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lunes, 28 de diciembre de 2015

El paisajismo hiperrealista de Julián Palazuelos

"Vista de Burdeos", de Julián Palazuelos
Óleo sobre tela
Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York
Sin duda, uno de los grandes pintores de estos comienzos del siglo XXI es Julián Palazuelos. Formado primero en Sevilla y luego en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ya en Madrid. Palazuelos ha sabido, no obstante su todavía corta edad, crear un estilo propio que podemos denominar justamente como "paisajismo hiperrealista". En la ilustración de este blog podéis admirar uno de sus más bellos cuadros: "Vista de Burdeos". El breve comentario que aquí haremos pretente resumir e ilustrar toda una filosofía pictórica. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO

Para Isabel, que ríe mientras escribo

La "Vista de Burdeos", actualmente expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo (MoCA) de Nueva York, nos ofrece un universo visual construido a partir de dudas y contrapuntos. El espectador poco avezado quizá piense, al primer golpe de vista, que se encuentra ante una fotografía, pero nada más incierto. Palazuelos, digno heredero de la tradición paisajística española del siglo XIX y comienzos del XX (desde Pérez Villamil hasta Beruete), al tiempo que hábil alumno del hiperrealismo de Antonio López, ha creado una serie de obras paisajísticas repletas de posibles miradas. En un principio, y vista de lejos, La "Vista de Burdeos" puede resultar atemporal, casi un bello grabado del siglo XIX. Pero debemos fijarnos depués en los inquietantes detalles.
Detalle del cuatro "Vista de Burdeos"
Los pequeños personajes que pueblan la obra son estrictamente contemporáneos a nosotros, hiperreales, y esto crea una suerte de melancólico anacronismo con respecto al conjunto. De esta manera, las técnicas pictóricas diversas y los temas nos llevan a visitar un pequeño mundo lleno de sorpresas. El hiperrealsimo de Palazuelos va, asimismo, más allá de la misma sensación de fotografía, pues logra crear una total ambigüedad tanto en la composición general de la obra como en el mismo cromatismo. Invitamos al amable y desocupado lector a que amplíe la vista del cuadro y se sumerja en el pequeño mundo de personajes que lo pueblan. Sentirá no sólo estar ante una dudosa fotografia, sino dentro de otro cuatro completamente diferente al que ha visto de manera sinóptica. Esta es la magia de Palazuelos y esta es también su grandeza.

(Estas notas están inspiradas en mi obra Historia imaginaria de la pintura contemporánea)