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lunes, 29 de agosto de 2011

Vivir y viajar leyendo: el Popol Vuh en Guatemala

Ya sabéis quienes me leéis habitualmente cuánto me gusta ubicar mis lecturas en su contexto originario. Alguno puede tacharme de fetichista, pero como nuestro carácter es también nuestro destino, para mí tales cosas son casi inevitables. Es por ello por lo que hace unas semanas, mientras estábamos en San Cristóbal de las Casas, dentro del estado mexicano de Chiapas, me hice con una edición del Popol Vuh para leerlo durante el inminente recorrido que íbamos a hacer por Guatemala. Bella experiencia, donde no sabría poner un límite claro a la vida y la lectura. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE
Considerado como el libro sagrado de los mayas, el Popol Vuh es una recopilación de leyendas, escritas en el maya de los quichés, cuyos descendientes todavía viven hoy en la actual ciudad de Chichicastenango. El origen de la obra es oral, pero fue recopilado por escrito en el siglo XVI, ya en tiempos de la conquista y la cristianización, y dos siglos más tarde, gracias a la impagable iniciativa del franciscano Francisco Ximénez, fue trascrito a caracteres latinos y traducido al castellano. Además del mito de la creación de los hombres, del Popol Vuh, o "libro de la comunidad", me encantaron las aventuras de los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué, que lograrán vencer con su ingenio a los terribles dioses del inframundo. Como hábiles jugadores que eran del juego de pelota, representación del movimiento de los astros, Hunahpú e Ixbalanqué terminaron convirtiéndose en sol y luna para siempre. Mi lectura del Popol Vuh fue ajetreada, pues las carreteras guatemaltecas discurren a través de innumerables curvas y obstáculos. Aún así, e intentando sortear las dificultades, conseguí llegar con casi todo el libro leído a su lugar de origen, a la población de Chichicastenango, “el lugar de las zarzas”, en cuya iglesia de Santo Tomás, emplazamiento de un antiguo templo maya, quedó guardado el manuscrito originario, en papel amate, que luego mandó transcribir Francisco Ximénez. Una placa en la puerta lateral recuerda este hecho: “AQUÍ EN EL CONVENTO DE CHICHICASTENANGO EL R.P.F. FRANZISCO XIMENEZ «CVRA DOCTRINERO POR EL REAL PATRONATO DEL PVEBLO DE STO. THOMAS CHVILA» ENCONTRO Y TRADUJO EL POPOL VUH A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVIII”. Era día de mercado, y las gradas del templo estaban rebosantes de fogatas rituales. En el colorido cementerio, no muy lejano al mercado, asistimos a los ritos milenarios de un chamán, y en el mercado encontramos soles y lunas de madera, objetos en los que el Popol Vuh se materializa para convertirse en algo más que un libro. Hunanhpú e Ixbalanqué parecían acompañarme a lo largo de aquel mundo alucinante y colorido, repleto de experiencias intelectuales y sensitivas. FRANCISCO GARCÍA JURADO