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jueves, 23 de diciembre de 2010

LA MODERNA EPIGRAFÍA: CARLOS III

Horacio quiso escribir una obra más perenne que el bronce, y los reyes han deseado también que el testimonio de sus reinados durara más que sus propias vidas. En este sentido, resulta excepcional, por su belleza, el conjunto de inscripciones latinas que Carlos III ordenó componer durante su reinado. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO
Ya en ocasiones anteriores hemos hablado de alguna de estas inscripciones, en especial de la que quizá sea la más bella de todas, precisamente la que corona, con una simetría visual y conceptual notables, la Puerta de San Vicente, en Madrid. La armonía que imprimió el arquitecto Sabatini a esta puerta se conjuga perfectamente con la propia construccion de la frase latina. Asimismo, palabras como UTILITATI AC ORNAMENTO PUBLICO nos acercan a la idea tan Horaciana de mezclar lo bello con lo útil, tan propia del mundo antiguo y también de la Ilustración, que relee este mundo antiguo a la luz de nuevas ideas. También hemos hablado hace tiempo de una bella inscripción que está en uno de los edificios públicos de La carolina, la bella fundación urbana que ordenó construir el mismo rey en las tierras andaluzas. Este latín epigráfico es singular, asimismo, porque comienza a incorporarse a los estudios literarios de la época y, en buena medida, va pasando a ser parte legítima de la historia de la literatura latina, junto a los grandes textos clásicos de Virgilio u Horacio. Queremos ilustrar este blog con una inscripción que no es exactamente carolina, pero que está referida al rey cuando era, precisamente, rey de Nápoles. Se encuentra en el palacio de Caserta, en tierras italianas, y nos cuenta cómo inició la construcción de un palacio que después terminó su sucesor en aquel trono. FRANCISCO GARCÍA JURADO