayer, que escribió para él un tratado sobre las letras fenicias, incluido a manera de apéndice dentro de la misma obra. El deslinde entre el personaje del infante y el de la persona de carne y hueso es cuestión compleja, pues al menos tres personas han intervenido directamente en esta empresa editorial: además del propio infante don Gabriel como traductor, está su preceptor, Pérez Bayer, en calidad de supervisor del texto y autor del estudio ya referido, y el impresor Joaquín Ibarra, artífice de la magnífica edición que es gloria de la imprenta española. No en vano, los mejores artistas españoles de la época trabajaban para sus proyectos editoriales e intervinieron en la creación de las láminas y cabeceras, especialmente Antonio Carnicero, Manuel Monfort y Asensi, Juan de la Cruz o Mariano Salvador Maella; no menos notables fueron los cuatro grabadores que dieron a la luz las estampaciones: Salvador Carmona, José Joaquín Fabregat, José Asensio y Joaquín Ballester. Acorde con la calidad de las ilustraciones, cada página de esta obra supone un pequeño prodigio tipográfico, con el texto castellano en cursiva y, debajo de él, el texto latino a dos columnas y en letra redonda. El tercer elemento lo constituyen las notas eruditas, igualmente importantes para comprobar la excepcional erudición manejada. Así pues, esta labor conjunta supuso una ingente inversión económica, como puede comprobarse en los numerosos pagos registrados, y convirtió el libro en una verdadera obra de arte difundida entre las personas más notables de Europa y hasta de América, pues llegó a las mismas manos de Benjamin Franklin. Que la obra tipográfica más importante y bella de aquel siglo esté dedicada a un historiador latino no es un hecho casual. Precisamente, la restauración del buen gusto literario se hace con un doble punto de referencia: los clásicos grecolatinos y los mejores autores españoles del siglo XVI, que también son traductores de los primeros, como es el caso de Fray Luis de León, traductor de Horacio y Virgilio. De esta forma, el infante traduce a Salustio a la manera de aquellos autores españoles del Siglo de Oro, con el empeño decidido de pasar a la posteridad gracias a una gran obra, y atiende a las propias enseñanzas del historiador latino, en especial cuando éste nos habla de los afanes humanos al comienzo de su biografía sobre Catilina, que reproducimos aquí como colofón en la propia versión del infante: “Justa cosa es que los hombres, que desean aventajarse a los demas vivientes, procuren con el mayor empeño no pasar la vida en silencio como las bestias, a quienes naturaleza criò inclinadas a la tierra y siervas de su vientre. Nuestro vigor y facultades consisten todas en el animo y el cuerpo: de este usamos mas para el servicio, de aquel nos valemos para el mando: en lo uno somos iguales a los Dioses, en lo otro a los brutos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía citada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Luisa López Vidriero, “Traducción y tramoya: el Salustio de don Gabriel de Castilla”, Reales Sitios. Revista del Patrimonio Nacional. Año XXIII, 129, 1996, 41-53&lt;br /&gt;Juan Martínez Cuesta, Don Gabriel de Borbón y Sajonia. Mecenas ilustrado en la España de Carlos III, Valencia: Pretextos ; Ronda (Málaga): Real Maestranza de Caballeria de Ronda, 2003&lt;br /&gt;Antonio Mestre, Perfil biográfico de Don Gregorio Mayáns y Siscar, Valencia, Ayuntamiento de Oliva, 1981&lt;br /&gt;Juan B. Olaechea, El infante Don Gabriel y el impresor Ibarra en la obra cumbre del Salustio, Madrid, Arbor, 1997&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3720969373187154595?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3720969373187154595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3720969373187154595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3720969373187154595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3720969373187154595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/propaganda-y-despotismo-ilustrado-el.html' title='Propaganda y despotismo ilustrado: el Salustio de Ibarra'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-IBcSD_X7w80/TnXJk9wyJ2I/AAAAAAAABjQ/9prDk8uOCSg/s72-c/Salustio_-_ibarra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-387901174221870458</id><published>2011-09-14T13:12:00.000+02:00</published><updated>2011-09-16T07:35:03.594+02:00</updated><title type='text'>Noches Áticas deJosé Antonio Padilla, o el dolor de no llegar a tiempo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SfjItCJ6D3I/AAAAAAAAAso/j3GWZj73Qnc/s1600-h/noches+padilla.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 300px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330230834991075186" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SfjItCJ6D3I/AAAAAAAAAso/j3GWZj73Qnc/s400/noches+padilla.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;En abril de 2009 publiqué un blog que ahora reproduzco. Estaba dedicado a un joven e impar poeta llamado José Antonio Padilla y, de manera más particular, a su libro titulado NOCHES ÁTICAS. Desgraciadamente, el poeta desapareció hace relativamente poco tiempo en lo mejor de su vida. Parece que con algunas personas se cumple trágicamente la sentencia de Menandro, es decir, que mueren jóvenes aquellos a los que los dioses aman. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cuando redacté la introducción a mi selección de las Noches áticas de Aulo Gelio dediqué unas cuantas páginas a la magia de su título. Me puso en la pista de esta magia un trabajo escrito por el profesor Amiel Vardi, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. El trabajo versaba sobre la especial naturaleza de un título que no se refería al contenido de la obra, sino a la circunstancia en que fue escrita: la noche. Citaba en mi introducción otras obras que también se referían a la noche, como las Noches lúgubres de Cadalso o las Noches florentinas de Heyne. De casualidad, como suelen ocurrir algunas grandes cosas, descubrí que había un libro de poemas, publicado en 2007 y titulado precisamente Noches áticas. Su autor, José Antonio Padilla, joven poeta nacido en 1975 en Álora, había puesto a su libro el mismo título de Gelio, jugando, por cierto, con el doble sentido de la palabra "ática": posibles noches literarias en el Ática, pero también noches reales vividas en un ático. Al cabo del tiempo quise ponerme en contacto con José Antonio Padilla. Busqué en la guía telefónica y di precisamente con su homónimo, un hombre mayor, encantador, que se sintió muy honrado por llamarse igual que un poeta. Al cabo de un par de días, este otro José Antonio Padilla me llamó para decirme que había dado con el paradero del poeta. Vivía en Álora, el lugar de su nacimiento, y por lo que pude entender me dijo que andaba algo enfermo. Obligaciones varias hicieron que postergase un poco mis indagaciones, incluso la compra de su libro. Tras todas esas indagaciones me enteré por internet de que José Antonio Padilla había fallecido, increíblemente joven. Poco después de esta horrible noticia me llegó el aviso de correos que traía su preciado libro. Llegué tarde, pues, para escribir este blog acerca de estas nuevas Noches áticas. Cuando abrí el libro vi que, en efecto, había en él un pequeño homenaje al título del autor latino: "Noches áticas. A. Gelio". Entonces pensé en jugar a leer aquel elegante libro de poemas desde la perspectiva de mi propia lectura de Aulo Gelio. Un primer poema se titula, ya para empezar, "Disciplina", no sé si con intención. Si Gelio pasaba sus vigilias leyendo, escribiendo y, en el fondo, aprendiendo (de ahí "disciplina") en un "ordo fortuitus", Padilla nos habla de que "la vigilia persigue un orden que siempre es demente". Padilla termina su libro con un poema titulado "Madrugada", que comienza: "Cada vez que te asomas a mis labios nada es tan terrible como vivir". Gelio recoge entre sus páginas unos versos amorosos atribuidos a Platón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mientras besaba a Agatón mi alma acudía a mis labios, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;la muy desdichada quería atraversarlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lejos está de mi intención buscar entre ambas obras, esencialmente dispares, relaciones o ecos. Sé que la noche es lugar mágico para leer, escribir, para soñar, para amar... El libro de José Antonio Padilla hace elogio de un gran titulo, lo usa como título propio y como cita, y lo asimila para su propia realidad. Ya no podré hablar con José Antonio Padilla. Me queda esta posibilidad de diálogo que se asoma tras las páginas de los libros: ahora soy su lector, ahora quedo al otro lado de la cubierta impresa y del tiempo, ahora me siento impotente ante la vida, cuando menos, la real, la que se aleja de los sueño para convertirse, sin embargo, en otra forma de sueño.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;H.L.G.E.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-387901174221870458?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/387901174221870458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=387901174221870458' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/387901174221870458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/387901174221870458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/04/noches-aticas-de-jose-antonio-padilla-o.html' title='Noches Áticas deJosé Antonio Padilla, o el dolor de no llegar a tiempo'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SfjItCJ6D3I/AAAAAAAAAso/j3GWZj73Qnc/s72-c/noches+padilla.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-8466130925284502230</id><published>2011-09-11T22:08:00.002+02:00</published><updated>2011-09-11T22:11:45.224+02:00</updated><title type='text'>Relatos míticos del mundo cotidiano</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-30OrOrjJ44I/Tm0VmPfk1KI/AAAAAAAABjI/pYU1p2lNWLw/s1600/RELATO%257E1.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 199px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5651196854158021794" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-30OrOrjJ44I/Tm0VmPfk1KI/AAAAAAAABjI/pYU1p2lNWLw/s320/RELATO%257E1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Hace más de dos mil años, los griegos nos legaron una herencia de valor incalculable en el mundo occidental: su arte, su literatura, su ciencia… y sus mitos. El paso de los siglos se ha ocupado de demostrar la grandeza de este legado, que pronto pasó a formar parte de nuestra identidad cultural. Los griegos miraron en el alma de los hombres, y allí encontraron deseos y miedos, pasiones y odios; un complejo mundo de sentimientos que, en esencia, definen al ser humano, por encima de cualquier época, nacionalidad o estrato social, pues los griegos supieron alcanzar una mirada universal. POR ANA GONZÁLEZ-RIVAS FERNÁNDEZ HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Reseña del libro Relatos míticos del mundo cotidiano / Mythical Tales of the Everyday World, de Mercedes Aguirre.&lt;br /&gt;En la versión bilingüe de Relatos míticos del mundo cotidiano, editada por Éride Ediciones, Mercedes Aguirre nos redescubre esta constante presencia de los mitos griegos en nuestra vida diaria, plagada de las mismas historias que inquietaron y fascinaron a los antiguos. Una mujer que llega a urgencias desorientada, un hijo en busca de su madre perdida, una profesora de gimnasia que se enfrenta a la dura batalla contra el cáncer, una joven periodista decidida a arriesgar su vida por salvar a su marido… Todos ellos son los protagonistas de estos relatos, nuevos mitos tras los que se esconden los eternos dioses y héroes de la antigüedad grecolatina, y que, en lugar de en la lejana Arcadia, ahora suceden mucho más cerca de nosotros, en Madrid, Londres, Francia o Nueva York.&lt;br /&gt;Si bien para cualquier lector la obra de Mercedes Aguirre puede convertirse en una atractiva presentación de la mitología clásica, aquellos que ya conozcan algunos mitos encontrarán especialmente estimulante el reto que se pone en marcha con cada uno de los relatos, donde la autora invita constantemente a adivinar algunos personajes, determinadas situaciones, o incluso el significado de ciertos nombres, que aportan también muchas pistas sobre los héroes que ocultan. La solución se encuentra siempre al final del cuento, donde Aguirre ilustra su ficción con un fragmento de la literatura griega que evoca el mito recreado. Además de esta interacción con el lector, en la obra de Aguirre se percibe una gran variedad de técnicas narrativas y géneros literarios, como apunta Richard Buxton en su prólogo; y así, algunos de los cuentos juegan con la combinación del horror y el misterio, mientras que otras historias se acercan más al drama, o ahondan en un momento vital de algún personaje. En definitiva, Aguirre ofrece una obra con muchos matices, que atrapa al lector desde la primera línea, sin caer nunca en la monotonía.&lt;br /&gt;La edición de Relatos míticos del mundo cotidiano es una revisión de Nuestros mitos de cada día, publicada por Éride Ediciones en 2007 y finalista en el Primer Premio Literario Éride Ediciones. Como profesora del Departamento de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, Mercedes Aguirre demostró entonces, al igual que ahora, un profundo conocimiento de la mitología griega, que en sus cuentos se pone al servicio de un estilo narrativo claro, genuino y fluido. En lo que se refiere al texto, y en comparación con la versión presentada en Nuestros mitos de cada día, Aguirre ha introducido algunas modificaciones, principalmente estilísticas, aunque también hay un cambio significativo en uno de los títulos (se trata del cuento “La mujer que no podía recordar”, que corresponde a “Las Poseídas” en su versión del 2007). Pero, sobre todo, esta nueva edición aporta una interesante novedad: la versión en inglés de todos los relatos, traducción llevada a cabo por el profesor Richard Buxton (Universidad de Bristol), también especialista reconocido en el campo de la mitología y la cultura griega clásica. La estrecha colaboración entre la escritora y el traductor queda patente en la cuidada equivalencia textual entre las dos versiones, detenidamente revisadas por ambos. De esta manera, la obra de Mercedes Aguirre se hace accesible a un público más amplio, que seguro que disfrutará con sus relatos, al igual que se ha podido hacer hasta ahora en lengua española.