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domingo, 5 de diciembre de 2010

LUGARES TAN ESENCIALES COMO DESCONOCIDOS: EL MUSEO MAFFEIANO DE VERONA

Los museos vacíos nos proporcionan una sensación de inquieta placidez. Cuántas veces encontramos tesoros que apenas nadie visita, en particular si no se trata de un museo de pintura. Este es el caso del Museo Maffeiano, o la imponente colección de inscripciones antiguas reunidas por el erudito veronés Scipione Maffei (1675-1755) en uno de los primeros espacios públicos creados expresamente para su exposición. Entrar en este museo implica un viaje por el tiempo previo al del lnacimiento de las modernas disciplinas dedicadas al estudio de la Antigüedad. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO. HLGE
Ya sabemos que Verona se relaciona fundamentalmente con Julieta, y ya después con la famosa arena, o el anfiteatro romano que sirve hoy día para la representación operística. Pero Verona esconde tesoros que escapan a la simple percepción del turista medio. Para mí, Verona es, ante todo, la ciudad donde está la Biblioteca Capitular, repleta de tesoros bibliográficos. Pero no menos reseñable es el museo lapidario creado por Scipione Maffei, quien, según he tenido ocasión de leer recientemente en un artículo del sabio profesor Gian Franco Gianotti, tantos desvelos mostró por el estudio razonado de la Antigüedad Clásica. Situado en pleno corazón de Verona, y en un enclave escenográfico, el museo que reseñamos aquí ofrece desde sus salas la panorámica extraordinaria de la Academia Filarmónica. El espacio exterior está dedicado por completo a la exposición de lápidas e inscripciones antiguas. Maffei creía, como luego harán insignes historiadores del siglo XIX, que las inscripciones nos transmitían los testimonios escritos más fidedignos de la Antigüedad, frente a los textos que nos han llegado por transmisión indirecta. Poco a poco, el estudio de las inscripciones pasaba del ámbito de lo meramente curioso a ser parte de la incipiente Historiografía literaria. La nueva formulación de los estudios de la Antigüedad trataba de configurarse con los nuevos conocimientos epigráficos, paleográficos y los propios de la historia literaria. No en vano, los nuevos manuales que irán surgiendo al calor de estas nuevas ideas irán haciendo hueco a los antiguos testimonios de la epigrafía romana en su páginas. El Museo Maffeiano se creó con un ilustrado propósito de utilidad pública. Goethe lo visitó durante su Grand Tour por Italia. Hoy día, cuando revisamos los fundamentos de la moderna historiografía de la literatura griega y latina, debemos pensar que tan singular institución no sólo ocupa un lugar físico en Verona, sino también en nuestra propia forma de entender la relación entre epigrafía y litetarura. FRANCISCO GARCÍA JURADO

1 comentario:

Manuel Ramírez Sánchez dijo...

Excelente post. Coincido contigo en que este tipo de Museos, así como algunos más cercanos que no han renovado sus antiguas exposiciones y "lapidarios", nos transportan a otra época.