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martes, 14 de abril de 2009

MEMORIA Y VIAJE. TÚNEZ Y EL MUSEO DEL BARDO


Tras haber pasado unos días en Túnez, ahora nos preguntamos Maria José y yo cuáles son los momentos relevantes que quedarán para siempre en nuestra memoria. Todo viaje es una expectativa, y la realidad después frustra o confirma aquello que esperábamos ver y sentir. Túnez ha sido una mezcla confusa de ambos sentimientos. Mi idea del viaje venía condicionada por la emoción de ver el Museo del Bardo, entre otras muchas cosas. Pero éramos muchos en aquel lugar, demasidas personas tratando de cruzar los mismos pasillos, de recorrer las mismas salas, y apenas pudimos ver nada en condiciones adecuadas. Ese es el momento en que hay que decidir si nos dejamos llevar por la sensación de fiasco o procuramos remontar aquel impedimento físico para continuar soñando con aquello que imaginamos en un lugar lejano. María José tuvo mucho que ver en que lo negativo del momento dejara de pesar. Al fin y al cabo estábamos allí, y conocíamos la relevancia del lugar, lo extraordinario del momento. A pesar de las aglomeraciones, ahí estaba el mosaico de Virgilio y las Musas, Clío y Melpómene, y el poeta entre ellas, con un papiro en sus manos donde aparece escrito el verso octavo del libro primero de la Eneida: MVSA, MIHI CAVSAS MEMORA, QVO NVMINE LAESO. El poeta pide a la musa que le haga saber las causas de la desgracia de Eneas y los troyanos, y quiere conocer qué divinidad está ofendida y provoca tantos males. Este verso evoca mis años de estudiante de latín, la emoción de comprar mi primera Eneida, en versión original, importada de Oxford. El poeta aparece representado como persona(posiblemente se trata del propietario de la casa de Hadrumeto donde apareció el mosaico), se cita un texto latino acorde con las imágenes, y dos géneros, la historia y la tragedia, se personifican en las figuras de Clío y Melpómene. No deja de ser una antigua representación gráfica de una forma de historia literaria. Tales cosas son parte de un memoria mezclada con la emoción. Y esa memoria se convirtió en un antídoto o talismán contra la aglomeración y el desánimo. Esto es lo que nos vuelve únicos y libres y nos permite ser nosotros mismos allá donde estemos.


Francisco Garcia Jurado

H.L.G.E.

1 comentario:

rubén dijo...

Todo viaje no es otra cosa que la búsqueda de esos "momentos relevantes que quedarán para siempre en nuestra memoria".