&lt;br /&gt;En definitiva, la edición bilingüe de Relatos míticos del mundo cotidiano / Mythical Tales of the Everyday World es una lectura sugerente, estimulante y, a su vez, con la precisión académica que exige un tema como la recreación de la mitología clásica. Con ella Mercedes Aguirre ha logrado acercarnos los mitos griegos a nuestra actualidad, demostrándonos que nuestro día a día no está muy lejano del de los grandes héroes de la Antigüedad. Pues todos, al fin y al cabo, también somos un poco héroes en nuestra vida cotidiana. ANA GONZÁLEZ-RIVAS FERNÁNDEZ&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-8466130925284502230?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/8466130925284502230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=8466130925284502230' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8466130925284502230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/8466130925284502230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/relatos-miticos-del-mundo-cotidiano.html' title='Relatos míticos del mundo cotidiano'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-30OrOrjJ44I/Tm0VmPfk1KI/AAAAAAAABjI/pYU1p2lNWLw/s72-c/RELATO%257E1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3388132215410739817</id><published>2011-09-10T10:36:00.000+02:00</published><updated>2011-09-10T10:49:21.974+02:00</updated><title type='text'>Machado en Baeza y una errata en mi memoria</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SjgYLhH0hxI/AAAAAAAAAwk/tYCd2zsRQRY/s1600-h/SANY3466.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348051143651264274" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SjgYLhH0hxI/AAAAAAAAAwk/tYCd2zsRQRY/s400/SANY3466.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Rescato un texto escrito hace un tiempo que me gusta especialmente. Sólo quiero que veáis en él por qué para algunas personas el latín se ha convertido en parte de nuestra biografía. Borges o Machado no fueron ajenos a este fenómeno. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por cierto, como cuando lo publiqué por primera vez, este blog sigue estando dedicado a María José Barrios Castro, profesora de Cultura clásica, de latín y de griego.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando a finales del mes de mayo de 2009 acudimos a un congreso que se celebraba en Baeza, visitamos una tarde bellísima al antiguo claustro de la universidad, anejo al instituto Santísima Trinidad, donde una clase rinde emotivo homenaje al poeta Antonio Machado, en recuerdo de su paso vital por Baeza en aquel instituto como profesor de francés. Aquella tarde recordé, cómo no, el cuaderno de notas que Machado tituló Los complementarios, y donde encontramos uno de los textos más elogiosos que he visto en la modernidad acerca del poeta Virgilio. Para quien quiera volver a leerlo, incluso en la propia letra de Machado, no tiene más que acudir a aquella entrada del blog (&lt;a href="http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/02/si-me-dieran-elegir-un-poeta-machado-y.html"&gt;http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/02/si-me-dieran-elegir-un-poeta-machado-y.html&lt;/a&gt;). Pues, bien, no es de esto de lo que hoy quería hablar, pero sí de otro aspecto relativo al poeta latino que también está en el mismo cuadernos machadiano. No hay más que abrir su primera página (utilizo el facsímil que editó Taurus en 1971) para encontar una cita de la primera Bucólica, el verso 28: "candidior postquam tondenti barba cadebat", que en traducción de Vicente Cristóbal dice así: "cuando , afeitándome, ya más canosa caía su barba". Sin embargo, algo fallaba en mi recuerdo de este verso, pues mi memoria no me traía la forma "TONDENTI", sino otra menos comprensible para todo aquel que sepa algo de latín: "TONDENDI". Virgilio pone en boca de Títiro una manera indirecta de decir su edad, más o menos unos 45 años (cómo voy comprendiendo este verso ahora). Machado, seguramente, quería dar cuenta de su edad al comienzo de su cuaderno, en la época de bonanza que terminó viviendo en Baeza. Mientras pensaba todo esto, seguía bullendo en mi cabeza la incorrecta forma "TONDENDI", y no me explicaba bien por qué. Lo que la gramática corregía lo desleía el corazón al acudir a mi mente, al "re-cordar". Mi sorpresa fue cuando, a la vuelta, puede comprobar que la errata estaba en el mismo Machado, que seguramente escribió el verso de memoria y tal como le sonaba. La tímida "d" estaba ahí, y así la reproduzco en la foto que podéis ver al comienzo. Poco más arriba, en esta misma bucólica, el verso 25 nos dice "quantum lenta solent inter viburna cupressi", que Vicente Cristóbal traduce como "cuanto se eleva el ciprés superando a flexibles viburnos". Este verso, con la peculiaridad semántica de que "LENTA" sea "FLEXIBLE", es citado por el último Borges, el de los Conjurados. Machado, pues, está a mitad del camino de su vida cuando recuerda el verso 28, mientras que Borges anda por sus "cuatro veintes" cuando recurre al verso 25 para recrear una ficción d&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SjgXhOxO-hI/AAAAAAAAAwc/Zm09mSxZiPE/s1600-h/SANY3463.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348050417170184722" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SjgXhOxO-hI/AAAAAAAAAwc/Zm09mSxZiPE/s400/SANY3463.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;e regustos góticos. Es muy probable que esta bucólica primera fuera el primer texto de Virgilio que tuvieron que leer y aprender tanto Borges como Machado. Y ahí quedaron para siempre en la memoria de ambos los dos versos. Borges jugó con los errores, como cuando hace terminar como plural el famoso "ibant obscuri sola sub noctem per umbram", y lo hace más veces, como ha mostrado Javier Gil en un hermoso artículo publicado en Cuadernos de Filología Clásica (Estudios Latinos). Lo que más me conmueve de todo esto que cuento aquí hoy es LA IMPLICACIÓN DEL LATÍN CON LA VIDA. Ellos lo estudiaron, y no podría entenderse la obra de Borges y de Machado sin ciertas lecturas clásicas, sin Virgilio u Homero. Hoy los estudiantes de eso que queda del bachillerato pueden prescindir de las asignaturas clásicas por engendros como el Ocio y demás (qué diría el OTIOSUS Aulus Gellius si levantara la cabeza y viera que el OTIUM ha quedado reducido a naderías). Yo no sería igual sin el latín, lo vivo y está en mí, y siento que el mundo se vuelva cada vez más anodino.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Francisco García Jurado H.L.G.E.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3388132215410739817?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3388132215410739817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3388132215410739817' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3388132215410739817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3388132215410739817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2009/06/machado-en-baeza-y-una-errata-en-mi.html' title='Machado en Baeza y una errata en mi memoria'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/SjgYLhH0hxI/AAAAAAAAAwk/tYCd2zsRQRY/s72-c/SANY3466.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-190649078726352024</id><published>2011-09-08T12:53:00.002+02:00</published><updated>2011-09-08T12:57:43.702+02:00</updated><title type='text'>Educación rentable, acaso sordidez</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-JM9GzSUv_20/Tmifikyvl-I/AAAAAAAABjA/tcfKg_-qURc/s1600/domine%2Bcabra.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 210px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5649941148877166562" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-JM9GzSUv_20/Tmifikyvl-I/AAAAAAAABjA/tcfKg_-qURc/s320/domine%2Bcabra.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Vivir constreñido a las cifras termina empobreciéndonos y, lo peor de todo, empobreciendo a quienes nos rodean. Cuando tenía entre doce y catorce años pasé dos cursos escolares en un colegio de Alcobendas donde tuve ocasión de tener algún maestro excelente y determinante para mi futuro académico, pero también otros nefastos. En particular, me refiero a la directora del centro, que tuvo la ocurrencia magnífica de ahorrarse un docente impartiendo ella misma la asignatura de historia. Se limitaba a tomarnos la lección de memoria y nos obligaba prácticamente a recitar de corrido el libro escolar. La medida era, naturalmente, saludable para las cuentas de aquel centro concertado, pero nefasta para quienes ya incluso con trece años percibíamos aquello como un esperpéntico anacronismo. Ahora entiendo mejor al personaje del dómine Cabra. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Es curioso comprobar, al paso de los años, cómo aquellos tempranos tiempos duran para siempre en nuestra conciencia. Es verdad que se borran detalles, o incluso se transforman, pero queda acaso una dimensión clara del sentido que tenían aquellas cosas. El recuerdo de aquella persona que nos tomaba la lección de memoria es, cuando menos, aleccionador para entender que no todo el mundo está capacitado para ejercer la docencia y que las meras cifras económicas no puede regir los destinos de la educación. Ahora pienso en cuántas cosas no aprendimos, en todo aquello que quedó en el tintero de lo posible y deseable simplemente porque alguien decidió que aquella manifestación de la tacañería era más rentable. Podríamos, por ejemplo, haber ido a visitar los cuadros de la etapa azul de Picasso, pero no lo hicimos, sólo lo aprendimos de memoria para vomitarlo delante de una persona indiferente a tales matices. Lo peor de todo, quizá, es cuando los alumnos no aprenden la generosidad para con ellos mismos y se limitan a aprender sin gusto y sin ganas, como ocurre tantas veces con muchas personas que me encuentro en los bancos de la facultad. Es así como a menudo no entienden lo más precioso de las clases que impartimos, como es el entusiasmo por aprender y, en definitiva, vivir. Como decía al comienzo, vivir constreñido a unas cifras termina empobreciendo nuestra vida. No me refiero a una mera pobreza material, sino a la pobreza más profunda, la de nuestras expectativas vitales. Es ahora cuando entiendo mejor al dómine Cabra, creado por Quevedo desde el personaje del avaro. La sordidez es la enfermedad más grave que ha sufrido la historia de la educación. Francisco García&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-190649078726352024?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/190649078726352024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=190649078726352024' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/190649078726352024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/190649078726352024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/educacion-rentable-acaso-sordidez.html' title='Educación rentable, acaso sordidez'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-JM9GzSUv_20/Tmifikyvl-I/AAAAAAAABjA/tcfKg_-qURc/s72-c/domine%2Bcabra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6600126288341307840</id><published>2011-09-05T09:58:00.004+02:00</published><updated>2011-09-05T10:04:08.493+02:00</updated><title type='text'>Júpiter y Ganímedes: la falsa “Antichità”, según Mengs</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-sXD5IrQBvsk/TmSBzwjrOSI/AAAAAAAABi4/6BCiKn-A0co/s1600/MENGS%2BGANIMEDES%2BY%2BJ%25C3%259APITER.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 245px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5648782558837291298" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-sXD5IrQBvsk/TmSBzwjrOSI/AAAAAAAABi4/6BCiKn-A0co/s320/MENGS%2BGANIMEDES%2BY%2BJ%25C3%259APITER.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Roma sigue estando poblada hoy día por muchas tiendas que llevan el rótulo “Antichità”. Tales lugares están repletos de obras de arte más o menos antiguas, más o menos clásicas y más o menos bellas. En todo caso, el denominador común de todas ellas es el precio escandaloso y desmedido. Hoy día, las antigüedades abarcan más cosas que en el siglo XVIII, y es así como algunas falsas obras antiguas han terminado convirtiéndose en verdaderas. Estas reflexiones nos las sugiere la pintura “Júpiter besa a Ganímedes”, de Antonio Rafael Mengs. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Recordando sus días felices en Roma, Goethe nos cuenta en su Viaje a Italia cómo el pintor Antonio Rafael Mengs quiso hacer pasar una creación suya como pintura antigua. Si algún viajero actual se hace acompañar de los textos de Goethe durante sus paseos por Roma, quedará sorprendido al encontrar esta pintura en la Colección Barberini. Naturalmente, tienen que darse dos condiciones harto improbables, como leer a Goethe y visitar museos de arte. Mengs quiso pintar una “antichità”, género deseado por los turistas que por aquel entonces ya se dejaban engañar bajo el bello sol italiano. De hecho, el historiador del arte por antonomasia, aquel que hizo de Italia y su arte un codiciado sueño, Winckelmann, declaró la pintura creada por Mengs en 1760 como la más bella que jamás se había encontrado procedente de la Antigüedad. Sin embargo, Mengs no fue capaz, no sabemos si por remordimiento o vanidad, de llevarse su secreto a la tumba. Quedó así desvelada, “motu proprio”, una de las falsificaciones más sonadas y bellas que conocemos. Lo más curioso es que la Historia de arte, disciplina creada precisamente para poner orden en el caos de las cosas y del tiempo, sirviera precisamente para legitimar una obra como antigua y convertirla nada menos que en uno de los hitos del arte clásico. Hoy la obra, finalmente, ya puede ser considerada como “antigüedad” y su falsedad ha creado una historia absolutamente verdadera. