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miércoles, 15 de octubre de 2008

FÉLIX PÉREZ MARTÍN Y SU CURSO DE LITERATURA LATINA

A menudo el documento más discreto, el menos importante, es el que nos brinda un estado de la cuestión más certero. Una de las preguntas que suelo hacerme desde hace tiempo es qué visión de la Historia de la Literatura Latina se tenía entre los cuerpos docentes universitarios del siglo XIX, y cómo fue evolucionando. Resulta muy significativo observar la soterrada guerra que se plantea entre los partidarios de la vieja Poética dieciochesca y la moderna Historia de las literaturas. Un autor como Jacinto Díaz, maestro de Literatura Clásica de Menéndez Pelayo durante sus años barceloneses, si bien escribe el manual de Literatura Latina más reeditado en España no cree, ciertamente mucho en esta materia. Así habla de su labor al final del propio manual: "El trabajo empleado hasta aquí se reduce á presentar la biografía de la mayor parte de los escritores latinos antiguos, una reseña de sus obras, el análisis en globo de las principales, y la esposicion de alguna que otra de las doctrinas vertidas en las mismas." El autor, ciertamente, no tiene más que una noción acumulativa y superficial de la nueva disciplina. Desconoce, ciertamente, las diferencias esenciales entre historia externa e historia interna (filosófica) y no asume los nuevos planteamientos historiográficos que, en definitiva, vienen a plantear un estudio alternativo del ya marcado por la Poética: el devenir frente a la atemporalidad. Es por ello por lo que Díaz recomienda poco después que se lea la Guía del perfecto latino de Mata i Araujo, discreto humanista "de la transición", según expuse en otro blog anterior. Tales circunstancias me han hecho revisar con mucho interés el manual de Pérez Martín, editado en Valladolid en 1851 y vuelto a editar en 1882 por Juan Ortega Rubio, su yerno. Todavía me queda hacer un análisis detallado de ambas ediciones, pero no debe olvidarse que desde la primera fecha hasta la segunda el pensamiento historiográfico ha ido evolucionando, sobre todo desde los años sesenta, donde aparecen los primeros manuales de Literatura ordenados ya de una manera cronológica y no por géneros. Una característica relevante de este manual es su incorporación de autores del humanismo hispano al final del libro, a la manera de un "Resúmen general de la literatura latina y su restauración en España". Nótese el regusto ilustrado del término "restauración", que todavía no se enuncia como "Renacimiento", y que en definitiva es un concepto historiográfico de carácter romántico. Naturalmente, estas obras del humanismo hispano irán encontrando con el tiempo su lugar propio dentro del estudio literario, cuando acaben desgajadas del de la historia de la Literatura Latina como tal y no consigan, como quería Menéndez Pelayo en su lección de cátedra, incorporarlas a la Historia de la Literatura Española. En todo caso, volviendo a la reflexión del comienzo, se trata de un manual que muestra perfectamente el estado del pensamiento historiográfico, a caballo entre la vieja Poética y la nueva Historia, dos discursos en conflicto pero que se ven "condenados" a convivir incluso en los mismos libros escolares.

Francisco García Jurado
H.L.G.E.

lunes, 13 de octubre de 2008

LAS DOS REEDICIONES DE TUCÍDIDES


Hace unos días os hablaba de mi estudio sobre las dos ediciones retrospectivas de la Historia de Tucídides editadas en España durante el siglo XIX. Desde la primera edición de la traducción castellana de Diego Gracián, en 1564, Tucídides no vuelve a aparecer hasta 1882 y 1889, respectivamente. Ya he disertado, asismimo, acerca de algunas de las claves culturales por las que vuelve a editarse esta vieja traducción castellana del historiador griego, incluso a pesar de sus numerosos errores de interpretación. Pero me ha parecido oportuno motrar ahora la dimensión fisica, tangible, de tales reediciones. Como puede verse en la fotografía, el libro de la izquierda, con una aceptable encuadernación en piel de la lomera y holandesa en las tapas, se corresponde con la reedición llevada a cabo por el Marqués de San Román, militar y bibliófilo, para su Biblioteca Militar Económica. El papel no es muy bueno, y presenta el peculiar color tostado del papel industrial cuando ha pasado ya algún tiempo. Recuerda en parte a los libros de la colección Austral. Es una pena que la Biblioteca Militar Económica economizase tanto en el papel, realmente. Hay ejemplares de esta edición en la Biblioteca Nacional, el Ateneo de Madrid, el Senado, la Biblioteca Central Militar o el Museo del Ejercito. En estos tres últimos lugares, la presencia del libro indica ciertamente el valor pragmático que tiene la obra de Tucídides como libro todavía útil para la politica y el conomiento de las cosas militares. La edición de San Román está dividida en dos tomos, pero la encuadernación presente recoge ambos dentro de un único volumen. Por su parte, los dos ejemplares de la derecha pertenecen a la Biblioteca Clásica, ya estudiada por David Castro. El modelo de esta colección es el de la Biblioteca Garnier e intenta retomar el testigo hispánico de las reediciones dieciochescas de Antonio de Sancha. Los ejemplares de la fotografía están encuadernados en tela, dentro de un tipo de encuadernación llamada "industrial" o "editorial". Son ejemplares de 1889 y presentan un papel mejor que la edición de San Román. Asimismo, el texto de la traducción de Gracián está modernizado, a diferenica de la otra reedición, que resulta mucho más arqueológica. Es una característica común de ambas ediciones el hecho de que en la portada venga el nombre del antiguo traductor, Diego Gracián. Esto implica una conciencia histórica, no anecdótica, del traductor hispano.
Me ha gustado ver juntas ambas reediciones, las únicas de Tucídides desde el siglo XVI. Tendrá que llegar la segunda mitad del siglo XX para que surjan nueva ediciones, ya modernas. Con todos sus errores, el esfuerzo editorial fue notable, un pequeño hito historiográfico.
Francisco García Jurado
H.L.G.E.