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martes, 6 de octubre de 2009

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE "LITERATURAS NACIONALES"?


El viernes 9 de octube de 2009 se celebra en la Universidad de Navarra una interesante reunión de trabajo (workshop) sobre bilingüismo bajo el Imperio romano (http://utraquelingua.blogspot.com/). Deseo adelantar aquí el contenido de mi intervención, titulada "Qué es la literatura griega y latina para Aulo Gelio".

Dentro de los presupuestos modernos relativos a la Historiografía literaria, cabe preguntarse qué es para Aulo Gelio lo que nosotros entendemos como Literatura griega y latina. Debemos aclarar que lo que Gelio pensaba sobre esto no se corresponde con nuestra moderna idea de "Literaturas clásicas", que debe remitirse ya al siglo XIX (¡!). Así pues, frente a la abstracción moderna que suponen ambos conceptos, el de Literatura griega y latina, Gelio tiene una visión acumulativa de los autores y las obras antiguas, acorde a su propia obra miscelánea. Para entender lo que es una visión acumulativa de la literatura hay que echar un vistazo, por ejemplo, al placer que sienten los coleccionistas de cosas cuando contemplan sus tesoros. Cuanto más tienen más placer sienten. En este sentido, el uso de la palabra litterae ("letras") para referirse a las diferentes creaciones literarias es perfectamente compatible con esta visión acumulativa. A Gelio debía de encantarle el hecho de "coleccionar" autores antiguos en los veinte libros de sus Noches áticas.

Según esto, vamos a analizar cuáles son los principales parámetros utilizados por Gelio para el estudio de las litterae, que he organizado de la siguiente manera:

a) el esporádico uso del adjetivo classicus (curiosamente, pensado sólo para referirse a los autores latinos antiguos) y otros adjetivos que apuntan a un canon literario basado fundamentalmente en la corrección lingüística y su antigüedad. Para Gelio, un autor "clásico" es un escritor romano antiguo, anterior cuanto menos al siglo I antes de Cristo. "Clásico" no era otra cosa que el ciudadano de la primera de las cinco clases sociales de la Roma antigua. En lo más alto estaba el clásico, y en lo más bajo el proletario. Fijaos que luego, los historiadores marxistas de la Antigüedad, como Kovaliov, vieron un filón en estos términos para estudiar los inicios de la lucha de clases. Por tanto, "clásico", aplicado a un autor antiguo, no es más que una métafora que después se hará común en el Renacimiento.

b) asimismo, analizamos la implicación que supone añadir los gentilicios “griego” y “romano”, que adscriben las litterae a una de las dos lenguas, estableciendo su carácter patrio. Sin embargo, veremos cómo la condición “patria” de las lenguas no es algo siempre necesario, pues hay autores que eligen y hacen suya una lengua que no es la de su nacimiento. Frente a lo que algunos quisieran hacer creer, pertenecer a una "nación" es algo más convencional de lo que parece. El tema daría mucho de sí.

c) también analizaremos cómo los gentilicios “griego” y “latino” se aplican de manera análoga a obras, autores y libros, aunque en el caso de las obras históricas su consideración griega o romana viene dada por el contenido y no por la lengua utilizada para la narración. Puede, por tanto, haber una obra escrita en griego que trate sobre Historia romana, como la apasionante Historia romana de Dión Casio.

d) analizaremos, asimismo, la forma desigual mediante la que Gelio y sus maestros se refieren a las letras y autores griegos y latinos, utilizando el adjetivo posesivo o el pronombre demostrativo para marcar la pertenencia o la cercanía de unas litterae con respecto a las otras. Es precioso comprobar cómo unos y otros hablan de "nuestro Virgilio", por ejemplo, de manera que a menudo se confunde con la paradoja.

Así pues, desde el viejo nacionalismo romano de Marco Porcio Catón, excluyente de la cultura griega, hasta el moderno cosmopolitismo de su maestro Favorino, un hombre de origen galo que adopta libremente el griego como lengua propia, cabe entrever que Gelio, como autor latino del siglo II de nuestra era, considera que las litterae Graecae y las Latinae no son más que las dos caras de una misma moneda.

Dos personas han sido fundamentales en la elaboración de este trabajo: José Torres Guerra, que motivó su lugar de ser al tener la generosidad de contar conmigo para esta reunión en Navarra, y Holford Strevens, que desde Oxford me ha ilustrado con su profunda sabiduría sobre Gelio y, además, me ha contagiado su entusiasmo por seguir estudiando a este autor latino. Ambos son pilares de este trabajo y a ambos quedo, pues, humanamente agradecido.

En la imagen Aulus Gellius in Attica (Universidad de Valencia, MS 389, f. 19r, saec. XV). Es la misma imagen que aparece en el libro Aulus Gellius de Holford Strevens.

Francisco García Jurado
H.L.G.E.