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6600126288341307840?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6600126288341307840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6600126288341307840' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6600126288341307840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6600126288341307840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/09/jupiter-y-ganimedes-la-falsa-antichita.html' title='Júpiter y Ganímedes: la falsa “Antichità”, según Mengs'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-sXD5IrQBvsk/TmSBzwjrOSI/AAAAAAAABi4/6BCiKn-A0co/s72-c/MENGS%2BGANIMEDES%2BY%2BJ%25C3%259APITER.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3364162052709135080</id><published>2011-08-29T11:41:00.005+02:00</published><updated>2011-08-29T12:14:11.862+02:00</updated><title type='text'>Vivir y viajar leyendo: el Popol Vuh en Guatemala</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-nCHiD9jGZYU/Tltgq5-KgeI/AAAAAAAABio/d1JYMbSliow/s1600/SANY9368.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5646212848071377378" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-nCHiD9jGZYU/Tltgq5-KgeI/AAAAAAAABio/d1JYMbSliow/s320/SANY9368.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Ya sabéis quienes me leéis habitualmente cuánto me gusta ubicar mis lecturas en su contexto originario. Alguno puede tacharme de fetichista, pero como nuestro carácter es también nuestro destino, para mí tales cosas son casi inevitables. Es por ello por lo que hace unas semanas, mientras estábamos en San Cristóbal de las Casas, dentro del estado mexicano de Chiapas, me hice con una edición del Popol Vuh para leerlo durante el inminente recorrido que íbamos a hacer por Guatemala. Bella experiencia, donde no sabría poner un límite claro a la vida y la lectura. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Considerado como el libro sagrado de los mayas, el Popol Vuh es una recopilación de leyendas, escritas en el maya de los quichés, cuyos descendientes todavía viven hoy en la actual ciudad de Chichicastenango. El origen de la obra es oral, pero fue recopilado por escrito en el siglo XVI, ya en tiempos de la conquista y la cristianización, y dos siglos más tarde, gracias a la impagable iniciativa del franciscano Francisco Ximénez, fue trascrito a caracteres latinos y traducido al castellano. Además del mito de la creación de los hombres, del Popol Vuh, o "libro de la comunidad", me encantaron las aventuras de los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué, que lograrán vencer con su ingenio a los terribles dioses del inframundo. Como hábiles jugadores que eran del juego de pelota, representación del movimiento de los astros, Hunahpú e Ixbalanqué terminaron convirtiéndose en sol y luna para siempre. Mi lectura del Popol Vuh fue ajetreada, pues las carreteras guatemaltecas discurren a través de innumerables curvas y obstáculos. Aún así, e intentando sortear las dificultades, conseguí llegar con casi todo el libro leído a su lugar de origen, a la población de Chichicastenango, “el lugar de las zarzas”, en cuya iglesia de Santo Tomás, emplazamiento de un antiguo templo maya, quedó guardado el manuscrito originario, en papel amate, que luego mandó transcribir Francisco Ximénez. Una placa en la puerta lateral recuerda este hecho: “AQUÍ EN EL CONVENTO DE CHICHICASTENANGO EL R.P.F. FRANZISCO XIMENEZ «CVRA DOCTRINERO POR EL REAL PATRONATO DEL PVEBLO DE STO. THOMAS CHVILA» ENCONTRO Y TRADUJO EL POPOL VUH A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVIII”. Era día de mercado, y las gradas del templo estaban rebosantes de fogatas rituales. En el colorido cementerio, no muy lejano al mercado, asistimos a los ritos milenarios de un chamán, y en el mercado encontramos soles y lunas de madera, objetos en los que el Popol Vuh se materializa para convertirse en algo más que un libro. Hunanhpú e Ixbalanqué parecían acompañarme a lo largo de aquel mundo alucinante y colorido, repleto de experiencias intelectuales y sensitivas. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3364162052709135080?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3364162052709135080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3364162052709135080' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3364162052709135080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3364162052709135080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/08/vivir-y-viajar-leyendo-el-popol-vuh-en.html' title='Vivir y viajar leyendo: el Popol Vuh en Guatemala'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-nCHiD9jGZYU/Tltgq5-KgeI/AAAAAAAABio/d1JYMbSliow/s72-c/SANY9368.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-5355814761009489157</id><published>2011-08-20T10:00:00.000+02:00</published><updated>2011-08-20T10:18:53.441+02:00</updated><title type='text'>UN DÓMINE "LAICO". APUNTE PARA LA HISTORIA DE UN CONCEPTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S2r4nVFYjEI/AAAAAAAABBw/ncFlkLdt-48/s1600-h/madrid+humanista+030.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 299px; FLOAT: right; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434429254934236226" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S2r4nVFYjEI/AAAAAAAABBw/ncFlkLdt-48/s400/madrid+humanista+030.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;El laicismo fue ganando terreno a lo largo del siglo XVIII y España no fue una excepción. La batalla por el control de la enseñanza, básicamente en manos de los jesuitas, culmina en 1767 con el decreto de su expulsión. Esto dejaba mayor capacidad de maniobra tanto a otras órdenes religiosas, en especial la de los Escolapios (cuya iglesia de San Antón, en Madrid, aparece en la fotografía), como a otras instituciones que no dependían de la Iglesia. No deben confundirse tales hechos, sin embargo, con el anticlericalismo del siglo XIX. El testimonio de Federico Rubio sobre su profesor de latín es paradigmático a este respecto. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Suele decirse que la literatura memorialista escasea en nuestras letras, pero tenemos algunas excepciones notables. Una de ellas es el libro póstumo que el Dr. Federico Rubio y Galí escribió con el título Mis maestros y mi Educación, “libro admirable”, en opinión de Luis Bello, “que sólo tiene par en las memorias de Cajal y acaso en algunas páginas de Unamuno”. Federico Rubio y Galí escribe sus memorias movido por una preocupación relativa a los asuntos educativos, lo que le lleva, asimismo, a tener una estrecha relación con la Institución Libre de Enseñanza. Su libro, publicado muchos años después de su muerte, es muy rico tanto en amargas como en cómicas anécdotas educativas que van desde los terribles maestros de primeras letras a los discutibles eruditos de las cátedras universitarias donde estudió medicina, terrible herencia de una España partida por la Guerra de la Independencia. Tenemos un interesante capítulo titulado “Un profesor de francés y un dómine de latín”. No deja de ser interesante esta contraposición, que ya se había ido perfilando en el siglo XVIII. Del profesor de francés se nos dice, entre otras cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Su método era bueno. Me enseñaba de viva voz el sonido de vocales y consonantes, y me lo hacía repetir. Me explicaba cada línea de la gramática una por una, y hasta que no me la hacía entender no me ordenaba que la aprendiese de memoria. Así llegamos hasta traducir el Telémaco; y, de haber frecuentado más la conversación, hubiera logrado hablar francés medianamente.” (Federico Rubio y Galí, Mis maestros y mi educación. Prólogo de Pedro Laín Entralgo, Madrid, Tebas, 1977, pp. 181-182)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este profesor, joven y preocupado por hacer razonar al alumno la gramática, presenta cierto contraste con el dómine de latín que retrata a continuación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En primeros de octubre abrió su aula don Santiago Castellanos, dómine de latín muy contra el uso de lo que cualquiera pueda figurarse.&lt;br /&gt;Fama de latino la tenía, y muy grande. ¡Con decir que se le reconocía desde el siglo anterior, a pesar de ser laico, casado y liberal, está dicho todo!&lt;br /&gt;Pero mi don Santiago el año 38 contaba ochenta y ocho de edad. Tenía una catarata senil en cada ojo, que no le dejaba ver tres sobre un burro. De la edad, una tos habitual que por afectación de oficio hacía él más sonora y campanuda. No chocheaba de cabeza; pero su cerebro, batiéndose en retirada, se había quedado sólo con el latín y con la estima de la gravedad de su persona. Y también de los cargos de síndico y de alcalde, que había ejercido en las dos épocas del Sistema, cuyo recuerdo no dejaba perecer, simbolizándolos ad perpetuam en su bastón de caña de Indias, con puño de oro (aunque sin borlas), su gran sombrero de copa y su frac verde con botón dorado y piedra ágata en medio.&lt;br /&gt;Su cátedra de latín, por oposición la había ganado después de mediar el siglo XVIII; pendía de un patronato la retribución, y con sus veinticinco duros cada mes vivía como el pez en el agua.&lt;br /&gt;No era amigo del Arte de Nebrija. Nos hizo comprar otro, cuyo nombre no recuerdo si era Hornos, Hornero o cosa parecida; y ya podrá calcularse por mi olvido lo mucho que me aplicaría sobre el Arte.&lt;br /&gt;Don Santiago tenía la clase en el convento de San Juan de Dios. Entrábase por la calle de la Misericordia; por allí mismo daba acceso a una clase gratuita de primeras letras.&lt;br /&gt;Hoy no puedo menos de sonreírme cuando oigo declamar a algunos varones, que no conocen de la misa la media, porque tuviéramos hospitales, ayuntamientos, gobiernos civiles, capitanías generales, cuarteles, cárceles y presidios establecidos en conventos, sin considerar que ¿qué se había de hacer? Esto prueba que España no era nada, que no había casi hospitales ni escuelas, que no existían, sino por excepción, edificios para los capitanes generales, ni para los jefes civiles, ni para las cárceles, etc. Y que, en cambio, toda población importante se reducía a un amasijo de conventos.&lt;br /&gt;Volvamos a nuestro octogenario don Santiago Castellanos.&lt;br /&gt;Sentábase éste en su pulpitillo o cátedra de madera apolillada, tan vieja como él; y con tantos golpes de tos como palabras campanudas, explicaba la lección. No hay más sino que, para nosotros, así significaban las palabras como las toses: un ruido.&lt;br /&gt;Concluida la explicación, llamaba a un cursante para hacerle una pregunta; y el arrapiezo, abriendo el Arte por donde entendía que debiera tratarse del asunto, abusando de la ceguera del maestro y de la altura a la que se hallaba colocado, leía con la mayor desvergüenza la contestación.&lt;br /&gt;Perro viejo, no dejaba de advertir a veces el engaño; sobre todo, cuando al preguntar sobre los pretéritos leían por los supinos.&lt;br /&gt;Pero a mí, en particular, me cogía menos veces. Primeramente: no iba con el libro entero, sino con la hoja que arrancaba; así la escondía mejor en la palma de la mano. En segundo lugar: trocaba alguna palabra o cometía alguna equivocación, para hacer perder la pista de cosa que oliese a leída; y así me las ingeniaba.&lt;br /&gt;Las rabonas no resultaban necesarias, pues ya porque a don Santiago se le agudizasen los catarros, ya porque el reuma no le permitiera salir, quedaba suficiente número de días completamente en blanco.” (o.c. pp. 182-183)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El testimonio, no exento de gracejo y de cierta atmósfera de pícaros afín al Lazarillo, nos presenta algunas características reseñables. Estamos ante un profesor muy bien caracterizado: es real, no religioso y pertenece a la enseñanza secundaria. Se trata, irónicamente, de un “dómine”, pero de un dómine “laico, casado y liberal”, adjetivo este último que nos ofrece una nueva dimensión histórica, pues si bien hemos visto aplicar el término de dómine a laicos, como el dómine Lucas, el término “liberal” nos acerca a un aspecto ya propio del siglo XIX, que es cuando podemos encontrar los orígenes del pensamiento anticlerical tal y como hoy lo entendemos. Es, precisamente, en este momento, cuando el latín comienza a considerarse como “cosa de curas” en sentido global (ya no se trata de una disputa entre órdenes, como los jesuitas o escolapios), y por ello resulta en cierto sentido una antítesis que este dómine, además de no ser cura y estar casado, sea liberal. Este tópico del profesor de latín considerado tradicionalmente como conservador en política y afín al clero pervivirá hasta nuestros días. El profesor es anciano y está medio ciego, y es todo él una reliquia del siglo anterior, frente al romántico profesor que veremos en el apartado siguiente, cuando analicemos la obra de Palacio Valdés. El antiguo alumno no guarda especial inquina contra este profesor, pues se refiere a él como “mi don Santiago”. La impresión del paso por la clase de latín no es ni buena ni especialmente mala. Hay, en lo que respecta al sistema educativo y la pedagogía, algunas vagas alusiones de singular interés. Sabemos que aunque le denomina “dómine”, no es exactamente el pobre diablo que se dedica a dar lecciones por su cuenta, sino un catedrático por oposición. Con ello, estamos en los albores de un sistema educativo que comenzó a desarrollarse en la segunda mitad del siglo XVIII, donde algunas instituciones, como la Real Academia Latina Matritense, trataron de hacerse con los derechos de examinar para la obtención de cátedras. El catedrático tiene, asimismo, un sueldo asignado, aunque ha de dar clase en el inmueble de un convento, ya que aún no se han desarrollado las instituciones propias de un estado moderno. En lo que a la pedagogía del profesor respecta, es muy significativo su rechazo del Nebrija y su preferencia por la gramática de Hornero, pues esto da cuenta indirectamente de los cambios pedagógicos que supuso la expulsión de los jesuitas en 1767. El método docente, al contrario que el razonado del profesor de francés, está basado en la memoria, y sus clases siguen el consabido procedimiento de preguntar la lección, a lo que los alumnos reaccionan con una singular picaresca que nos recuerda el conocido episodio del ciego y Lázaro de Tormes. No hay autores latinos en el retrato, lo que puede explicarse porque el autor, al parecer, no pasó de los primeros rudimentos gramaticales. A este respecto, es muy elocuente el texto en el que se nos cuenta cómo terminó su relación con el latín:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entré a cuentas conmigo, y dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Qué voy a aprender aquí? Subjuntivo, ¿y qué es subjuntivo? Gerundio, ¿y qué es gerundio? Pluscuamperfecto: esto parece que significa una cosa más que perfecta o que no tiene tacha; y si es perfecta, ¿cómo es más perfecta todavía? ¡Al diablo con tales jerigonzas! Más quiero sentar plaza que volver a abrir el maldecido Arte de Latín.» &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Volví la espalda; y aquí dieron fin, por entonces, mis humanidades.” (o.c. p. 185)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-5355814761009489157?