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lunes, 26 de enero de 2009

EDGAR ALLAN POE Y EL LATíN: NIHIL SAPIENTIAE ODIOSIUS ACUMINE NIMIO (PRIMERA PARTE)


Vamos a aprovechar que es el bicentenario de Poe y que Ana ya ha colgado un ilustrativo post sobre el insigne escritor norteamericano para rescatar un trabajo que María José Barrios y yo mismo publicamos en 2005 dentro de un homenaje a la profesora María José López de Ayala (Jenaro Costas Rodríguez (coord.), Ad amicam amicissime scripta. Homenaje a la profesora María José López de Ayala y Genovés. Volumen I, Madrid, Uned, 2005, pp. 409-417). La idea de este trabajo, dedicado a estudiar el uso que hace Poe de una frase latina al comienzo de su cuento "La carta robada", surgió una amena tarde en la FNAC de Madrid, donde solemos ir María José y yo a curiosear novedades. Le enseñé a María José la cita latina de Poe, de la que yo sabía desde que tenía la edad de catorce años, si bien con un problema de lectura. La cita en cuestión dice: NIHIL SAPIENTIAE ODIOSIUS ACUMINE NIMIO ("nada es para la sabiduría más odioso que la excesiva agudeza"), pero yo recordaba el texto de la manera siguiente: NIHIL SAPIENTIAE ODIOSUS ACUMINE NIMIO, es decir, el adjetivo ODIOSUS no en grado comparativo (ODIOSIUS), sino en grado positivo (ODIOSUS). Honestamente, creo que no era culpa mía el error, sino de la edición de Poe que llevó al instituto donde estudiaba un inteligente compañero, Jorge Montero Gabarró. Precisamente, él llevó la cita de Poe para que se la tradujera el profesor de latín. Por lo que recuerdo, la frase, con el adjetivo en grado positivo, fue traducida por el profesor de la manera siguiente: "nada de sabiduría tiene el que es odioso por su excesiva agudeza". Por ello, esa tarde, ante la cita correcta del texto latino de Poe en un libro que se vendía en la FNAC, María José, cuya agudeza es la justa, me advirtió que la frase debía de ser, precisamente, la que contiene la palabra ODIOSIUS, como así fue. Ella misma tenía la versión buena de la cita en su casa de Sevilla, como pudimos confirmar tiempo después. Y allí mismo, en la propia FNAC, emprendimos el reto de llevar a cabo un artículo sobre la frase de Poe que nos desveló, nada más y nada menos, a un Edgar Allan Poe latinista. La frase, aunque se atribuye a Séneca en el texto, es realmente de Poe, y da cuenta del mucho latín que el autor norteamericano sabía. Ana, años más tarde, ha corroborado todo esto gracias a su estudio sistemático de la obra de Poe.


Ahora paso a reproducir la primera parte del trabajo:


Como lectores curiosos y ávidos buscadores de todo aquello que tiene que ver con la literatura grecolatina en las literaturas modernas, nos llamó la atención el hecho de que uno de los más famosos y comentados relatos de Edgar Allan Poe (Boston, 1809-1849), el titulado “The purloined letter” (“La carta robada”), se abra, precisamente, con una enigmática cita latina que guarda estrecha relación con el contenido del relato:

“Nil sapientiae odiosius acumine nimio .- Seneca”
(Poe 1938: 208)

En principio, no resulta sorprendente que pueda encontrarse una cita en latín de estas características en un relato moderno del autor norteamericano. Poe, digno continuador de las historias góticas, prosigue una arraigada tradición moderna que dota a tales relatos de un rico bagaje de citas clásicas (García Jurado 2000 y 2002). El texto latino dice que “Nada para la sabiduría es más odioso que la excesiva agudeza” y se atribuye a “Séneca” (entendemos, por defecto, que se trata de “el filósofo”), si bien no hemos encontrado lugar alguno en el que se atestigüe la sentencia como tal.
No es la única vez que esta cita, o pseudocita, aparece en los textos de Poe. En un principio, el texto latino estaba inserto y contextualizado dentro del texto final del relato titulado “The murders in the Rue Morgue” (“Los crímenes de la calle Morgue”):

