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jueves, 14 de abril de 2011

II REPÚBLICA Y FILOLOGÍA CLÁSICA EN ESPAÑA

El estudio de la historia de la filología clásica nos lleva inevitablemente a la historia contemporánea. En España, la filología clásica no se crea oficialmente hasta el año 1932, coincidiendo precisamente con la II República. Esta circunstancia da lugar a una relación interesante que ha de ser valorada más allá de cualquier posible rendimiento político. Saber heredar y conservar, con las dosis de humildad que conlleva asumir lo ajeno, es tan loable como el mismo acto de crear. SUUM CUIQUE. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE



No porque haya pasado ya un tiempo dejo de acordarme de los días "geniales" en que participé en los actos de conmemoración de los 75 años de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, lo que con tanta pasión y entrega hizo posible Santiago López Ríos. Aquello supuso una oportunidad única para poder adentrarme en el pequeño mundo de la filología clásica de la época, con algunos profesores tan notables como Agustín Millares Carlo o Pedro Urbano González de la Calle. De manera más anecdótica sé también dónde estaban los seminarios de filología latina y griega, dentro de la facultad, y en la exposición que se celebró en el Centro Cultural Conde Duque se exhibió discretamente una de las joyas bibliográficas de la época, precisamente el "Ratnavali o collar de perlas", una comedia escrita en sánscrito, que fue resultado de la colaboración entre Pedro Urbano y el benemérito catedrático Mario Daza de Campos. En 2008, asimismo, la revista Estudios Clásicos tuvo a bien publicar un trabajo mío titulado "EL NACIMIENTO DE LA FILOLOGÍA CLÁSICA EN ESPAÑA. LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DE MADRID (1932-1936)". El trabajo planteaba un asunto hasta cierto punto novedoso, pues sólo de manera muy puntual se habían hecho referencias y sobre todo autobiográficas a la filología clásica durante el período de los años 30 en España. Jaime Siles me brindó datos de gran interés, y Santiago López Ríos me hizo accesibles materiales de archivo realmente preciosos. El trabajo, sin embargo, suscitó alguna crítica por parte de alguno de mis colegas, que quiso ver en él que yo decía, más o menos, que la II República había creado la filología clásica en España. En particular, los datos fríos eran estos: por Decreto de 27 de enero de 1932 se crea la licenciatura de filología clásica (frente a la de filología moderna) y asimismo, por una Orden Ministerial del 28 de febrero de 1933 se funda la sección de Estudios Clásicos dentro del Centro de Estudios Históricos, cuyo primer resultado visible fue la revista Emerita, cuya historia reciente ha narrado, gracias a las cartas conservadas del Centro de Estudios Históricos, María José Barrios. La coincidencia en el tiempo no implica, de manera automática, una mera causalidad. La filología clásica en España es producto de un largo proceso, a menudo maltrecho, que se inicia de una manera consciente hacia los años 70 del siglo XIX, al calor de la llamada "Polémica de la ciencia en España". Ahí, de la mano de personas como Menéndez Pelayo o Soms y Castelín, se fue creando una idea de filología clásica. Por ejemplo, Menéndez Pelayo expresa en uno de los artículos dedicados a la polémica la necesidad de crear una cátedra de filología latina en Salamanca. Y se trata de "filología latina", no meramente de "latín". Con ello nos referimos al estudio científico de los textos clásicos y de su lengua. Soms y Castelín tradujo, no en vano, la por entonces novedosa gramática griega de G. Curtius, que también ha estudiado brillantemente María José Barrios en la monografía colectiva que hemos dedicado a la historiografía de la literatura grecolatina durante la Edad de Plata de la cultura española, publicada en Analecta Malacitana el año 2010). Durante la II República culminó, por tanto, un largo proceso para que cristalizara la filología clásica en España. El Centro de Estudios Históricos fue en buena manera responsable de ello, pues precisaban, ante todo, de buenos latinistas para la historia del español y para el estudio de la documentación medieval latina (así lo hemos revisado también en un trabajo que aparecerá en el homenaje a nuestra compañera Ana Aldama). La II República, que en lo cultural quiso parecerse a otra república también maltrecha, la de Weimar, favoreció estas circunstancias, como también supo heredar el proyecto de Ciudad Universitaria iniciado con la monarquía (aquel proyecto que dio lugar al mítico viaje de un grupo de expertos por los mejores centros universitarios de los Estados Unidos y Canadá). Pero saber heredar y conservar, con las dosis de humildad que conlleva asumir lo ajeno, es tan loable como el mismo acto de crear. SUUM CUIQUE. FRANCISCO GARCÍA JURADO

lunes, 11 de abril de 2011

TEXTOS ORIGINARIOS, O EL REGRESO A LA INSPIRACIÓN

Ahora que he vuelto a escribir e indagar sobre la relación, intuida hace años, entre la carta de Plinio el Joven sobre los fantasmas y el cuento "Casa tomada", de Julio Cortázar, pienso en la importancia que tiene acudir a ciertos lugares primigenios de la literatura. Es allí donde se ve con claridad el nacimiento de la inspiración. La literatura es, como la anfisbena que ilustra este blog, un mostruo con dos cabezas. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE

Los herederos académicos del irrepetible Menéndez Pelayo hablarían acerca de la "influencia de Plinio el Joven en Cortázar", o simplemente de "Plinio el Joven en Cortázar", de igual manera que el santanderino planteó su modelo de investigación como "Horacio en España". Pero cuando superamos el ámbito de las influencias y las convenciones, cuando ya no se espera que un poeta escriba como Horacio, cuando la tradición de la ruptura con lo clásico crea nuevas tradiciones, esta vez modernas, los textos antiguos se convierten en algo bien distinto, quizá más auténtico. Recuerdo ahora al genial cuentista mexicano Juan José Arreola y su cuento titulado "Parturient montes", donde un escritor es obligado a crear una nueva versión de la fábula del parto de los montes y termina representándola él mismo. Mis pruebas sobre Cortázar y Plinio no son concluyentes (afortunadamente, pues estos dogmatismos me asustan, y me encanta vivir en la provisionalidad de mis ideas e intuiciones, como buen ensayista), pero si tuviera que fijar alguna función del relato de Plinio sobre los fantasmas dentro del cuento de Cortázar diría que se trata de un texto originario, seminal, del texto del que nacieron después todos los relatos del género de las casas de fantasmas. De la misma manera, creo, Cortázar regresó a la vieja miscelánea de las "Noches áticas" de Aulo Gelio para escribir su nueva miscelánea, "Rayuela", y no de forma distinta Borges acudió a la "Naturalis Historia" de Plinio el Viejo para hablar sobre la memoria en su cuento "Funes el Memorioso". Los textos originarios no son meras fuentes o lugares de partida. Se convierten, cada vez más, en necesarios puntos de retorno. FRANCISCO GARCÍA JURADO