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/5355814761009489157/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=5355814761009489157' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5355814761009489157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/5355814761009489157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/02/un-domine-laico-apunte-para-la-historia.html' title='UN DÓMINE &quot;LAICO&quot;. APUNTE PARA LA HISTORIA DE UN CONCEPTO'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S2r4nVFYjEI/AAAAAAAABBw/ncFlkLdt-48/s72-c/madrid+humanista+030.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-121386415416864574</id><published>2011-08-16T09:12:00.003+02:00</published><updated>2011-08-16T16:44:30.085+02:00</updated><title type='text'>Literatura y educación</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-fPaoAQp1iTI/TkoazUmQw1I/AAAAAAAABiY/h6O_9kScMAU/s1600/P1100140.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5641350952239809362" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-fPaoAQp1iTI/TkoazUmQw1I/AAAAAAAABiY/h6O_9kScMAU/s320/P1100140.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;A aquellos que nos sentimos interesados por los contactos entre literatura, historia y sociedad, pocas relaciones nos parecerán tan apasionantes como la que se plantea entre la creación literaria y la historia de la educación. Se trata de una relación rica y compleja que da lugar a un continuo diálogo entre la formación académica de los autores y sus horizontes de expectativas. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los contactos entre literatura y educación son recíprocos, pues la literatura puede convertirse también en parte integrante del sistema educativo mediante lo que conocemos como lecturas escolares, y éstas, asimismo, servir de acicate para formar nuevos autores y lectores . Uno de los aspectos más evidentes de esta relación entre educación y literatura nos la ofrecen los textos referidos, precisamente, al paso de los autores por las escuelas. Dentro de este marco, hace ya tiempo que nos parecía muy interesante el estudio de una figura literaria de extraordinaria riqueza, como es la del preceptor de latín. A los lectores de la literatura humanística les vendrá rápidamente a la memoria el autor quizá más universalmente conocido a este respecto, François Rabelais, quien en su Gargantúa y Pantagruel describe magistralmente el método de enseñanza de los grammatici y magistri, especialmente el de maese Túbal Holofernes . En la literatura española es, sin duda, el licenciado Cabra de Quevedo, conocido más popularmente como el “Dómine Cabra”, el que ha configurado el retrato más conocido y arraigado en nuestras letras. De esta forma, el profesor de latín, llamado también “gramático”, “preceptor”, “maestro” y en otras ocasiones “pedante”, si bien el nombre de más larga y oscura tradición ha sido el de “dómine”, es un retrato significativo de la literatura española que todavía sigue vivo en nuestro imaginario popular, como podemos ver en la vitalidad que tiene aún hoy la frase hecha “poner como chupa de dómine”. Los profesores de latín son amados unas veces, odiados otras, admirados y temidos, y suelen dejar una huella indeleble, para bien o para mal, en los autores que los retratan. El asunto hunde sus raíces en la propia literatura clásica latina y puede seguir rastreándose hasta los autores más actuales de la literatura española, como es el caso de Antonio Muñoz Molina y Juan Manuel de Prada.&lt;br /&gt;El retrato, naturalmente, no se agota en la literatura en lengua española, y sería muy interesante poder llevar a cabo una historia del profesor de latín en diversas literaturas. Sin salir del siglo XX, vemos cómo la obra James Joyce (en la ilustración) no podría entenderse sin el paso de autor por un colegio de jesuitas. De esta forma, en su Retrato del artista adolescente no podía faltar el personaje del profesor de latín, el Padre Arnall, caracterizado por su carácter colérico. Asimismo, alguno de los personajes más inquietantes de la historia de la literatura universal es profesor de latín, como ocurre con el personaje de Naphta, encarnación de nuevos y oscuros valores que definirán buena parte del siglo XX, y que sirve de contrapunto al humanista Settembrini en La montaña mágica, de Thomas Mann. La primera impresión que obtenemos de Naphta es la de un sujeto desagradable, como después podemos terminar de comprobar cuando, frente a lo que sería esperable en un latinista, emprende un demoledor ataque contra los estudios clásicos y Virgilio. En otro ámbito bien distinto, podemos también recordar un peculiar personaje de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez: la figura de aquel sabio catalán, otrora profesor de lenguas clásicas, que con su insólita biblioteca de libros raros hace leer a Ovidio y Séneca en un lugar donde no se había pasado de la escuela primaria. Las posibilidades que nos ofrece este marco de estudio de las relaciones de la literatura con la historia de la educación son, pues, prometedoras , y nos sirven, asimismo, para tener una perspectiva valiosa acerca del propio profesor de latín a lo largo de la historia. A quienes somos profesores de latín nos hará reflexionar, y a los que alguna vez estudiaron la lengua latina les invitará a identificarse con alguno de los testimonios. FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-121386415416864574?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/121386415416864574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=121386415416864574' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/121386415416864574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/121386415416864574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/08/literatura-y-educacion.html' title='Literatura y educación'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-fPaoAQp1iTI/TkoazUmQw1I/AAAAAAAABiY/h6O_9kScMAU/s72-c/P1100140.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3128694726990492170</id><published>2011-07-23T09:49:00.008+02:00</published><updated>2011-08-15T19:05:27.368+02:00</updated><title type='text'>Perugia, o el reencuentro de ciertas sensaciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-fnDjndlJS1s/TiqHerGwQDI/AAAAAAAABiI/K3h7xZliHqo/s1600/SANY8173.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 240px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5632463245017104434" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-fnDjndlJS1s/TiqHerGwQDI/AAAAAAAABiI/K3h7xZliHqo/s320/SANY8173.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Al ver filtrarse una tenue luz por la persiana de su habitación, en un hotel veneciano, Marcel Proust cuenta en la primera persona de su personaje protagonista cómo este recupera una lejana sensación de sus veranos de infancia, en la no menos lejana Normandía. Llegar a un lugar y revivir algo que sentimos por primera vez en otro, esto es lo que me sugiere a mí la hermosa ciudad italiana de Perugia. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Desde la adriática ciudad de Ancona el ferrocarril no llega directamente a Perugia. Hay que hacer un transbordo en Foligno. Antes, ya habremos asistido al milagro del maravilloso paisaje italiano, que rápidamente cambia las vistas marítimas por las de la montaña. Pasamos desde Le Marche a la región de Umbría, y nos perdemos, literalmente, en el corazón de Italia, en la única región que no linda con el mar o con otros países. La ciudad de Asís nos sorprende desde el ferrocarril, poco antes de llegar a nuestro destino. Perugia puede encarnar perfectamente este tipo de ciudades a las que uno quisiera ir, pero que quedan siempre fuera de las principales rutas turísticas, más allá de lugares como Roma o Florencia. Ahora los vuelos baratos nos acercan a tales sueños. La estación de ferrocarril queda lejo&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-OXQZI8T0WGo/TiqGDWznyUI/AAAAAAAABh4/3iDFmxZaZLA/s1600/SANY8179.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5632461676200053058" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-OXQZI8T0WGo/TiqGDWznyUI/AAAAAAAABh4/3iDFmxZaZLA/s320/SANY8179.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;s del centro, pero esto, como sabéis, no es más que un reto para quienes militamos en el movimiento CPC, es decir, "Ciudades para caminar". El camino en cuesta no es aconsejable para viajeros cargados con equipaje, según dice la Guía del Lonely Planet, pero no para dos caminantes con poco peso y muchas ganas de conquistar las ciudades a pie. Tras un paseo agradable, al fin llegamos a algo que nos pareció sorprendente: un grandioso sistema de escaleras mecánicas dispuestas dentro de una antigua construcción semisubterránea, de galerías prestas para ser dibujadas por un moderno Piranesi. Ciertamente, son un alivio para el calor y el sol, además de un descanso. Tras ascender por allí uno llega literalmente al centro de Perugia, y se encuentra con uno de los conjuntos urbanos del Renacimiento más inesperados y notables que jamás haya visto. Los tonos claros de los edificios acentúan más, si cabe, este esplendor que gracias a la historia hemos idealizado, llamándolo "Renacimiento" por antonomasia. En el centro de Perugia, ante la logia de la catedral, volví a tener sensaciones de asombro propias de un antiguo viaje a Florencia, cuando sólo tenía veinte años y en el mundo campaban alegres los dinosaurios. Florencia quedó grabada en mi recuerdo como símbolo de una eterna juventud y de una eterna sed de belleza. A menudo he intentado recuperar aquella sensación de plenitud y desasogiego, a un tiempo, en otras plazas del mundo, incluso en la serena Haarlem, tan alejada del sur de Europa. S&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-hzIgutrZYD8/TiqFZ3yHKYI/AAAAAAAABhw/otNHDKMc3sc/s1600/SANY8231.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5632460963497585026" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-hzIgutrZYD8/TiqFZ3yHKYI/AAAAAAAABhw/otNHDKMc3sc/s320/SANY8231.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;in embargo, ni tan siquiera cuando regresé a Florencia, unos años más tarde, logré recuperar aquellos espontáneos rayos de plenitud y felicidad. Las sensaciones, acaso, no hay que buscarlas, vienen espontáneamente cuando uno menos se lo espera. Por la tarde, el museo arqueológico nos brindó el tesoro de las tumbas etruscas y los restos del pueblo de los umbros, que me trajeron también el recuerdo de mis apuntes de clase de la asignatura de dialectos itálicos. Los rostros felices de las figuras etruscas me sugirieron cuánto les había gustado la vida a aquellas personas desaparecidas hace tanto tiempo. Una sensación es absoluta, atemporal y, en su tímida consistencia, casi eterna. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3128694726990492170?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3128694726990492170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3128694726990492170' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3128694726990492170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3128694726990492170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/07/perugia-o-el-reencuentro-de-ciertas.html' title='Perugia, o el reencuentro de ciertas sensaciones'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-fnDjndlJS1s/TiqHerGwQDI/AAAAAAAABiI/K3h7xZliHqo/s72-c/SANY8173.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-4315754315376548674</id><published>2011-07-21T10:01:00.008+02:00</published><updated>2011-07-21T10:50:30.344+02:00</updated><title type='text'>Paseo por Katmandú. Ciudades para caminar</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-sLrVFx8JYGQ/Tifn5zH_p1I/AAAAAAAABho/fhtXdp2xDKQ/s1600/SANY6459.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631724839212394322" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-sLrVFx8JYGQ/Tifn5zH_p1I/AAAAAAAABho/fhtXdp2xDKQ/s320/SANY6459.