“«Let him talk», said Dupin, who had not thought it necessary to reply. «Let him discourse; it will ease his conscience, I am satisfied with having defeated him in his own castle. Nevertheless, that he failed in the solution of this mystery, is, by no means that matter for wonder which he suppose it. Nil sapientiae odiosius acumine nimio, is, perhaps, the only line in the puerile and feeble Seneca not absolutely unmeaning; and, in truth, our friend the Prefect is somewhat too cunning to be profound. In his wisdom is no stamen. It is all head and no body, like the pictures of the Goddess Laverna, - or, at best, all head and shoulders, like a codfish. But he is a good creature after all. I like him specially for one master stroke of cant, by which he has attained that reputation for ingenuity which he possesses. I mean the way he has «de nier ce qui est, et d’expliquer ce qui n’est pas» (Rousseau, Nouvelle Heloise)" (Poe 1843 : 39-40)

La cita latina se mantuvo en este lugar hasta la edición de 1843, pues a partir de entonces desaparece para pasar a encabezar como texto independiente el relato de “La carta robada”[1]. Sin embargo, esta ocurrencia previa de la cita ofrece dos datos interesantes, dado que se parafrasea el texto latino (“es demasiado astuto para ser profundo”) y se califica a Séneca de escritor pueril (o simple) y débil cuya única línea con algún sentido es la citada, si bien no se hace referencia alguna al lugar concreto donde aparece dentro de la obra del autor latino.
Por otra parte, llama mucho la atención que el supuesto aserto de Séneca vaya seguido de una imagen muy gráfica, la de la diosa romana Laverna, representada sin proporción alguna, dado que aparece dotada de cabeza y hombros, pero sin cuerpo[2]. Cabría establecer una relación ente la sentencia latina y la imagen de la diosa, algo que nos llevaría, curiosamente, a una lectura cercana a la de un emblema. No en vano, la representación gráfica de cualidades negativas mediante una figura femenina, como puede ser el caso de la necedad, puede encontrarse, por ejemplo, en el emblematista Alciato (Alciato 1975: 100-101) (véase la figura que abre este post).

En lo que respecta al cambio de lugar de la cita, esto puede explicarse por el hecho de que “Los asesinatos de la calle Morgue”, “El misterio de Marie Rogêt”, que le sigue, y “La carta robada” constituyen un conjunto unitario que, además de unos personajes comunes, comparten el tema de que la búsqueda de la verdad se pierde en el análisis de los detalles. La traslación que Poe hace de la cita desde primer relato al tercero supone un cambio en la propia naturaleza de su contextualización, dado que mientras en un cuento la encontramos inserta e incluso parafraseada, en el otro se limita a encabezar misteriosamente la historia policial. Ambos procedimientos no son excluyentes, como hemos tenido ocasión de comprobar, tanto en el mismo Poe (véase en caso de “Berenice”, donde una misma cita en latín aparece al comienzo y después contextualizada en el relato) como en los propios relatos góticos ingleses. Uno de los casos más llamativos es el de una cita fundamental de Plinio el Joven en la novela Melmoth el errabundo, de Maturin. Esta cita abre como texto independiente el Capítulo III:

“Apparebat eidolon senex. PLINIO”
(Maturin 1985: 41)[3]

Después vuelve a encontrarse la misma cita, ahora inserta dentro de un comentario relativo a la relación de los espectros cristianos del purgatorio con las apariciones recogidas en los testimonios de la Antigüedad:

“Ahora bien, ya fuera por la compañía que el azar quiso depararme (cuya conversación no debe ser conocida jamás sino por ti solamente), o por el libro que había estado leyendo, el cual contenía algunos extractos de Plinio, Artemidoro y otros, e historias que ahora no me es previsible contar, pero que se referían cabalmente a la revivificación de los difuntos, pareciendo en completo acuerdo con las concepciones católicas de nuestros espectros cristianos del purgatorio, con sus correspondientes pertrechos de cadenas y llamas, tal como Plinio dice que apparebat eidolon senex, macie et senie confectus[4], o en fin, por el cansancio de mi solitario viaje, o por alguna otra causa que yo no sé, pero sintiendo mi mente mal dispuesta para seguir un diálogo más profundo con los libros o con mis propios pensamientos, y aunque acuciado por el sueño, sin ganas de retirarme a descansar (Maturin 1985: 472-473)

