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viernes, 10 de abril de 2009

MARCEL SCHWOB Y LAS COSTAS DE TÚNEZ; SÉPTIMA, LA HECHICERA


Schwob publica como libro sus Vies Imaginaires en 1896. En ellas podemos encontrar un conjunto heterogéneo de personajes: Empédocles, Eróstrato, Crates, Séptima, Lucrecio, Clodia, Petronio, Sufrah, Fratre Dolcino, Cecco Angiolieri, Paolo Uccello, Nicolás Loyseleur, Katherine la Encajera, Alain le Gentil, Gabriel Spenser, Pocahontas, Cyril Tourneur, William Phips, El capitán Kid, Walter Kennedy, El Mayor Stede Bonnet y Los señores Burke y Hare. Es muy interesante que Schwob se inspire en textos latinos para elaborar cuatro de sus vidas, como son las de Séptima, Lucrecio, Lesbia y Petronio. Vamos a hablar, precisamente, de la vida de Séptima.
En el caso de la vida de Séptima, el texto latino en el que se inspira Schwob es un documento epigráfico, sólo accesible a los especialistas. Se trata de una tabella defixionis encontrada en 1889 en la antigua ciudad romana de Hadrumeto (actual Susa, en Túnez, lugar del que proviene el famoso mosaico de Virgilio y las musas, actualmente convervado en el Museo del Bardo) y editada por primera vez en 1890, es decir, en una fecha muy cercana a la elaboración de las vidas. La tabella, a la que se alude al final de la vida, lleva el número 270 de la edición de Audolent, está escrita en lengua latina, aunque aparece en caracteres griegos, con palabras crípticas, y comienza con una invocación a las divinidades infernales:

"Ruego ... por el gran dios y por Anteros, y por el que lleva el halcón en su cabeza, y por las siete estrellas, que, desde el momento que haya compuesto esto, no duerma Sextilio, hijo de Dionisia, que se queme enloquecido, que no duerma ni encuentre descanso ni hable, sino que me tenga a mí, Séptima, hija de Amena, en su mente; que se queme enloquecido de amor y deseo por mí, que el alma y el corazón de Sextilio, hijo de Dionisia, se abrase de amor y deseo por mí, Séptima, hija de Amena. Tú, Abar, Barbarie, Eloe, Sabaoth, Pachnouphy, Pythipemi, haz que Sextilio, hijo de Dionisia, no concilie el sueño, sino que se queme de amor y deseo por mí, y que su espíritu y corazón se consuman, así como los miembros del cuerpo entero de Sextilio, hijo de Dionisia. Y si no, descenderé a la cueva de Osiris y destruiré su enterramiento y lo echaré para que se lo lleve la corriente; yo, en efecto, soy el gran decano del gran dios. Achrammachalala. e"

Estos documentos, propios de la cultura popular, se pueden entender como conjuros mágicos destinados a ganarse la voluntad de una persona. De hecho, el contenido de la tablilla en cuestión es un conjuro por el cual una joven, Séptima, pide que el hombre del que está enamorada, Sextilio, se abrase de amor por ella. El relato de Schwob es muy fiel al contenido de la tabella, si bien introduce importantes innovaciones para desarrollar una historia novedosa, como la descripción del paisaje o la introducción de un nuevo personaje, la hermana difunta de Séptima. Es interesante observar cómo el conjuro de la tabella ha pasado a leerse como un relato de amor y misterio, en un ambiente muy parecido al que, como luego veremos, se recrea en la vida de Lucrecio. Creemos que el principal hallazgo e innovación de Schwob sobre el texto de la tablilla es la inclusión de un personaje ficticio, Foinisa, hermana muerta de Séptima, a quien ésta encomienda que lleve a cabo la misión de enamorar a Sextilio. Foinisa, cuya trascripción latina sería “Phoenissa”, es, en principio, el gentilicio “fenicia”, aplicado significativamente en la literatura latina para referirse a la reina cartaginesa Dido, también enferma de amor, como Séptima (Verg. Aen. 1, 713-5). El nombre, en todo caso, parece una invitación indirecta a pensar en Dido, pues es probable que Schwob esté recordando otra relación entre hermanas, la de la reina Dido y Anna, confidente de las penas de amor que la primera siente por Eneas. Ya dentro de la prosa de Schwob, Foinisa, como personaje de ficción, imprime una gran tensión dramática al relato, que termina en un desenlace trágico:

"Foinisa posó sus labios tintados en la boca viva de Sextilio y la vida escapó de él como una burbuja. Después se encaminó a la celda de esclava de Séptima y la tomó de la mano. Y Séptima, dormida, se dejó llevar por la mano de la hermana. Y el beso de Foinisa y el abrazo de Foinisa hicieron morir, casi a la misma hora de la noche, a Séptima y a Sextilio. Tal fue el desenlace fúnebre de la lucha de Eros contra Anteros; y las potencias infernales recibieron una esclava y un hombre libre al mismo tiempo" (Vidas imaginarias: 43)

Desde las características que hemos definido para las vidas imaginarias, ésta de Séptima reúne la cualidad imprescindible de ser breve, la profusión de elementos visionarios (cadáveres que reviven) y, en lo que respecta a uso de la literatura latina, es destacable que Schwob haya recurrido en este caso a un texto al que sólo pueden acceder los especialistas, es decir, un texto raro y al margen del canon. En este caso, se trata de la fuente de inspiración más recóndita, si lo comparamos con las otras tres vidas de tema latino, a lo que habría que añadir la posible reminiscencia virgiliana en la tabella. Esto supone, pues, una sutil intuición de filólogo previa a la propia creación literaria.