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Más allá de los enclaves turísticos, una ciudad ofrece su vida cotidiana, su realidad invisible. Este es el pequeño mundo que queríamos, al menos, entrever, en nuestro largo paseo por Katmandú, la capital de Nepal. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pocas veces se ve tan claro lo que esconden los nombres como cuando llegamos a una ciudad lejana y mítica. Katmandú evoca las gigantescas montañas del centro de Asia, y se nos aparece como una antesala de las grandes escaladas a las cimas del mundo. Pero Katmandú es, ante todo, una ciudad en desarrollo, donde cada día se ve cómo los campos de arroz, fruto de una economía de subsistencia, desaparecen bajo las nuevas construcciones que se agolpan unas junto a otras. A la ciudad le faltan grandes avenidas, si exceptuamos la que se extiende recta frente a los terrenos que ocupa el palacio real. Katmandú se nos apareció como un laberinto de personas, barro y tránsito rodado. Como es habitual, a los turistas se nos recluye en esas cárceles doradas llamdas grandes hoteles. El nuestro era lo que hoy llaman un "resort", muy cercano a una de las pagodas más importantes del país, pero bastante alejado del centro. Las instalaciones del hotel brindaban, entre otras mil cosas, un bello parque para el tranquilo paseo de sus residentes. Esto supone todo un lujo, pues la ciudad es bastante incómoda para poder moverse a pie por ella. Como es esperable, al turista se lo traslada en autobús desde el hotel hasta los lugares de obligada visita, de manera que se pierde (o se ahorra, todo es opinable) la ciudad real, en buena medida reflejo del presente nepalí. Por todo ello, como al tercer día de nuestra estancia en Katmandú disponíamos de bastante tiempo libre, María José y yo decidimos, como casi siempre que podemos, patear la ciudad, como nuestra personal excursión turística. El asunto no era fácil del todo, ya que como Katmandú no dispone de grandes avenidas que nos sirvan de referencia, nuestro trayecto desde el hotel al centro iba a ser bastante sinuoso, &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-59JCT3Q_B_Y/Tifnnp1cPOI/AAAAAAAABhg/aX_wWl5tELc/s1600/SANY6561.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631724527481011426" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-59JCT3Q_B_Y/Tifnnp1cPOI/AAAAAAAABhg/aX_wWl5tELc/s320/SANY6561.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;guiado tan sólo por un plano bastante malo. Me acordé de Teseo y Ariadna en el laberindo, sólo que aquí no disponíamos de suficiente hilo como para recuperar nuestro rastro en caso de necesidad. Al fin logramos encontrar dentro del mapa una ruta lo suficientemente inteligible como para emprender la larga marcha. Nada más salir del recinto del hotel tuvimos que sortear el barro, los miles de vehículos que tocaban el claxon a lo loco, y así fuimos venciendo las primeras dificultades. Muchas gente se agolpaba en lugares imprecisos de las calles a la espera de un autobús o, más bien, de una suerte de sucio contenedor donde un hombre iba gritanto el destino del vehículo. La verdad que el mapa nos sirvió bastante, pero en cierto momento no fuimos capaces de reconocer una de las calles que nos llevaría hacia el palacio real y, ya desde allí, al centro urbano, repleto de bellos edificios de madera. Quedamos un tanto desorientados hasta que nos atrevimos a preguntar en una tienda (no recuerdo de qué), donde una nepalí guapísima nos señaló a un hombre (¿su marido, su hermano?) para que nos informara. Por fin encontramos la&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-6YAZxdorISI/TifnTP_7EII/AAAAAAAABhY/hN01sofqAuU/s1600/SANY6457.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631724176948269186" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-6YAZxdorISI/TifnTP_7EII/AAAAAAAABhY/hN01sofqAuU/s320/SANY6457.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; recta avenida del palacio, único lugar donde tuvimos la sensación de estar en una ciudad moderna, donde caminamos sin ser interrumpidos por el barro o los coches. La llegada hasta el centro estuvo acompañada por las sempiternas motocicletas y vehículos de todo tipo. Sin embargo, al llegar a una de las plazas más céntricas de Katmandú vi que a María José la retenían a mis espaldas. Unos agentes le exigían el "peaje" de entrada que se cobra a los turistas para acceder a los recintos históricos. Nosotros ya habíamos estado allí hacía dos días con el resto de nuestro grupo, y no nos percatamos de que los turistas teníamos que pagar. Es como si a los visitantes de Madrid se les exigiera dinero por acceder a la Puerta del Sol. Habíamos llegado al centro de la ciudad, tras un paseo algo duro, si bien no tanto como el que supone recorrer Agra o Jaipur. Aquí, al menos, no se persigue al turista, apenas se le molesta. Es verdad que muchas personas te&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-A-YrExAOx7I/TifmnFtFieI/AAAAAAAABhI/aJlT_FvZHmc/s1600/SANY6468.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631723418270665186" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-A-YrExAOx7I/TifmnFtFieI/AAAAAAAABhI/aJlT_FvZHmc/s320/SANY6468.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; miran extrañadas de que estés en lugares de la ciudad donde no se supone que estés. A menudo tenía la impresión de que nos habíamos colado en la vida cotidiana, donde afloraban las tiendecitas y negocios que definen el día a día de este lugar, lejos de las disneylandias de los lugares supuestamente históricos. El regreso al hotel fue sencillo gracias a la excelente orientación de María José. Yo me hubiera perdido, como siempre. Por la tarde, aún había más gente agolpada en ciertos lugares de las calles para subirse a uno de aquellos horribles autobuses, a fin de que los devolviera al lugar donde vivían. Llegamos sucios por la polución y el calor, pero nuestro objetivo se había cumplido: habíamos paseado por Katmandú. La realidad de lo vivido se acabó confundiendo con lo mítico del nombre. Francisco García Jurado&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-4315754315376548674?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/4315754315376548674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=4315754315376548674' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4315754315376548674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/4315754315376548674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/07/paseo-por-katmandu-ciudades-para.html' title='Paseo por Katmandú. Ciudades para caminar'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-sLrVFx8JYGQ/Tifn5zH_p1I/AAAAAAAABho/fhtXdp2xDKQ/s72-c/SANY6459.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-9050068767717537674</id><published>2011-07-19T00:30:00.007+02:00</published><updated>2011-07-19T20:00:38.582+02:00</updated><title type='text'>Hacia la Estación de Finlandia (San Petersburgo). Nuevo viaje sentimental</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-v_3haE-fNNA/TiS1mMLPnhI/AAAAAAAABhA/V-F8MfgjQko/s1600/IMGP4237.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 363px; FLOAT: left; HEIGHT: 274px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5630825101828005394" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-v_3haE-fNNA/TiS1mMLPnhI/AAAAAAAABhA/V-F8MfgjQko/s320/IMGP4237.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;No sé si hoy día Lenin hubiera podido sortear el tránsito rodado e ir más allá de la estación de Finlancia, en la actual ciudad de Petersburgo, otrora Petrogrado y durante mucho tiempo, incluso, Leningrado. Hoy los automóviles hacen poco aconsejable cruzar desde la orilla del río Neva hasta ella, y esto fue lo primero que se me ocurrió al llegar, no sin esfuerzo, hasta aquel lugar mitificado por la Historia. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para Jesús Ángel Espinós, que habita doblemente Petersburgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aquel lugar un tanto inhóspito, gris y cargado de Historia, como el propio acorazado Aurora, alba de la revolución, me trajo el recuerdo de un emotivo libro de Edmund Wilson, precisamente el titulado “Hacia la estación de Finlandia”. Allí traza su autor la peculiar epopeya historiográfica de aquellos que soñaron la Historia para, quizá, convertirla en pesadilla, desde autores como Vico y Michelet hasta el mismo Lenin. Este libro era para mí completamente desconocido, y supuso una maravillosa laguna de saber. Últimamente he descubierto que las cosas que no conocemos son estímulos para seguir aprendiendo, señales de que seguimos vivos. Me fue dada la existencia de este libro en la salita de una casa sevillana, una noche. Fue María José Barrios quien me lo mostró con entusiasmo al leerme un párrafo delicioso de Michelet. El historiador francés recreaba, con plena conciencia de hacerlo, el mito renacentista de la imprenta, y convertía a su inventor en santo. Desde entonces, la estación de Filandia ha constituido para mí un doble mito, el del libro de Wilson y el del lugar al que su relato tiende, tan lejano en el espacio y, sobre todo, en el tiempo. Aquel día fue de intenso caminar por Petersburgo. Cruzamos el río Neva, tras recorrer los bellos canales de una ciudad que tanto me recuerda a Ámsterdam, pues ya conocéis nuestra pasión por recorrer las ciudades a pie. La ciudad nos pareció un paraíso tras haber padecido la lluvia y el humano frío moscovita. A Petersburgo fuimos, entre otras muchas cosas, para sentir los lugares donde había habitado el poeta Ossip Mandelstam, cuya evocación&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Zac1PWzWfog/TiS0u4dY4MI/AAAAAAAABg4/yLvk-KoA0OU/s1600/IMGP4176.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5630824151642595522" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-Zac1PWzWfog/TiS0u4dY4MI/AAAAAAAABg4/yLvk-KoA0OU/s320/IMGP4176.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; ovidiana yo estudiaba por aquel entonces. También nos estremecimos recordando las historias trágicas tanto de él como de los poetas de su generación, cuyas vidas sucumbieron bajo la suela comunista. Los recuerdos de la llegada al nuestra particular meta, tras no poco esfuerzo, son literalmente grises. Recuerdo que la estación de Finlandia es un frío edificio de estilo soviético donde aparece la estatua de Lenin, quizá uno de los pocos lugares donde todavía se justifica su presencia en una Rusia que intenta recrear con vehemencia la época de los zares. Materialmente nos sirvió para acceder a un servicio público y apenas es posible entender en su estado actual por qué la incipiente Historia del siglo XX dio allí semejante giro. La Historia termina convirtiéndose en relato, los muertos acaban siendo frías cifras, los pequeños anhelos de la gente normal se desvanecen ante las líneas maestras de los grandes acontecimientos, como nosotros nos habíamos desvanecido unos días antes frente a los imponentes edificios soviéticos. Por ello, una vez superé el mito de llegar hasta aquel lugar, ya sólo me quedó el libro de Edmund Wilson, unido al recuerdo de una cálida noche sevillana en una salita también llena de recuerdos, pero esta vez de recuerdos personales, del tamaño de nuestros sueños. FRANCISCO GARCÍA JURADO &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-9050068767717537674?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/9050068767717537674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=9050068767717537674' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9050068767717537674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9050068767717537674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/07/hacia-la-estacion-de-finlandia-san.html' title='Hacia la Estación de Finlandia (San Petersburgo). Nuevo viaje sentimental'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-v_3haE-fNNA/TiS1mMLPnhI/AAAAAAAABhA/V-F8MfgjQko/s72-c/IMGP4237.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-1763926143737243129</id><published>2011-07-16T16:51:00.001+02:00</published><updated>2011-07-16T17:30:18.424+02:00</updated><title type='text'>Xiam y la infancia: sensaciones y recuerdos de un paseo por la muralla</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TDNlHDGJRcI/AAAAAAAABKg/lx5DQWscKgA/s1600/SANY0503.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490843542459336130" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TDNlHDGJRcI/AAAAAAAABKg/lx5DQWscKgA/s400/SANY0503.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Las fotografías esconden a menudo pequeñas historias, circunstancias que no pueden recogerse, naturalmente, en una instantánea muda. Quizá sea ésta una buena ocasión para evocar algunos recorridos y sensaciones propias de un viaje sentimental (Sterne). Este es el caso de un paseo por la antigua muralla de la ciudad china de Xiam, que me devolvió queridas sensaciones de la infancia. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un gran retraso aéreo en el aeropuerto de Beijing (el "Pekín" de otros tiempos) hizo que la llegada a Xiam fuera ya casi de madrugada. Todo estaba realmente oscuro, y apenas se veía a nadie por las pocas calles que podían adivinarse desde el viejo autobús que nos recogió en el aeropuerto. Pero la mañana trajo una luz incleíble, quizá lo que más me llamó la atención de Xiam. Este es un destino hoy día obligado para los turistas que recorren China, especialmente por los famosos soldados de terracota (dudamos que los que actualmente se conservan en las excavaciones sean reales y no copias, sobre todo cuando antes de llegar a la excavación propiamente dicha se ven reproducciones arqueológi&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-srUf8Fbz42c/TiGsE3vclZI/AAAAAAAABgw/mrxckvTjUyA/s1600/SANY0462.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 402px; FLOAT: right; HEIGHT: 290px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629970208872240530" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-srUf8Fbz42c/TiGsE3vclZI/AAAAAAAABgw/mrxckvTjUyA/s320/SANY0462.