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miércoles, 18 de junio de 2008

MANUALES ROMÁNTICOS



Pues sí, aunque no muchas personas verían "romanticismo" alguno en un manual de literatura griega o latina, existe también una estética y un filosofía romántica en ellos. Se trata de los libros pubicados tras la muerte de Fernando VII. Los años 30 del siglo XIX y, sobre todo, los años 40, son años de cambio más o menos profundos en la historia del sistema educativo español. Nacen las primeras universidades modernas y se difunden las materias históricas. La literatura también se vuelve historia y, aún más, historia de los pueblos. Por esa razón, aparecen las historias de las literaturas nacionales, como biografía de tales pueblos. Goethe, F.A. Wolf, Madame de Stäel o los hermanos Schlegel contribuyen a ese cambio de punto de vista en Europa. Tales ideas calan en el pensamiento literario español. Ahí tenemos a Amador de los Ríos, a Gil de Zárate, o a Alcalá Galiano para confirmarlo. Todos ellos son autores de interesantes manuales "románticos" de literatura española, que retoman esa "invenión" del ser español para verla en sus monumentos literarios: el poema de Mío Cid, el teatro del llamado Siglo de Oro, y ¡Cervantes!
La enseñanza de la literatura grecolatina también se vio poblada de profesores románticos. Voy a enumerar unos cuantos nombres básicos: Alfredo Adolfo Camús, Braulio Foz, Salvador Costanzo. Hay otros nombres menos significativos que, no obstante, también contribuyeron a este nuevo estado de cosas: Ángel María Terradillos, profesor en la flamante Universidad Central, escribe un escueto manual de Literatura Latina, en 1846, fecha de su primera edición, que luego vuelve a publicar en 1848 con importantes modificaciones. En su simplicidad, el manual refleja ya las ideas fundamentales de lo que se entiende como la "historia filosófica" (frente a la "historia crítica" del siglo anterior). Se trata de la historia entendida como el proceso por el que un pueblo nace, crece y entra en la decadencia. Las ideas de Friedrich Schlegel pueden encontrarse en este manual, sobre todo cuando habla de Virgilio como poeta épico culto que no refleja bien las tradiciones populares de su pueblo, frente a Homero.
Camús, como sabéis quienes me conocéis, es asunto al margen. Es el profesor romantico por excelencia, si bien sus gustos iban más por el clasicismo francés. Sin embargo, su amigo Salvador Costanzo, venido de Italia, le dio a conocer la obra de Manzoni, en particular la titulada Los novios. Camús representa, además, el ideario decimonónico del Renacimiento, al calor de las ideas de Michelet. Es el romantismo progresista que ve en los siglos XV y XVI los comienzos de la modernidad, frente a quienes toman la Edad Media como paradigma.
Costanzo escribió un manual de literatura latina que jamás fue aprobado para su uso en clase. Es, quizá por ello, tan bueno. Un manual donde incluso aparecen el Pervigilium Veneris traducido por Don Juan Valera.
Por cierto, quiero compartir con mis inexistentes lectores la foto de Alfredo Adolfo Camús. Me la ha proporcinado Teresa Barbado Salmerón, descendiente del gran político y profesor español. Estaba la foto en una orla de clase de un curso muy tardío. Es la foto que abre este texto.

En fin, vuelvo a la idea del pequeño mundo. Tambén el romanticismo se refleja en estos lugares tan discretos. Ya lo vio Javier Espino en su tesis doctoral con la estética barroca y la gramática latina.

Francisco García Jurado
HLGE

1 comentario:

Ramiro González Delgado dijo...

Enhorabuena por el blog.
Esa orla es un puntazo.
Un saludo desde el calor extremeño