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miércoles, 15 de diciembre de 2010

EL GÓLEM DE GUSTAV MEYRINK Y EL ANFITRIÓN DE PLAUTO. SEGUNDA PARTE

Si de Marcel Schwob tomó Borges la oportunidad de reinventar imaginariamente vidas reales, de Meyrink adoptó la facultad de mezclar intencionadamente los mitos. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO HLGE

Esto nos lo muestra con toda claridad su novela Der Golem, donde, al menos, tres mitologías aparecen en la obra:

a) La mitología semítica de origen centroeuropeo, de donde surge el mito del Golem, ese "Frankestein" vestido de harapos que aparece en las misteriosas noches del ghetto de Praga .
b) La mitología egipcia, en lo que respecta a Isis y Osiris, el dios lunar, recreando ambos, asimismo, el mito del hermafrodita. El significado de Osiris como dios lunar puede verse ya en el propio comienzo de la novela:

"La luz de la luna cae al pie de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca" (p.11).

"Das Mondlicht fält auf das Fussende meines Bettes und liegt dort wie ein grosser, heller, flacher Stein" (p.1)

c) La mitología griega, más esporádica, se puede ver en la significativa recreación de un suceso anecdótico que pertenece al undécimo trabajo de Hércules:

"Un mundo de trabajo se me echaba encima. Me acordé de que también Hércules llevó durante mucho tiempo la cúpula del cielo sobre su cabeza: un significado oculto se desprendía de esta leyenda. Así como Hércules se libró de ello por un engaño al pedirle al gigante Atlas: «Deja que me ponga unos pañuelos atados para que este horrible peso no me aplaste la cabeza», se me ocurrió que, quizá, podría haber un oscuro camino para librarme de este escollo." (p.81).

"Eine Weltkugel an Arbeit wälzte sich auf meine Schultern. Auch Herkules trug eine Zeitlang das Gewölbe des Himmelsauf seinem Haupte, fiel mir ein, und versteckte Bedeutung schimmerte mir aus der Sage entgegen. Und wie Herkules wieder loskam durch eine List, indem er den Riesen Atlas bat: «Lass mich nur einen Bausch von Stricken um den Kopf binden, damit mir die entsetzliche Last nicht das Gehirn zersprengt», so gäbe es vielleicht einen dunkeln Weg -dämmerte mir- von dieser Klippe weg." (p.81)

Se trata de un pequeño episodio que se inserta dentro la búsqueda de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. Para ello, por consejo de Prometeo, Hércules/Heracles envió al gigante Atlante, que así se vio liberado por un tiempo de sostener la bóveda del cielo, aunque a su vuelta, merced al engaño de Hércules, volvió a asumir la pesada carga . El episodio, como bien apunta Ruiz de Elvira , tiene el más genuino sabor de cuento popular, muy cercano al episodio de Aladino con el genio de la botella. Por otra parte, no se nos escapa el carácter enigmático de esta alusión a Hércules (en Plauto, el nacimiento de Hércules, hijo de Alcmena y de Júpiter, dará fin a la comedia). La referencia a la cúpula del cielo es, en sí misma, un símbolo esotérico que cobra más valor, si cabe, al ponerlo en relación con el peso que ejerce sobre la cabeza, parte del cuerpo que resulta clave en esta novela , y que habría que unir a las demás claves esotéricas, como la montaña, la luna, los harapos (heridas del alma) y, sobre todo, el oro, con cuyo precioso elemento están grabadas las letras que componen el nombre de Athanasius Pernath dentro de su sombrero.
Las dos primeras alusiones míticas dan lugar, a su vez, a distintas manifestaciones del doble en la novela :

a) El narrador, ya transmutado en Athanasius Pernath, se desdobla de vez en cuando en el Golem:

"Estuve allí, encogido, inmóvil, durante horas y horas -en mi rincón, como un esqueleto helado y rígido envuelto en ropas extrañas y mohosas- y él también, allí mismo: mi propio yo.
Mudo e inmóvil.
Así nos estuvimos mirando a los ojos: uno el horrible reflejo del otro." (p.107).

"Stunde und Stunden kauerte ich da - unbeweglich - in meinem Winkel, ein frosterstarrtes Gerippe in fremden, modrigen Kleidern! - Und er drüben: ich selbst.
Stumm und regungslos.
So starrten wir uns in die Augen -- einer das grässliche Spiegelbild des andern." (p.110)

Esta asimilación de los mitos del doble y del Golem no es nueva, pues se inscribe en la tradición del relato alemán del XIX . La novedad que aporta Meyrink es la humanización de este Golem al final de la novela, hecho al que después aludiremos.

b) Ahtanasius Pernath y Miriam conforman, por su parte, una particular forma de doble, de acuerdo con el mito de Osiris e Isis, es decir, el mito del hermafrodita o el Andrógino:

"-Es uno de mis sueños -continuó en voz baja- imaginarme como meta final que dos seres se fundan en uno... en eso que... ¿no ha oído nunca hablar del antiguo culto egipcio de Osiris? Se conviertan unidos en eso que el «hermafrodita» debe significar como símbolo." (p.177).

"«Es gehört mit zu meinen Träumen», fuhr sie leise fort, «mir vorzustellen, dass es ein Endziel ist, wenn zwei Wesen zu einem verschmelzen, -zu dem, was -- haben Sie nie von dem alten ägyptischen Osiriskult gehört? - zu dem verschmelzen, was der ,Hermaphrodit' als Symbol bedeuten mag.» (pp.186-187)

Por lo demás, se produce la involuntaria encarnación del narrador en Athanasius Pernath, y es aquí donde nos encontramos con el mismo tipo de doble que conforman, por su parte, Júpiter y Anfitrión, si bien las razones de la duplicación son distintas en una y otra obra: en Anfitrión, ha sido Júpiter quien conscientemente ha decidido encarnarse en Anfitrión para pasar la noche con la esposa de aquél, Alcmena. En Der Golem, un lamentable error, la toma de un sombrero equivocado, convierte al narrador involuntariamente en Athanasius Pernath. En el primer caso, el que adopta la forma del otro, Júpiter, suplanta la personalidad de Anfitrión, en el segundo, es el narrador el que se ve, más bien, suplantado en la persona de otro. Es singular, además, el hecho de que tanto Júpiter como el verdadero Athanasius Pernath tengan naturaleza divina (el nombre Athanasius da cuenta del carácter inmortal del personaje), lo que nos lleva claramente al terreno de lo sobrenatural. CONTINUARÁ. FRANCISCO GARCÍA JURADO