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;cas de todo tipo en las tiendas que se suceden a lo largo de la carretera). Xiam es también el comienzo (o el final, según se mire), de la mítica ruta de la seda, que nos hace pensar inmediatemente en Marco Polo. Esta ruta ha dejado un pintoresco grupo humano, chinos de credo musulmán, y una bellísima mezquita dedicada al rezo de un dios lejano, no muy conocido en aquellos lugares. El bazar es otro lugar luminoso donde pueden comprarse, entre otras cosas, cajitas de cartón con reproducciones a pequeña escala de algunas de las piezas de terracota. Parece que aquellas figurillas han estado siempre allí, en el legendario mercado, pero debemos recordar que el descubrimiento de la descomunal tumba ha sido relativamente reciente. También visitamos otra tumba menos conocida, pero mejor conservada y excavada (los medios técnicos han avanzado que es una barbaridad) ya muy cerca del aeropuerto. Volviendo al principio de nuestra llegada a altas horas de la noche, y dado que habíamos perdido la posibilidad de pasear por Xiam la tarde anterior, que perdimos en el aeropuerto, la guía nos permitió a quienes quisiéramos dar un paseo matutino mientras ella se llevaba a una parte de nuestro pequeño grupo a la rutinaria fábrica de Jade. María José y yo fuimos sorteando despacio el infernal tránsito de automóbiles, motos, y cualquier cosa que tuviera ruedas, para acercarnos al recinto amurallado, imponente y hermoso. Una vez arriba pudimos dar un precioso paseo, limitado únicamente por las dos horas de las que disponíamos para nuestra personal aventura. Desde la muralla se pueden ver muchas cosas, tales como los modernos edificios, o las personas que de una forma paramilitar se alinean antes de comenzar su jornada de trabajo. Vimos también casas humildes, amenazadas de muerte ante una nueva China imparable que, auque con muchos más medios y tecnología, no deja de recordarme a la España del desarrollismo. Y esa sensación, combinada con un sol fuerte, pero todavía matutino, me hizo evocar allí, tan lejos en el espacio y en mi propio tiempo vital, la infancia perdida en una playa catalana. Por la muralla de Xiam volví a sentir sensaciones olvidadas de la playa, junto a mis abuelos, y recuperé cierta manera de sentir que sólo la infancia puede brindarnos. Aquella mañana me sentía especialmente feliz, entre otras cosas, porque la tarde anterior, gracias a un ordenador público en el aeropuerto de Beijing, había podido enterarme de la concesión del proyecto de investigación de Historiografía por parte del Ministerio. Sentí que Xiam era el premio por el esfuerzo intelectual y vital que nos supuso a mi grupo y a mí conseguir aquel reconocimiento científico. Y aquella mañana volví a ser niño, acariciado por una luz lejana pero familiar... FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-1763926143737243129?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/1763926143737243129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=1763926143737243129' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1763926143737243129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/1763926143737243129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/07/recuerdos-y-sensaciones-de-una.html' title='Xiam y la infancia: sensaciones y recuerdos de un paseo por la muralla'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/TDNlHDGJRcI/AAAAAAAABKg/lx5DQWscKgA/s72-c/SANY0503.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6147952318555941000</id><published>2011-07-15T09:20:00.000+02:00</published><updated>2011-07-15T09:20:39.845+02:00</updated><title type='text'>Jaipur (India): astrología e ilustración</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Suelen explicarse los guías en la India con categorías históricas occidentales al hablar de su país. De esta forma, hablan de la “Edad Media” cuando estamos en los templos de Khajurahu, o de la “Ilustración” cuando llegamos a Jaipur, la ciudad rosa. Los tiempos históricos de la India son esencialmente distintos, pero ahora convergen en nuestra conciencia. POR &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THTN89XzF_I/AAAAAAAABNQ/vuRzBIAJ680/s1600/SANY5834.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 424px; FLOAT: left; HEIGHT: 272px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5509254691331184626" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THTN89XzF_I/AAAAAAAABNQ/vuRzBIAJ680/s400/SANY5834.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Jaipur es la capital del mítico estado de Rajastán. Fundada en 1728 por el maharajá Sawai Jai Singh, gobernante de Amber y gran aficionado a la Astrología (reproduzco el detalle de uno de los artilugios diseñados para la observación del movimiento de los astros), la ciudad muestra todavía el recto trazado de sus calles, y no pude dejar de acordarme del Barrio del Comercio de Lisboa, tan ligado a la memoria del ilustrado marqués de Pombal. La gran diferencia es que en Jaipur, como en todas las ciudades que hemos visitado en la India, la mugre, los taxistas y el tránsito rodado arruinan cualquier intento de paseo tranquilo. Poco a poco fuimos aprendiendo María José y yo que lo que considerábamos “normal”, es decir, poder caminar desde el hotel hasta el centro, era poco menos que una proeza. Los taxistas de los populares motocarros nos acosaban, literalmente, para que montáramos en sus sucios cacharros. Hubo hasta quien nos impidió el paso cruzándose en nuestro camino. ¡Cómo iban a dejar escapar ese potencial dinero de dos turistas que osaban a pasear por su territorio! Decididos a caminar, no obstante, a unos les contábamos que nos gustaba ir paseando, a otros ni les contestábamos siquiera, todo dependía de nuestro estado de ánimo y de la agresividad del sujeto en cuestión. Pero el paseo, en efecto, se volvía a menudo arduo, por no decir imposible. Recuerdo cómo a la salida por una de las puertas de la ciudad antigua, y tras saltar por los orines y la suciedad indescriptible, tuvimos que hacer uso de una suerte de estrategia militar para cruzar la calle. Nos vimos, literalmente, inmersos en un mar de vehículos, con el agravante de que era por la noche. Jaipur sería una ciudad habitable y hermosa si hubiera lugares para disfrutar de su contemplación. Como las aceras están ocupadas por todo tipo de tiendas, motos, vacas y de cualquier cosa inimaginable, hay que estar constantemente sorteando los vehículos que llegan desde todas partes. El bazar está repleto de tiendas de ropa, y también de libros para la selectividad (“competition books”). Recuerdo las colas de estudiantes comprando los libros nuevos, vieja sensación que también me hizo reencontrarme un poco conmigo mismo cuando tenía menos años. A la ciudad vieja se acude, por tanto, para e&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ZbDf9MrD7og/Th_pOyGdv6I/AAAAAAAABgo/6yT38wxUMLs/s1600/SANY5865.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 366px; FLOAT: right; HEIGHT: 280px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629474499412737954" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZbDf9MrD7og/Th_pOyGdv6I/AAAAAAAABgo/6yT38wxUMLs/s320/SANY5865.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;stas cuestiones prácticas, y a esto ha quedado reducida. Pero la belleza del palacio de los vientos, que no es otra cosa que un inmenso velo para que las mujeres vieran y no fueran vistas, sigue allí, pese al tráfico, la mugre y los vendedores. Finalmente, me gustó mucho que nuestro guía recordara, a la salida de la ciudad, que Octavio Paz vivió allí. Recordé su libro titulado “El mono gramático”, donde aparece una curiosa fotografía del observatorio “astrológico” (pues ya sabemos que Astronomía y Astrología sólo se distinguen ya en tiempos modernos) que mandó construir el maharajá para conocer el futuro. Visitar la India suscita constantemente esta paradoja entre el rechazo y la admiración. No es posible encasillar un viaje como éste simplemente entre lo que nos ha gustado y lo que no. Al volver a casa, observé con pasmo que mi fotografía del observatorio era casi la misma que la que había tomado Octavio Paz, salvo que en la suya aparece una mujer. No sé si todo esto fue casualidad. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6147952318555941000?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6147952318555941000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6147952318555941000' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6147952318555941000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6147952318555941000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/08/jaipur-astrologia-e-ilustracion.html' title='Jaipur (India): astrología e ilustración'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THTN89XzF_I/AAAAAAAABNQ/vuRzBIAJ680/s72-c/SANY5834.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-492904603160165199</id><published>2011-07-13T10:57:00.001+02:00</published><updated>2011-07-13T11:01:08.315+02:00</updated><title type='text'>Agra y el Taj Majal: la belleza sin contexto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THjUJIqsVYI/AAAAAAAABNo/bRxUR6pyvbE/s1600/SANY5954.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510387397498262914" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THjUJIqsVYI/AAAAAAAABNo/bRxUR6pyvbE/s400/SANY5954.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;No por haberse reproducido en millones de fotos, ni por haberse convertido en el icono de la India más turística, el Taj Majal deja de ser menos bello. La historia romántica que sustenta esta construcción mogola del siglo XVII queda, no obstante, aislada en el tiempo y rodeada de podredumbre urbana. Por ello, conviene recordar también en qué contexto urbano se sitúa esta maravilla. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El paso previo por otras ciudades de la India ya nos había vacunado para enfrentarnos a un nuevo lugar contaminado, sucio y agresivo. Agra, antigua capital mogola y, junto a Delhi y Jaipur, parte del llamado “triángulo dorado”, no nos decepcionó a este respecto. Se trata de una ciudad de crecimiento desmesurado, regularmente fea y adornada en ciertas glorietas con pequeñas estatuas conmemorativas y policromadas que le confieren un toque infantil. Agra, una vez más, era un ciudad, intransitable para los amantes del paseo urbano, como somos María José y yo. Nuestra primera toma de contacto con aquel medio estuvo motivada por la necesidad que dos de nuestras compañeras de viaje tenían de hacerse una fotografía para el visado de Nepal, a donde iríamos un par de días más tarde. Al bajar del autobús, acudió la acostumbrada multitud de vendedores, pedigüeños y curiosos. Somos dinero, somos cosas, somos raros. Así es como generalmente se nos ve. Al final llegamos al hotel y allí tuvimos una agradable sorpresa, pues desde la ventana pudimos ver, convertido en realidad, ese milagroso prodigio de belleza que es el Taj Majal. Aquella hermosa tumba del siglo XVII, dedicada a una esposa, contrasta, en la distancia, con el contexto de una ciudad anodina y contaminada. Al salir de la burbuja del hotel comienzan, naturalmente, las ofertas de los taxistas, que son capaces de acompañarte durante largos trechos manteniendo un tenaz pulso. Un vez más, olor a gasolina no refinada, casas y tiendas amontonadas, y calles sin luz cuando anochece. A pesar de todo ello, logramos llegar hasta las inmediaciones del monumento y vislumbrar en la oscuridad alguna de sus cúpulas. Tuve una sensación semejante a cuando vimos al anochecer la Ciudad Prohibida de Pekín. El monumento, sencillamente, vive asediado por una ciu&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THjScUfEtkI/AAAAAAAABNg/1zw8TTkf8n4/s1600/SANY5930.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; FLOAT: right; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510385528065013314" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THjScUfEtkI/AAAAAAAABNg/1zw8TTkf8n4/s400/SANY5930.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;dad de desarrollo insostenible. Tan sólo un lado del Taj da al río, pero este lugar es ahora inaccesible por el miedo a un atentado terrorista. Cuando intentamos rodear el gran conjunto monumental por la parte urbana nos internamos en un laberinto de callejuelas sucias y malolientes. Al día siguiente, tras severos controles de acceso, disfrutamos del edificio como cualquier turista. El recinto está inmaculado, y el visitante, generalmente, llega hasta allí en pequeños autobuses. Todo está pensado para no tener apenas contacto con la sucia realidad que lo rodea, pero esa sucia realidad también lo define, en su radical contraste. Por la tarde, al fin dimos un paseo por una suerte de avenida que terminaba en el mismo lugar a donde acudimos por la mañana. Vimos elefantes y vacas, y hasta nos sentimos bien a pesar de las constantes ofertas de taxistas y vendedores. Es bueno pasear por los lugares, obtener una dimensión humana de ellos, a pesar de que a veces esto supone un esfuerzo considerable. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-492904603160165199?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/492904603160165199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=492904603160165199' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/492904603160165199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/492904603160165199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/08/agra-y-el-taj-majal-el-topico-de-la.html' title='Agra y el Taj Majal: la belleza sin contexto'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THjUJIqsVYI/AAAAAAAABNo/bRxUR6pyvbE/s72-c/SANY5954.