Lo que hace Poe, en definitiva, es descontextualizar la supuesta cita latina de Séneca para conferirle, si cabe, una carácter más enigmático. Dado este estado de la cuestión, nuestro propósito es, en primer lugar, tratar acerca de las características y el contenido de la cita ideada por Poe para después indagar en las intenciones que tuvo su autor a la hora de utilizarla.
[1] Si seguimos a Menéndez Pelayo, la cita de Rousseau que cierra el relato, de contenido tan paradójico, bien podría ser fruto de la impronta que el filósofo latino deja en el autor francés: “J. Jacobo Rousseau, mezcla de estoico y de cínico, repite muchas de las paradojas de Séneca en la carta sobre los espectáculos, en el discurso sobre la desigualdad de las condiciones, en la carta sobre el suicidio inserta en La nueva Eloísa; el famoso trozo del Emilio declamando contra el uso de comer carne de animales, procede de Séneca” (Menéndez Pelayo 1944: 32).
[2] La diosa Laverna, antigua divinidad romana y protectora de los ladrones que podemos encontrar, por ejemplo, en Plauto (Aul. 442) y Horacio (Epist. 1, 16, 60), tiene una presencia significativa en ciertas leyendas populares. Particularmente, la representación gráfica de la diosa como una cabeza sin cuerpo, que no hemos sido capaces de encontrar en los libros al uso de mitología grecorromana (es el caso de Roscher 1965, s.v.), sí aparece, en cambio, dentro del rarísimo Aradia or the Gospel of the Witches (1899), de Charles G. Leland. En este libro se recoge una tradición popular virgiliana donde el poeta, recreado como mago, habla, precisamente, de la apariencia física de esta diosa romana de los ladrones en términos muy parecidos a los que vemos en Poe:

“It happened on a time that Virgil, who knew all things hidden or magical, he who was a magician and poet, having heard a speech (or oration) by a famous talker who had not much in him, was asked what he thought of it? And he replied:
«It seems to me to be impossible to tell whether it was all introduction or all conclusion; certainly there was no body in it. It was like certain fish of whom one is in doubt whether they are all head or all tall, or only head and tall; or the goddess Laverna, of whom no one ever knew whether she was all head or all body, or neither or both.»
Then the emperor inquired who this deity might be, for he had never heard of her. And Virgil replied:
«Among the gods or spirits who were of ancient times--may they be ever favourable to us! Among them (was) one female who was the craftiest and most knavish of them all. She was called Laverna. She was a thief, and very little known to the other deities, who were honest and dignified, for she was rarely in heaven or in the country of the fairies»” (Leland 1899: 90-91).
[3] Eidolon podría ser una variante admisible con respecto a idolon, en caso de que se respete la originaria grafía griega. Sin embargo, como puede verse en la cita siguiente que Maturin hace del texto latino, hay en ella errores incomprensibles.
[4] El texto latino está mal citado, pues aparece la palabra senie (¿senio?) en lugar de la correcta squalore. Es posible que el error se deba al propio Maturin, que cita de memoria. De hecho, el texto latino aparece de igual manera en las ediciones académicas, como la de Douglas Grant (Oxford University Press, 1968).

4 comentarios:

Ramiro dijo...

Estimado Francisco: me resulta altamente ilustrativa la entrada (y sobretodo la magistral narración en la que se enmarca el trabajo). Esta pseudo cita de Seneca me quitaba el sueño. Me gustaría mucho leer eltrabajo completo que han hecho con tu analítica compañera. ¿Qué relación encunetran entre el nihil sapientiae odiosius acmine nimio y el pequeño tratado sobre la mente analítica qu abre Los Crímenes de la calle Morgue, sobre todo cuando en una primera edición la cita estaba inserta en aquel cuento? Saludos argentinos. Ramiro Pérez.

Francisco García Jurado dijo...

Estimado Ramiro; no encuentro su correo para contestarle, así que recurreo a este medio en la esperanza de que me lea. ¿Ha continuado leyendo las restantes partes del trabajo? Creo que pueden resolverle el enigma. Están en este mismo blog. gracias

Ramiro dijo...

Francisco: gracias por contestar rápidamente. Estoy leyendo el resto del blog. Por otro lado, también, creo, acabo de activar la cuenta de correo -soy un neofito en estas tecnologías. Saludos.

Francisco García Jurado dijo...

Pues adelante con estas tecnologías, que nos abren puertas insospechadas y cean utopías de carne y hueso.