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-3278545708552051702</id><published>2011-07-09T14:57:00.001+02:00</published><updated>2011-07-09T16:28:04.217+02:00</updated><title type='text'>Procesión en el templo dorado (viaje sentimental)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THEgddTJxDI/AAAAAAAABNA/2ZR30h7pAUU/s1600/SANY5721.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508219509704082482" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THEgddTJxDI/AAAAAAAABNA/2ZR30h7pAUU/s400/SANY5721.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Me cuesta creer, en especial cuando me encuentro dentro del viaje, que pueda estar en un lugar realmente remoto donde el turismo apenas ha irrumpido. Pero esta circunstancia era cierta cuando llegamos al Templo Dorado de los sijs, conocido como Harmandir Sahib, muy cercano a la frontera con Pakistán. Está situado, como un oasis, en la fea ciudad de &lt;/strong&gt;&lt;a title="Amritsar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Amritsar"&gt;&lt;strong&gt;Amritsar&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;, dentro de un estado de mítico nombre: el &lt;/strong&gt;&lt;a title="Panyab" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Panyab"&gt;&lt;strong&gt;Panyab&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El moderno y alto hotel donde nos alojamos, situado un tanto a las afueras, marca un curioso contrapunto de modernidad en una ciudad que, como casi todas las que hemos conocido en la India, es caótica y sucia. A Amritsar llegamos en tren desde Delhi, tras un viaje de varias horas recorriendo curiosos paisajes. Es la ciudad donde está el templo más sagrado de los sijs, cuya religión fue fundada para diferenciarse tanto de los hindúes como de los musulmanes, y quienes conservan un tanto su impronta de guerreros. En un principio, la ciudad, sucia y atestada por el tráfico, no invitaba a pensar en el precioso lugar donde está el famoso templo dorado. Aquello tiene algo de Vaticano y de Meca, al mismo tiempo. Los sijs deben peregrinar allí al menos una vez en su vida. Antes de acceder al gran recinto, donde destaca el templo en el centro de un lago, debemos descalzarnos por completo. Todavía guardo cierta sensación desagradable, pues el lugar donde se entregan los zapatos y calcetines recuerda a aquellos viejos gimnasios o vestuarios de piscina. Después hay que andar un trecho entre tiendas y ruido hasta la puerta del recinto, donde debemos introducir los pies en una pequeña piscina para, finalmente, poder pisar el suelo de mármol del templo, que limpian constantemente con una solución de agua y leche. Si los pies deben estar desnudos, la cabeza, sin embargo, debe ir cubierta, tanto en lo que respecta a los hombres como a las mujeres. De hecho, los sijs se caracterizan, además de por sus prominentes barbas, por sus descomunales turbantes, donde recogen el pelo. Todo esto supone el pequeño precio que hay que pagar para poder pasear por el interior del recinto. Desde unos altavoces se recitan cantos que, como después pudimos saber, son la lectura del libr&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THEfvf-s_lI/AAAAAAAABM4/eZcl0Ezp-uw/s1600/SANY5730.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; FLOAT: right; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508218720149634642" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THEfvf-s_lI/AAAAAAAABM4/eZcl0Ezp-uw/s400/SANY5730.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;o sagrado de los sijs, libro que pasa el día dentro del templo dorado y después es devuelto, ya al anochecer, a su lecho. Me llamó la atención este culto al libro, a falta de otro tipo de imágenes sagradas, y la populosa procesión que se conforma cuando lo sacan del templo dorado para devolverlo al lugar donde pernocta. Como turistas, los asistentes al templo nos miran con mucha curiosidad. A menudo se acercan a nosotros y hablan, e incluso nos hacemos fotografías. Muchos de ellos también vienen de lugares lejanos, aunque sean sijs. Al anochecer, finalmente, pudimos asistir a la procesión. Un sij procedente de Londres, amabilísimo, nos explicó algunos pormenores relativos a la lectura del libro sagrado y a la procesión posterior. Finalmente pudimos ver salir el libro casi a la puerta del templo, en el centro del lago, durante una noche de verano calurosa e inolvidable, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. A menudo la lejania y lo remoto dependen tan sólo de nuestras ganas de acercarnos a lo desconocido. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-3278545708552051702?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/3278545708552051702/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=3278545708552051702' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3278545708552051702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/3278545708552051702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2010/08/procesion-del-libro-en-el-templo-dorado.html' title='Procesión en el templo dorado (viaje sentimental)'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/THEgddTJxDI/AAAAAAAABNA/2ZR30h7pAUU/s72-c/SANY5721.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-6474607053684056704</id><published>2011-07-05T19:42:00.005+02:00</published><updated>2011-07-06T20:53:59.864+02:00</updated><title type='text'>Arco iris en Tiananmen (viaje sentimental)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-_7ZGql734fM/ThNN5nBskdI/AAAAAAAABgg/FfpluvX-hGI/s1600/SANY0248.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 393px; FLOAT: left; HEIGHT: 307px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625926011639861714" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-_7ZGql734fM/ThNN5nBskdI/AAAAAAAABgg/FfpluvX-hGI/s320/SANY0248.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Pocas plazas del mundo tienen una fuerza icónica como la gigantesca Tiananmen, en la ciudad de Beijing. Todavía vemos los tanques que terminaron con las revueltas estudiantiles a finales de los años ochenta del siglo pasado. Para nosotros, sin embargo, esta plaza está asociada a un precioso arco iris que vino a poner fin a una embarazosa lluvia torrencial que nos sorprendió justo en medio de la plaza. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Como es de rigor, casi obligado, los turistas que visitan Beijing tienen que pasar por el llamado Mercado de la seda, un feo edificio moderno al que, casi como si de un favor se tratase, los simpáticos guías chinos nos llevan tras visitar, por ejemplo, el bello Palacio de verano. María José y yo no somos en este sentido turistas al uso. No solemos comprar ni ropa ni bolsos ni esas cosas que vuelven loca a la mayoría de las personas. Nuestras búsquedas tienen más que ver con pinturas de paisajes chinos, antiguos libros de seda, artículos de papelería china, o pequeños libros rojos de Mao, a ser posible escritos en lengua originaria. Así que, una vez descargaron a nuestro grupo en el citado mercado, decidimos pasear por Beijing al fin solos, en dirección a la plaza de Tiananmen. Es una verdadera pasión la que sentimos por pasear por las ciudades (estamos a punto de crear el movimiento internacional “CPP”, es decir, “Ciudades Para Pasear”, algo que no es tan fácil de practicar en el tercer mundo, donde la gente que anda lo hace porque no tiene más remedio, no porque desee pasear, que es un lujo). Mientras descendíamos por una gran avenida recordé dos cosas: mis paseos cuando era adolescente por la madrileña Castellana, Recoletos y Paseo del Prado y, en segundo lugar, un cuadro de Giorgione, precisamente el titulado “La tempestad”. En este misterioso cuadro un hombre mira a un mujer que amamanta a un niño. Lo más hermoso de la pintura es la captación del instante, de esas típicas tardes de verano antes de que comience una gran tormenta. Sí, el cielo de Beijing, tan gris, tan contaminado, tan agobiante, se estaba volviendo un revoltijo de nubes entretejidas y amenazantes. Confundí sin querer lo que uno desea (que no llueva), con lo que puede ocurrir (que diluvie) y le dije a María José que podíamos seguir nuestro paseo sin problemas hasta la gran plaza. Al comienzo fueron unas pocas gotas, lo que nos dio fuerzas para adentrarnos por la zona central de la plaza, ya cerca del mausoleo de Mao. Sin embargo, cuando estábamos ya a una trágica equidistancia de todo aquello que pudiera cubrirnos comenzó a caer una de las lluvias más salvajes que he visto en mi vida. No tardamos en estar calados hasta los huesos, mochilas incluidas, y a pesar de intentar llegar a un refugio no pudimos evitar ponernos como verdaderas sopas. El aspecto cómico lo aportaron los vendedores chinos, omnipresentes, que surgieron de la nada a vendernos paraguas cuando ya la lluvia amainaba y no nos hacía falta alguna protegernos. No había nada que proteger, desgraciadamente. Fue en&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kN1EiwW7Ynw/ThNNlRqtrhI/AAAAAAAABgY/ZjSWT_hzu4s/s1600/SANY0247.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 358px; FLOAT: right; HEIGHT: 288px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625925662308937234" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-kN1EiwW7Ynw/ThNNlRqtrhI/AAAAAAAABgY/ZjSWT_hzu4s/s320/SANY0247.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;tonces cuando pudimos ver la luz más impresionante que jamás llegaríamos a ver en Beijing, una luz propia de los cuadros de Canaletto, dorada y limpia, que vino a coronarse con un arco iris verdaderamente reconciliador. Teníamos los pies mojados e hicimos, como tras un ataque militar, una comprobación de las bajas causadas. Afortunadamente las cámaras de fotos habían resistido el diluvio. Había sido, al fin y al cabo, una experiencia hermosa, casi un alivio, tras dos días de calor propio de un invernadero alimentado por calderas sucias. Después tras vagabundear un poco por la plaza, terminamos, como cualquier turista, en una tienda de regalos. El poco dinero que llevaba estaba mojado y era insuficiente para comprar algunas pulseras verdes de jade (o sucedáneo). Saqué la tarjeta Visa y los chinos de la tienda se exaltaron ante el asomo del dinero electrónico (“¡güisa, güisa! ¡look alound! ¡look alound”, decían casi gritando a coro a fin de exprimir en lo posible la tarjeta de aquel pobre turista empapado). Ante tanta injusticia, ante el peso implacable de la Historia y las dictaduras, he logrado poner en mi recuerdo de Tiananmen esta anécdota hermosa y, cuando menos, refrescante. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-6474607053684056704?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/6474607053684056704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=6474607053684056704' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6474607053684056704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/6474607053684056704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/07/arco-iris-en-tiananmen-viaje.html' title='Arco iris en Tiananmen (viaje sentimental)'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-_7ZGql734fM/ThNN5nBskdI/AAAAAAAABgg/FfpluvX-hGI/s72-c/SANY0248.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-9003855778667191046</id><published>2011-07-03T09:58:00.008+02:00</published><updated>2011-07-03T23:50:14.499+02:00</updated><title type='text'>Boston y el tres de julio (viaje sentimental)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-20BgKgJp6f0/ThAsxwwyWZI/AAAAAAAABgQ/8G8C1jvGNHs/s1600/P1080434.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625045168000489874" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-20BgKgJp6f0/ThAsxwwyWZI/AAAAAAAABgQ/8G8C1jvGNHs/s320/P1080434.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Ya sabéis que el viaje sentimental se nutre de las sensaciones del viajero, de la subjetividad y de la memoria. Si tuviera que recordar ahora Boston lo haría desde el recuerdo de un tres de julio del año 2009, pues, singularmente, llegamos caminando hasta la civilizada ciudad de Henry James y de Edgar Allan Poe. Por Francisco García Jurado HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tarde de viernes y final de una semana atípica que estuvo marcada, sobre todo, por un largo viaje en avión (vía Londres) y la obligada adaptación a un nuevo mundo de trabajo y vivencias. Habíamos llegado al Cambridge americano para disfrutar de una estancia de investigación en el Real Colegio Complutense, que sirve de puente a los españoles para relacionarnos con la Universidad de Harvard. La primera impresión, desde nuestra nueva casa junto al río Charles, fue de volver al invierno, a causa de la niebla y del mal tiempo. El paisaje de Harvard nos recibió melancólico. Poco a poco, al cabo de los dos primeros días que allí pasamos María José y yo, el sol fue haciéndose hueco entre los venerables edificios universitarios del Harvard Yard. Y al fin era viernes, nuestro primer viernes en aquellas tierras. Al cabo de dos días, ya iba logrando acotar lo que iba a ser durante aquel tiempo mi principal trabajo de investigación, aunque todavía tardaría dos largas y angustiosas semanas antes de dar con el primer resultado de alcance. Sin embargo, recibimos aquella tarde de viernes como si fuera un pequeño regalo para aliviar la tensión de tantos kilómetros recorridos y de un cambio tan radical en nuestras vidas cotidianas. Decidimos salir a pasear por el río Charles en dirección al Instituto Tecnológico de Massachusetts para, desde allí, cruzar el río en dirección al centro de Boston. La tarde brillaba con un sol que, ahora sí, era propio del verano. El paseo fue largo, pero prometedor y emocionante. María José ya lo conocía, pues había llegado hasta allí corriendo unas horas antes. Tras visitar el MIT y colmar una parte de mi curiosidad académica, cruzamos finalmente el río y tuvimos la sensación de aquellos peregrinos que llegan poco a poco, casi como si nunca llegasen, a su añorado destino. Boston estaba repleto de gente, pues esa tarde era la vípera del cuatro de julio. Llegamos paseando hasta un gran parque llamado el "Common", donde se sitúan algunas de las casas más elegant&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-icJ7sJVUcV4/ThAqAnoqDeI/AAAAAAAABf4/v2u37AS7Bbc/s1600/SANY3545.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 302px; FLOAT: right; HEIGHT: 230px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625042124713627106" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-icJ7sJVUcV4/ThAqAnoqDeI/AAAAAAAABf4/v2u37AS7Bbc/s200/SANY3545.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;es de la ciudad. Allí estaban los barrios de ladrillo rojo que remontan a las novelas de Henry James y, según él, alguna de las calles más civilizadas de América. Ya era de noche, y vimos cómo en una gran explanada junto al río estaba a punto de comenzar una fiesta. No me gustan mucho las aglomeraciones, y decidimos regresar a lo que entonces era ya nuestra casa, en los Peabody Terrace de Harvard, para descansar y, de vuelta otra vez a Boston, emprender al día siguiente el Freedom Trail, o el paseo por los lugares donde se fraguó la independencia americana. Aquella tarde efímera ya dura para siempre. Francisco García Jurado&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-9003855778667191046?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/9003855778667191046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=9003855778667191046' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9003855778667191046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/9003855778667191046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/07/boston-y-el-tres-de-julio-viaje.html' title='Boston y el tres de julio (viaje sentimental)'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-20BgKgJp6f0/ThAsxwwyWZI/AAAAAAAABgQ/8G8C1jvGNHs/s72-c/P1080434.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-7162805772609073748</id><published>2011-07-01T19:08:00.015+02:00</published><updated>2011-07-02T18:28:49.175+02:00</updated><title type='text'>Varanasi, al final del camino (viaje sentimental)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bY1JMi6fGV4/Tg4I8dGroSI/AAAAAAAABfg/8DrZvLLtVuQ/s1600/SANY6281.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 316px; FLOAT: right; HEIGHT: 236px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5624442819330154786" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-bY1JMi6fGV4/Tg4I8dGroSI/AAAAAAAABfg/8DrZvLLtVuQ/s200/SANY6281.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Cuando llegamos a la ciudad sagrada de Varanasi, la antigua Benarés, sentí una suerte de miedo propio de la infancia. Necesitaba que la realidad terminara recolocando las imágenes oníricas, casi visionarias, de los cadáveres junto al río Ganges. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE &lt;/strong&gt;Es ese mismo miedo que sienten los niños cuando vislumbran un cementerio al anochecer, ante el misterio inexplicable del fin de nuestras vidas. Así llegué a Varanasi, cansado ya de un largo viaje por el norte de la India, desde la parte occidental. Ahora nos aproximábamos al río sagrado y, en patircular, al lugar de las cremaciones en uno de estos lugares que se derraman sobre el río, los "Ghats", con sus interminables escalinatas. Quizá fue uno de los momentos más duros e imborrables de nuestro viaje a l&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-0aLjKsAhXmk/Tg4HalpSLgI/AAAAAAAABfQ/5HWgPeq_dJI/s1600/SANY6273.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 312px; FLOAT: left; HEIGHT: 176px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5624441137995591170" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-0aLjKsAhXmk/Tg4HalpSLgI/AAAAAAAABfQ/5HWgPeq_dJI/s400/SANY6273.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;a India. Varanasi, sin embargo, es una ciudad llena de personas vivas, algunas muy jóvenes, que recitaban la venerable lengua sánscrita en pequeñas escuelas que encontramos casualmente mientras recorríamos las tortuosas y olorosas calles. Poco a poco se iba poniendo el sol, pero la oscuridad provienía más bien de las techumbres que pendían sobre nosotros a medida que nos acercábamos a un lugar singularmente oscuro, donde los intocables venden troncos de madera para las incineraciones. Alguien nos advirtió de que había que apagar las cámaras de fotos y los vídeos y, de repente, un grupo de hombres nos adelantó portando un cadáver envuelto en ropajes de color naranja del que casi pudimos sentir su textura, al pasar tan cerca. Ahí estaba ya el primer aviso de la muerte. Al fin vimos el Ganges, como contraste a tanta angostura, pero estábamos en el "Gaht" de las incineraciones. Era, por tanto, un "Ghat" renegrido por el humo que emanaba de los troncos y los cadáveres, bañados poco antes en el río sagrado. Un ruido seco condujo nuestras miradas hasta un hombre que acababa de romper el cráneo a un cadáver junt&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-1qTsMp3aMnI/Tg9G3kJ-PRI/AAAAAAAABfo/I6-F0g-loFs/s1600/SANY6308.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 351px; FLOAT: right; HEIGHT: 253px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5624792380021292306" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-1qTsMp3aMnI/Tg9G3kJ-PRI/AAAAAAAABfo/I6-F0g-loFs/s200/SANY6308.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;o al río. De esta forma, según se cuenta, su alma queda liberada. Un poco más allá otro cadáver ardía desprendiendo cenizas y calor, y ya podían entreverse sus huesos descarnados. Ardían los cadáveres casi de continuo, y algunos familiares lloraban, mientras otras personas miraban desafiantes a los turistas e incluso les exigían dinero por alterar su intimidad mortuoria. El Ganges tiene un indefinido color parecido al café con leche, y da la sensación de ser un agua espesa. Al fín tenía sensaciones táctiles y ponía en mi retina imágenes reales que sustituían al ensueño temeroso de la muerte ante el río. Ahora la sensación de calor y de agobio vencía al miedo infantil, tan arcano e irreal. Al día siguiente, al amanecer, recorrimos en barca los otros "Ghats" de Varanasi, muchos de ellos rosados y coloridos. Reinaba la calma sobre el agua, y los vivos se bañaban aparentemente dichosos. Francisco García Jurado&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-7162805772609073748?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/7162805772609073748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=7162805772609073748' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7162805772609073748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/7162805772609073748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/07/varanasi-al-final-del-camino-viaje.html' title='Varanasi, al final del camino (viaje sentimental)'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-bY1JMi6fGV4/Tg4I8dGroSI/AAAAAAAABfg/8DrZvLLtVuQ/s72-c/SANY6281.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-2569292977171918083</id><published>2011-06-29T10:39:00.004+02:00</published><updated>2011-06-29T11:05:17.216+02:00</updated><title type='text'>Emoción ante Antonio López</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qx0jG3iM2Wk/Tgrp6dr6onI/AAAAAAAABfA/PcEi9p6GIg0/s1600/cuarto%2Bde%2Bba%25C3%25B1o.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; FLOAT: left; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623564275335996018" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-qx0jG3iM2Wk/Tgrp6dr6onI/AAAAAAAABfA/PcEi9p6GIg0/s400/cuarto%2Bde%2Bba%25C3%25B1o.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Lo he visto alguna vez, y cada vez creo más que su propia imagen es parte esencial de su obra. Antonio López tiene una rara virtud, la de irradiar autoridad como artista y como ser humano. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Era un adolescente cuando un amigo me trajo un curioso catálogo de libros. Entre las cosas dispersas que allí podían encontrarse, no sé muy bien por qué solicité un libro titulado "La realidad en Antonio López". Aquel libro fue mi puerta de entrada a una manera de ver el arte y, sobre todo, la vida, con dulzura y acritud. Me conmovió especialmente el cuadro donde aparecía un hombre entubado. Al cabo de los años, la película "El sol del membrillo" me trajo la emoción del tiempo, y la exposición del Museo Reina Sofía, creo que en 1993, me trae el llanto emocionado de mi madre ante un cuadro de Carmencita con sus pequeños juguetes. Sí, Antonio López tiene la virtud de convertirse en parte de tu vida, y así es como llevo sintiéndolo desde hace treinta años. Hoy me arriesgo a publicar una fotografía que tomé pensando en alguno de sus cuadros. Se trata del cuarto de baño de un hotel, en cualquier lugar del mundo. La cámara no ha recogido la luz especial que pude ver, pero sirva como huella de aquella impresión. Puede que no sea el mejor homenaje al pintor, ni tan siquiera el más justo, pero esta fotografía se hizo precisamente desde una de las enseñanzas más profundas que jamás haya recibido: admirar lo sencillo. FRANCISCO GARCÍA JURADO&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5620180737937847473-2569292977171918083?l=lectoresaudaces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/feeds/2569292977171918083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5620180737937847473&amp;postID=2569292977171918083' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2569292977171918083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5620180737937847473/posts/default/2569292977171918083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lectoresaudaces.blogspot.com/2011/06/emocion-ante-antonio-lopez.html' title='Emoción ante Antonio López'/><author><name>Francisco García Jurado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07597959726125713060</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/__SPh7zt3M-0/S1RxiT9OMtI/AAAAAAAAA_w/x0uEN3N3Yi4/S220/P1060196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-qx0jG3iM2Wk/Tgrp6dr6onI/AAAAAAAABfA/PcEi9p6GIg0/s72-c/cuarto%2Bde%2Bba%25C3%25B1o.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5620180737937847473.post-9133463824992832957</id><published>2011-06-26T11:47:00.003+02:00</published><updated>2011-06-26T12:13:58.786+02:00</updated><title type='text'>Mirando atrás: la historia de una asignatura</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-lnhpgiQQhxU/TgcGQofM3pI/AAAAAAAABe4/ZyW7jsQShl0/s1600/costanzo.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 227px; FLOAT: left; HEIGHT: 500px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5622469542611312274" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-lnhpgiQQhxU/TgcGQofM3pI/AAAAAAAABe4/ZyW7jsQShl0/s400/costanzo.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;De vez en cuando me gusta comentar algo sobre el estado en que se encuentra el CATÁLOGO RAZONADO DE MANUALES DE LITERATURA GRIEGA Y LATINA EN ESPAÑA (1784-1935), en el que vengo trabajando desde hace ya dos largos años. Estoy tomando el pulso a una asignatura y al pequeño mundo de sus autores, profesores y alumnos. Se trata de una pequeña gran historia. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cada ficha que cierro, de momento las relativas al siglo XVIII, es un pequeño milagro. El catálogo arranca con un jesuita expulsado por orden de Carlos III y termina con un exiliado republicano. La Historia, la Historia con mayúscula, condiciona esta pequeña historia. Dado el grado de implicación que voy teniendo con este sutil mundo, hoy quiero compartir con mis lectores lo que será el posible texto introductorio del catálogo: "Fue hace muchos años, no recuerdo bien si una tarde de primavera o de otoño, cuando tuve la suerte de encontrar en una feria madrileña del libro antiguo mi primer manual de literatura latina publicado en el siglo XIX. Se trataba de la Historia de la literatura latina de Juan Félix Baehr, vertida al castellano por Francisco María Rivero y publicada en Madrid en 1879. La razón para adquirir este ejemplar no fue más que la mera curiosidad bibliográfica, habida cuenta, por cierto, de la rareza de publicaciones destinadas al estudio de la Antigüedad en la España del siglo XIX. Aquel libro me llamó la atención, además de por su copioso aparato bibliográfico, por la “Advertencia del traductor”, que daba cuenta de un pequeño mundo académico para mí entonces completamente desconocido donde destacaba el agradecimiento a un profesor de la otrora llamada Universidad Central de Madrid, y que no era otro que Alfredo Adolfo Camús, de quien pasado el tiempo supe que había enseñado literatura latina a ilustres alumnos como Benito Pérez Galdós o Leopoldo Alas “Clarín”. Si bien aquello no tenía por qué ser algo que transcendiera más allá de la mera anécdota, no pude dejar de sentir una curiosidad imperiosa por saber algo más sobre aquel mundo académico completamente olvidado. Preguntas como “¿quién podía enseñar literatura latina en la España del XIX?”, “¿habría más manuales?”, o “¿qué es lo que enseñaban realmente estos profesores?” fueron ya, desde entonces, parte de mi catálogo de curiosidades, algo a lo que, en parte voy a contribuir a contestar en esta obra que ahora, lector, tienes en tus manos. La circunstancia de haber curioseado en la biblioteca de filología clásica de la Universidad Complutense de Madrid diversos ejemplares antiguos, e incluso un manuscrito de apuntes tomados nada menos que por José Canalejas de las clases de Camús, fueron también estímulos que me llevaron poco a poco a la compilación bibliográfica y al catálogo que ahora presento aquí, tras los muchos años de estudio y compilación que separan aquella tarde en una feria del libro antiguo de este momento." FRANCISCO GARCíA JURADO&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tr
